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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-06-2016

26-J: Impunidad infame y derrota admirable

Vctor Ros
Topoexpress


La impunidad del PP

Los resultados de estas elecciones generales suponen una bofetada dura y amarga para quienes pensamos que un partido caracterizado por sus polticas lesivas para la mayora social, por su corrupcin estructural y por la guerra sucia practicada desde el Ministerio del Interior y las cloacas del Estado, mereca un castigo ejemplar. Y en lugar de dicho castigo logra el respaldo de 7.906.185 votantes y con ello 14 diputados y 669.220 votos ms que hace seis meses. Y para ms inri con una participacin total inferior en 1.200.000 votantes. (Cifras todas provisionales, al 100% escrutado pero a falta de contabilizar el voto de los emigrantes que hayan podido ejercerlo salvando las mltiples trabas conocidas).

Ms all del asombro, frustracin o repugnancia que esto pueda provocar en muchas personas, se hace necesaria una reflexin serena y profunda que nos aproxime a una explicacin racional sobre el comportamiento socioelectoral de estos millones de votantes. Para ello no bastar con aproximaciones demoscpicas basadas en los trasvases de buena parte de los 390.759 votantes perdidos por Ciudadanos y los 104.871 por UPyD. Pues tambin habr que entender cmo el Partido de la Corrupcin y los Recortes ha podido retener e incrementar sus electores anteriores ms all de los procedentes de estos trasvases.

Asumir una reflexin ms profunda supone, en mi opinin, adentrarnos en el complejo territorio de los valores, intereses y motivaciones que han impulsado la conformacin de la preferencia expresada por estos votantes. Y ponderar, por ejemplo, cunto ha pesado en personas humildes la adhesin identitaria a valores reaccionarios y conservadores, sin tener en cuenta sus propios intereses; cunto el bombardeo meditico al que se han visto sometidos en las ltimas semanas, el miedo a escenarios de incertidumbre aumentados por el resultado del referndum britnico, la apelacin al voto til frente a todo ello Desentraar los mecanismos de la opresin poltica y de la dominacin cultural que an atrapan a amplios sectores populares es tarea ardua pero imprescindible.

La resistencia del PSOE

Y esta reflexin vale tambin para tratar de explicar la resistencia del otro polo del bipartidismo, la de un partido que obteniendo el peor resultado desde las primeras elecciones tras la dictadura franquista, perdiendo 120.606 votos y 5 escaos, logra mantener la segunda posicin en porcentaje, electores y diputados. Con ello ambos polos del bipartidismo espaol suman ahora 222 diputados, nueve ms que hace seis meses. Si entonces el PSOE quedaba situado a 33 escaos del primer partido, ahora la distancia aumenta a 52. Si entonces le separaban 21 escaos de la tercera fuerza, ahora le separan 14. Pero resiste frente a lo que apareca como su mayor amenaza, verse superado en esa posicin. Ms all del anlisis pendiente sobre los flujos y trasvases de votos del PSOE, sobre el tipo de campaa dirigida frontal y casi exclusivamente contra Unidos Podemos, vinculada a su lugar y funcin en el sistema poltico espaol, se imponen otras consideraciones sobre su base social y electoral.

Cabe analizar, por ejemplo, qu proporcin de sus votantes tiene plenamente asumido su papel de garante de una alternancia bipartidista funcional a los poderes econmicos y mediticos espaoles y europeos y cuntos siguen votndolo en la creencia de que sus siglas centrales, socialista y obrero, siguen vigentes y pueden inspirar su actuacin poltica, a pesar de la miopa decisional que ello pueda suponer a la vista de los hechos. Ello sin obviar as mismo el conocimiento de los mecanismos clientelares que permanecen en algunos territorios como redes que mantienen fidelidades poco atribuibles a afinidades ideolgicas y ms a estrategias de supervivencia en situaciones de exclusin social.

Tambin aqu es precisa una labor ardua y paciente para ir desvelando el andamiaje sociocultural que sustenta la impostura de esta fuerza poltica. La consecuencia de ello puede ser, adems, que vayan diluyndose algunas ilusiones an muy extendidas sobre el potencial de acuerdos posibles con esa fuerza mientras no surjan en su seno energas capaces de realizar la catarsis imprescindible para hacerla renacer como una herramienta til para la transformacin social, cultural y poltica. Algo que por el momento no aparece en un horizonte cercano.

Unidos Podemos: una derrota admirable, un futuro esperanzador

Parece que se ha impuesto el hbito de valorar los resultados obtenidos en unas elecciones en relacin a las expectativas previamente creadas. Creadas por quin? En primer lugar, por la mano inocente de encuestas y sondeos. As, cuando los pronsticos auguran resultados inferiores a los obtenidos, los partidos pueden proclamar que han superado las expectativas y derrotado a las encuestas, aunque su resultado en algn caso pudiera ser mediocre. Por el contrario, cuando las expectativas creadas, a veces quizs calculadamente inducidas, sitan un listn superior a los resultados obtenidos, se obvian otros factores y se asume la derrota frente a stas. Con este prembulo no pretendo olvidar, sino contextuar, el peso de otro elemento importante: los objetivos propuestos y declarados por la fuerza poltica en cuestin.

En el caso de Unidos Podemos, tanto las expectativas inducidas por la prctica totalidad de las encuestas en las ltimas semanas incluidos los sondeos realizados a lo largo de la jornada electoral y hechos pblicos al cierre de las urnas, como el objetivo proclamado de ganar las elecciones, despertaron un gran entusiasmo y movilizacin en las plazas y en las redes sociales. De ah que el resultado obtenido haya sido acogido en un primer momento con sorpresa y decepcin. Quienes tenamos depositadas nuestras esperanzas en un paso de gigante que pudiera merecer el calificativo de histrico en el plano electoral, tendremos que esperar algo ms para definir as los logros de esta confluencia poltica en dicho mbito. Frente a lo esperado y deseado, cabe reconocer sin subterfugios que nuestras expectativas se han visto derrotadas. Y habr que analizar tambin por qu ha sido as, cules han sido y qu peso han tenido los distintos factores que han contribuido a este resultado, que ha situado el respaldo electoral en 5.049.734 ciudadanos, un milln menos que los votantes de Podemos, Izquierda Unida y las confluencias en diciembre de 2015.

Y sin embargo, dado el tamao de los retos asumidos, de la tarea realizada y pensando en lo que viene, creo que se podra hablar de una derrota admirable. Una derrota, s, pero admirable porque no debiera desmerecer lo conseguido, que es bastante ms de lo que pudiera parecer al haber obtenido solamente 71 diputados. Dicho sea esto no solo para volver la vista atrs y situar el resultado de Unidos Podemos en su debida perspectiva histrica, la anterior y posterior al 15-M, la de los procesos electorales de 2014 y 2015 y la previa al acuerdo electoral; sino sobre todo mirando hacia el futuro, en el corto y medio plazo, si se logra atinar en la reflexin y en el camino a proseguir. No es mi intencin extenderme ahora en estos aspectos. Me limitar a esbozar una premisa, merecedora de un posterior desarrollo ms minucioso y sosegado.

La primera cuestin a despejar tiene que ver con la valoracin de la coalicin electoral a la luz de los resultados. No me cabe duda de que las empresas de comunicacin vinculadas a los poderes econmicos redoblarn sus esfuerzos por dividir las fuerzas recientemente unidas, abundando en argumentos tales como la disolucin de Izquierda Unida en Podemos no le da a IU lo que esperaba o Podemos ha tirado por la borda su apuesta por la transversalidad al juntarse con los comunistas de IU, etc, etc Un argumentario destinado a hacer mella en quienes de uno u otro lado tuvieron reservas con la coalicin acordada y pudieran ahondarlas ahora provocando desafecciones o conflictos en ambas formaciones polticas y en las confluencias logradas.

Vaya por delante que no se trata de rehuir ni ahogar ninguna reflexin crtica o autocrtica que contribuya a fortalecer y mejorar lo hasta ahora conseguido. Pero parto de la conviccin de que desandar lo andado no ayudara, sino todo lo contrario, a consolidar y profundizar el bloque social, cultural y poltico necesario para afrontar los prximos tiempos. Cada fuerza poltica deber realizar sus anlisis, al igual que las organizaciones sociales y culturales que han respaldado este proyecto. Y poner en comn las reflexiones respectivas con el objeto de escuchar, aprender unos de otros y seguir avanzando en la implantacin social, cultural y poltica de este proyecto de transformacin profunda de las polticas, actitudes y mentalidades dominantes.

Ahora ms que nunca hace falta identificar con precisin los retos y envites que los trabajadores y la mayora social tenemos por delante en Espaa y Europa. Para afrontarlos har falta seguir concretando y actualizando el programa bsico que puedan hacer suyo los distintos sectores que conforman la mayora social lesionada por las polticas econmicas dominantes. Un programa que ponga por delante la defensa de todos los derechos humanos, los econmicos, sociales y culturales, los de los ciudadanos censados y los de los expulsados de sus casas y tierras por las guerras y el hambre que claman por su derecho al asilo a las puertas de la Unin Europea.

Para defender este programa necesitamos sumar ms voluntades y frente a los poderosos que nos quieren divididos, deberemos mantenernos unidos. Unidos fraternalmente con todos los que sufren, sintiendo y luchando juntos, y unidos entre nosotros mismos, los que sabemos que otro mundo es posible y debemos predicar con el ejemplo que haga de nuestra diversidad puesta en comn una autntica fortaleza. Sin perder nunca la esperanza y la dignidad.

Fuente: http://www.elviejotopo.com/topoexpress/26j-impunidad-infame-y-derrota-admirable/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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