Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-02-2016

Entrevista a Antonio J. Antn Fernndez sobre Crnicas del neoliberalismo que vino del espacio exterior (I)
El sujeto del cambio global es esencialmente el proletariado global

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Filsofo y traductor, Antonio J. Antn Fernndez ha traducido la castellano entre otros a S. Zizek, H. Laski, G. Vattimo, L. Canfora y D. Losurdo. Es autor de Miguel Hernndez. La voz de la herida (junto a David Becerra, 2010 y Slavoj Zizek. Una introduccin (2012). Est anunciada la publicacin de un nuevo libro: Una introduccin a la filosofa contempornea.

Nuestra conversacin se ha centrado en Crnicas del neoliberalismo que vino del espacio exterior (Madrid, Akal, 2015).

***

Me centro en tu nuevo libro, editado por Akal en 2015. De qu espacio exterior vino ese neoliberalismo?

Por un lado, hay un poco de irona en el ttulo. Como si el neoliberalismo hubiese cado, literalmente, del cielo.

Por el otro lado, desde luego eso que llamamos neoliberalismo apareci en ese ambiente galctico, en esa atmsfera esttica (ciberntica y espacial) en la que vivimos desde el apogeo de la nueva era de conquista del espacio. Por eso empiezo, en el primer captulo, con algunas pinceladas sobre ese mundo audiovisual que acompa, curiosamente, al auge del capitalismo financiero o neoliberal.

Cmo definiras el neoliberalismo?

Se ha dicho tanto, que si me permites el posible error categorial, esta vez lo voy a intentar operacionalmente: neoliberalismo es eso que aparece en un texto o discurso, cuando para describir una fase concreta del capitalismo 1) No se tiene un grado suficiente de hegemona cultural y poltica como para llamarlo fase capitalista y que conserve una connotacin crtica (que sea, en trminos de Ryle, una failure word). 2) Se ha pasado una crisis global de la tasa de ganancia y se gesta una crisis financiera; y 3) Se intenta describir una poltica socieconmica especialmente agresiva contra la clase trabajadora desde (deliberadas o no) premisas social-liberales: hay una poltica capitalista que es perjudicial, y por tanto hay otra que no lo es. Esto es: se presupone que este marco econmico permite una poltica que no sea perjudicial.

Dicho de otro modo, al introducir el trmino neoliberalismo desaparece la cuestin del capitalismo, y slo nos queda discutir qu variedad de keynesianismo queremos.

El problema que veo inmediatamente en este intento es que, si bien nos deja abierta la posibilidad de ver un hilo continuo desde el liberalismo salvaje del XIX hasta el actual, tambin dificulta analizar las caractersticas concretas de esta fase que (espero) hemos atravesado; y el problema, ah, es que caben todos los monstruos (conceptuales)...

Una cita, en japons y sin traducir, abre el libro. Por qu? Nos da la traduccin? Quin es Takiji Kobayashi?

No es una cita a secas; por un descuido mo apareci en una pgina separada. Forma parte de la dedicatoria, por eso est en japons. Es una incitacin a la lectura. No dir nada ms; los que nos estn leyendo podrn descubrir esa emocionante defensa de lo que supuso el Partido para mucha gente, en todo el mundo, si deciden leer El camarada. Otra novelita fantstica de Kobayashi es Kanikosen, el pesquero. Ambas estn publicadas en castellano, claro. Queda mucha cultura comunista por descubrir, especialmente en occidente, y a nivel terico nos queda volver a pensar globalmente, tambin cuando valoramos la historia del comunismo.

En la introduccin, magnfica en mi opinin, citas a Lenin sin ningn problema. No era un autor trasnochado, muy viejo y un peln autoritario segn algunos, incluso segn muchos?

Tan trasnochado como que cada vez es ms ledo y discutido, y se descubren (especialmente en los ltimos aos) rincones de su pensamiento que haban quedado sepultados tras las citas talmdicas. Tan viejo, que las encrucijadas democrticas y populares que afront siguen vigentes. Creo que lo que dijo Terry Pinkard sobre Hegel es ms pertinente hoy para describir la importancia de releer a Lenin: la gran ansiedad que sufre todo [activista] actual radica en que, sea cual sea el camino que tome, todos esos caminos acaban en un callejn sin salida, y en cada uno de ellos [Lenin] est aguardando con una sonrisa. Aunque no apareciera en los medios y anlisis a posteriori, lo que pas antes y despus del 15m llev a muchos a una relectura frentica de los clsicos del pensamiento emancipador, entre ellos, Lenin. Basta ver las reediciones y estudios que se han publicado en los ltimos aos. Insuficientes, pero ms de lo publicado en la dcada anterior.

Este libro, afirmas, no solo tiene de coprotagonista, entre otros, al Doctor, sino que en muchos aspectos se parece mucho a l. De qu Doctor nos habla? Qu aspectos son esos en los que rige la similitud?

Parece como si me preguntaras, Quin es el Doctor? O en ingls: Doctor...Who? Este es el ttulo de la serie britnica en la que aparece El Doctor; un aliengena del Planeta Gallifrey, situado (l y su planeta) ms all del tiempo y el espacio. El Doctor opera desde la distancia, tanto biolgica como espacial y temporal: no es humano, por motivos biolgicos (entre otras cosas, tiene dos corazones), y por motivos casi, diramos, existenciales: el no vive en el tiempo como nosotros (viaja a travs de l, y adems es casi inmortal).

Por eso el libro (cualquier ensayo, en especial los marxistas) se parece a l: vive, no en un tiempo diferente, sino casi en una temporalidad distinta. Sus tiempos son distintos a los nuestros. Por eso se puede leer hoy Qu hacer? como si fuese sido escrito ayer, para nosotros, y a la vez como si perteneciera a un tiempo remoto.

Es una herramienta muy particular; por eso, como el Doctor, comienza estando distanciado del momento poltico en el que aparece: aunque lo refleje, no est inserto en l de manera concreta (no est operativo en el nivel de las prcticas polticas que se producen realmente). A veces s llega a estarlo; la mayor parte de las veces no lo consigue, o muere de xito y queda como un libro sagrado que slo se memoriza.

Y esto lo digo por una razn; no me gusta fingir que al escribir ensayos polticos estamos haciendo teora concreta. Slo porque se hable de economa o sociologa o crtica cultural, no significa que se est haciendo teora concreta: la concrecin real del binomio teora-praxis no sucede dentro de los textos. Ni tampoco yendo a una manifestacin anual. Digamoslo de una vez, para todos los estudiantes (eternos u ocasionales) que nos leen: hacer concreta a la teora es militar. No hay ms vueltas que darle. Y la palabra sigue siendo polismica: desde la lucha cotidiana en una despensa solidaria (un reto ms difcil de lo que parece, lleno de sutilezas psicolgicas) hasta la intervencin en cualquier mbito institucional, la militancia organizada tiene muchas declinaciones. Pero tiene que ser organizada. En los dos ejemplos, podemos acabar volviendo al punto de partida si se interviene en esos mbitos aisladamente. Dicho de otro modo: trgicamente, es posible pertenecer a un partido, y no intervenir como organizacin en una institucin o mbito social. Pero desde luego lo contrario es imposible.

Como en el relato de Lem, hablas de Ciberada, este libro pretende ordenar los diversos circuitos enterrados, los mecanismos olvidados o sepultados por el mundo financiarizado, y trazar una historia paralela del capitalismo que forme parte de los archivos de memoria del sujeto del cambio global. Una memoria compartida, y un sujeto que ya no es yo y nams sino que debe ser necesariamente colectivo. Y qu sujeto del cambio global es ese? Ms an: a qu cambio global te refieres?

Yonams, aclaro, es un personaje que aparece en un relato maravilloso, incluido en Ciberada. Un ser a medio construir, digamos, que surge del azar y de la unin de fragmentos precarios, pero llega a ser mucho ms.

El sujeto del cambio global es esencialmente el proletariado global. Acabemos con el mito de la desindustrializacin y el de la desmaterializacin del trabajo de servicios. Si son mitos en el nivel regional y domstico, ms an lo son a nivel global. S que aprecias el rigor, y no quiero pasar por experto. Me remito, por ejemplo, a los artculos de Chris Harman.

El cambio global es el derribo del capitalismo. Por supuesto, tengo que llamarlo socialismo, para indicar el carcter progresivo de ese derribo. Es decir, que el derribo no es para volver a formaciones pre-capitalistas en lo cultural, sexual, racial, de gnero, econmico y poltico.

Lo s. Es una respuesta aburrida. Sobre todo para quien venga de un adanismo necesitado de nombres nuevos. Pero los nombres importan. Mucho ms de lo que creemos, a veces. En esta sociedad del TDAH, parece que, por si no fuera de por s difcil construir la revolucin, adems tenemos que lograr la acrobacia de cambiarle el nombre a las cosas para que mantengan el inters, y a la vez conservar tanto su sentido como su referencia. Y en poltica creo que no siempre es posible. El problema de la cadena equivalencial de significantes y las polticas construidas sobre ella es que las palabras no son artefactos tan simples. Ese proceso social que llamamos nombre no es unidimensional. No son cuentas de un rosario, con slo dos puntos de enganche, y cuya nica caracterstica distintiva sea la posicin dentro del engarce.

Me centro en el primer captulo. Hablas de Miss Thatcher. Con ella lleg el escndalo?

Ella fue, y as lo relato un poco ms en detalle en el primer captulo, la encarnacin de una venganza. Los tories, la patronal, el sector ms acomodado de los laboristas, estaban cansados de tanta respuesta obrera, de los sindicatos, de un crecimiento sostenido y mnimamente equitativo que adems no se traduca en un aumento de ganancias. Y lo peor: adems eran conscientes de que sectores cada vez ms amplios de la clase trabajadora tambin empezaban a cansarse. Del capitalismo.

El retrato de la dama de hierro es teratolgico, terrible, voraz, porque voraz era el miedo, global y britnico, a una respuesta de las clases populares.

Por qu una persona joven como t tiene tan metido a Chile, al Chile de la Unidad Popular, en su corazn? Que me ocurra a mi, que te doblo en edad es normal, pero a ti Por qu?

Por el ejemplo que sigue siendo ese Chile. No porque fuera una excepcin, sino el ejemplo ms claro y cristalino de que la revolucin de los pueblos siempre tiene hambre de democracia.

Por el ejemplo, tambin, de muchos amigos internacionalistas (Jos, Vctor, Marcia...) que me ensearon un poco del alma chilena: un poco, pero ms que suficiente para admirar a su pueblo.

Y por los increbles chilenos exiliados que uno va conociendo al militar aqu en Europa. Mira, hace unos aos milit con una compaera exiliada. Estuvo en el MIR desde jovencita: detenida, torturada, etc. Un da pas algo muy triste y a la vez alentador. bamos en el coche, y me contaba cmo entr a luchar contra la dictadura, empujada al comienzo por cristianos socialistas, y varios curas obreros. De repente, el relato dio un giro: esos curas le haban dicho que la cruz la llevamos todos, juntos; que no la podemos soportar si no es en comn. Ahora (su pastor evanglico) le haba dicho que eso no era as; slo llevas la cruz en solitario, los otros tienen su propia cruz, y eso, me dijo, era un alivio. Me pareci muy triste escuchar eso, no slo como ateo, sino como compaero de lucha. Quizs ella misma se sorprendi al escucharse, porque antes de que le preguntara, dijo, pero... estn los compaeros: hay que seguir.

Citas a Zizek en este captulo, no es la nica vez por supuesto. De dnde tu aficin por este marxista tan meditico? Qu valoras especialmente de su obra?

A Zizek (aqu no puedo colocar bien las tildes eslovenas) lo descubr hace ya unos cuantos aos, como un autor que aunaba (en aquel momento, con los libros que yo tena a mano en Espaa) un inters por releer y desbordar la french theory, una posicin poltica marxista y anticapitalista, y el retorno a Hegel, con un sorprendente respeto por las ciencias cognitivas y la filosofa analtica ms que nada teniendo en cuenta lo anterior.

El tiempo ha corroborado slo las tres primeras sensaciones, y de hecho la tercera, ese retorno al estudio de Hegel, no se ha llegado a producir con la exhaustividad exegtica que yo esperaba (realmente no s si ha llegado a alejarse lo suficiente de Kojve).

Lo positivo: que la segunda posicin no era coyuntural, y su marxismo se ha profundizado en cierta direccin leninista. Un leninismo muy de saln, desde luego; muy au dessus de la mele -es decir, un leninismo muy poco leninista- pero eso se puede llegar a comprender en un intelectual que vive prcticamente en tres o cuatro pases extranjeros a la vez, y que agot su ciclo poltico en su propio pas. Se comprende (biogrficamente); no se justifica praxeolgicamente, pero se debe agradecer el intento, pese a todo. Zizek y otros han colocado de nuevo a Lenin en los estantes de muchos estudiantes que lo consideraban tab.

Mister Blair es el mejor alumno, hasta el momento, de Miss Thatcher?

Niego la mayor (incluso a m me cuesta no caer en esto). La oposicin, el contraste que buscamos al acusar al nuevo laborismo de haberse convertido, como deca ella, en su mejor creacin, es un velo que nos ciega. No: la blairista tercera va (pace Ota Sik) no es una tentacin que trajo la serpiente thatcheriana. El blairismo ya estaba en el corazn mismo de la socialdemocracia. O si se quiere, el blairismo es un epifenmeno de un mecanismo ms profundo, que sale a la superficie en cada ciclo econmico-poltico.

Qu papel juega el socialliberalismo en estos primeros decenios del siglo XXI? Qu papel puede jugar?

No s si habra que entenderlo como un actor ms, o como el medio en el que los actores se mueven y se van a mover. Creo que nadamos en social-liberalismo: lo respiramos. Est en nuestro vocabulario, en nuestras nucas. Caray, es incluso el recurso discursivo inmediato cuando la izquierda se ve acorralada en los debates pblicos. El barro nos llega hasta las rodillas, y de ah hasta el cuello, el resto, es social-liberalismo.

Me estoy extendiendo mucho. Dos preguntas sobre cada uno de los captulos restantes. Sobre el segundo. Ronald Reagan fue uno de los ejes centrales que destruy el mundo sovitico? Iba de farol lo de las guerras de las galaxias?

Ni Ronald Reagan, ni Kissinger, ni Thatcher. No creo que su carrera poltica tuviera una influencia considerable en derribar un proyecto civilizatorio que dur, tambaleante, tantos aos. El colapso se explica de manera multifactorial, y sin duda tiene que ver con el enfrentamiento de una regin mundial contra todo un sistema global. Desde tiempos antiguos sabemos que un asedio busca tambin producir y reproducir conflictos dentro de la ciudad asediada, no slo el conflicto primario entre el interior y el exterior. Los errores internos tambin llevaron al colapso, pero su origen y peso tambin tienen que ver con ese asedio.

Sinceramente, sospecho que la llamada guerra de las galaxias fue un subproducto de muchas torpezas encadenadas. Creo que Reagan se crea el proyecto. Creo que una parte del complejo industrial-militar crea en el dinero que les llovera. Y quizs a una parte de aquella administracin y a los servicios de inteligencia, ese espectculo meditico les debi servir como pantalla para algunas operaciones. Pero desde luego, no me creo el relato de que todo ello fue una cuidada y deliberada ltima puntilla al rival en la guerra fra.

Citas el caso de su mujer, de Nancy Reagan. Partidaria de investigar en clulas madre y seguidora de la astrologa. No es el nico caso. Cmo casan esos casos aparentemente contradictorios?

Esto entra ms en el terreno de la psicologa. Disonancia cognitiva, llaman los psiclogos a los conflictos internos que el individuo sufre para resolver o soportar. Pero para que se produzca esa tensin deben ser entre creencias (por ejemplo) que se vivan y conciban como (dolorosamente) contradictorias para el sujeto: sin embargo, los humanos somos mquinas inferenciales muy imperfectas, y podemos vivir con un pesado fardo de ideas absolutamente incompatibles. Simplemente porque tenemos la suerte? de no ser capaces de desarrollarlas todas simultneamente y hasta la ltima consecuencia... Hay muchos cientficos reputados que creen en la mano invisible del mercado; o por poner un ejemplo fascinante de allende los mares: en estos das hay gente que realmente cree que puede decirse delante de decenas de micrfonos y en directo en televisin que se est en una dictadura sin libertad de expresin.

Te pregunto ahora en torno al tercer captulo. Te parece?

Me parece.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter