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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-01-2016

Entrevista al historiador Valerio Romitelli
Poltica partisana contra poltica de partido

Amador Fernndez-Savater
eldiario.es


Podemos ir ms all del modelo de los partidos polticos? El historiador italiano Valerio Romitelli encuentra en la experiencia partisana la historia inspiradora de una experimentacin poltica alternativa.

Podemos ir ms all del modelo de los partidos polticos? Salir de las pretensiones de hegemonismo de las que toda organizacin con forma de partido est inevitablemente poseda? El historiador Valerio Romitelli encuentra en la lucha de las bandas partisanas italianas la historia inspiradora de una experimentacin poltica alternativa. Es la tesis fundamental de su ltimo libro, La felicidad de los partisanos y la nuestra. Organizarse en bandas (publicado en Italia por la editorial napolitana Cronopio).

Es un libro precioso, que se acerca a la historia partisana como si fuera un depsito de energa que se tratase de liberar para agitar con ella el presente. Por un lado, mediante un trabajo minucioso de desmontaje de todos los estereotipos que codifican la memoria y sepultan su energa. Por otro, enlazando la experiencia partisana con las bsquedas actuales de una poltica de emancipacin que escape de las lgicas de centralizacin y representacin de los partidos, que ya han mostrado suficientemente sus lmites para transformar la realidad.

La felicidad de los partisanos es la felicidad de los pioneros, de los inventores, de quienes crean modos propios de reapropiarse de su destino, incluso en medio de las peores condiciones. Si queremos salir hoy de la tristeza poltica, es decir de la impotencia para cambiar la realidad y a nosotros mismos con herramientas obsoletas, necesitamos encontrar empuje, aliento e inspiracin en otro imaginario de referencia. En una historia hecha de intensidades y no de puros signos. Aqu se inscribe la historia de los partisanos de Romitelli.

Valerio Romitelli (Bolonia, 1948) es profesor de historia de los movimientos sociales y los partidos polticos en la Universidad de Bolonia. Ha fundado el Grupo de Investigacin de Etnografa del Pensamiento (GREP) que desarrolla trabajos de investigacin en lugares cruciales de la sociedad como fbricas, escuelas o servicios sociales, recogiendo y dando valor a las propias palabras y pensamientos de quienes los habitan. Entre sus ltimas publicaciones, sealamos Storie di politica e di potere (2004) y L'amore della politica. Pensieri, passioni e corpi nel disordine mondiale (2014). Sobre la experiencia de los partisanos italianos, ha publicado tambin L'odio per i partigiani. Come e perch contrastarlo, en 2008.

Memoria viva y memoria muerta

1- Lo que te pedira en primer lugar son algunas coordenadas generales de la experiencia partisana, para situar al lector espaol menos informado.

Valerio Romitelli. Cuando se habla de los partisanos italianos, estamos hablando de cerca de 200.000 jvenes, en su momento de mxima expansin, que por iniciativa propia, durante unos 20 meses, entre septiembre de 1943 y abril de 1945, se constituyeron en bandas armadas (ms o menos coordinadas pero tambin con fracturas entre ellas, o bien aisladas) con el objetivo de combatir al ocupante nazi y a los colaboracionistas de la Repblica de Sal.

Fue un fenmeno que afect sobre todo al norte y al centro-norte de Italia, en la medida en que a partir del verano del 43 los aliados angloamericanos, despus de desembarcar en Sicilia, comenzaron a ascender por la pennsula, si bien de una forma tan discontinua y dificultosa que Roma, por ejemplo, slo fue liberada en la primavera del ao siguiente. Todo terminar alrededor del 25 de abril de 1945, con la victoria poltica de los partisanos, que lograron salvar la imagen de Italia, antes fascista, ante los ojos del mundo.

Sin embargo, los partisanos sern derrotados en el proceso de reconstruccin del nuevo Estado republicano, que los excluir de la vida pblica. La construccin de la Repblica, que sucedi a una monarqua que se haba comprometido con el fascismo, ser de hecho gestionada por los pactos entre los nuevos partidos y las superpotencias vencedoras, todos de acuerdo en asignar al Vaticano una importancia que nunca haba tenido en la historia de nuestro pas.

2- Lo primero que sorprende al leer tu libro es descubrir la cantidad de estereotipos que conforman nuestra imagen de la experiencia partisana: ni se autodenominaba resistencia, ni era un fenmeno puramente militar y ni siquiera tena como himno la famosa Bella Ciao! Te quera preguntar qu tipo de percepcin fabrican estos estereotipos de la experiencia partisana, a qu relatos obedecen, de dnde vienen.

Valerio Romitelli. Los partisanos italianos nacen en el vaco de poder abierto tras el 8 de septiembre de 1943, cuando se disuelve el gobierno Badoglio, que trataba de firmar un armisticio con los aliados, y se constituye el rgimen colaboracionista de la Repblica de Sal, con Mussolini al frente pero bajo el control absoluto de los nazis. Los partisanos no tenan, pues, nada que defender y lo tenan todo por reinventar.

Si se estudian las fuentes de abajo (peridicos, manifiestos, diarios, cartas, etc.), vemos muy claramente que no emplearon nunca la palabra resistencia, a no ser que fuera para aludir a una simple tctica blica. Los partisanos se definan ms bien como rebeldes, revolucionarios y, s, tambin como patriotas, pero en un sentido totalmente nuevo, radicalmente antifascista, contra el resurgir de cualquier residuo del fascismo. Y el reclamo a la patria implicaba tambin no esperar a que fuera la invasin aliada la que decidiera los destinos de nuestro pas. Razn por la cual se produjeron importantes desencuentros entre partisanos y aliados (cuyos bombardeos provocaron, en la Italia de entonces, ms muertos que los de la propia Wehrmacht!).

Para entender situaciones polticas tan singulares como la de los partisanos italianos, considero este aspecto metodolgico de crucial importancia: hay que partir siempre de las palabras empleadas por los propios protagonistas. En caso contrario, se termina por anular la singularidad de estas situaciones de ruptura, decisivamente innovadoras, reducindolas a acontecimientos equivalentes e intercambiables. Y esto es lo que se ha querido hacer al homologar el fenmeno de los partisanos italianos a simples variantes de la resistencia europea al nazi-fascismo.

Es justo lo mismo que, con la guerra ya terminada, queran los aliados y los partidos renacientes bajo su vencedora ala protectora. Para ello se ocult la gran diferencia que exista entre la Italia completamente renovada por la que haban luchado los partisanos y la Italia que efectivamente surgi del final de la guerra: una Italia que, si bien ya no era monrquica, reciclaba a muchos ex-fascistas en todas las instituciones del Estado, asuma un Vaticano ms fuerte que nunca, mostraba una sumisin extrema a la influencia norteamericana, creca econmicamente pero al precio de una subordinacin poltica completa, etc. La guerra partisana no fue simplemente militar, sino que tambin fue una guerra poltica para la renovacin del pas.

Hoy en da, todo esto queda cancelado cada vez que se entona la famosa Bella ciao!, que ningn partisano cant ni siquiera en sueos, pues el tema se compuso despus de que su experiencia hubiera terminado.

3- Otro de los clichs o ideas recibidas que tenemos sobre la experiencia partisana es que se trataba de un movimiento organizado y dirigido por los partidos polticos, en particular por el Partido Comunista Italiano.

Valerio Romitelli. All por 1943 en Italia los partidos antifascistas, que haban sobrevivido a veinte aos de fascismo, se demuestran polticamente incapaces tanto de destruir el rgimen (que se deshace solo) como de emprender cualquier cosa en el vaco poltico que el 8 de septiembre trae consigo. Lo nico que consiguen hacer es participar en parte en el gran movimiento de formacin de bandas de partisanos, un movimiento que, cierto, es en un primer momento espontneo, pero que inmediatamente se estructura y se organiza de un modo completamente singular y diverso. De hecho, muchas bandas son muy pronto del todo o en parte apartidistas -o lo sern despus-, o bien incluyen a partisanos de distinta orientacin poltica.

Este aspecto se borra en los homenajes a los partisanos que en realidad slo pretenden celebrar a los partidos en tanto que verdaderos protagonistas del renacimiento republicano y post-fascista del pas. Y de ese modo nace la fbula segn la cual los partisanos no habran sido otra cosa que el brazo armado de los partidos, mientras que estos ltimos habran sido siempre los mismos, antes, durante y despus del fascismo, y tambin hoy: siempre los nicos custodios de los italianos buenos, celosos de la democracia. Se comprende qu beneficio consensual sacan de esta fbula tambin los politicastros actuales!

Nada de esto es cierto: los partidos antes del fascismo eran algo completamente distinto a los partidos despus del fascismo. Los primeros eran autctonos, mientras que los segundos estaban condicionados del todo por los juegos diplomticos de las superpotencias vencedoras, y se convirtieron luego, a partir de 1992 ms o menos, en meras marionetas movidas por los medios de comunicacin y los sondeos de opinin, completamente al servicio del mercado.

En cambio, si partimos de que los que cambiaron el destino de nuestro pas durante la Segunda Guerra Mundial fueron las bandas partisanas, podremos repensar de manera distinta toda nuestra historia ms reciente.

4- Rescatar la singularidad de la experiencia partisana es uno de los objetivos ms valiosos y preciosos de tu trabajo. Tal y como explicas, esta singularidad corre el riesgo de verse anulada por dos tipos de miradas. En primer lugar, est la mirada que minusvalora la experiencia partisana calificndola de explosin espontnea, puramente emocional, necesariamente pasajera, pre-poltica o polticamente inmadura, etc. En segundo lugar, est la mirada evolutivo-lineal que encaja a los partisanos en una historia poltica (la del Partido Comunista Italiano) que nos impide captar la discontinuidad que introducen, la novedad que aportan. En los dos casos, la experiencia partisana resulta devaluada: slo tiene valor en funcin de -o subordinada a- la experiencia de los partidos. Perdemos as el contacto con su potencial singular: lo que nos puede decir, lo que podemos aprender de ella, lo que puede an inspirarnos.

Valerio Romitelli. En un libro anterior (El amor de la poltica. Pensamiento, pasiones y cuerpos en el desorden mundial, 2014) propuse tratar de entender cundo y cmo la poltica funciona de forma experimental, es decir, de manera completamente distinta al modo conservador y al modo reaccionario. Para ello, resulta esencial entender cules son los cuerpos organizados que se ponen a prueba haciendo poltica. Los partidos modernos (nacidos a partir del modelo socialdemcrata entre los siglos XIX y XX, primero, y del bolchevique vencedor del Octubre de 1917 en Rusia, despus) aparecen entonces como grandes figuras de la poca, alternativas a la Iglesia, a los ejrcitos, a los Estados, a la empresas, a los bancos, etc. Para bien o para mal, los partidos son las figuras protagonistas del siglo pasado: los laboratorios polticos de masas.

Pero al igual que sucede con toda experimentacin cientfica o artstica, tampoco la poltica es constante, sino cclica: funciona por secuencias. Las figuras que protagonizarn la secuencia poltica 1943-45 en Italia son las bandas partisanas y no los partidos. La experiencia que hicieron los partisanos no era pre-poltica con respecto a la de los partidos, sino la experiencia de otra poltica. Profundamente innovadora. Lo que yo propongo entonces es pensar la experiencia partisana en interioridad. Qu significa esto? Trabajar por rescatar la materialidad de la experiencia (lo que dijeron e hicieron los partisanos, cmo se organizaron y combatieron), en lugar de considerarla simplemente como un espritu a homenajear. Es decir, construir un recuerdo materialista, no retrico ni mitolgico, de la lucha partisana. Slo de ese modo podemos tener una memoria vivo en el presente.

La felicidad de los partisanos

5- Para ti, la experiencia partisana no es una reaccin automtica a la situacin de guerra, ni los partisanos eran simplemente mrtires de una causa que se sacrificaron por un deber moral. Por el contrario, describes la experiencia partisana como una experiencia de felicidad colectiva. Ni obligacin ni necesidad, sino deseo y felicidad. Se trata de algo muy sorprendente, dadas las circunstancias en las que actuaron. En qu consiste esa felicidad del partisano, de dnde viene?

Valerio Romitelli. Para celebrar a los partisanos como figuras sin un legado singular siempre se los ha presentado como muertos heroicos, como vctimas, como personajes tristes de una historia trgica y cerrada para siempre. Y es cierto que los partisanos, como guerrilleros que fueron, sufrieron de un modo hoy impensable. Actualmente, gozamos todava (aunque cada vez menos) del bienestar que nos trajeron los treinta aos gloriosos de la larga posguerra. Durante la Segunda Guerra Mundial, un bienestar semejante no era ni tan siquiera imaginable. Sin embargo, hoy en da somos polticamente infelices: no logramos, en tanto que gente comn, decidir nada de cuanto condiciona nuestros destinos. En cambio, los partisanos, aun sufriendo todas las penalidades, aun inmolndose a menudo en acciones al lmite del suicidio, eran polticamente del todo felices. Su dicha consista en decidir el propio destino, y con l el de todo el pas. No es ninguna fantasa ma. Lo dicen sus memorias. Lo dicen los grandes escritores que fueron partisanos, tales como Meneghello o Fenoglio. Lo decan sus escritos en los muros, sus pasquines, sus documentos.

Eran felices y llevaron a cabo una experimentacin poltica feliz, es decir, lograda. Sus modos de organizarse y de combatir fueron un xito completo, si tenemos en cuenta lo que por encima de todo se proponan: echar a los nazis, vencer a los colaboracionistas de Sal, dejar un ejemplo difcilmente igualable sobre cmo se puede renovar polticamente un pas entero, aun siendo una minora, aun siendo slo un puado de jvenes.

El que lo que siguiera a su experiencia no haya sido una historia tan feliz no quita nada al hecho de que al releer hoy su gesta como se debe, en interioridad, podamos vernos empujados a intentar anlogas experiencias.

6- Le das mucha importancia en el libro a una frase muy bella de Ada Gobetti, periodista y partisana ella misma: la amistad era la clave de la batalla partisana. Puedes explicarnos la razn?

Valerio Romitelli. Existe toda una tradicin de pensamiento, a la que los mismos marxistas le hacen a veces demasiadas concesiones, que sita el odio y el conflicto como prioridad de la poltica. Yo cuestiono ese primado. Lo que sostengo al contrario es, por decirlo brevemente, que para hacer cualquier guerra, primero se necesita dotarse de un ejrcito: es decir, que antes de entrar en cualquier tipo de conflicto, si no se quiere sucumbir inmediatamente, hay que prepararse y, por tanto, hacer amigos, unirse y organizarse en un cuerpo colectivo, capaz tambin de hacer frente a las derrotas. El caso de los partisanos italianos es particularmente instructivo. El que pretenda combatir a los nazis aisladamente o mal organizado estaba abocado a desaparecer rpidamente y sin dejar rastro. De donde se deduce que la amistad, el amor estrechamente compartido por la misma causa, es la condicin prioritaria de cualquier experiencia poltica (que implica tambin, por supuesto, el odio y el conflicto).

Poltica partisana y poltica de partido

7- Afirmas que los microcuerpos de las bandas partisanas hicieron una experimentacin alternativa a la del partido. En qu consiste esta distincin entre la poltica de partido y la poltica partisana?

Valerio Romitelli. La poltica partisana fue una poltica experimental: exclua la discusin en trminos ideolgicos (regmenes, sistemas o modelos buenos o malos) para pensar exclusivamente en cmo organizarse en el presente, en las condiciones existentes en la situacin presente.

Se trataba pues de una poltica completamente interna a la situacin, al territorio y a la poblacin. Es decir, no derivaba su accin de los clculos politiqueros o de los juegos diplomticos, ni tampoco estaba subordinada a las potencias extranjeras (como era el caso del PCI con respecto a la URSS), sino que desarrollaba una estrategia autodeterminada, que se fundaba solamente sobre las propias fuerzas, y se pensaba y decida sobre el terreno.

Diversidad, adecuacin a circunstancias cambiantes, movilidad espacial y cultural, flexibilidad y adecuacin a objetivos, apoyo de la poblacin local, coraje para inventar un modo propio de estar... son otras claves fundamentales de la poltica partisana, heterogneas a la poltica de partido.

Al acabar la guerra, se construyeron partidos a partir de las bandas partisanas. El PCI no slo instrumentaliz la experiencia partisana, sino que lo hizo sin acoger casi ninguna de las expectativas de renovacin radical de Italia que haban motivado a los propios partisanos. En la posguerra, el PCI ser el mayor partido comunista dentro de un pas capitalista, pero su accin, casi siempre burocrtica, equvoca y a fin de cuentas dimisionaria, no se recuperar ya de este pecado original de haberse apropiado indebidamente de la herencia partisana.

8- Segn explicas en el libro, los partidos han cambiado radicalmente, pero la experiencia partisana podra tener hoy una actualidad para vivificar nuestra idea y prctica de la poltica. Es decir, para salir de la infelicidad presente. En qu sentido, cmo lo piensas?

Valerio Romitelli. Dada la complejidad de la pregunta, responder en estilo telegrfico. Tanto los gobiernos como los partidos mayoritarios o de oposicin, a da de hoy, no experimentan ya nada que no sea aquello que les impone el mercado, es decir, los bancos y los lobbys que los sostienen. Derecha e izquierda convergen cada vez ms hacia aquel centro cuyo corazn late al ritmo de las reformas prescritas por el neoliberalismo. Ms a la derecha y ms a la izquierda queda muy poco, aparte de los sentimientos anacrnicos, el oscuro y ancestral odio racial o el mucho ms respetable, pero en todo caso ineficaz, llanto por los viejos temas de los partidos de los tiempos del Estado del bienestar. Por lo tanto, vivimos en una situacin en la que la poltica ya no tiene organizaciones propias.

El problema de cmo reorganizarse polticamente para dar cuerpo a polticas universalistas las nicas dignas de ser calificadas, precisamente, como polticas est, por lo tanto, abierto. Cmo afrontarlo? Cada solucin posible hay que buscarla, pienso yo, a distancia del Estado. El Estado de bienestar ha sido suplantado hoy casi en todas partes por el Estado securitario (que es el nico que les gusta a los mercados, siempre al acecho de lugares donde hacer inversiones seguras): implicarse con los poderes de semejantes Estados con la idea de que as mejoramos sus polticas slo puede llevar al perfeccionamiento de las medidas de seguridad. Medidas que son siempre exactamente lo contrario de aquello que haban sido las medidas universalistas del Estado del bienestar.

Tratar de hacer poltica a distancia del Estado significa intentar hacer poltica sin partido, prescindir de los ritos electorales, pero tambin de la idea de corregir las injusticias a travs del derecho y sus tribunales, etc. Una vez que el horizonte poltico ha sido despejado de Estado y de los partidos no queda ya nada ms que lo social, siempre ambivalente, impuro, sucio, incierto, bastardo. Pero es aqu donde debemos sumergirnos para tratar de construir alternativas a las actuales polticas neoliberales. Y, sobre todo, debemos sumergirnos en el nuevo entorno social que se est formando en Europa pero tambin en otros lugares: all donde los ciudadanos son slo un componente al lado de aquellas poblaciones de extranjeros que, aunque siempre minoritarias, estn destinadas a cambiar radicalmente el rostro de muchos pases.

Por esta razn, una experiencia como la de los partisanos italianos puede tener todava algo que ensearnos. Porque sus bandas se constituyeron, duraron e hicieron una poltica capaz de transformar los destinos de nuestro pas, una poltica distinta de la de los partidos y experimentada en completa ausencia de cualquier Estado al que hacer referencia.

La experiencia partisana y el presente

9- Persiste como recuerdo vivo, inspirador, la experiencia partisana en Italia? Podras darnos ejemplos de reactualizaciones de su memoria y ejemplo que te parezcan interesantes?

Valerio Romitelli. A partir de la posguerra y en adelante, los grupos que en Italia ms se han inspirado de forma declarada en la experiencia partisana han sido las Brigadas Rojas, cuyo terrorismo entre los aos 70 y 80 fue polticamente desastroso. Aquello que ms les gustaba a los brigadistas de los partisanos era el hecho de que la suya era una lucha armada. El gran error de los brigadistas fue no entender la profunda diferencia que hay entre hacer poltica en tiempo de guerra, como era el caso entre el 43 y el 45, y hacer poltica en tiempo de paz, como entre los aos 70 y los 80, o como hoy en Europa, por lo menos. Todava hoy, muchos militantes antagonistas, lectores de Michel Foucault, en particular de su seminario de 1976, insisten en considerar esta distincin paz/guerra como ficticia, pero para m sigue siendo fundamental.

Aquello que a m me interesa de la experiencia de los partisanos es que estos, sin tener ningn apoyo institucional o meditico, no siendo ms que una minora nfima, padeciendo condiciones tremendas, lograban ganarse la simpata y el apoyo activo de las poblaciones all donde operaban. Por mucho que este sea un dato siempre disputado por la literatura de derechas, me parece evidente que sin estos apoyos la experiencia de los partisanos no habra nunca podido crecer, durar ni extenderse de la forma en que lo hizo.

10- En este sentido de entrar en contacto con las poblaciones, y no de representarlas como pretende cualquier vanguardia, dices que la experiencia partisana podra inspirar nuevos cuerpos colectivos capaces de pensar un pensamiento. Podras desarrollar esto?

Valerio Romitelli. Hoy en da, para tratar de organizar nuevas polticas alternativas, sostengo que es imprescindible hacer investigaciones entre las poblaciones que ms sufren las polticas capitalistas. Slo as se puede saber cules podran ser los objetivos, las reivindicaciones ms adecuadas para unir a estas poblaciones, que actualmente se encuentran muy divididas y dispersas, tambin por culpa del colapso de la credibilidad sufrida por las organizaciones tradicionales comunistas o, ms en general, de clase.

Es decir, se trata de pensar el pensamiento de las poblaciones explotadas y oprimidas. Sin presuponer ningn sujeto poltico ni antagonismo esencial alguno (como ocurre en las teora de las multitudes de Toni Negri y los post-obreristas), sino slo el hecho de que tales poblaciones piensan una realidad, la suya, que le resulta extraa tambin a quien hace la investigacin, al menos hasta el momento de hacerla. Por lo tanto, se trata de entender, con los mtodos adecuados, sus palabras y de usar las fuentes indispensables para la elaboracin de cualquier poltica alternativa. Hoy en da, entre los movimientos alternativos y antagonistas en Italia no faltan tentativas de este tipo investigacin: existen grupos de jvenes antroplogos comprometidos que hacen investigaciones muy interesantes, por ejemplo.

Por mucho que los partisanos no hubieran estudiado para adquirir esta capacidad etnogrfica, por as decirlo, est claro que fueron las singulares circunstancias de aquel momento las que los instruyeron rpidamente. Por este motivo he sostenido que los partisanos fueron capaces de pensar un pensamiento -que es una frmula que surge del trabajo que llevo a cabo con el Grupo de Investigaciones Etnografa del Pensamiento, GREP.

11- Fuerzas oscuras del presente (narco, mafia, redes terroristas como Al-Qaeda) se organizan de alguna manera hoy tambin en bandas (de forma autnoma, descentralizada, flexible, mvil, sin referencia a partidos o Estados). Cul sera ah el valor especfico que podra tener la inspiracin de la experiencia partisana?

Valerio Romitelli. Ciertamente, hablar bien hoy en da del concepto de bandas puede resultar escandaloso. Pero incluso dejando a un lado los casos del Daesh o de Al-Quaeda, a cuya existencia parece que ya no hay duda de que han contribuido ms o menos directamente los servicios secretos occidentales, se puede decir que muchas de las bandas criminales que hay dispersas por el mundo se ven favorecidas, ms que obstaculizadas, por la conversin del Estado de bienestar en Estado securitario. De hecho, tal conversin ha creado en el interior de lo social tierras de nadie donde la lucha por la supervivencia es siempre dura y violenta. No creo, sin embargo, que para hacer frente a este fenmeno tenga sentido reivindicar intervenciones por parte de Estados que funcionan ms como parte del problema que como solucin.

Por lo dems, cada poltica tiene sus propios riesgos. Algunas bandas criminales, como por ejemplo en Centroamrica, pero tambin en frica y en otros lugares, no son sino la degeneracin de bandas que en su da fueron polticas, como lo fueron en su da los partisanos italianos. El peligro de que estas ltimas, una vez alcanzada la paz, degenerasen en simple bandidismo (cosa que sucedi en algunos casos muy espordicos) fue una de las razones por las cuales los partidos, con el comunista a la cabeza, consideraron imprescindible su disolucin despus de la primavera del 45.

Por lo tanto, organizarse en bandas puede tener las consecuencias ms diversas. Lo que ms me interesa a m de esta categora es que nos permite pensar en una multiplicidad de micro-cuerpos polticos, alejados de las pretensiones de hegemonismo de las que toda organizacin con forma de partido est inevitablemente poseda. Y dado el nivel de corrupcin que afecta hoy a casi cualquier partido y Estado en el mundo entero, se puede decir que el peligro de degenerar en la criminalidad debera obsesionar tambin al que considera posible hacer polticas alternativas dentro de marcos totalmente legales.

Traduccin del italiano: lvaro Garca-Ormaechea. Y la ayuda de Steven Forti. Gracias a los dos!

Fuente: http://www.eldiario.es/interferencias/Politica-entrevista-historiador-Valerio-Romitelli_6_461663848.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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