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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-04-2016

El subdesarrollo en los marxistas clsicos

Claudio Katz
Rebelin


Lenin, Luxemburg y Trotsky actuaron en un escenario de crisis, guerras y revoluciones. A principios del siglo XX las grandes potencias rivalizaban por conquistar territorios y asegurar la provisin de materias primas. Colocaban excedentes en mercados que operaban a escala mundial, mientras el comercio creca ms rpido que la produccin y la modernizacin del transporte enlazaba todos los rincones del planeta [1].

Inglaterra poda neutralizar a su viejo rival francs, pero confrontaba con el nuevo competidor alemn y soportaba la creciente prdida de posiciones frente a Estados Unidos. Los grandes litigios involucraban a la agresiva potencia nipona y a los declinantes imperios otomano, austro-hngaro y ruso. Aumentaban los conflictos en las regiones disputadas y los recursos comprometidos en las contiendas superaban todo lo conocido.

Los contrincantes propagaban la ideologa imperial. Ponderaban las incursiones armadas, las masacres de nativos y la apropiacin de tierras. Presentaban la instalacin de colonos y la denigracin racial como actos normales de civilizacin. Silenciaban, adems, las tradiciones humanistas forjadas en el rechazo a la esclavitud.

En los aos que precedieron al estallido de la primera guerra mundial, las metrpolis sometieron a las economas subdesarrolladas a sus prioridades de acumulacin. Impusieron el predominio de sus manufacturas, aprovechando el abaratamiento de los medios de comunicacin y la elevada rentabilidad de la inversin fornea. En una economa internacional ms entrelazada y polarizada, la brecha entre pases avanzados y retrasados se ensanch abruptamente.

Los tres lderes del marxismo revolucionario se desenvolvan en partidos socialistas de dos pases involucrados en las confrontaciones imperiales. El capitalismo germano haba llegado tarde al reparto colonial y necesitaba mercados para continuar su crecimiento industrial. La vieja nobleza gestionaba con la nueva burguesa un sistema autocrtico erosionado por grandes conquistas sociales.

El imperio zarista afrontaba contradicciones equivalentes. Combinaba pujanza industrial con subdesarrollo agrario y expansin fronteriza con subordinacin a las principales potencias. La monarqua tambaleaba frente a la efervescencia revolucionaria de los obreros, campesinos e intelectuales.

JUSTIFICACIONES DEL COLONIALISMO

Luxemburg lideraba la izquierda del socialismo alemn en disputa con la derecha (Bernstein) y el centro (Kautsky). El sector ms conservador consideraba que el capitalismo era perfectible, a travs de mejoras logradas con mayor representacin parlamentaria. Enalteca el libre comercio y avalaba la expansin externa (Bernstein, 1982: 95-127, 142-183).

Esta vertiente propiciaba la integracin de los pueblos subdesarrollados a la civilizacin occidental y resaltaba las ventajas del colonialismo para educar a las culturas inferiores. Algunos dirigentes (Van Kol) justificaban la tutela de los nativos sealando que los dbiles e ignorantes no podan auto-gobernarse. Otros (David) promovan una poltica colonial socialista.

Estas posturas tenan severas consecuencias polticas. Frente a las masacres imperiales en Turqua, Bernstein convalid el enjuiciamiento de los salvajes para hacer valer los derechos de la civilizacin. Tambin aprob los crmenes de Inglaterra en la India y su colega Vandervelde exigi la anexin del Congo a Blgica (Kohan, 2011: 303-309).

La derecha socialdemcrata estimaba que el progreso social se alcanzaba en cada pas, cuando los obreros conquistaban la ciudadana. Para aplicar este principio reintrodujo el nacionalismo en contraposicin a las tradiciones cosmopolitas de la I Internacional.

Bernstein postul una distincin entre nacionalismo sociolgico de las zonas civilizadas y nacionalismo tnico de las colonias. Ponder la primera variante y rechaz las demandas de soberana del segundo grupo, retomando las teoras de los pueblos sin historia.

Esta erosin del internacionalismo tuvo adems un sustento social, en los cambios registrados al interior de la II Internacional. Los nuevos trabajadores llegados de las provincias eran ms permeables a la propaganda nacionalista que el viejo artesanado migrante.

Las corrientes socialistas del centro rechazaron inicialmente esos planteos. Objetaban las atrocidades del colonialismo, denunciaron el militarismo y refutaron las tesis aristocrticas de superioridad de un pueblo sobre otro. Pero con el paso del tiempo morigeraron esos cuestionamientos y desenvolvieron una concepcin intermedia de crtica y aceptacin del colonialismo (Kautsky, 2011a).

Kautsky subrayaba las ventajas de sustituir la poltica imperial por estrategias de convivencia. Instaba a las clases dominantes a observar los efectos econmicos negativos del expansionismo y propona otro rumbo de negocios para la acumulacin de capital. Con este mensaje divorciaba la poltica colonial de su fundamento competitivo e imaginaba formas de capitalismo ajenas a la rivalidad por el lucro (Kautsky, 2011b).

El lder del centro postulaba la existencia de modalidades regresivas y benvolas de imperialismo y diferenciaba las formas coloniales negativas de sus vertientes aceptables. Denunciaba la ineficiencia y corrupcin de Inglaterra y Alemania en sus posesiones africanas, pero ponderaba la colonizacin moderna en las reas de clima templado (Estados Unidos, Australia). Olvidaba que esas vertientes se consumaron mediante el genocidio de la poblacin local (Howard; King, 1989: 67-68, 92-103).

Kaustky auspiciaba formas de colaboracin entre dominadores y dominados. Propiciaba la ayuda de los pases centrales a las colonias. Por eso interpret primero que la pertenencia de la India al universo britnico favoreca a ambas naciones (1882). Luego acept la lucha del primer pas por su soberana, pero sin apoyar esa resistencia.

Al igual que el primer Marx supona que la emancipacin de las colonias sera un resultado de avances socialistas en el centro. Pero conceba esa meta como un devenir evolutivo y descartaba la participacin de la periferia en ese proceso. Ese naturalismo objetivista tuvo dramticas consecuencias en 1914-17 (Kautsky, 1978).

LA POSTURA REVOLUCIONARIA

Luxemburg coincidi inicialmente con Kautsky en las crticas al paternalismo colonial, pero reivindic la resistencia popular en las colonias y convoc al apoyo activo de las rebeliones en Persia, India y frica (Luxemburg, 2011).

Trotsky y Lenin compartieron esa actitud. Retomaron el legado del segundo Marx, retrataron el efecto devastador del colonialismo y recalcaron la doble funcin de la lucha anti-imperial. Sealaron que esa resistencia confrontaba con el enemigo principal y fomentaba la conciencia socialista de los trabajadores metropolitanos.

La izquierda objetaba, adems, la idealizacin del libre-comercio frente al avance del proteccionismo y rechazaba la primaca otorgada a los parmetros del derecho para evaluar la poltica exterior. Subrayaba los intereses en juego de los capitalistas (Day; Gaido, 2011).

La ruptura se desencaden con el estallido de la primera guerra mundial. La derecha se sum a la contienda imperial y el centro convalid esa capitulacin. El viejo argumento de defender el proceso democrtico germano frente al acoso exterior era insostenible. Alemania ya actuaba como potencia y exhiba abiertamente sus ambiciones coloniales.

Kautsky intent evitar el conflicto con gestiones de desarme y prdicas a favor de las inversiones afectadas por la guerra. Cuando sus argumentos fueron desodos se resign a convalidar el conflicto.

La crtica de Luxemburg fue fulminante. Durante aos haba subrayado la ingenuidad de las tesis pacifistas frente a la evidencia de una prxima guerra (Luxemburg, 2008:258-265). Lenin adopt la misma actitud. Reconoca la asociacin internacional entre burguesas y el carcter pernicioso del negocio blico que describa Kautsky. Pero rechazaba las ilusiones en la distencin ante la inminente conflagracin.

Tambin Trotsky coincida con ese diagnstico. Estimaba que la estrechez de las economas nacionales en un capitalismo mundializado conduca al desemboque blico.

La guerra inter-imperialista precipit una divisin entre revolucionarios y reformistas que se consolid con la revolucin rusa. Este acontecimiento trastoc el universo de los socialistas.

Durante aos los marxistas haban discutido la forma que adoptara la democratizacin pos-zarista. La corriente afn a Bernstein (Tugan, Bulgakov) promova reformas liberales complementadas con demandas econmico-sindicales de los trabajadores.

La vertiente prxima a Kautsky (Plejanov, mencheviques) propona alianzas con la burguesa para desarrollar el capitalismo. Presentaba esa maduracin de las fuerzas productivas como una condicin para cualquier evolucin ulterior. Supona que los sujetos sociales se adaptaran pasivamente a esas exigencias de la economa.

Por el contrario, Lenin auspiciaba el jacobinismo agrario mediante la nacionalizacin de la propiedad de la tierra, para sumar a los campesinos a una revolucin democrtica encabezada por los obreros. Imaginaba un proceso poltico radical, mientras emergan las condiciones para un avance hacia el socialismo (Lenin, 1973: 20-99).

Trotsky comparta esta actitud, pero en la revolucin de1905 not el gran protagonismo del proletariado y sus nuevos organismos (soviets). Estim que esa preeminencia bloqueaba todos los espacios para la expansin del capitalismo (Trotsky, 1975).

Cuando el zarismo finalmente colaps en plena guerra mundial y los soviets reaparecieron, Lenin radicaliz su enfoque, convergi con Trotsky y lider la revolucin bolchevique. Con algunas objeciones tcticas, Luxemburg se sum a una gesta que deriv en la creacin de los partidos comunistas y la III Internacional.

El debut del socialismo fuera de Europa Occidental alter las teoras de paternalismo colonial, protagonismo de los pases desarrollados y subordinacin de las regiones atrasadas a los ritmos de Occidente. El nuevo modelo revolucionario replante todos los supuestos de la relacin centro-periferia.

DERECHOS DE AUTO-DETERMINACIN

En la poca de Lenin la soberana era la principal demanda poltica de las naciones perifricas. En Europa Oriental chocaba con el zarismo (que haba forjado una crcel de pueblos fronterizos) y con el imperio austrohngaro, que albergaba una compleja variedad de naciones dominantes, intermedias y sojuzgadas (alemanes, hngaros, ucranianos). Frente a los estados ya constituidos de Europa Occidental, creca la exigencia de crear tambin en el Oeste esos organismos.

Pero ese anhelo coexista con otra variedad de nacionalismos chauvinistas, propiciados por las potencias para justificar sus conquistas. Esta ideologa utilizaba argumentos extrados de las mitologas nacionales, que se asemejaban a los expuestos por los pueblos sometidos. Con esas teoras los imperios enarbolaban derechos de dominacin y los oprimidos exigan su liberacin (Hobsbawm, 2000: cap 4).

En este rompecabezas Lenin postul el derecho de cada nacin a crear su propio estado. Su objetivo era alentar las confluencias de los pueblos sojuzgados con la clase obrera. Buscaba reducir las tensiones nacionales, tnicas y religiosas que promovan los opresores externos y locales para consolidar su hegemona (Lenin, 1974a: 7-14,15-25).

El dirigente bolchevique auspiciaba el empalme de las resistencias a la opresin nacional y social. Promovi la auto-determinacin al observar la forma positiva (y pacifica) en que se resolvi la separacin de los noruegos de Suecia (Lenin, 1974b: 99-120).

El lder comunista tambin not cmo la conciencia nacional y social se retroalimentaba a travs de reclamos inmediatos y exigencias de soberana. A diferencia de los nacionalistas no le asign a la auto-determinacin una jerarqua superior a las demandas sociales. Acot su alcance y subray la inconveniencia de organizar separadamente a los obreros socialistas de distintas nacionalidades en los pases que contenan esa diversidad. Promova agrupamientos unificados para alentar una cultura internacionalista entre el proletariado.

El derecho a la auto-determinacin que Lenin auspiciaba no era idntico a su aprobacin. Sealaba que la conveniencia de una secesin deba dirimirse en cada caso, tomando en cuenta los riesgos de sintonizar con las estrategias imperiales. Por eso propona evaluar cuidadosamente a las fuerzas actuantes en cada escenario.

Con este enfoque el dirigente comunista aport una brjula para dirimir el carcter progresivo o regresivo de cada movimiento nacionalista. Se deba responder qu movimiento (o accin) favoreca el objetivo socialista.

El lder sovitico desarroll su planteo en polmica con las corrientes socialdemcratas del imperio austrohngaro opuestas a la auto-determinacin. Estas vertientes proponan la autonoma cultural de cada conglomerado en un marco federativo, subrayando la perdurabilidad histrica de las naciones en un futuro socialista.

Los austromarxistas rechazaban la tradicin cosmopolita del primer Marx y su expectativa de disolucin pos-capitalista de las naciones. Avalaban la asociacin de los obreros en secciones separadas y resaltaban la dimensin subjetiva de la nacin (Lowy, 1998: 49-50).

Lenin tambin polemiz con el internacionalismo puro de Luxemburg, que cuestionaba todas las formas de separatismo. Ella estimaba que los pases sometidos (Polonia) estaban econmicamente integrados a las potencias dominantes (Rusia) y carecan de margen para un desarrollo autnomo. Consideraba que en ese marco dependiente la soberana era ilusoria (Luxemburg, 1977: 27-176).

Esa factibilidad o inviabilidad de trayectorias econmicas autnomas era para Lenin un curso imprevisible. Objetaba las especulaciones sobre el tema y exiga dirimir si un pueblo tena o no derecho a definir su porvenir nacional. Resaltaba la primaca de esta definicin poltica (Lenin, 1974b: 99-120).

Luxemburg tambin sealaba que el derecho a la autodeterminacin nacional afectaba la unidad de los trabajadores y a la prioridad de sus intereses de clase. Pero Lenin responda resaltando la existencia de mltiples formas de opresin (nacional, racial) que deban confluir con la batalla social. Sealaba que esa convergencia requera explicitar que ninguna nacin tiene derecho a sojuzgar a otra.

PILARES DEL ANTIIMPERIALISMO

La poltica de autodeterminacin para Europa Oriental inspir la estrategia antiimperialista cuando la problemtica nacional se desplaz a Oriente. Este giro sucedi al frustrado intento inicial de repetir con ensayos revolucionarios (Alemania, Hungra), el modelo sovitico en el Viejo Continente.

Los magros resultados de ese ensayo y la irrupcin de grandes sublevaciones en Asia determinaron el viraje comunista hacia la revolucin colonial. En el primero (1920) y cuarto congreso (1922) de la III Internacional se definieron polticas de liberacin nacional, para confrontar con el imperialismo clsico (Inglaterra, Francia) y renovado (Japn, Estados Unidos) (VVAA, 2008: 46-128), (Munck, 2010).

La distincin entre nacionalismo regresivo y progresivo fue nuevamente expuesta en oposicin a las teoras intervencionistas, que alegaban proteccin de las comunidades pertenecientes a un mismo tronco tnico, cultural o idiomtico. Lenin resalt el proceso opuesto de despojo implementado por los ocupantes externos y objet todos los debates abstractos sobre legitimidades y derechos en disputa.

El revolucionario ruso propuso definir quines eran los dominadores y dominados en cada conflicto. En lugar de indagar la identidad francesa, china o malaya de cada individuo subray el papel objetivo de las potencias y las semicolonias. Precis el rol de los distintos nacionalismos por su funcin estabilizadora o desafiante del orden imperial, retomando las ideas desarrolladas en los debates sobre Europa Oriental.

Lenin buscaba construir puentes entre el comunismo y el nacionalismo antiimperialista de China, India y el mundo rabe. Retom las crticas al puritanismo proletario de los objetores de la lucha nacional (Piatakov), que resucitaban el cosmopolitismo ingenuo del siglo XIX (abajo las fronteras). Se distanci de todas las especulaciones sobre la autonoma econmica de India o Egipto y puso el acento en las demandas populares de soberana (Lenin, 1974b:120-122).

La principal innovacin de la estrategia comunista del periodo fue la distincin entre vertientes conservadoras (democrtico-burguesas) y radicales (nacionalistas revolucionarias) de los movimientos anticoloniales. El primer grupo expresaba a las clases dominantes de la periferia y el segundo a los sectores empobrecidos. Las conductas conservadoras de las nacientes burguesas contrastaban con el empuje radical de los desposedos. Ambos promovan la independencia nacional, pero con finalidades sociales diferentes (Claudn, 1970: cap 4).

El curso contrapuesto de las revoluciones por arriba y por abajo confirm esa distincin. En las primeras dcadas del siglo XX, Turqua fue el principal escenario del primer sendero, a travs de golpes militares reformistas e iniciativas modernizadoras de las elites. En Mxico prevaleci el segundo rumbo con gran protagonismo de los campesinos.

Los movimientos democrtico-burgueses pretendan reordenar el capitalismo, aumentando la influencia de los dominadores locales en la alianza con el capital extranjero. Los nacionalistas revolucionarios postulaban, en cambio, proyectos antiimperialistas en conflicto con esa reorganizacin. La III Internacional propici el acercamiento a esas corrientes para apuntalar el objetivo socialista.

DESARROLLO DESIGUAL

Lenin atribua la ampliacin de la brecha entre economas avanzadas y retrasadas al desarrollo desigual. Desenvolvi este concepto en contraposicin a la metodologa evolucionista de Bernstein y Kautsky, que imaginaban una repeticin en la periferia del sendero transitado por los pases centrales.

El lder bolchevique consideraba que ese curso lineal haba quedado sepultado por las turbulencias de la era imperial. Estimaba que la rivalidad entre potencias desestabilizaba la acumulacin, exacerbaba las contradicciones del capitalismo y socavaba el escenario armnico concebido por el reformismo (Davidson, 2010).

Lenin explicaba las desventuras de la periferia por las asimetras histricas del desarrollo desigual. Ilustraba cmo ese proceso determin la sustraccin de recursos financieros y la absorcin de utilidades de las colonias. Describi mltiples mecanismos de despojo soportados por los proveedores de materias primas y seal que eran duramente afectados por cualquier temblor de los mercados (Lenin, 2006).

Esta teora del eslabn dbil aport argumentos para las interpretaciones exgenas de la polarizacin mundial. Demostr que el bloqueo al desenvolvimiento soportado por los pases atrasados era consecuencia directa del reparto colonial.

Lenin transform la hiptesis de obstruccin a la industrializacin de la periferia sugerida por el segundo Marx en una tesis de plena sofocacin. Su caracterizacin sintonizaba con el escenario blico de principio del siglo XX, dominado por potencias que arrasaban territorios para garantizar su control de los mercados.

Pero en sus estudios del agro ruso el dirigente de los soviets tambin evalu la dimensin endgena del atraso. Analiz cmo la renta apropiada por la nobleza estancaba la produccin y empobreca a los campesinos. Debati dos remedios para ese ahogo antes de la revolucin bolchevique: el modelo prusiano de inversin comandada por los terratenientes y el camino americano de distribucin de la tierra, eliminacin de la renta absoluta y desenvolvimiento con farmers (Lenin, 1973: 20-99).

En la primera etapa del revolucionario ruso (1890-1914), las explicaciones del atraso estaban focalizadas en procesos nacionales y agrarios. En el segundo perodo (1914-22), predominaron las caracterizaciones de la descapitalizacin padecida por la periferia. En un contexto resalt la primaca de causas endgenas del subdesarrollo y en el otro puso el acento en los determinantes exgenos.

Pero siempre prioriz la dimensin poltica de los problemas en debate. Los diagnsticos centrados en el atraso agrario aportaban fundamentos a la revolucin democrtica contra el zarismo. Los estudios de la confiscacin colonial apuntalaban propuestas antiimperialistas.

Lenin evalu distintos grados de dependencia poltica para demostrar su incidencia en el atraso sufrido por cada pas. Distingui tres variedades de sujecin administrativa, sometimiento econmico y subordinacin de las clases dominantes locales. Con estos parmetros diferenci el carcter colonial de frica, semicolonial de China y capitalista dependiente de Argentina.

El dirigente de los soviets remarcaba el rol de los agentes, compradores o socios menores de la dominacin imperial, para explicar distintos niveles de autonoma poltica local frente al opresor externo. Tambin analiz la situacin de potencias intermedias (Rusia, Turqua, Italia), que no cuadraban con la simple divisoria entre imperios y colonias.

Todas las precisiones analticas del dirigente bolchevique apuntaban a definir estrategias revolucionarias. Exhibi una extraordinaria flexibilidad poltica en el uso de ese instrumental. En 1917 transform su estrategia de revolucin democrtica en socialista y en los aos 20 auspici el desplazamiento de las prioridades comunistas de Europa a Oriente. Tambin revis de hecho sus crticas a las tesis populistas de inviabilidad del capitalismo ruso.

Lenin demostr una gran capacidad para enmarcar las teoras sociales y los procesos econmicos en estrategias polticas. Supo considerar varias alternativas revolucionarias y optar por la ms adecuada para cada coyuntura.

ETAPAS E IMPERIALISMO

El dirigente comunista inscribi la relacin centro-periferia en su teora del imperialismo, como nueva etapa del capitalismo. Introdujo esa periodizacin, complementando la distincin estudiada por Marx entre el origen y la formacin del capitalismo.

La existencia de etapas histricas comenz a debatirse durante la recuperacin que sucedi a la depresin de 1873-96. Frente a Bernstein -que postulaba la paulatina desaparicin de las crisis- y Kautsky -que resaltaba su continuidad- Lenin seal la vigencia de un nuevo periodo. Este concepto fue ampliamente desarrollado por el pensamiento marxista posterior (Katz, 2009: 129).

El lder bolchevique remarc varios rasgos de la etapa imperialista: preeminencia del proteccionismo, hegemona financiera, gravitacin de los monopolios y peso creciente de las inversiones externas. Retom la importancia asignada por Hilferding al entrelazamiento de industriales y banqueros con la burocracia estatal. Tambin recogi la supremaca sealada por Hobson de las altas finanzas (Lenin, 2006).

El revolucionario ruso dedujo su enfoque de teoras de la crisis basadas en desproporcionalidades y sobreproduccin, que expusieron Hilferding y Kaustky. Posteriormente privilegi la tesis de Bujarin del parasitismo financiero y la competencia nacional con alta intervencin del estado.

Pero el centro de su mirada sobre el imperialismo no estaba localizado en caracterizaciones econmicas, sino en diagnsticos de inminente confrontacin blica. El contexto omnipresente de la guerra determin su concepcin.

El impacto de sus ideas se explica por ese acierto poltico. No aport slo denuncias. Plante una crtica demoledora a la expectativa pacifista de evitar la conflagracin mediante ingenuas convocatorias al desarme. En ese cuestionamiento Lenin converga con Luxemburg y chocaba con Kautsky e Hilferding. Las diferencias tericas en torno al sub-consumo (en el primer caso) y las afinidades sobre la dinmica de la crisis (en el segundo), constituan problemas menores en comparacin al dilema de la guerra.

Muchas lecturas posteriores olvidaron esa primaca poltica del texto y sobrevaloraron las caracterizaciones econmicas. Proyectaron adems a todo el siglo XX, una evaluacin acotada al perodo de entre-guerra.

Esa extrapolacin condujo a d cadas de dogmatismo y marxismo repetitivo. Se torn habitual postular la invariable vigencia de lo dicho por Lenin y se intent actualizar sus afirmaciones con datos de proteccionismo, primaca financiera o confrontacin guerrera. Esa reiteracin omiti que los dos rasgos centrales de esa tesis -estancamiento y guerra inter-imperial- no constituyen rasgos permanentes del capitalismo. En nuestro libro sobre el tema trazamos un balance de esas discusiones (Katz, 2011: cap 1).

Nuestra evaluacin ha sido impugnada por su ruptura definitiva con la visin leninista. Esta objecin reitera el supuesto de inmutable validez de lo postulado en 1916 para toda la centuria posterior (Duarte, 2013).

Para demostrar ese congelamiento del capitalismo nuestros crticos resaltan la continuada preeminencia de los bancos, como si un lapso tan prolongado de mltiples procesos industriales no hubiera alterado esa supremaca. Asignan la misma gravitacin al proteccionismo, desconociendo la intensidad de la liberalizacin comercial y el entrelazamiento internacional de los capitalistas. Tambin remarcan la centralidad de la guerra, olvidando que las confrontaciones entre las principales potencias fueron reemplazadas por agresiones imperiales de alcance hegemnico o global.

Con el mismo criterio de ciega fidelidad al texto original resaltan la sustitucin de la competencia por los monopolios, desconociendo el carcter complementario de ambos rasgos y la vigencia de la concurrencia bajo el capitalismo. Olvidan que el comportamiento de los precios no est sujeto a simples concertaciones, sino a un ajuste objetivo guiado por la ley del valor.

Adems, remarcan la sostenida primaca del rentismo omitiendo que los principales desequilibrios del sistema se generan en el rea productiva. Esas tensiones no provienen del parasitismo, sino del dinamismo descontrolado del capital.

La lealtad formal a Lenin suele exigir un ritual recordatorio del imperialismo como ltima etapa del capitalismo. Se olvida que esa evaluacin fue realizada en vsperas de la revolucin rusa, apostando a mayores victorias en el resto del mundo. Lenin nunca pens ese ttulo como un estribillo vlido para cualquier momento y lugar.

La tesis de la decadencia sistmica que postul el lder bolchevique estaba tambin inspirada en la esperanza de prximos triunfos del socialismo. No formulaba diagnsticos de colapsos divorciados de la lucha de clases. A la luz del devenir posterior es evidente que la etapa entrevista como un momento final constituy un periodo intermedio del desenvolvimiento imperial.

El capitalismo no se disolver por un desplome terminal. Lenin subrayaba acertadamente que su erradicacin depende de la construccin poltica de una alternativa socialista.

LA FUNCIN DE LA PERIFERIA

Tambin Luxemburg analiz el mundo colonial a partir de una teora del imperialismo. Pero razon el problema de otra manera. Intent una deduccin directa a partir de los textos de Marx. Situ el tema en los esquemas de reproduccin ampliada del tomo II de El Capital y evalu los obstculos que enfrentaba el capitalismo a escala internacional.

La dirigente socialista entendi que el principal desequilibrio se localizaba en la realizacin de la plusvala, que las economas centrales no lograban consumar por la estrechez de los mercados. Seal que la nica salida para desagotar esa acumulacin era la colocacin de sobrantes en las colonias. Record que Gran Bretaa se expandi vendiendo tejidos en el exterior y defini a partir de ese antecedente al imperialismo, como un sistema de movilizacin externa del capital inactivo.

Luxemburg observ que Marx haba omitido esos desequilibrios y propuso enmendar el error, incorporando la digestin del excedente en los esquemas de reproduccin. Critic a los tericos (Eckstein, Hilferding, Bauer) que desconocan esta contradiccin del capitalismo (Luxemburg, 1968: 158-190).

Su abordaje suscit distintas evaluaciones de los esquemas del tomo II, que frecuentemente olvidaron la finalidad de esos diagramas. Marx los introdujo para demostrar cmo puede funcionar el sistema a pesar de los enormes obstculos que afectan su desenvolvimiento.

El autor de El Capital concibi una situacin ideal de ausencia de desequilibrios, para exponer como operara todo el circuito de la produccin y circulacin. Luxemburg y sus crticos desconocieron esa funcin y se embarcaron en inapropiadas correcciones de los esquemas.

La revolucionaria de origen polaco cometi otro error al buscar en el exterior los lmites que el capitalismo afronta en su dinmica interna. Por eso supuso que el agotamiento de los mercados coloniales determinara una saturacin absoluta de la acumulacin. Olvid que tambin en ese mbito el sistema genera mecanismos para recrear su continuidad a travs de la desvalorizacin (o destruccin) de los capitales sobrantes.

Pero ninguno de estos desaciertos ensombrece las significativas contribuciones de la pensadora alemana. Al igual que Lenin capt cmo las contradicciones del capitalismo adoptan formas agravadas en los mrgenes del sistema.

Luxemburg aport el primer anlisis de la forma en que la periferia queda integrada al centro como una necesidad del capitalismo mundial. Subray que ese segmento es indispensable para la reproduccin de todo el sistema. No razon con supuestos de capitalismo mundial pleno , ni observ a las economas subdesarrolladas como simples complementos de los pases avanzados. Estudi ambos sectores como partes de una misma totalidad (Cordova, 1974:19-44).

La estudiosa del capitalismo seal que el centro necesita los beneficios sustrados de la periferia para continuar operando. Retrat esa conexin de Occidente con frica, Asia y Amrica Latina. Madur esa caracterizacin en sus estudios de Polonia, al indagar cmo una zona perifrica queda asimilada a los mercados circundantes. De esa forma detect las relaciones desiguales que vinculan a las economas dominantes y subordinadas (Krtke, 2007: 1-19).

Luxemburg percibi cmo el mundo subdesarrollado padece una acumulacin primitiva permanente al servicio de las economas centrales. Observ que ese proceso no corresponde slo a la gnesis del capitalismo sino tambin a su continuidad. Puso de relieve la forma en que el capital metropolitano obstruye el crecimiento de la periferia e ilustr de qu forma impide a esas regiones repetir el desenvolvimiento de Europa Occidental, Estados Unidos o Japn.

Esta caracterizacin constituye un antecedente de las teoras del desarrollo del subdesarrollo. Aport cimientos para las concepciones que conectan el atraso de la periferia con el desenvolvimiento del centro. Destac dos caras de un mismo proceso del capitalismo mundial que no circunscribi a la coyuntura de su poca.

Rosa retrat cmo el capitalismo destruye a las economas campesinas de la periferia sin facilitar su industrializacin. Describi ese proceso revisando la conquista inglesa de la India, la ocupacin francesa de Argelia y la violenta implantacin de los Boers en Sudfrica. Observ que la desintegracin de zonas pre-capitalistas potencia la pobreza, impidiendo la expansin de la demanda y la consiguiente acumulacin auto-sostenida.

Este diagnstico fue bien recibido por los estudiosos de su poca, pero algunos sealaron que el capitalismo integra a esas regiones sin demolerlas. Impone relaciones de subordinacin sobre las formas precedentes, siguiendo el modelo de incorporacin de la esclavitud al capitalismo naciente o el sendero de asimilacin de las oligarquas a la produccin agraria capitalizada (Howard; King, 1989: 106-123).

Luxemburg razon con criterios sub-consumistas. Seal que las restricciones a la demanda inducen al centro a buscar mercados exteriores, que no prosperan por las obstrucciones impuestas al poder adquisitivo en la periferia.

Esa mirada era afn a la caracterizacin de Hobson y mantena distancias con la visin de Lenin-Hilferding (sobreproduccin-desproporcionalidad). Mientras que el lder bolchevique forj su teora en polmicas con el sub-consumismo de los populistas rusos, la revolucionaria que actu en Alemania madur su tesis cuestionando el armonicismo de la socialdemocracia. 

Muchos autores objetaron el sub-consumismo de Luxemburg sealando la primaca de los desequilibrios en el plano de la ganancia. Subrayaron que el capitalismo gira en torno al beneficio. Pero esas crticas omitieron la compatibilidad de ambos enfoques y su integracin en razonamientos multicausales de la crisis. No percibieron cmo Luxemburg anticip diferencias claves entre el centro y la periferia en la solvencia de la demanda.

Rosa comparti el anlisis leninista del imperialismo, pero no le asign la misma relevancia al proteccionismo, la supremaca financiera o el monopolio. Tampoco asoci ese perodo con la exportacin de capitales, sino que resalt la preeminencia de las mercancas excedentes.

Pero Luxemburg coincidi con Lenin en destacar que la periferia era doblemente esquilmada por succiones econmicas y pillajes coloniales. En el escenario blico de principios del siglo XX ambos procesos potenciaron la polarizacin global.

ACUMULACIN POR DESPOSESIN

La identificacin de la acumulacin primitiva con la depredacin que expuso Luxemburg ha sido retomada actualmente por Harvey, en su anlisis de los efectos predatorios del capitalismo. Utiliza el trmino desposesin para sealar el carcter contemporneo de este proceso.

Harvey considera que la acumulacin primitiva incluye procesos previos y concurrentes del desenvolvimiento capitalista. Al igual que Luxemburg considera que las economas metropolitanas imponen un intercambio pernicioso al vecindario subdesarrollado.

Pero el pensador ingls asigna al trmino desposesin una dimensin adicional, como mecanismo de expropiacin en las economas avanzadas, a travs de la especulacin financiera, los fraudes, las patentes y las privatizaciones (Harvey, 2003: cap 4).

Una caracterizacin semejante plantea Serfati. Subraya que la depredacin padecida por la periferia (especialmente a travs del tributo de la deuda pblica) coexiste con las confiscaciones generales del sistema. Estima que el capitalismo desarrollado se reproduce esquilmando una esfera exterior, que no es slo geogrfica sino tambin social . Esta apropiacin abarca todos los campos disponibles para la acumulacin (Serfati, 2005).

Estas visiones son objetadas por varios marxistas. Cuestionan el nfasis en el robo extra-econmico en desmedro de la lgica del capital. Advierten contra la presentacin del sistema como un simple rgimen de dominacin poltica. Recuerdan que Marx no estudi la acumulacin primitiva como un hurto para enriquecer a la burguesa. Busc ilustrar el proceso social expropiatorio de gestacin del proletariado (Wood, 2007;  Brenner, 2006).

Los crticos sealan que el capitalismo no debe ser analizado con criterios de pillaje. A diferencia de los regmenes tributarios o esclavistas est regulado por normas objetivas de competencia, ganancias y explotacin (Ashman; Callinicos, 2006).

Harvey estima que esas miradas subestiman el componente de depredacin del capitalismo contemporneo y reafirma su presentacin de la acumulacin como un proceso que combina confiscacin econmica y extra-econmica. Pero no aclara cundo y cmo operan cada una de esas dimensiones (Harvey, 2006).

La sustraccin de plusvala y la expropiacin por medio del pillaje eran evaluadas de otra forma a principio del siglo XX. Hilferding postulaba una cronologa histrica de esos procesos. Consideraba que el saqueo fue caracterstico del colonialismo tradicional y la hegemona del capital comercial. Sealaba que esa modalidad decay con la industrializacin metropolitana y mantuvo poca relevancia en el perodo posterior de proteccionismo y exportacin de capital (Hilferding, 2011).

Lenin y Luxemburg consideraban, en cambio, que la depredacin haba reaparecido en la nueva etapa imperialista. Estimaban que las guerras por el botn colonial recreaban los viejos escenarios de pillaje. Muchas teoras pos-leninistas y pos-luxemburguistas mantuvieron esa visin sin tomar en cuenta que fue formulada en un perodo blico.

Una reconsideracin del problema debera sealar la funcin secundaria del saqueo en las fases de acumulacin corriente y su gravitacin central en las etapas blicas. La misma distincin podra extenderse a las regiones de la periferia dominadas por escenarios de guerra (Medio Oriente) o por contextos de explotacin usual (Amrica Latina).

Es cierto que la acumulacin primitiva y de capital son procesos concurrentes y no meras etapas del desarrollo histrico. Pero la relacin entre ambos procesos es muy cambiante en cada periodo y regin.

DESARROLLO DESIGUAL Y COMBINADO

Trotsky coincidi con las caracterizaciones de Lenin y Luxemburg sobre la guerra, el periodo imperialista y la polarizacin mundial. Pero introdujo un concepto que permiti superar las contraposiciones simplificadas de la periferia con el centro. Su nocin del desarrollo desigual y combinado situ el atraso de las regiones subdesarrolladas en el contexto del capitalismo internacionalizado. Registr no slo las asimetras, sino tambin las mixturas de formas avanzadas y retrasadas, en las formaciones que se incorporan al mercado mundial.

El revolucionario ruso utiliz inicialmente un concepto expuesto por varios autores (Herzen, Cherbychevsky) para ilustrar la mixtura de modernidad y subdesarrollo vigente en Rusia. Luego combin esa aplicacin con otras tesis (Parvus), que retrataban a la economa mundial cmo una totalidad heterognea e interconectada.

Con esa mirada ilustr la nueva amalgama del subdesarrollo. La periferia ya no reproduca el expansivo modelo europeo, pero tampoco mantena las viejas modalidades feudales, serviles o campesinas.

Trotsky aadi al desarrollo desigual de Lenin un principio de cursos combinados. Ilustr cmo la diversidad de ritmos de desenvolvimiento es complementada por una mezcla de lo arcaico con lo moderno. Describi esta novedosa articulacin en su b alance de la primera revolucin rusa y complet la teora en su historia de la gesta bolchevique (Trotsky, 1975; Trotsky, 1972: 21-34).

El desarrollo desigual y combinado permite superar las interpretaciones difusionistas y estancacionistas de la relacin centro-periferia. Refuta los mitos de la expansin gradual del modelo occidental y desmiente la impresin opuesta de congelamiento pre-capitalista. Subraya la preeminencia de mixturas al interior de una jerarqua imperial (Barker, 2006).

Esta amalgama fue posteriormente denominada heterogeneidad estructural y tuvo gran aplicacin en el estudio de las economas latinoamericanas que combinaban industrializacin dependiente con latifundio improductivo.

Trotsky brind la explicacin ms completa de las percepciones del segundo Marx sobre la India. Los ferrocarriles ingleses no transferan al subcontinente asitico el desenvolvimiento augurado por El Manifiesto, sino que ensamblaban crecimiento con insercin mundial subordinada.

El marxismo endogenista utiliz el desarrollo desigual y combinado para describir cmo se articulaban distintos de modos de produccin (esclavismo, feudalismo y capitalismo) en formaciones econmico-sociales singulares.

Los tericos del marxismo exogenista recurrieron a la misma nocin para estudiar cmo los patrones internacionales de dependencia moldean a las economas semiindustrializadas.

Trotsky madur su concepto en la lucha poltica contra las tesis comunistas oficiales de la revolucin por etapas. Cuestion el resurgimiento de la idea menchevique de un desarrollo burgus previo a cualquier transformacin socialista. Resalt la inviabilidad de esa estrategia en un mundo capitalista interconectado.

El desarrollo desigual y combinado constituy el principal pilar de su estrategia de revolucin permanente. Sostuvo esa tesis contraponiendo el xito del bolchevismo con el fracaso de la revolucin china (1925-27) (Trotsky, 2000; Demier, 2013).

Trotsky concibi su enfoque para economas intermedias, viejas potencias o pases con alta gravitacin geopoltica. Propuso aplicarla en Rusia o Turqua y era cauteloso en su extensin. No inclua a regiones coloniales o de agudo subdesarrollo. Lo que vala para China o India no era aplicable en frica ecuatorial o Afganistn (Davidson, 2010).

Con esta misma mirada anticip las peculiaridades de las formaciones semiperifricas, que en su poca protagonizaban mutaciones sustanciales. Junto a las viejas potencias (Francia, Inglaterra) desafiadas por los nuevos pases centrales (Estados Unidos, Japn, Alemania), otro segmento mantena un lugar indefinido (Rusia, Italia) o profundizaba su regresin (Turqua, Espaa). Esas potencias de segundo rango fueron estudiadas ulteriormente con los criterios del sub-imperialismo. El desarrollo desigual y combinado aport cimientos para esa indagacin.

CUESTIONAMIENTOS Y EXTENSIONES

Desde su formulacin, el desarrollo desigual y combinado suscit numerosos debates. Todos reconocieron que esclareca la evolucin de economas sometidas a la mixtura de modernizacin y atraso y ponderaron su percepcin de esas articulaciones (Vitale, 2000).

Pero otras aplicaciones resaltaron su semejanza con teoras heterodoxas del catch up. Estos planteos subrayan las ventajas del pas que lleg tarde para asimilar las tecnologas disponibles. Asemejaron ese privilegio del atraso con las ideas de Trotsky.

Pero el lder revolucionario conceptualiz la industrializacin fragmentaria de capitalismos tardos sealando ventajas y desventajas. Remarc las contradicciones que entraaba llegar tarde. Record que Rusia se industrializ con mercados estrechos, endeudamiento exterior y desastrosos compromisos militares.

El caso alemn aportaba otro ejemplo. Presionado por la competencia anglo-francesa, el capitalismo germano se desenvolvi sin revolucin burguesa triunfante, bajo la bota de un estado militarizado. Ese prusianismo desemboc en catastrficas presiones belicistas.

Trotsky no concibi el desarrollo desigual y combinado como una categora de la sociologa o la economa heterodoxa. Buscaba demostrar las posibilidades de protagonismo proletario en los capitalismos inmaduros.

Por esa razn sealaba que Rusia haba generado una clase obrera capacitada para consumar la revolucin bolchevique. Ese dato era el principal corolario de su teora. En lugar de apuntalar una industrializacin burguesa ms pujante, la amalgama rusa permita concretar un ensayo anticipado de socialismo (Bianchi, 2013).

Trotsky integr economa, poltica y luchas de clases en un razonamiento anticapitalista. Elabor su enfoque contra el positivismo socialdemcrata y la estrategia de la revolucin por etapas. Cuestion las propuestas de imitacin del capitalismo central y las polticas de construccin del socialismo en un solo pas. Sus tesis eran totalmente ajenas al catch up.

En otros debates se ha destacado que el desarrollo desigual y combinado es un mecanismo o una tendencia sin status de ley. Carece de lgica predictiva y estrictos resultados derivados de fuerzas actuantes.

Esta performance metodolgica del concepto es un tema abierto, pero conviene recordar que nunca fue concebido para el universo de las ciencias naturales. Est referido a fenmenos sociales, confrontaciones polticas y resultados histricos dependientes de la accin humana. Clarifica contradicciones sujetas al imprevisible desenlace de la lucha clases.

Otra discusin involucra el alcance histrico del principio. Ciertos autores estiman que desborda el marco capitalista y permite entender procesos pre-capitalistas. Lo utilizan para demostrar cmo la colonizacin combin procesos mercantiles con trabajo esclavo y explotacin de los indgenas (Novack, 1974). Otra ampliacin hacia atrs lo aplica para retratar la expansin territorial de la nobleza en sociedades feudales (Rosenberg, 2009).

Pero esta extensin olvida que slo bajo el capitalismo los actores econmicos quedan envueltos en la red interdependencia requerida para concretar el desarrollo combinado. Los sistemas precedentes podan compartir muchos rasgos, pero no las mixturas de desenvolvimiento industrial que describi Trotsky. Solamente el capitalismo introduce la dimensin mundial exigida para romper el aislamiento de las sociedades anteriores (Callinicos, 2009).

CONCEPTOS PERDURABLES

Lenin, Luxemburg y Trotsky atribuyeron la polarizacin mundial a la nueva etapa imperialista. Presentaron esa brecha como un efecto de las disputas entre potencias por el botn colonial. Analizaron la confiscacin de la periferia en el contexto de las rivalidades mercantiles que condujeron a la primera guerra mundial.

Los tres autores introdujeron nociones de gran relevancia para el estudio de la relacin centro-periferia. Lenin esclareci el desarrollo econmico desigual y la subordinacin poltica que soportan los pases retrasados. Luxemburg retrat las obstrucciones econmicas estructurales que padecen esas naciones y anticip tendencias de la acumulacin por desposesin. Trotsky puso de relieve las contradicciones peculiares de los pases intermedios afectados por el desenvolvimiento combinado. Estas teoras fueron expuestas en estrecha conexin con estrategias socialistas.

Las ideas de los tres revolucionarios tuvieron gran impacto en la segunda mitad del siglo XX. Pero las modificaciones que registr el capitalismo durante ese periodo modificaron el pensamiento marxista. En nuestro prximo texto estudiaremos cmo se abord la problemtica centro-periferia en la posguerra.

RESUMEN

En un escenario de guerras y polarizacin econmica, Lenin, Luxemburg y Trotsky introdujeron nuevos conceptos para comprender la relacin centro-periferia. Polemizaron con las justificaciones del colonialismo y discutieron derechos de auto-determinacin nacional que anticiparon el antiimperialismo contemporneo.

Lenin atribuy la fractura entre pases avanzados y retrasados al desarrollo desigual y esclareci las causas endgenas y exgenas de esa brecha. Inscribi el subdesarrollo en una teora del imperialismo referida al contexto blico de su poca. Ese condicionamiento es olvidado por muchos intrpretes.

Luxemburg demostr la necesidad de la periferia para el centro y retrat obstrucciones estructurales al desenvolvimiento de las economas atrasadas. Los tericos de la acumulacin por desposesin retoman su enfoque y debaten la relacin entre la depredacin y la acumulacin corriente.

Trotsky aadi una teora del desarrollo desigual y combinado para ilustrar las nuevas mixtura de atraso y modernidad. Super simplificaciones y refut mitos de universalizacin del desarrollo europeo. Su concepto tena propsitos socialistas, es ajeno al catch up y no sera aplicable a sociedades pre-capitalistas.

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Nota:

[1] Hemos analizado la etapa precedente en (Katz, 2016).

Claudio Katz. Economista, investigador del CONICET, profesor de la UBA, miembro del EDI. Su pgina web es: www.lahaine.org/katz

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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