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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-06-2016

Sin huelgas ni bloqueos nos hallaramos an en los tiempos de Zola, de Dickens y del trabajo infantil

Christophe Bonneuil
Basta !

Traduccin Susana Merino


Clamor contra los bloqueos y los sindicatos que participan Inaceptable!, clama el Gobierno, Irresponsables! gritan a coro los editorialistas de los medios pertenecientes a las grandes fortunas francesas. Se olvida fcilmente que sin huelgas ni bloqueos nuestras democracias no habran alcanzado desde hace un siglo el actual progreso social Desde que en 1842 se invent la huelga general el bloqueo al aprovisionamiento energtico se ha puesto de manifiesto muchas veces como fuerza de los dbiles. Un arma de los movimientos sociales y una fiesta emancipadora nos recuerda el historiador Christophe Bonneuil en este artculo.

 

Inglaterra, verano de 1842. Ante el rechazo de los capitales al aumento de salario, mientras volaba sin lmites el costo de la vida, a la reduccin de la jornada laboral y el rechazo gubernamental de un pedido firmado por 15.000 personas a favor del sufragio universal -un pedido que alcanz rpidamente los tres millones de firmas surgi en mayo de ese ao un enorme movimiento social: la primera huelga general del mundo. Bloquear es inaceptable protestan indignados el primer ministro, los patrones y la prensa de los privilegiados.

Hoy en Francia, 2016. Sordo al pedido de ms de un milln de firmantes, de los sindicatos y del Parlamento, al que ignora a golpe del artculo 49.3 de la Constitucin (que permite aprobar por decreto un proyecto Ley, saltndose la opinin de la Asamblea Nacional) , como un autista ante la clera de una juventud que se pone de pie, Manuel Valls declara que bloquear es inaceptable y que no se puede bloquear a un pas atacar as los intereses econmicos de Francia. Olvida que sin la huelga, el sabotaje, el bloqueo y las luchas sociales, estaramos viviendo todava en el mundo de Dickens y Zola, del trabajo infantil y del sufragio selectivo.

Ley del trabajo: una vuelta al capitalismo salvaje del siglo XIX? 

Cul era la actitud de los inventores de la huelga general de 1842 (y de tantas otras despus, en 1905, 1936, 1947 o 1968)? Ir de sector en sector rompiendo las mquinas de vapor o robar los fusibles de seguridad. De all que se llamaran Plug Riots o los motines de las arandelas, como se llam a esta movilizacin, faro del movimiento cartista. Como destaca un peridico de la poca, los mineros haban comprendido que tenan el poder en sus manos y podan detener todos los molinos, las fbricas y los trenes. Bloqueando la extraccin y el transporte de carbn durante varias semanas, los trabajadores consiguieron detener las fbricas que no estaban en huelga antes de que se les aadiera poco tiempo despus una gran huelga de obreros textiles. Algunos decan: Es mejor morir frente al ejrcito que bajo la mquina del capitalismo (2).

Esta Ley de Trabajo que el Gobierno y el Medef (3) pretenden imponer mediante el artculo 49.3 y la represin del movimiento social no es acaso una vuelta al capitalismo salvaje del siglo XIX? Aquel que los autnticos socialistas combatieron en el pasado. Aquel que hizo a Francia menos invivible durante el siglo XX: jubilacin, atencin a la salud (debilitada por el actual proyecto), prohibicin del trabajo infantil, La primera versin de la ley estableca una jornada de 10 horas para los aprendices mineros!, democracia social incluyente de los ciudadanos (a travs del Parlamento y del cdigo de trabajo que el socialismo patronal actualmente desarma) y de los sindicatos en las decisiones (a travs de la prioridad de los acuerdos por sector que suprime el artculo 2 del actual proyecto entregando a los trabajadores al chantaje patronal en el empleo mientras las empresas obtienen jugosos beneficios).

La petrolizacin prepar el terreno a la regresin neoliberal 

La relativa regularizacin del capitalismo que se institucionaliz en Europa a mediados del siglo XX no se habra logrado sin el poder del bloqueo energtico de los trabajadores, como lo demostr el historiador Timothy Michell en Carbon Democracy (4). Pero desde 1945 la petrolizacin de Europa, impulsada en primer lugar por el Plan Marshall, redujo la relacin de fuerzas de los trabajadores (el petrleo viene del neocolonial Medio Oriente) e instal una democracia consumista (los bloqueos, aunque ms difciles, siguen siendo posibles, como en 1968 y 2010). Segn Tim Micell la calidad de la democracia petrolizada cambia y prepara progresivamente el terreno, a partir de los aos 70, a la regresin neoliberal: desfiscalizacin, precariedad, aumento de la plusvala que sirve para a aumentar el rdito del capital en detrimento de la remuneracin laboral. 

Sera entonces hoy ilegtimo hacer un bloqueo mientras se encarcela a millones de trabajadores pobres acusndolos de huelga masiva y el aumento del patrimonio privado con relacin a la riqueza nacional, que se haba reducido en 1945, vuelve a estar en Francia al mismo nivel que en los tiempos de Zola? (5).

No! 

En pie da y noche la huelga, el bloqueo de los centros de produccin y la ocupacin de las plazas son la ltima arma de las vctimas de un sistema econmico injusto, de un capitalismo ms salvaje, la contraofensiva de los sin voz de un sistema poltico al borde de su legitimidad (crecientes desigualdades, democracia representativa que no representa al pas real, Parlamento arrodillado, estado de emergencia permanente).

Convergencias 

El bloqueo sea tal vez un desencadenador de nuevos vnculos. El domingo pasado la convergencia de los zadistas (6) y los estudiantes que fueron en bicicleta a apoyar el bloqueo de la refinera de Donges (Loire-Atlantique), actualmente los inesperados reencuentros entre vecinos que no se hablaban gracias al boom de compartir el vehculo Qu otros surgirn maana?

Los bloqueos nos hacen sentir a cada uno de nosotros los flujos (energticos, financieros) que atraviesan nuestras vidas. Qu es lo que se bloquea? Manuel Valls y Emanuel Macron nos lo explican sin ambages: lo que quieren desbloquear es un pas-empresa en permanente guerra econmica y social para satisfacer los golosos intereses de la flexibilidad y de los parasos fiscales. Lo que tambin tambalea los flujos energticos y de infraestructuras tcnicas-industriales (el petrleo, las centrales nucleares) que configuran nuestras vidas cotidianas sin que sean sin embargo el producto de verdaderas elecciones colectivas mientras amenazan la estabilidad de nuestro planeta sin haber logrado sin embargo concretar en nuestro ricos pases la promesa del bienestar por medio de la abundancia material en la que ya nadie cree. EDF se indigna y el presidente de Total amenaza con cerrar sus refineras en suelo francs. Pero los sindicalistas y los parados estn ya imaginando juntos una sociedad pospetrleo y posnuclear, en que se compartan el trabajo, el poder y las riquezas!

Notas

(1) Las citas proceden del libro sobre historia social y ambiental de la revolucin industrial de Andreas Malm, Fossil Capital The rise of steam power and the roots of global warming (Verso, 2016), p 228-229.

(2) MEDEF : Ministerio de Economa y Finanzas

(3) Timothy Mitchell, Carbon Democracy (La Dcouverte, 2013).

(4) Thomas Piketty, Le Capital au XXIe sicle (Seuil, 2015).

(5) Zadista deriva de ZAD (acrnimo de Zona a defender), usado por los activistas que se oponen a la realizacin de proyectos considerados intiles, costosos, peligrosos o contaminantes. Sus objetivos son paralizar los proyectos a travs de focos de resistencia y la ocupacin de los lugares en los que estn proyectados o en realizacin.

Christophe Bonneuil es historiador cientfico, encargado de investigaciones del CNRS y miembro del Centro Alexandre Koyr

 

Fuente: http://www.bastamag.net/On-bloque-tout-force-des-sans-pouvoir

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin



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