Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Boicot, Desinversiones y Sanciones contra el apartheid israel
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-06-2016

Entrevista a Omar Barghouti
"Discutir las cuestiones difciles en un cada vez ms amplio movimiento de Boicot, Desinversin y Sanciones (BDS)"

Nadia Hijab
al-Shabaka

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


Introduccin

Los ataques de Israel al movimiento de Boicot, Desinversin y Sanciones (BDS) y a otras personas defensoras de los derechos humanos que viven bajo la ocupacin, como el personal de [la organizacin de defensa de los derechos humanos de Ramala] Al Haq han copado los titulares en las ltimas semanas, incluidas las amenazas directas de importantes altos cargos oficiales israeles a activistas del BDS y en particular al cofundador de este movimiento, Omar Barghouti.

El movimiento sigue adelante al margen de estos titulares, como siguen adelante el debate y la discusin continuos para difundir el movimiento entre los palestinos que viven en el interior y en el extranjero, as como entre las personas activistas de la solidaridad en todo el mundo. Hay mucho que discutir y algunas cuestiones son difciles, incluidas las cuestiones del marco. La directora ejecutiva de al-Shabaka Nadia Hijab habl sobre ello en una extensa entrevista a Omar Barghouti.

Omar empez aclarando que todas las opiniones que expresa en esta entrevista son suyas exclusivamente y no reflejan necesariamente las opiniones del movimiento de BDS o de su direccin palestina, el Comit Nacional de BDS (BNC, por sus siglas en ingls).

-Omar, gracias por dedicarnos tiempo en este momento especialmente difcil (por decirlo suavemente) para el movimiento y para usted personalmente. Los objetivos del movimiento de BDS (autodeterminacin, librarse de la ocupacin, igualdad para los ciudadanos palestinos de Israel y derecho al retorno) comprenden los derechos palestinos segn el derecho internacional. Pero sabemos que el movimiento de BDS por s mismo no lograr los derechos palestinos. Qu otros movimientos y que otras estrategias se necesitan?

-Histricamente los boicots han sido uno de los principales medios de resistencia de los que disponen los palestinos de todos los mbitos de la vida y a da de hoy, en el terreno de la solidaridad internacional, el BDS es la forma ms importante y estratgica de apoyo a nuestra lucha por la autodeterminacin. El movimiento de BDS nunca ha afirmado ser la nica estrategia para obtener todos los derechos palestinos segn el derecho internacional ni tampoco es posible que por s mismo logre los derechos palestinos. Otras estrategias son, por ejemplo, tanto la resistencia popular local contra el Muro y las colonias como las estrategias legales para hacer responsables a Israel y a sus dirigentes de los crmenes cometidos contra el pueblo palestino.

De hecho, una de las estrategias ms importantes de las que disponemos y que apenas se ha seguido es el trabajo diplomtico y poltico con parlamentarios y gobiernos de todo el mundo para aislar al rgimen de ocupacin, colonialismo de asentamiento y apartheid israel, y para lograr que se le impongan sanciones similares a las que se impusieron al apartheid sudafricano. Quienes han bloqueado este camino son fundamentalmente los crculos oficiales palestinos, que carecen de un mandato democrtico, de principios y de visin.

Un componente muy importante de la resistencia palestina al rgimen de Israel son los palestinos en el exilio, que suponen la mitad del pueblo palestino. No hablamos solo de las comunidades de refugiados, que a todas luces son el componente ms importante que hay que considerar, sino tambin de palestinos como los que integran la campaa neoyorquina de boicot (Adalah New York), los grupos de Estudiantes por la Justicia en Palestina (Students for Justice in Palestine), los movimientos sociales en Reino Unido o Chile, y sus equivalentes de comunidades palestinas en el exilio por todo el mundo, que desempean un papel fundamental para promover los derechos palestinos, incluidas las acciones relacionadas con el BDS.

Cuando se habla de la resistencia palestina a menudo se olvida a los ciudadanos palestinos de Israel, a pesar del papel crucial que desempean no solo por su determinacin ante el rgimen de asentamiento colonial sionista de Israel, sino tambin por su activa resistencia popular, acadmica, cultural, legal y poltica tanto al rgimen como a sus estructuras y polticas racistas institucionalizadas y legalizadas.

No obstante, algunos palestinos en el exilio afirman que no quieren apoyar el BDS porque los palestinos no hacen solidaridad con su propio pueblo.

Pero en gran parte ha desaparecido el discurso poltico tradicional palestino de las dcadas de 1960, 1970 y 1980. En Sudfrica el movimiento de liberacin nacional permaneci activo hasta el ltimo minuto, pero por desgracia nosotros hemos perdido gran parte de lo que conform el movimiento nacional de liberacin en gran parte debido a los Acuerdos de Oslo. Los dirigentes palestinos, con el apoyo explcito o implcito de la mayora de los partidos polticos palestinos, han renunciado a la mayora de los derechos palestinos bsicos y han aceptado las rdenes de Estados Unidos y la Unin Europea de adaptarse a la mayor parte del rgimen de opresin colonial de Israel.

El pueblo palestino se encuentra ahora en un estado de prdida y confusin. Ya no existe un consenso nacional palestino, si es que alguna vez lo hubo. Hasta los partidos polticos palestinos, de derecha y de izquierda, islamistas y laicos, casi sin excepcin hablan de independencia y no de liberacin nacional, olvidan a menudo a los refugiados y siempre omiten a los ciudadanos palestinos de Israel en su definicin de pueblo palestino.

Es a todo el pueblo palestino a quien corresponde determinar su futuro y la solucin a su conflicto colonial. Mientras tanto, cada individuo, coalicin o grupo palestino debe esforzarse por debilitar el rgimen de opresin israel como condicin previa para lograr los derechos palestinos segn el derecho internacional. En el movimiento de BDS hemos optado por desarrollar una forma de resistencia palestina que tiene una larga tradicin y es la forma ms eficaz de solidaridad internacional con este pueblo basada en derechos y no en soluciones polticas.

Por supuesto, el movimiento de BDS reconoce que hay otras estrategias y otros planteamientos. Simplemente afirmamos que nosotros hemos elegido centrarnos en los derechos y no en las soluciones porque para que cualquier solucin poltica que haya decidido la mayora de los palestinos estn donde estn sea justa, integral y sostenible debe incluir nuestros derechos segn el derecho internacional. Adems, para ser eficaz hay que contar con algo prximo a un consenso palestino y para lograrlo hay que atenerse al comn denominador menor que ms se base en los principios y sea ms estratgico, a los objetivos ms significativos y menos controvertidos del pueblo palestino que prcticamente nadie puede discutir: acabar con la ocupacin de 1967, acabar con el sistema de apartheid y respetar los derechos de los refugiados palestinos de retornar a sus hogares y propiedades de los que fueron expulsados durante la limpieza tnica de la Nakba y desde ella. Y nosotros nos atenemos estrictamente a estos principios.

Este planteamiento nos ha proporcionado un amplio apoyo del pueblo palestino. El BNC organiz hace poco una manifestacin en Ramala que demostr el apoyo palestino al BDS. Personalmente no considero que este tipo de movilizacin en la calle sea un indicador decisivo del apoyo popular, pero mis compaeros insisten en que es lo necesitamos para demostrar al mundo el atractivo popular del BDS. Hubo ms de 2.000 personas y muchos oradores de partidos polticos y movimientos y sindicatos de base, todos los cuales expresaron su firme apoyo al BDS. Uno de los resultados de aquella manifestacin fue desmentir la idea que haba en algunos crculos locales de que el BDS era elitista.

Algunas personas no apoyan el movimiento no violento de BDS porque est por debajo de su techo poltico. En mi opinin, ser revolucionario no consiste en gritar consignas revolucionarias que no se pueden hacer realidad y que, por consiguiente, tienen pocas posibilidades de contribuir a procesos cuyo objetivo sea acabar con la realidad de la opresin. Lo que es verdaderamente revolucionario es impulsar una consigna basada en principios y consecuente desde el punto de vista moral, pero que lleve a acciones sobre el terreno que puedan provocar un verdadero cambio hacia la justicia y la emancipacin. Si no, uno se limita a ser un intelectual del saln.

-No obstante, la manera cmo a veces se presenta el movimiento de BDS hace que parezca que este movimiento, l solo, pudiera lograr realmente los derechos palestinos. Las frecuentes referencias a Sudfrica transmiten esta impresin, sea intencionado o no.

-Nosotros, los palestinos, siempre comparamos nuestras estrategias y progresos con Sudfrica y otros movimientos por la justicia, la autodeterminacin y los derechos humanos, y sabemos que no abordamos pilares clave que fueron claves para su xito.

En Sudfrica, por ejemplo, la lucha que lider el Congreso Nacional Africano identific cuatro pilares bsicos de la lucha para acabar con el apartheid: las movilizaciones de masas, la resistencia armada, un movimiento poltico clandestino y la solidaridad internacional (en particular en forma de boicots y sanciones). No existe una estrategia de copia y pega para lograr a liberacin y los derechos humanos (cada experiencia colonial es diferente y tiene sus particularidades nicas). Nosotros hemos desarrollado nuestras propias estrategias palestinas que son adecuadas para nuestro entorno de lucha por la justicia y la dignidad.

En el caso de la lucha palestina, el pilar del movimiento clandestino se limita a Gaza, donde est aislado. El derecho internacional reconoce el derecho de cualquier nacin bajo ocupacin extranjera a resistir por todos los medios, incluida la resistencia armada, siempre que las propias formas de resistencia respeten el derecho internacional y los principios de los derechos humanos. Aparte de eso, como defensores de los derechos humanos, estamos obligados a considerar el coste y el beneficio de este pilar en este momento y a medir el coste humano de cualquier resistencia.

Por lo que se refiere a la movilizacin de masas, lo que podemos hacer en el territorio palestino ocupado en trminos de resistencia popular, por ejemplo, contra el Muro, est muy limitado. Y esto no es verdaderamente un movimiento popular en el sentido en el que fue popular, por ejemplo, la reciente huelga de profesores o lo fueron la huelga contra el neoliberalismo del gobierno de Salam Fayyad o contra la ley de seguridad social.

Todo el problema de la eficacia de las diferentes formas de resistencia es clave y nosotros en el movimiento de BDS tratamos en cada paso la cuestin de la eficacia de nuestras estrategias no violentas y que acatan el derecho internacional.

-Otro asunto que preocupa es que algo del discurso del movimiento de BDS hace que parezca que los palestinos estuvieran a punto de lograr sus derechos. Esto se trasluce no solo en las frecuentes referencias al momento sudafricano, sino tambin en declaraciones que afirman que se ha llegado a un momento crtico.

S, pero cuando hablamos de momento crtico queremos decir momento crtico solo en trminos del pilar especfico del aislamiento internacional. Lo que mide la eficacia es si se estn logrando los objetivos o no. El BDS es una de las estrategias de resistencia interna y tambin es la estrategia internacional ms importante. Nunca hemos afirmado otra cosa. Entonces, por qu habra que hacer responsable al BDS de, por ejemplo, la incapacidad del pueblo palestino para alcanzar nuestros objetivos de autodeterminacin y liberacin nacional? Que se nos reconozca al menos el mrito de ser realistas.

-Hay muchas crticas, cada vez ms, del marco del derecho internacional. Plantea esto un problema al movimiento de BDS dado que se basa en el derecho internacional?

-Para ser eficaces a la hora de movilizar la presin internacional de grupos e individuos de conciencia contra el rgimen de opresin de Israel y ser consecuentes desde el punto de vista moral debemos adoptar unos principios de derechos humanos lo ms universales posible, as como un lenguaje que pueda llegar a personas de todo el mundo y llevarlas a actuar. Este es el lenguaje del derecho internacional. Conocemos bien los fallos inherentes al derecho internacional. Pero tambin sabemos que es o bien eso o la ley de la selva, y esta ltima no funciona para nosotros, en principio y en la prctica, puesto que somos, con mucho, la parte fsicamente ms dbil.

No queremos retrica simblica. Estamos hartos del apoyo retrico. Necesitamos acciones eficaces y estratgicas que tengan posibilidades de minar el sistema de opresin con el fin de que para el pueblo palestino sea ms realista hacer realidad nuestros derechos reconocidos por la ONU. Lo mnimo que puede hacer la gente es acabar con su complicidad. Acabar con esta injusticia es una obligacin legal y moral profunda, no es un acto de caridad.

Qu alternativas hay al derecho internacional? Es cierto que lo escribieron los imperios coloniales. Es cierto que no favorece a los pueblos del mundo, pero no es un dogma o un conjunto esttico de leyes grabadas en piedra. Existe una visin simplista del derecho internacional que no lo considera algo dinmico, algo en cuya interpretacin y aplicacin podemos influir por medio de nuestra perseverancia y nuestra lucha de masas. A fin de cuentas no pedimos la luna, simplemente trabajamos para que se aplique a Israel el derecho internacional de manera consecuente y se acabe con su estatus excepcional de Estado situado por encima de la ley. Esta es una reivindicacin simple aunque de largo alcance que exige aos de lucha estratgica.

-Hay una falta de claridad en las directrices acerca de la normalizacin, que a menudo provoca tensin entre los activistas y especialmente entre los palestinos que pueden llevar a cabo actividades consideradas de normalizacin y a los que no les gusta que parezca que se pone en entredicho su nacionalismo.

-Las directrices acerca de la normalizacin son muy claras. El documento de referencia a este respecto se adopt por consenso en la primera conferencia nacional de BDS celebrada en noviembre de 2007. En este contexto los rabes, incluidos los palestinos, entienden que la normalizacin es hacer que algo que es intrnsecamente anormal (como una relacin de opresin colonial) parezca aparentemente normal. Segn las directrices del BDS, existen dos principios para que una relacin entre una parte palestina (o rabe) y una parte israel no se considere normalizacin: la parte israel debe reconocer todos los derechos palestinos segn el derecho internacional y la relacin en s debe ser una relacin de co-resistencia a la opresin y no de co-existencia bajo la opresin.

Lo principal es que estas relaciones no deben legitimar, camuflar o encubrir las violaciones de los derechos palestinos. Por poner un ejemplo que quiz no sea obvio de entrada, imaginemos que una organizacin de Estados Unidos organiza una conferencia y est patrocinada por Israel o por una institucin israel que sea cmplice de las violaciones de los derechos palestinos. E imaginemos que esta organizacin estadounidense quiere que en el panel de participantes se incluya a oradores palestinos para dar espacio a voces palestinas. En estas circunstancias participar significara que, en efecto, se est normalizando el patrocinio israel; en otras palabras, se est normalizando la violacin de nuestros derechos. Es un precio demasiado alto para que se oiga nuestra voz, aunque esto sea importante dado que los medios dominantes la suprimen. As que trabajamos estrechamente con nuestros socios con el fin de que presionen para que se rescinda ese patrocinio israel y si eso no funciona, pedimos el boicot.

-Pero an as hay zonas grises, mbitos poco definidos, y es precisamente en ellas donde pueden surgir los problemas, especialmente cuando algunas personas asumen la tarea de hablar en nombre del movimiento de BDS y de establecer la norma cuando de hecho no tienen autoridad para hacerlo.

-Siempre quedan zonas grises. Dira que un 90 % de los casos que tratamos son, en efecto, grises. Cuando nos encontramos con una zona gris, acudimos a los principios y hacemos todo lo posible por cuantificar los beneficios y prdidas. A fin de cuentas, el propsito del BDS no es ser un dogma, sino una estrategia eficaz para contribuir a nuestra lucha por nuestros derechos.

Algunos palestinos lo quieren todo, sin tener que elegir. Se permiten a s mismos implicarse en proyectos y actividades que chocan claramente con las directrices contra la normalizacin adoptadas ya en 2007 por la mayor coalicin de partidos polticos, sindicatos y redes de la sociedad palestina, aunque se niegan a que se caractericen esas actividades como normalizacin simplemente porque ellos son patriotas y eso no se debera discutir. En el movimiento de BDS nosotros no discutimos el patriotismo de nadie, nunca ponemos etiquetas a nadie ni recurrimos a ataques personales, porque ello entrara en conflicto con nuestros principios como movimiento. Tambin rechazamos toda supresin de la libertad de expresin y la descalificacin simplista y perjudicial de quienes emprenden acciones de normalizacin como traidores.

El Comit Nacional Palestino de BDS (BNC, por sus siglas en ingls) simplemente moviliza una presin moral para sacar a la luz las actividades de normalizacin con el fin de minarla. Es vital contrarrestar las acciones de normalizacin porque son un arma clave que Israel ha utilizado contra el movimiento y, en general, contra la lucha palestina por los derechos.

Y a veces hacemos cosas que se consideran adelantadas a su tiempo o utilizamos un lenguaje que todava no se ha aceptado. Por ejemplo, cuando afirmamos por primera vez que el apartheid era una faceta clave del rgimen de opresin de Israel o en nuestro discurso internacional insistimos en el derecho al retorno, ambas cosas fueron mal vistas no solo por parte de la corriente dominante sino tambin en el caso de algunos crculos de solidaridad con Palestina en Occidente. Tambin cuando en 2004 la PACBI (siglas en ingls de Campaa Palestina por el Boicot Acadmico y Cultural a Israel) mencion el sionismo como una ideologa racista que ha sido un pilar del rgimen de asentamiento colonial de Israel, se discuti duramente en la mayora de los crculos de solidaridad con Palestina en el periodo posterior a Oslo.

Es importante no confundir la oposicin al sionismo y al rgimen de opresin colonial y apartheid de Israel con una oposicin a los judos: no se trata de eso en absoluto. El movimiento de BDS ha rechazado sistemtica y categricamente toda forma de racismo, incluidos la islamofobia y el antisemitismo. El hecho de que, segn una encuesta de 2014, el 46 % de los hombres judos no ortodoxos estadounidenses mayores de 40 aos apoyen el boicot total a Israel para acabar con su ocupacin y con sus violaciones de los derechos humanos avala en parte el carcter inclusivo y antirracista del movimiento.

-Puede ponernos un ejemplo de lo que hacen cuando hay una zona gris?

-Cuando hay una zona gris nunca tomamos decisiones como miembros individuales del BNC o de su rama acadmica y cultural, la PACBI, sino que siempre decidimos colectivamente basndonos en los que se ha acordado segn los principios y no basndonos en las opiniones e inclinaciones personales de cada uno de nosotros. Hasta que no llegamos a un acuerdo no damos nuestra opinin o recomendacin. Si llegamos a un punto muerto, decimos a la persona que busca consejo que no tenemos un consejo claro que darle. Elegimos cuidadosamente nuestras luchas. No abarcamos todo e ignoramos muchos objetivos que se basan en clculos de coste-beneficio.

No damos rdenes, sino consejos. Nunca decimos hars tal cosa.

Y nunca utilizamos ataques ad hominem, nunca lo hemos hecho desde que se fund el BDS en 2005. Atacamos posturas y declaraciones, pero no a las personas, y no creemos en listas negras ni en cualquier forma de McCarthyismo, de caza de brujas. Eso va en contra de nuestros principios, es un abuso de poder, adems de contraproducente. Personalmente, nunca me he enfrentado con nadie que, por ejemplo, nos ataque afirmando que somos agentes del imperialismo o algn absurdo similar de la izquierda radical. Como he dicho antes, elegimos cuidadosamente nuestras luchas y mantenemos la vista en los verdaderos enemigos.

Cuando tratamos de detener una actividad de normalizacin nuestro objetivo principal siempre es convencer a la persona implicada para detenga la normalizacin. No se pueden usar ataques ad hominem y esperar que esa persona se ponga de tu parte. Y de hecho muchos palestinos que hace 10 aos estaban involucrados en la normalizacin ahora apoyan el BDS y eso se debe en parte a que evitamos las descalificaciones personales. Es errneo por principios y es errneo desde el punto de vista pragmtico.

Cuando alguien tiene una pregunta, recomendamos pedir consejo a la PACBI o al BNC, o a alguno de nuestros compaeros en un pas dado, y tratamos de resolverlo por medio de un debate interactivo. Ahora tenemos unos mecanismos mucho mejores para implementar las directrices.

-Hay una zona gris que me pusieron como ejemplo de algo que no entienden los palestinos y que, de hecho, les parece problemtico. Se trata de considerar normalizacin el hecho de que aquellas personas que tienen pasaporte rabe entren en Israel con un visado concedido por una embajada israel. Se considera algo opuesto a conseguir un permiso concedido por los israeles a peticin de la Autoridad Palestina (AP). La gente no ve la diferencia porque es Israel quien concede ambos visados.

-Se trata de un asunto peliagudo y muy difcil. Despus de amplios debates, encuentros con las comunidades y discusiones con muchos artistas y organizaciones culturales palestinos concluimos que cuando una persona con pasaporte rabe recibe un visado israel est normalizando las relaciones rabes con el rgimen de ocupacin, colonialismo de asentamiento y apartheid al tratar a este rgimen como si fuera normal. En cambio, no lo es obtener un permiso de las autoridades israeles de ocupacin a travs de la AP, a pesar de la problemtica naturaleza (por decirlo suavemente) del papel de la AP, porque los palestinos bajo la ocupacin estn en una relacin coercitiva con Israel: los palestinos no pueden recibir a familiares o amigos del mundo rabe sin tratar con las autoridades israeles. Pero este trato no reconoce per se al rgimen de Israel como normal. No obstante, reconocemos que es una cuestin difcil y admitimos que no es una de nuestras directrices ms slidas o irrefutable.

Mi pregunta es, por qu los palestinos, en casa o en el exilio, que son crticos con el BDS no nos escriben para aclarar las cosas o comparten sus crticas de forma constructiva para fortalecer nuestro movimiento colectivo? Diariamente recibimos cientos de correos electrnicos de activistas solidarios, pero muy pocos de palestinos. Pocos palestinos atacan el BDS sin molestarse en escribir primero al BNC y expresar su crtica de manera que pueda ayudar a hacer que este movimiento que ya es eficaz sea mejor y ms capaz de manejar los muchos retos a los que se enfrenta. Estamos abiertos a ello y animamos sinceramente la discusin y el debate entre los palestinos de nuestras diferentes comunidades. Pido a aquellas personas que tienen preguntas, crticas o comentarios que comunicarnos que nos escriban a [email protected] o a [email protected] A pesar del volumen de trabajo al que tenemos que hacer frente las personas que lo hacemos voluntariamente, haremos todo lo posible para responder a cada correo que recibamos, especialmente a los que vengan de una compaera o de un compaero palestino.


Fuente: https://al-shabaka.org/commentaries/bds-discussing-difficult-issues-in-a-fast-growing-movement/?utm_source=Al-Shabaka+announcements&utm_campaign=b381c4116b-Commentary_Barghouti_6_14_2016&utm_medium=email&utm_term=0_a9ca5175dc-b381c4116b-416238785

Esta traduccin se puede reproducir libremente condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.




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