Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-05-2016

Turqua, terrorismo, refugiados, guerra en Siria

Augusto Zamora R.
Rebelin


La isla griega de Lesbos convertida en prisin, milln y medio de refugiados atascados en distintos pases, cerrazn comunitaria a buscar soluciones al problema y, por ltimo, premio a Turqua de 3.000 millones de euros duplicables- por colaborar en un problema que no existira o, cuando menos, no tendra tal magnitud, si Turqua no fuera el corazn y santuario del extremismo islamista, origen inmediato tanto de las oleadas de refugiados, como de los ltimos atentados terroristas en Europa. Los responsables de ambos desastres tienen nombres y apellidos -EEUU, Turqua, Arabia Saudita, Qatar, la OTAN-, con pruebas que llevan aos apiladas en despachos ministeriales, agencias de espionaje y medios de comunicacin, pero que se callan, unos porque son cmplices en un grado mayor o menor; otros porque no quieren destapar tramas y conspiraciones.

Turqua es el corazn del problema. Este pas comparte 911 kilmetros de frontera con Siria, posee el octavo ejrcito del mundo (700.000 efectivos, 3.667 tanques y unos mil aviones) y el segundo de la OTAN por nmero de soldados. Casi toda la frontera turco-siria es parte del Kurdistn turco, rea de accin del Partido de los Trabajadores del Kurdistn (PKK), con el que Ankara tiene treinta aos en guerra. Quiere esto decir que, desde los aos 70, toda la frontera entre Siria y Turqua est militarizada, una militarizacin que se multiplic con el conflicto sirio. Como declarara a la BBC el teniente coronel del ejrcito turco Umit Durmaz, en septiembre de 2014, es imposible cruzar esta frontera sin nuestro consentimiento. Quiero que Europa y Turqua confen en nosotros. No obstante esa realidad, la CIA ha declarado que tiene contabilizados a 15.000 combatientes extranjeros apoyando al Estado Islmico (EI), que han ingresado a Iraq y, sobre todo, a Siria desde Turqua. Podra entenderse que 100 o 200 radicales islmicos hubieran podido cruzar la frontera turca clandestinamente, pero 15.000? A travs de una de las fronteras ms vigiladas del mundo? A quin pretenden engaar?

15.000 combatientes contabilizados son un ejrcito en cualquier parte. Las fuerzas armadas danesas tienen 11.000 efectivos, las checas 22.000 y las hngaras 19.000. Por dems, la acotacin contabilizados implica que pueden existir miles de yihadistas ms no contabilizados, como muy seguramente ser. Puede colegirse de esta cifra que Siria e Iraq sufrieron, desde Turqua, una invasin en toda regla, lo que explica de forma meridiana la rapidez con que el Estado Islmico avanz en esos dos pases. Organizar como ejrcito a 30.000 yihadistas requiere de fondos, infraestructura, campamentos y personal cualificado para entrenarlos. Nada de eso poda hacer ninguno de los grupos irregulares que existan en Iraq y Siria. Por tanto, es forzoso pensar que el EI ha surgido gracias a petrodlares rabes, santuarios turcos e instructores militares extranjeros, ms tomando en cuentas las enormes similitudes de origen entre talibanes y EI. Si Paquistn fue la base donde la CIA y dems crearon a los talibanes, la base del EI ha sido Turqua.

La flamante coalicin occidental que dice combatir al EI lo hace fundamentalmente en Iraq, donde las fuerzas del gobierno, mayoritariamente chiitas y apoyadas por Irn, han reconquistado plazas importantes como Ramadi o Tikrit. Curiosamente, nada similar haba ocurrido en Siria, donde las fuerzas gubernamentales resistan malamente, hasta la contundente intervencin de Rusia que, en seis meses, ha hecho ms que toda la coalicin en dos aos. La intervencin rusa ha marcado un antes y un despus en la guerra siria, forzando una tregua con los grupos rebeldes (que siguen siendo un misterio, pues EEUU y sus aliados dicen que existen, pero nadie los ve) abriendo, por ver primera, la posibilidad de un proceso de paz en Siria y permitiendo al Ejrcito rabe Sirio concentrarse en combatir al EI y al Frente Al Nusra. De septiembre al presente, el EI ha sido expulsado de varias ciudades importantes y de centenares de poblados, siendo la liberacin de Palmira el xito ms notable. La expulsin del EI est haciendo posible que decenas de miles de sirios puedan retornar a lo que queda de sus hogares, segn ha recogido el ACNUR. Ayudarles a reconstruir sus vidas acelerara el retorno.

La Unin Europea busca desesperadamente una solucin a la tragedia humanitaria de los refugiados sin tener que quedarse con ellos. Esa solucin no puede ser la ilegal e inmoral de devolverlos, simplemente, a territorio turco, pues tal medida condena a los refugiados a una vida miserable en campamentos inmundos. La solucin pasa, sin gnero de dudas, por tres vas. Una, cooperar en la pacificacin de Siria (origen de la inmensa mayora de refugiados); dos, comprometerse en la reconstruccin del pas, para que los refugiados puedan volver como querr una mayora- a sus lugares de origen. El nivel de destruccin de Siria requiere apoyo internacional para su reconstruccin. Sin ese apoyo, poco hay para que los refugiados deseen retornar. Y tres, acabar con el EI.

La pacificacin de Siria es ms fcil de lo que parece a primera vista. Hay combatiendo realmente tres fuerzas: el Ejrcito rabe Sirio y sus aliados, el EI y el Frente Al Nusra. Los rebeldes sean quienes sean- participan del proceso de paz, por tanto, han aceptado ser parte de la solucin. El mayor reto es el EI y acabar con el EI est a mano. Basta con que Turqua ponga fin al apoyo ilimitado que le est brindando, desde las rutas abiertas para que lleguen yihadistas extranjeros (y salgan terroristas y extremistas hacia Europa, entre 2.000 y 3.000 individuos, segn fuentes) hasta los descarados negocios de venta ilegal de petrleo sirio e iraqu. Hace pocos das, el gobierno sirio entreg al Consejo de Seguridad de NNUU un informe con la lista de implicados en el trfico de petrleo en Turqua, entre los que est un hijo del presidente Tayip Erdogn. Rusia posee abundante informacin al respecto, como la posee tambin EEUU, como recoge el diario The Guardian. Segn este diario, EEUU encontr documentos que evidencian que el rgimen turco mantena relaciones con el EI y compraba petrleo a esta organizacin.

Exigir a Turqua el fin del apoyo al EI sera mucho ms efectivo, legal y moral que deportar a los refugiados que huyen del EI. En vez de premiar la obscena poltica turca con 3.000 millones de euros, lo honesto sera imponer sanciones econmicas y polticas a Turqua para terminar con el martirio de Siria. La economa turca es vulnerable, a pesar de su volumen. El PIB ha bajado de 788.000 millones de dlares en 2012 a 722.000 millones en 2015. El turismo es la principal fuente de divisas, con ingresos de 22.000 millones de dlares, la mayor parte europeos. Malamente soportara el pas un sistema de sanciones como el impuesto a Rusia, ya no digamos a Irn. Siendo el EI la mayor amenaza terrorista mundial, lo sorprendente no sera imponer sanciones a Turqua, sino que, sabiendo lo que se sabe, no se le haya impuesto ningn tipo de sancin. Y an as, puede que sea un poco tarde y que el EI como antes los talibanes- haya alcanzado una proyeccin tan fuerte que ya no necesite de padrinos como Turqua. Con todo, incidir sobre Turqua es conditio sine qua non para alcanzar la paz en Siria.

La otra fuente del extremismo islmico es Arabia Saudita, nico pas del mundo que pertenece a una familia. Los Saud han utilizado su inmensa riqueza petrolera para difundir cuanto han podido el wahabismo, interpretacin ortodoxa y literal del Islam, difundida en el siglo XVIII por Abd al Wahhab de donde han bebido todos los radicalismos sunes. Desde la dcada de los 90, Arabia Saudita ha financiado la construccin de 1.200 mezquitas y 2.200 madrazas y ha educado a ms de 4.000 imames en una versin primaria y violenta del Islam de hace 250 aos. De esa fuente beben decenas de millones de musulmanes y, de esa fuente, salen los yihadistas que van combatiendo y matando infieles en Asia, frica y Europa. Exigir a Arabia Saudita que ponga fin al proselitismo radical es otro paso esencial en la lucha contra el terrorismo.

Como se ha comprobado sobradamente, el slo uso de fuerza militar no resuelve los problemas, ms bien los agrava. Tampoco las intervenciones armadas favorecen la lucha contra el radicalismo islamista: lo multiplica. Esa lucha la deben desarrollar los propios pueblos, como estn haciendo hoy sirios, iraques y kurdos. El papel de Occidente -responsable del descalabro de Oriente Prximo tras sus guerras de agresin y sus polticas intervencionistas fallidas-, es apoyar los procesos de paz, respaldar a las fuerzas que luchan contra el EI y Al Qaeda y proporcionar fondos para reconstruir Siria. Quienes pongan reparos al rgimen de Bashar el Asad que vean cmo ha quedado Libia sin Gadafi y que digan cuntos millones de refugiados van a acoger. Pero buena parte de la solucin est a mano. Actuar sobre Turqua y Arabia Saudita, apoyar a quienes combaten al EI y reconstruir Siria. No hay ni se vislumbra otra va mejor. Europa, hasta ahora, slo ha llevado destruccin. Ya es hora de que asuma sus obligaciones. Por dems, combatir al terrorismo es combatir sus causas y a sus promotores, no hacer del dolor de las vctimas reyertas polticas y teatro para lucir aviones de combate.


Augusto Zamora R., Profesor de Relaciones Internacionales y autor de Poltica y Geopoltica para escpticos, insumisos e irreverentes, de prxima aparicin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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