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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-07-2016

Economa enferma, planeta enfermo

Marcelo Colussi
Rebelin


No puede haber una sociedad floreciente y feliz cuando la mayor parte de sus miembros son pobres y desdichados. Adam Smith

 

I

Quien escribe estas lneas no es economista ni especialista en cuestiones ecolgicas. Es un ciudadano ms del planeta, ni rico ni famoso, uno ms del colectivo. Pero como tal me considero con derecho con obligacin tambin?, moralmente, creo que s a opinar y a tomar partido por cuestiones que tocan a todos. La economa dominante de nuestras sociedades, el capitalismo, est enferma. O ms an: no ha enfermado recientemente sino que naci enferma. De hecho: tiene un mal incurable. Es gentico, no tiene escapatoria.

Eso se evidencia en la injusticia reinante (aspectos estructurales), en los descalabros coyunturales como las crisis financieras que se viven cclicamente (que pagamos, bsicamente, los pobres), y en trminos de perspectiva histrica como especie: la destruccin de la civilizacin es una cruel posibilidad, tanto por la catstrofe medioambiental en curso como por la guerra nuclear total. Segn se nos dice con conocimiento profundo (la ecologa es una ciencia ya ampliamente desarrollada), los actuales modelos econmicos de produccin y consumo estn produciendo desastres en el medio natural con consecuencias catastrficas y probablemente irreversibles. Actuar contra el capitalismo es actuar contra la injusticia, y ms an: es actuar a favor de la sobrevivencia de la vida en nuestro planeta.

El capitalismo, guerrerista como es en su esencia, no puede prescindir de las guerras. Eso lo alimenta, es una escapatoria para sus crisis, es negocio. De hecho, en Estados Unidos, la principal economa capitalista, un 25% de su producto bruto interno viene dado por la industria militar, y uno de cada cuatro de sus trabajadores se ocupa en esa produccin. Eso es una locura, sin salida, que nos tiene reservada la muerte como punto de llegadapero eso es el capitalismo ms desarrollado!

Valga este ejemplo: de activarse todo el arsenal atmico disponible en este momento (que comparten unas pocas potencias capitalistas con Estados Unidos a la cabeza junto a Rusia y China) no quedara ninguna forma de vida en el planeta. Ms an: colapsara la Tierra, probablemente fragmentndose, con efectos igualmente tremendos para Marte y Jpiter, en tanto las consecuencias de la onda expansiva llegaran a la rbita de Plutn, pero todo ese espectacular desarrollo cientfico-tcnico no logra terminar con el hambre en el mundo (un muerto por inanicin cada 7 segundos). Eso es el capitalismo!

Junto a esa catstrofe, tenemos el deterioro del medio ambiente. Cambio climtico es un tendencioso eufemismo que encubre la verdad: el modelo depredador de desarrollo impulsado por el capitalismo ha provocado desastres monumentales en nuestro planeta. Si el clima cambia, no es por procesos naturales sino por la alocada intervencin humana en bsqueda de lucro, de ganancia econmica.

Segn la hiptesis conocida como Gaia, formulada por el cientfico Lovelock, el conjunto de la biosfera la atmsfera, los ocanos y la superficie externa de los suelos se comporta como un todo coherente donde la vida su componente caracterstico se encarga de autorregular sus condiciones esenciales tales como la temperatura, la composicin gaseosa de la atmsfera, la composicin qumica y salinidad en el caso de los ocanos, etc. Gaia, con su infinita paciencia de millones de aos, y desde el punto de equilibrio en que se estabilice ante cambios catastrficos que pudieran sobrevenir, comenzara siempre un nuevo proceso evolutivo de la biosfera residual (sea a partir de reptiles, de hormigas o escarabajos, o simplemente de bacterias extremfilas). De esta forma, Gaia juega as como un sistema auto-regulador retroalimentado que tiende al mantener el equilibrio de la biosfera y conservar un entorno fsico y qumico ptimo para la vida en el planeta. Pero una interpretacin interesadamente errnea de esta teora desprecia las cautelas del Principio de Precaucin alegando que no hay que preocuparse por las agresiones ambientales humanas, pues el planeta se encarga de autorregularse. Lamentablemente ello no es as; hay ms que sobrados motivos para preocuparnos: la intervencin del ser humano est creando condiciones que pueden hacer imposible la continuacin de la regulacin.

La composicin gaseosa de la atmsfera no es una constante universal, aunque haya permanecido invariable desde la aparicin de la especie humana, desde hace dos millones y medio de aos, con el Homo Habilis en el frica, hasta ahora. A cada composicin distinta de la atmsfera han ido correspondiendo otro espectro bacteriano y otros seres vivos primitivos (animales y plantas). La proporcin de la atmsfera ha ido variando sucesivamente hasta llegar a la composicin actual. En estos momentos la proporcin de los gases de la atmsfera (21 % de oxgeno, 78 % de nitrgeno, 0.032 % de dixido de carbono CO2) es vital para nuestra supervivencia (solo pudieron aparecer el ser humano y los mamferos superiores cuando se alcanz ese nivel), siendo muy estrecho el margen de variacin que podemos tolerar. Esta atmsfera es la que ahora se est modificando por las actuaciones del propio ser humano (por su voracidad de ganancia econmica). Los registros del contenido de CO2 (que se remontan hasta hace 800.000 aos) indican que actualmente la proporcin es la mayor que existi durante todo el tiempo registrado, y sigue aumentando continuamente por encima de lo previsto por los cientficos. Paralelamente, tambin se est acelerando el deshielo en los polos y glaciares ms rpidamente de lo previsto.

Se tiende a evaluar el transcurso del tiempo por la duracin de la vida humana o de una generacin. Esta consideracin cortoplacista nos hace insensibles ante cambios sustanciales en la evolucin de la biosfera que est produciendo la actividad humana, (a pesar de que su aceleracin es miles de veces superior a la evolucin previsible naturalmente) y sin que, como interesadamente podra decirse, "haya ocurrido ninguna catstrofe contrariando lo que algunos pronosticaban" . Pero eso da una falsa sensacin de seguridad, con lo que se puede despreciar no sin cierta cuota de irresponsabilidad, o arrogancia incluso, el Principio de Precaucin. La aparicin de signos ostensibles de alteracin significativa de la biosfera es lenta, por la gran inercia debida a sus mecanismos de estabilidad y autorregulacin. Sera ingenuo pensar que se puede producir una catstrofe inmediata, pero sera una gran ceguera no querer percibir que se estn produciendo alteraciones muy sustanciales y significativas. Cuando la estabilidad de la autorregulacin se rompe y empieza a moverse hacia un cambio orientado (orientado en este caso hacia la regresin), la regresin es ya imparable. Una vez desencadenado el proceso, ya no hay marcha atrs y se retroalimenta. Si el proceso en marcha llega a superar la capacidad de reacomodamiento de la biosfera (que no sabemos hasta dnde llega), sera humanamente indetenible un encadenamiento de causas y efectos que se acelerara progresivamente hasta hacer totalmente irrespirable el aire y el agua para los vertebrados superiores y que podra arrasar con todo tipo de vida.

II

Entre otras de las manifestaciones que evidencian ese proceso, puede mencionarse el llamado cambio climtico.  El mismo muestra la quiebra del equilibrio autorregulado de la biosfera ,  cuya evolucin ha sido tan rpida que sus consecuencias ya son visibles, pero sern ms amplias de lo que suele sealarse y ms aceleradas de lo que se prevea. Actualmente la alarma por la degradacin de la biosfera se centra principal y casi exclusivamente en el cambio climtico (si bien existe una informacin engaosa afirmando que se estn tomando medidas que lo pueden controlar) pero, con ser muy grave, no es el principal peligro que amenaza a la biosfera, que es el causado por la contaminacin gentica. Ese engao con que se mantiene a la poblacin mundial muestra una pretendida preocupacin por el medio ambiente, llegndose a hablar de responsabilidad social empresarial. Pero mientras en la ltima Cumbre de la Tierra en Pars, a fines del ao 2015, se hacan pomposas (y mentirosas) declaraciones en pro del medio ambiente, al mismo tiempo, a escasos metros de la reunin se llamaba a consumir ferozmente en vsperas de las fiestas navideas.

La base de la autorregulacin de la biosfera son las bacterias cuya masa es enorme, mucho mayor que la masa y volumen de todas las plantas y animales del planeta. El conjunto de seres vivos microscpicos (bacterias, amebas, protozoos, algas unicelulares) regula las condiciones de la biosfera, y la composicin gaseosa de la atmsfera.

Las bacterias continuamente estn intercambiando genes y captando plsmidos y segmentos de cido desoxirribonucleico ADN por transferencia horizontal de genes THG, por lo que rpidamente son afectadas por la contaminacin gentica, trasmitiendo a otras bacterias (de la misma o distinta especie) los genes o fragmentos de ADN adquiridos, y difundindolos por todo el planeta. Se ha comprobado que las bacterias captan con especial avidez aquellos genes o secuencias genticas que las confieren mayor agresividad, virulencia, o defensa ante las perturbaciones, por lo que las secuencias captadas suelen hacerlas ms letales, facilitar su resistencia a ser agredidas por los antibiticos y facilitar su salto a otros hospedadores distintos de aquellos sobre los que actuaban especficamente. Por lo tanto tienden a capturar los mdulos o secuencias de ADN que facilitan atravesar la barrera entre especies difundidos por la liberacin ambiental de cultivos transgnicos, lo que ampla la gama de posibles hospedadores de las bacterias. Las bacterias son la base de la vida; si desaparecieran, la biosfera colapsara y desaparecera inmediatamente toda la vida vegetal y animal del planeta. Puesto que ellas intervienen en todos los procesos fisiolgicos y bioqumicos vitales, todo lo que altere el comportamiento bacteriano repercute a travs de ellas en los seres vivos.

La fcil captura por las bacterias de mdulos genticos aadidos a los cultivos transgnicos induce alteraciones en el universo bacteriano, que se trasmiten a los organismos simples de amebas, protozoos, algas unicelulares ocenicas, etc., cuyo conjunto es responsable de la autorregulacin que mantena la composicin gaseosa de la atmsfera constante y respirable para los seres humanos. La contribucin de las plantas superiores (selvas latinoamericanas -Amazonas, Petn-, del sureste asitico, etc.) es solo una parte de la regulacin, que no sera suficiente por s sola para sostener la autorregulacin gaseosa de la atmsfera (tambin la productividad de la masa vegetal de los bosques depende, adems de la fotosntesis, de procesos bacterianos edafgenos). La alteracin repentina y artificial del espectro bacteriano (contra natura, al violar la barrera entre especies) conduce inexorablemente a otra situacin de equilibrio y a otra composicin gaseosa de la atmsfera.

En conclusin, la composicin gaseosa de la atmsfera est amenazada: 1) ante todo, por la alteracin de los sistemas bacterianos debida a los promotores y vectores artificiales fabricados por sntesis del ADN recombinante. Esto afecta directamente a la actividad fotosinttica que realizan las bacterias, y tambin afecta indirectamente a la fotosntesis, por la intervencin bacteriana en el desarrollo de los vegetales y en la formacin de los nutrientes del suelo necesarios para su desarrollo; 2) por alteracin en la composicin, distribucin y eficiencia de los sistemas bacterianos debida al cambio climtico; 3) por la presencia de nuevos compuestos qumicos, caracterizados en general por tener intensa actividad cataltica, mutgena o disruptora de procesos bioqumicos a los que las diversas especies de bacterias (como tambin los organismos superiores) tienen muy distinta sensibilidad, por lo que se altera la composicin cualitativa y cuantitativa de los sistemas bacterianos, y con ello la naturaleza y proporcin de los gases emitidos que pasan a ser componentes de la atmsfera.

En otros trminos: la situacin de la biosfera es mucho ms grave que las estimaciones ms catastrofistas habituales; y ni que hablar de la versin light que cierta prensa del sistema presenta, queriendo reducir su mitigacin a nuevas frmulas tcnico-cientficas de accin rpida.

Sera ineficaz (y tardo para la biosfera) intentar cambiar algunas piezas sin desmontar toda la maquinaria de raz; es decir: hay que detener los actuales modelos de relacionamiento con la naturaleza, proponer vas nuevas, alternativas viables vlidas realmente para la totalidad de la poblacin mundial. Por supuesto que es imperiosamente cierto y necesario aquello de otro mundo es posible. Pero no basta con decirlo; es hora de hacer el bosquejo de ese mundo alternativo, de realizar el diseo de las lneas generales de la alterglobalizacin. Es decir: un sistema alternativo que sea tcnicamente posible con la prudente y justa utilizacin los recursos existentes. No podemos seguir los modelos de consumo alocado que ha generado el capitalismo porque ello no tiene salida.

III

Esto nos lleva a un profundo problema: para dnde ir entonces?, cmo darle forma a la utopa de un nuevo mundo? Proponer nuevos paradigmas de produccin y consumo hoy, en un mundo hiper tecnolgico donde el confort material se presenta como el paraso a la mano producto de nuestro imparable desarrollo cientfico, no significa volver a las cavernas, no implica renunciar a las conquistas tecnolgicas positivas ni a los ingentes recursos culturales disponibles. Todo lo cual abre interrogantes fundamentales.

El ideario del socialismo cientfico clsico no repar en estos temas ecolgicos porque en el momento de su fundacin, en el siglo XIX, an se viva la euforia de la naciente revolucin cientfica positivista, y la confianza en las nuevas ciencias pareca infinita. Y adems, porque la flamante industria (el progreso por antonomasia en aquel momento) an no haba confrontado a la humanidad con los desastres medioambientales que hoy, ya entrado el siglo XXI, tenemos presente.

Ahora bien: el desastre no est en la industria misma, ni en las tecnologas aplicadas ni en los conceptos cientficos que la sustentan. El desastre est en el modelo econmico en que se insertan. Dicho en trminos de pensamiento marxista: no est en la forma de las fuerzas productivas del trabajo social sino en el modo de produccin. Un sistema que se basa enteramente en el mercado, en el lucro individual, por fuerza tena que desembocar en el disparate actual, con un desastre ecolgico de proporciones globales: la produccin no est al servicio de llenar necesidades bsicas sino, ante todo, en funcin de la ganancia privada. Se produce cualquier cosa solo en funcin de venderla, aunque ese producto sea innecesario, contraproducente, peligroso o daino. Para eso estn las tcnicas publicitarias (neuromarketing?): la creacin de necesidades y deseos, la creacin de la insatisfaccin por lo viejo y fuera de moda , manifest el gerente de la agencia publicitaria estadounidense BBDO, una de las ms grandes del mundo, refirindose al ncleo de su trabajo.

En esa lgica, el ser humano y la naturaleza son solo instrumentos para lograr la meta. La promocin casi infinita de necesidades superfluas marca el ritmo de toda la dinmica humana actual; y eso, en vez de ayudar a la bsqueda del equilibrio, promueve mayores asimetras sociales y mayor descalabro con el medio ambiente. La actual catstrofe ecolgica lo pone en evidencia en forma alarmante.

Por otro lado, ese mismo modelo en que el poder es ejercido por un grupo dominante sobre una gran mayora, da como resultado una ideologa violenta centrada en la superioridad de uno sobre otros y que se mantiene en el ejercicio de la fuerza bruta como garanta final que resguarda el estado de cosas. Es decir: el que tiene el garrote ms grande sigue siendo el que manda. De ah que la proliferacin de armas de destruccin masiva para el caso: energa atmica (12.000 misiles nucleares con ojiva nuclear diseminados por todo el mundo, 6.000 pertenecientes a Estados Unidos) contribuye tambin al ataque medioambiental en curso.

Como primera cuestin, entonces, para evitar que se pueda concretar esa catstrofe en ciernes, hay que cambiar las relaciones de poder, las relaciones entre explotadores y explotados, entre mega consumidores y famlicos (un tercio de la humanidad pasa hambre). Si hasta el mismo fundador del liberalismo econmico clsico, el ingls Adam Smith pudo decirlo 200 aos atrs (obviamente sin pensar en lo mismo que piensa el socialismo): " no puede haber una sociedad floreciente y feliz cuando la mayor parte de sus miembros son pobres y desdichados", es imperiosamente necesario terminar con esas diferencias para buscar un mundo ms vivible. Pero al mismo tiempo, hay que apuntar a una serie de medidas que permitan la sostenibilidad de la vida humana, que nos alejen de la posibilidad de nuestra autodestruccin. La actual distribucin de la riqueza es infinitamente injusta: se produce un tercio ms de la comida necesaria para alimentar a toda la humanidad, mientras la primera causa de muerte es el hambre. Eso y no otra cosa es el capitalismo!, aunque la maquinaria publicitaria nos muestre escaparates llenos y la libertad de eleccin.

Adems de terminar con esas inequidades, con esa enfermedad de las relaciones econmicas (enfermedades de las relaciones de poder entre los seres humanos mejor dicho), hay que terminar con el modelo de produccin y consumo en el que el capitalismo nos ha metido, paradigma sumamente daino, disfuncional, agresivo. Entre otras cosas, es necesario reequilibrar la proporcin de habitantes que vive en el medio rural y en el medio urbano. La ciudad ms an las macrourbes que no dejan de crecer, con todos los problemas sociales asociados que conllevan es radicalmente insostenible. Difcilmente se puede conseguir un planeta sostenible cuando la poblacin urbana ha superado ya a la que vive en el medio rural (51 % contra 49 %). Pero para fijar la poblacin en el medio rural es necesaria una agricultura en manos de pequeos agricultores y de verdaderas cooperativas campesinas, junto a la pequea industria de transformacin de los productos agropecuarios. Una agricultura ecolgica, que demanda mano de obra abundante, conserva la biocenosis edafgena de los suelos, evita la contaminacin ambiental permitiendo una alimentacin sana y nutritiva. Es decir: el socialismo deber entenderse como la bsqueda de un equilibrio social sin explotadores ni explotados (ni clases sociales, ni gneros dominantes, ni supremacas tnico-culturales) adems de un real respecto por nuestra casa comn: la naturaleza.

IV

Si el planeta comn es de todos, a todos afecta su destruccin. No debe haber transculturizacin sbita sino desarrollo endgeno, solidario, sostenible. La globalizacin puede ser una buena noticia en la historia humana, pero dependiendo de cmo y para qu se haga. Si globalizacin es obligar a toda la humanidad a tomar Coca-Cola y a cambiar el modelo de telfono celular cada ao, eso es un disparate absoluto, injusto e irracional en trminos de sobrevivencia. Luego de las primeras experiencias socialistas del pasado siglo, tomando sus gestas heroicas y todo lo bueno que de ellas contina vigente como legado imperecedero, hoy da d e lo que se trata es de refundar una nueva conciencia socialista pensando en una nueva globalizacin, que obviamente no es la neoliberal en boga. Junto a la globalizacin de la multinacionales voraces se debe levantar la globalizacin de la solidaridad; junto a la globalizacin del hiper consumo irresponsable se debe proponer un proyecto de vida responsable con nuestro medio natural. La idea de desarrollo sostenible propuesta desde un marco capitalista all por 1987, en el documento Nuestro futuro comn elaborado por la entonces Primera Ministra de Noruega Gro Harlem Brundtland sin dudas marca un camino. Se defina all como sostenible aquel desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades, nocin que recoge la preocupacin creciente entre los sectores de poder del mundo capitalista que ya vean el desastre ecolgico a que estaba llevando el modelo consumista en curso. Retomando esa propuesta, y pensando en un enfoque socialista que supere la irracionalidad del mercado y la produccin basada en el lucro, es preciso encarar ese otro mundo posible con la responsabilidad del caso.

Terminar con el consumismo no significa volver para atrs en la historia, desechar el confort que nos posibilitan las tecnologas modernas. Hoy da, mientras muere de hambre una persona cada siete segundos a escala planetaria, un tercio de la poblacin estadounidense y un porcentaje creciente de la poblacin europea es obesa, sabindose que una dieta mejor y ms austera sera mejor solucin para resolver ese problema (el de la obesidad) en vez de aumentar el gasto dedicado a investigar sobre el gen de la gordura como actualmente se hace (y que, seguramente, nunca se va a encontrar). Pero no obstante la locura en juego, de la que los sectores de poder son conscientes, en vez de cambiar hbitos de consumo se contina con ms de lo mismo. Ello evidencia, en definitiva, que el sistema tiene una fuerza determinante sobre las individualidades. Si la tnica es consumir, porque as lo manda el mercado o la clase dominante la ideologa dominante es la ideologa de la clase dominante, mientras no haya cambio de sistema, difcilmente se pueda cambiar algo profundo en forma sostenible.

De todos modos, viendo el desastre en juego, en el seno mismo de la economa capitalista se han prendido seales de alarma. Ante una economa a todas luces enferma, se llegan a plantear opciones que, sin tocar la estructura de base, intentan paliativos. Surgi as, como decamos, la idea de desarrollo sostenible, del que luego se sigue la nocin de crecimiento cero, para llegar en la actualidad a la idea de decrecimiento. Segn lo presenta con claridad Francisco Fernndez Buey, lo que los tericos del decrecimiento [Serge Latouche, Vincent Cheynet, Franois Schneider, Paul Aris, Mauro Bonaiuti] llaman economa sana o decrecimiento sostenible se basara en el uso de energas renovables (solar, elica y, en menor grado, biomasa o vegetal e hidrulica) y en una reduccin drstica del actual consumo energtico, de manera que la energa fsil que actualmente se utiliza quedara reducida a usos de supervivencia o a usos mdicos. Esto implicara, entre otras cosas, la prctica desaparicin del transporte areo [valga decir que el 94 % de los seres humanos no ha viajado nunca en avin] y de los vehculos con motor de explosin, que seran sustituidos por la marina a vela, la bicicleta, el tren y la traccin animal; el fin de las grandes superficies comerciales, que seran sustituidas por comercios de proximidad y por los mercados; el fin de los productos manufacturados baratos de importacin, que seran sustituidos por objetos producidos localmente; el fin de los embalajes actuales, sustituidos por contenedores reutilizables; el fin de la agricultura intensiva, sustituida por la agricultura tradicional de los campesinos; y el paso a una alimentacin mayormente vegetariana, que sustituira a la alimentacin crnica. En trminos generales todo esto representara, en suma, un cambio radical de modelo econmico, o sea, el paso a una economa que, en palabras de los tericos del decrecimiento, seguira siendo de mercado, pero controlada tanto por la poltica como por el consumidor . Vemos as que, incluso sin salirse de un planteamiento econmico capitalista, la magnitud de la catstrofe ecolgica que se vive lleva a plantear soluciones en forma urgente. Es que los problemas acumulados por este modelo econmico son tantos que, sin cambiar el mundo, sin cambiar la estructura social de base, sin modificar las relaciones de poder entre clases, ya comienza a haber conciencia que el camino que transita hoy la humanidad no conduce sino a problemas, quiz insolubles y catastrficos. Ser que las elites ya tienen preparada su nueva morada fuera de este invivible planeta? La ciencia ficcin siempre queda superada por la realidad cruda y dura.

Pero no solo se trata de buscar paliativos para no intoxicarnos. Debemos apuntar a un cambio radical en la manera de llevar la vida, buscando justicia y buscando seguir sobreviviendo como especie. La progresiva falta de agua dulce, la degradacin de los suelos, los qumicos txicos que inundan el globo terrqueo, la desertificacin, el calentamiento global, el adelgazamiento de la capa de ozono que ha aumentado un 1.000% la incidencia del cncer de piel en estos ltimos aos, el efecto invernadero negativo, el derretimiento del permagel, la posibilidad de un descalabro universal a partir de la contaminacin gentica producto de los transgnicos o de una guerra nuclear total son todas consecuencias de un modelo depredador que no tiene sustentabilidad en el tiempo. Cunto ms podr resistirse esta devastacin de los recursos naturales? Las sociedades agrarias llamadas primitivas (llamadas as por los desarrollados? pases industrializados), o inclusive las tribus del neoltico que an se mantienen en la actualidad, son mucho ms racionales en su equilibrio con el medio ambiente que el modelo industrialista consumidor de recursos no renovables que abri el capitalismo. Si buscamos un nuevo mundo, una nueva tica, nuevos y superadores valores, la cultura del consumo debe ser abordada con tanta fuerza revolucionaria como las injusticias sociales.

Tener un planeta ms sano significa tener una economa ms sana. Y el capitalismo ya ha dado repetidas muestras de estar enfermo crnicamente, aunque se lo siga haciendo continuar con respiradores artificiales. Por lo tanto, no quedan ms alternativas que ayudarlo a morir de una vez para hacer nacer algo nuevo y superador.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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