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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-04-2016

Rplica a Rosa Guevara Landa
El lado oscuro, crematstico y criminal de los gestores de la ciencia

Jess Garca Blanca
Rebelin


En tanto que la razn cientfica se ha constituido en la ms eficaz retrica de la verdad de nuestros tiempos tambin debe constituirse en el blanco principal para quienes pretendemos luchar contra los dispositivos de sumisin. Atacar la razn cientfica es hoy una necesidad, no para acabar con el conocimiento cientfico sino para romper su funcionamiento como retrica de la verdad.

Toms Ibez. Archipilago, 20: El cuento de la ciencia.

El pasado 29 de febrero, apareci en la seccin de Opinin de Rebelin un artculo de Rosa Guevara Landa titulado El lado oscuro, crematstico y criminal de las pseudociencias [1], en el que hace una crtica que me veo obligado a calificar de severa y arrojada, pero tambin de totalmente desafortunada y falaz.

Que este tipo de diatribas aparezcan en la prensa sistmica es algo que podramos considerar connatural con el ejercicio del poder, pero que lo haga en las pginas tan queridas y respetadas de este medio rebelde y de la mano de una autora que ha demostrado sobradamente su compromiso y capacidad crtica resulta cuando menos preocupante y muestra hasta qu punto es necesario y urgente atender al llamamiento de Toms Ibez con el que he querido arrancar estas reflexiones.

Guevara no parece consciente del papel que el discurso cientfico tiene como sostn del discurso ideolgico del capitalismo, tal y como advierten y analizan autores como Paul Feyerabend, Humberto Galimberti, Roger Garaudy, Emmanuel Lizcano o Toms Ibez.

Guevara obvia la diferencia fundamental entre la Ciencia y sus gestores. Como toda idea, la idea de Ciencia puede ser maravillosa; pero como toda idea, el problema viene cuando se encarna en seres humanos imperfectos y por desgracia poco maravillosos. No desconfo de la Ciencia como tal siempre y cuando permanezca dentro de los lmites que le corresponden desconfo de quienes gestionan su discurso, sus aplicaciones, sus resultados. Y rechazo absolutamente que pretendan convertirla en la nica herramienta de conocimiento posible en un alarde de etnocentrismo cuyo nico fin es el dominio y el mantenimiento de la desigualdad y los privilegios de los de siempre.

Guevara refuerza el modelo mdico dominante industrial y enraizado en el capitalismo: ese modelo surgi durante el siglo XIX al confluir los intereses de la industria farmacutica y los de la clase mdica dominante, se consolid a lo largo del siglo XX, favorecido por la reconversin de las multinacionales farmacuticas tras la Segunda Guerra Mundial y su control de la formacin, informacin, investigacin y servicios sanitarios (tanto los privados como los mal llamados pblicos), y mantiene una amplia credibilidad e influencia debido, no a razones cientficas sino socio-polticas: son los enormes intereses de poder no slo econmico los que mantienen vigentes los dogmas de un modelo que ha fracasado a la hora de resolver los problemas de salud crnicos y degenerativos que l mismo ha contribuido a provocar y que est haciendo que cada vez ms gente acuda a otras terapias, lo que ha desatado una guerra contra ellas.

Guevara se hace cmplice de lo que Emmanuel Lizcano llama fundamentalismo tecno-cientfico, reproduciendo en este artculo su discurso integrista que pretende imponer lo que ellos definen como medicina cientfica, considerando el resto como magia y estafa, con la paradoja aadida de que es precisamente la medicina moderna, industrial, farmacolgica, reduccionista, la que adolece de base cientfica estricta.

Y por ltimo, Guevara nos pone como ejemplo un caso que est siendo utilizado de modo absolutamente rastrero por los mencionados grupos de integristas cientficos ms o menos organizados, ms o menos incrustados en instituciones cientficas, universidades y medios de comunicacin- tomando como base un artculo publicado por el diario que ella denomina global-imperial y a cuyos jerifaltes ha denominado derecha extrema ms literal. El caso est an en instancias judiciales tras haber sido desestimado en primera instancia, y me consta que se avecinan novedades que pondrn en claro todos los detalles sacando a la luz las manipulaciones y mentiras que se han vertido y que Guevara reproduce sin contrastar.

En el mejor de los casos, el artculo de Guevara peca de una peligrosa ingenuidad que no podemos permitirnos en estos tiempos en que nos encontramos en manos de quienes tienen el poder suficiente para conseguir que sus teoras se acepten y para impedir que otros las refuten; o, en caso de que algn investigador honesto lo consiga, simplemente acallarlo, desprestigiarlo, encarcelarlo y lo que haga falta. En palabras de paul Feyerabend, la ciencia [...] ya no amenaza a la sociedad, es uno de sus ms poderosos soportes.

Quienes queremos cambiar la sociedad y entretanto luchar contra quienes ostentan poder y privilegios, tenemos la obligacin de atravesar ese muro de falsa legitimidad que pretende conferir el discurso cientfico para producir Verdad: detrs o mejor dicho, por encima- de quienes controlan el modelo mdico dominante estn los mismos que declaran las guerras, arrasan nuestro ecosistema, controlan los recursos y administran la muerte. Mucho cuidado a la hora de elegir compaeros de batalla.


Nota

[1] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=209442


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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