Portada :: frica :: Revueltas en el norte de frica
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-05-2016

Tnez
La insoportable espera de los parados

Stphanie Pouessel
Viento Sur


Ridha Yahyaoui, un parado de 28 aos, se suicid frente al edificio del gobierno provincial de Kasserine el pasado 16 de enero. A partir de este hecho -que inevitablemente recuerda la inmolacin de Mohamed Bouazizi en Sidi Bouzid que fue la mecha de la revolucin de 2011- las protestas llevadas a cabo por los jvenes parados han subido desde el sur hasta la capital. Desde hace dos meses, esperan la respuesta del gobierno a sus reivindicaciones, pero ste parece no tener ninguna, limitndose a la desgastada retrica de atentado contra la seguridad del Estado.

Es la una de la madrugada del 9 de abril y est lloviendo; as viven quienes piden trabajo y dignidad en Tnez, comenta Wajdi Khadharaoui mientras filma con su mvil a los jvenes, arrinconados en los escalones del ministerio de Trabajo. Como cada da, cuenta a travs de su cmara las condiciones de vida de los participantes en la concentracin de los parados, forzados a veces a dormir en el suelo y haciendo frente al fro y a la mirada de los transentes. Su vida cotidiana se reduce a la espera. Una espera mitigada gracias a charlas nocturnas sin fin, a las bromas y las carcajadas, a los poemas, a la solidaridad y al tabaco. Como todos los das desde hace dos meses, Khadharoui enviar su video a las redes sociales para informar a Kasserine, a Tnez y al mundo, ante la ausencia prcticamente total de inters de los medios.

Y esto a pesar de que esta reivindicacin por el derecho al trabajo es una de las ms fuertes que se han conocido en Tnez. Comienza en Kasserine, provincia situada en la zona centro-oriental del pas, el pasado 16 de enero, a partir del suicidio de uno de sus habitantes. Ridha Yahyaoui, de 28 aos, se tir de lo alto de un poste elctrico cuando se enter de que su nombre haba sido suprimido sin razn aparente de la lista de reclutamiento de la funcin pblica. Corrupcin y clientelismo: estas prcticas indignas de un pas en transicin democrtica golpean con ms fuerza an en estas regiones que fueron las que iniciaron la revolucin y que tienen un fuerte sentido de la justicia. Despus de este suicidio de protesta, las fuerzas del orden se han hecho con el pas, provincia a provincia/1, con idntico efecto bola de nieve que en el invierno de 2010, que termin llevando al pas a la revolucin el 14 de febrero de 2011. Desde el pasado 22 de enero, una fuerte represin, as como la implementacin del toque de queda en todo el pas, han frenado las manifestaciones y obligado a sus protagonistas a adoptar nuevas formas de protesta.

Para qu el premio Nobel?

Y sin embargo, estamos en el pas que ha sido celebrado en el mundo entero por haber recibido el Nobel de la paz en octubre de 2015, otorgado a cuatro organizaciones de la sociedad civil por su papel en el dilogo nacional, que ha sido presentado como una de las claves fundamentales del exitoso modelo de la transicin democrtica tunecina. La idea de una success-story de Tnez se basa sobre la visin internacional de una Revolucin de los jazmines y de la mentalidad de consenso/2 que caracteriza al dilogo poltico en el pas. Los participantes en el actual movimiento social prefieren hablar de la revolucin de la muerte (thawra al mawt) o revolucin de la sangre (thawra addem), ya que la inclinacin al consenso tiene efectos perversos, entre otros la neutralizacin de todo juego poltico, acallando los problemas candentes, como la justicia transicional o la reforma legislativa. La lgica del consenso, reforzada por la caza al terrorismo, desnaturaliza el emergente campo poltico y puede dejar el camino libre para el retorno de prcticas autoritarias, haciendo peligrar el futuro democrtico del pas.

El reclamo de los derechos

Para la juventud que participa en la protesta, la revolucin ha sido confiscada y desviada de sus objetivos primordiales, de los que el fundamental era el derecho al trabajo. La revolucin ha terminado siendo escamoteada por las lites de las regiones costeras, arraigadas al poder desde la independencia. Prueba de ello es que la retrica del antiguo rgimen ha ido ocupando insidiosamente su lugar de antao; segn su lgica, el reclamo de derechos es un ataque contra el estado y una actitud enemiga del bien general y el inters nacional. El atentado contra la seguridad del Estado, era efectivamente invocado durante los reinados de Habib Bourguiba y de Zine El-Abidine Ben Ali como argumento para la represin legal de todo movimiento de oposicin poltica.

A pesar del retorno de la concepcin de las luchas sociales como disidencia y atentado al inters del pas, desde el pasado enero hay concentraciones permanentes en diversas provincias, principalmente en Kasserine, Gafsa y Sidi Bouzid. Entre doscientos y trescientos jvenes, movilizados contra la pobreza, la marginalidad, la represin y por el derecho al trabajo, organizan concentraciones, por ejemplo, en la sede del gobierno provincial de Kasserine. De ellos, treinta llevaran a cabo una huelga de hambre que se extender a lo largo de varias semanas y que est salpicada de varias tentativas de suicidio.

Dada la absoluta falta de respeto del Estado, grupos de jvenes procedentes de diferentes provincias (Kasserine, Gafsa, Kairouan, Jendouba, etc,) decidieron, al principio de febrero de 2016, marchar a la capital para hacer valer su derecho al trabajo frente a las instituciones del Estado. Algunos, en un acto lleno de simbolismo, llegaron a pie hasta la ciudad; otros fueron detenidos a sus puertas y obligados a instalarse en un parque pblico (El Mourouj). Una treintena de jvenes procedentes de Kasserine, despus de una cita fallida con el ministro de trabajo, se concentr delante del ministerio. Sus reivindicaciones son fundamentalmente la obtencin inmediata de un trabajo para al menos un miembro de cada familia, la implementacin de medidas de discriminacin positiva para las regiones y pueblos marginalizados y la puesta en marcha de los proyectos de desarrollo que el Estado ya haba prometido, como la lucha contra la corrupcin de la administracin y la transparencia de los procedimientos de reclutamiento en los servicios pblicos, as como la construccin de infraestructuras viarias, a fin de hacer accesibles estas regiones,

Un ciudadano que busca su ciudadana

Kasserine parece formar parte de otro Tnez y la lucha es justamente contra el relegamiento regional. Las infraestructuras de carretera y pblicas en general se reducen al mnimo, como esas casas de la cultura sin cultura; la pobreza y polucin/3 participan de la relegacin ancestral de esta provincia. Vctimas de un regionalismo atvico que privilegia las regiones costeras sostenidas por un racismo de clase, los ciudadanos denuncian el desdn del Estado y de los habitantes del norte, para los que esta zona del pas es percibida como rebelde, salvaje y disidente. Para Abdellah M., uno de los participantes en las protestas, las regiones del norte, as como la capital, consideran a las gentes del centro como subdesarrollados (rajai). Desprecian y ocultan todo smbolo de la revolucin, desde Mohamed Bouazizi a los mrtires.

Desde hace dos aos, el estigma del terrorismo acenta an ms esta percepcin negativa. Kasserine est al pie del monte Chaambi, mediatizado por los asesinatos vinculados a actos terroristas. En esta regin, el estado, ya desde la independencia, es tenido como ladrn de las riquezas locales. Esto lleva a ciertos habitantes a renegar de su ciudadana, reducida al carnet de identidad: soy un ciudadano que busca su ciudadana, se lamenta Khadhraoui. Algunos se irn caminando hasta las fronteras argelina y libia para solicitar simblicamente el estatuto de refugiado poltico. Por otra parte, los participantes en la concentracin del ministerio pagan su extranjera: los transentes les espetan con frases como: Djanos nuestro Tnez (sayibouna tounisna) o incluso Vulvete a tu pas (bara arjou bledkoum).

Nos tienen que tomar en serio. El estado debe ser ms responsable. Durante las elecciones, el empleo se blanda como un eslogan poltico, pero despus su mencin es casi como un crimen, afirma Abdellah M. Est en paro desde que termin sus estudios de matemticas, hace ocho aos, y va tirando como puede vendiendo fruta y verdura para poder mantener a su familia. En la regin de Kasserine, muchos jvenes se ven obligados a dejar sus estudios en estas mismas condiciones. Es tambin un sacrificio el que hacen los que desde hace dos meses ocupan la acera del ministerio de trabajo en Tnez: dicen luchar no por ellos, sino por las nuevas generaciones.

Un movimiento social heterogneo

Este movimiento social desafa las categoras al uso. Abdellah M. se dice independiente de la Unin de diplms chmeurs (UDC) (titulados en paro), fundada en 2008. Rechaza asimismo toda capitalizacin poltica del movimiento, llegando a rechazar una tienda que arbolaba un smbolo de un partido. Toda jerarqua interna del movimiento es tambin eliminada: nada de portavoz o lder y nada de distincin entre los parados titulados y los que no lo son. Somos un solo hombre y por eso ganaremos, asegura Wajdi Khadhraoui.

En lo que se refiere a las militancias o sensibilidades polticas, el grupo es variopinto: para algunos es su primer compromiso poltico; otros tienen ya un largo recorrido militante. Islamistas, sindicalistas, gentes de izquierda se funden en una lucha comn, la del empleo y el desarrollo social y econmico de las regiones desfavorecidas. Abdellah M. se define como militante de causas sociales y polticas, con independencia de las pertenencias polticas.

Fue detenido en mayo de 2010, es un antiguo militante de la UDC y en su poca de la universidad, lo fue de la Unin General de Estudiantes Tunecinos (UGET). Particip en las concentraciones de la kasbah en los das que siguieron a la revolucin; asisti a los funerales de Chokri Belad y de Mohamed Brahmi, asesinados por su compromiso poltico y cada 14 de febrero, acude a la capital para la celebracin del aniversario de la revolucin. La nica pertenencia que reivindica es la de su equipo de ftbol, el Club Africaine, el equipo del pueblo segn l, frente al segundo gran equipo nacional, la Esperanza, el de los hombres de negocios y el poder procedentes de las regiones desarrolladas. Ms all de toda filiacin poltica, las consignas que catalizan el movimiento social son: trabajo, dignidad y ciudadana (shoughl, hourriya, karama watanya)

Las ONG de la sociedad civil, tan alabadas por los observadores internacionales, no son muy locuaces, si se excepta el llamamiento a la participacin del Frum tunecino por los derechos econmicos y sociales (FSDES) y los comunicados de prensa lanzados regularmente/4. Los medios, por su parte, parecen haberse aburrido o cansado/5. Frente a estas ausencias flagrantes, han de ser los propios participantes en las movilizaciones los que organicen la logstica cotidiana, informando sobre su causa, proporcionando fotos, videos y comunicados, y publicndolos cada da en la redes.

El silencio del estado

Pero el principal ausente es el estado, que no ha dado hasta el momento ninguna respuesta concreta, ms all de promesas para responder al impacto de sus propias propuestas, consideradas insultantes, como el reclutamiento militar de los jvenes de regiones desfavorecidas o la puesta en marcha de un dilogo nacional para el empleo en el pasado marzo. Sobre ello, comentar irnicamente Wajdi Khadhraoui: Cmo puede ser que un gobierno que ha hecho fracasar el dilogo a nivel regional pueda tener xito en un dilogo nacional para el empleo?. El gobierno juega con el sentimiento de usura de estos jvenes que resisten a las adversas condiciones climticas, al agotamiento y a la indiferencia del Estado Cmo un estado democrtico puede abandonar de este modo a sus ciudadanos, a sus hijos, como le gusta repetir al presidente? Qu es lo que espera el estado de las decenas de jvenes olvidados, abandonados hace meses, a los que no se ha dignado a dirigir la palabra, que no piden ms que dilogo y consideracin y que, reclamando sus derechos, por lo que claman es por su ciudadana?

Notas

1/ Henda Chennaoui, "Cartographie de la contestation : le mouvement social continue", nawaat.org, 25 janvier 2016.

2/ Nadia Marzouki, "Tunisias Rotten Compromise", Middle East Research and Information Project (Merip), 10 juillet 2015.

3/ Eros Sana, "La Tunisie est confronte la pollution et au manque deau", Reporterre (reporterre.org), 22 mars 2016.

4/ Eros Sana, "La Tunisie est confronte la pollution et au manque deau", Reporterre (reporterre.org), 22 mars 2016.

5/ Henda Chennaoui, "On en a marre des immols et de leurs revendications", nawaat.org, 23 fvrier 2016

Stphanie Pouessel. Antroploga en el Institut de recherche sur le Maghreb contemporain (IRMC), Tnez.

20/4/2016

Traduccin: VIENTO SUR

http://orientxxi.info/magazine/l-intolerable-attente-des-chomeurs-en-tunisie,1294,1294



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter