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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-07-2016

Impunidad en Guatemala
El monstruo anda suelto

Marcelo Colussi
Rebelin


I

La impunidad define en muy buena medida la historia del pas. Desde la poca de la conquista este ha sido un territorio marcado por la violencia donde, pareciera, se puede hacer cualquier cosa sin consecuencias. Vinimos aqu para servir a su Majestad, para traer la fe catlica y para hacernos ricos, afirmaba con total soltura uno de los primeros conquistadores y cronistas de estas tierras, Bernal Daz del Castillo. Siglos despus, durante la dictadura del general Jorge Ubico, el dueo de finca poda matar legalmente a quien levantara la voz dentro de su feudo, afirmndose as la impunidad histrica: El que manda, manda; y si se equivoca vuelve a mandar. Guatemala, entrado el siglo XXI, si bien presenta un porcentaje de 1.4 de telfonos mviles por persona (eso ser el desarrollo?), sigue ms atada al siglo XVI y a la figura del seor feudal que a la modernidad. La impunidad sigue siendo una constante.

El derecho de pernada (ius primae noctis, derecho de la primera noche que tena el seor feudal en la Europa medieval con relacin a las doncellas de su heredad), si bien no existe oficialmente, en fincas de los departamentos ms alejados sigue funcionando. Pero junto a eso, cualquier conductor de automvil propio o de transporte pblico puede transgredir la norma que sea seguro que no habr castigo. Y cualquiera orina en la va pblica, deja de pagar impuestos o contrata un matn para mandar a matar a alguien seguro que no pasar nada.

La Fiscal General anterior, Claudia Paz y Paz, cuando asumi el Ministerio Pblico en el 2010, dijo que el grado de impunidad reinante permita que el 98% de los crmenes cometidos quedara impune. Con su gestin, ese porcentaje baj al 75%, lo cual puede verse como un gran logro, pero que no deja de evidenciar lo catastrfico de la situacin: pese a su gestin transparente y claramente orientada a combatir la impunidad, la misma sigui siendo lo dominante: 3 de cada 4 ilcitos queda impune.

La impunidad es una constante cultural que atraviesa toda la sociedad. Para muestra, lo recientemente sucedido con el juicio al general Jos Efran Ros Montt. Presidente de facto tras un golpe militar, durante su corto perodo al mando de la casa de gobierno se llevaron a cabo las peores masacres contra la poblacin indgena del pas en el Altiplano Occidental, base social del movimiento revolucionario armado. Ms de tres dcadas despus, luego de innumerables denuncias y testimonios, lleg a los tribunales. En un juicio limpio y contundente, se demostr su culpabilidad como jefe de Estado en la matanza de 1,700 personas de la etnia ixil. Por ello recibi una condena inconmutable a 80 aos de prisin, como responsable de delitos de lesa humanidad. La impunidad permiti que pasara solo una noche detenido, y merced a arteras maniobras leguleyas su caso qued prcticamente archivado (y l en libertad).

Queda claro que la impunidad es ley. El ms poderoso hace lo que le plazca, y si bien existen poderes supuestamente independientes como en cualquier Estado moderno, el sistema de justicia no funciona.

II

En Guatemala, como en todo el mundo capitalista, manda el poder econmico. La poltica, las ideologas, las religiones, la academia, son sus subsidiarias. Esa es una verdad inquebrantable.

Quin manda en Guatemala? Igual que en todo el mundo: el poder econmico. El presidente (el actual al igual que cualquiera otro en la historia) es el administrador de turno. Manda muy relativamente; las decisiones finales se consultan se obedecen? a agentes fuera de la casa de gobierno.

Como pas dependiente, muy poco desarrollado en trminos industriales y ligado bsicamente a la produccin agrcola para el mercado internacional, los dueos reales de la economa (o de la nacin) son unos pocos grupos. Algunos de ellos, con larga tradicin, estn presentes ya desde la colonia: Vinimos aqu para servir a su Majestad, para traer la fe catlica y para hacernos ricos (y, por cierto, muchos lo lograron. Hay fortunas que arrancan en el siglo XVI con los primeros encomenderos, y se mantienen durante los siglos). Otros grupos van surgiendo en el siglo pasado y se vinculan a negocios modernos con un perfil ms urbano (banca, servicios).

Esos sectores, que tienen su propio rgano representativo en las cmaras empresariales (el sindicato ms fuerte del pas, mejor organizado y con mayor poder de incidencia), han dominado la mayor parte de la economa desde siempre.

A este definitorio actor hay que agregar otro elemento de poder determinante, representante de una economa mucho ms grande que la guatemalteca, que manda no slo en el pas sino en toda Latinoamrica, y en buena parte del mundo: la clase dominante de Estados Unidos, representada por su gobierno asentado en Washington y con tentculos por todo el orbe. Esos dos sectores (alto empresariado y embajada estadounidense) son quienes mandan por estas tierras. El pueblo, el soberano a travs de su voto no es ms que un convidado de piedra. La democracia (esto que se llama eufemsticamente gobierno del pueblo) no confiere el ms mnimo poder de decisin al votante. Cuando el poder real, el de los empresarios y finqueros, se vio cuestionado en dcadas pasadas ante el auge de lucha populares y la aparicin de un movimiento guerrillero con ideales socialistas, apel a quienes estn para defenderlos: el ejrcito nacional.

La terminada guerra interna fue la respuesta que estos poderes dieron a quien osara proponer alternativas, transformaciones sociales, nuevos modelos. Est ms que claro el resultado de todo eso: 200,000 muertos, 45,000 desaparecidos y la subsecuente despolitizacin de la protesta popular. La cultura light que actualmente vivimos (llamada era democrtica) es una de sus secuelas. Lo pattico de esa guerra es que se golpe no slo al movimiento revolucionario sino, fundamentalmente, a la base social sobre la que el mismo quera incidir. La estrategia de quitarle el agua al pez gener una pedagoga del terror que an sigue vigente.

Pero en el transcurso de esa guerra (eufemsticamente llamada conflicto armado interno para restarle trascendencia en trminos jurdicos), el poder armado del Estado, el ejrcito, tom una dimensin desorbitada. Se le prepar para limpiar el pas del cncer comunista, pero en su accionar ese cuerpo militar tom caractersticas especiales. Fenmeno nico en toda Latinoamrica, donde igualmente las fuerzas armadas oficiales combatieron las protestas populares y las diversas iniciativas insurgentes que surgieron para los aos 60/70 del pasado siglo, el ejrcito guatemalteco fue adquiriendo una proporcin monumental. De hecho, pas a ser una fuerza econmica en s misma, por tanto con gran incidencia poltica.

Quiz sin disputarle abiertamente espacios econmicos a los poderes tradicionales, ese ejrcito y todos los tentculos que fue desplegando se convirtieron en una nueva clase econmico-social; sus dirigentes se convirtieron en nuevos empresarios/terratenientes. A partir de l, no como institucin, pero s a partir de muchos de sus altos mandos, surgieron poderes que ya nadie pudo dominar.

En cierta forma, el genio se sali de la lmpara. La institucin castrense, y el poder desmedido que fue acumulando, sirvi de base para la aparicin de poderes que, sin existir oficialmente, pasaron a ser actores claves de la dinmica nacional. Aparecieron los as llamados poderes paralelos u ocultos. Es decir: grupos preparados para la guerra contrainsurgente que fueron ms all de la batalla anticomunista, convirtindose en sectores independientes, con poder econmico y con absoluta impunidad.

III

 

La expresin poderes ocultos hace referencia a una red informal y amorfa de individuos poderosos de Guatemala que se sirven de sus posiciones y contactos en los sectores pblico y privado para enriquecerse a travs de actividades ilegales y protegerse ante la persecucin de los delitos que cometen. Esto representa una situacin no ortodoxa en la que las autoridades legales del Estado tienen todava formalmente el poder pero, de hecho, son los miembros de la red informal quienes controlan el poder real en el pas. Aunque su poder est oculto, la influencia de la red es suficiente como para maniatar a los que amenazan sus intereses, incluidos los agentes del Estado [1] .

O igualmente: Fuerzas ilegales que han existido por dcadas enteras y siempre, a veces ms a veces menos, han ejercido el poder real en forma paralela, a la sombra del poder formal del Estado [2] .

Esa red de poderes tiene presencia muy fuerte, incuestionable, en la dinmica nacional. Segn datos aportados por Naciones Unidas, manejan sectores calientes de la economa (contrabando, narcotrfico, crimen organizado, trfico de personas y de armas, tala ilegal de bosques) disponiendo de no menos de un 10% del PBI. Evidentemente, constituyen un poder.

Hoy da, a partir de una geopoltica de Washington (esos grupos son demasiado impresentables y pueden crear problemas sociales a mediano plazo), vemos una avanzada contra estos sectores. Es as que aparece un inusual fortalecimiento de la instancia de Naciones Unidas destinada a combatir la impunidad en el pas, hasta el ao pasado con un perfil muy bajo: la Comisin Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG). Y junto a ella, el Ministerio Pblico cobra un especial protagonismo. Por lo pronto la actual Fiscal General, Thelma Aldana, de derecha, quien reemplazara a la mencionada Claudia Paz y Paz de izquierda luego de un sucio movimiento politiquero, pareciera tener un perfil infinitamente ms combativo, habiendo mandado a la crcel a muchos ms funcionarios que su antecesora. De hecho, se ha desatado una cruzada anticorrupcin en el pas. Vistas las cosas en superficialidad, pareciera que estamos realmente ante un combate contra la impunidad.

Ello, en realidad, obedece a una nueva estrategia de Washington, consistente en generar golpes suaves contra gobiernos que no son de su conveniencia, utilizando el combate a la corrupcin como caballito de batalla para sacar de en medio a gobernantes dscolos. Esa estrategia se prob en Guatemala en el 2015, y por lo que se ve, ha servido luego en otros puntos de Latinoamrica para acometer contra gobiernos no favorables a Washington. As es como sacaron del medio a Cristina Fernndez en Argentina, Dilma Roussef en Brasil, cerraron el camino a Evo Morales en Bolivia y se prepararan condiciones para defenestrar a Rafael Correa en Ecuador y a Nicols Maduro en Venezuela.

En Guatemala podramos estar tentados de creer que efectivamente corren nuevos tiempos, y que la impunidad comienza a ser acorralada. La oligarqua tradicional, los medios de comunicacin, pero ms an la embajada de Estados Unidos, se enfrascaron en esta lucha sin cuartel contra la corrupcin y la impunidad. De hecho se asiste regularmente a la captura de algn empresario mafioso, en general ligado a esos poderes paralelos u ocultos arriba mencionados. Pareciera que hay una lucha de poderes entre grandes, donde los grupos de estos nuevos ricos van perdiendo la batalla.

Consecuencia de la pulseada, se comienzan a desbaratar algunas de estas redes, como por ejemplo La Lnea, y como smbolo de los nuevos tiempos, algunos de los dirigentes de estas redes mafiosas van a parar a la crcel, tal como sucedi con el ex presidente Otto Prez Molina y la ex vicepresidenta Roxana Baldetti. Pero los poderes ocultos siguen vivos, operativos. Ms an: la impunidad sigue viva.

IV

La nueva actitud poltica que pareciera querer abrirse paso: una transparencia democrtica no corrupta que va en contra de la impunidad, es algo absolutamente novedoso para el pas. El Estado-finca que marc y sigue marcando la historia nacional, los gobiernos represores y corruptos sin la ms mnima sensibilidad social y la impunidad como prctica dominante (qu guatemalteco/a que est leyendo este escrito no dio mordida alguna vez, o quin no compr algo de contrabando?, por poner solo algunos ejemplos), todo esto hace a la dinmica normalizada del pas. Que el poder es corrupto e impune: ni discutirlo! Es raro significativo, hay agenda oculta? que la embajada de Estados Unidos ahora se preocupe tanto por esto. El trato de banana country para con un pas como Guatemala no ha cambiado en lo sustancial, de ah que resulte llamativa esta cruzada que esa misma representacin de Washington ahora impulsa con vehemencia. Se est luchando realmente contra la impunidad y la corrupcin, o se trata de las nuevas revoluciones de colores, los golpes suaves que la Casa Blanca implementa para revertir (roll back) administraciones dscolas y/o no convenientes para su estrategia?

Lo que s es claro es que para su poltica hemisfrica tener estos grupos delincuenciales al manejo de buena parte de un Estado es una preocupacin, porque ello puede llevar a cierta ingobernabilidad, transformando pases gobernables en pequeos Balcanes, en provincias autnomas manejadas por grupos criminales, pequeos ejrcitos locales fueras de control. Algo de eso ya est sucediendo con el narcotrfico y su manejo de ciertas zonas, principalmente las fronterizas, en lo que la potencia del norte considera como su patio trasero, su zona natural de dominio: Mxico y Centroamrica. Tener esta balcanizacin, este Afganistn tropical en su frontera sur, con todos los problemas poltico-sociales que ello puede traer aparejado, rompe su esquema de dominio y gobernabilidad. La actual cruzada contra las mafias no responde precisamente a dictados ticos: es parte de polticas de control. Antes apoyaban a dictadores corruptos como, por ejemplo, los Somoza en Nicaragua: Un hijo de puta, pero nuestro hijo de puta, como dijera el presidente Roosevelt. Este cambio de timn no es azaroso: interesa sinceramente terminar con mafias corruptas como todas las que se generaron en Guatemala a la sombra del Estado contrainsurgente (La Cofrada, El Sindicato, La Oficinita, La Lnea, el Clan Moreno), o es pura pirotecnia meditica? O existe real preocupacin porque el genio se sali de la lmpara?

La pregunta de base sigue siendo la misma: mandan esos poderes paralelos en Guatemala? No del todo (Prez Molina y Baldetti estn presos, y no los empresarios del CACIF, el Comit Coordinador de Asociaciones Agrcolas, Comerciales, Industriales y Financieras), pero sin dudas esas mafias no estn terminadas. Definitivamente varias dcadas de manejo de los aparatos del Estado con una lgica de control total como parte de la guerra contrainsurgente y anticomunista, permitieron al ejrcito hacerse de importantes cuotas de poder. Del manejo de la seguridad del Estado muchos altos mandos pasaron al manejo de sectores econmicos. Pero siempre en su lgica del manejo de lo que fuera, su quehacer se entendi como accin encubierta, como prctica semi-clandestina. La impunidad reinante permiti e hiperpotenci la tendencia. Si as combatieron el comunismo internacional, permitindose cualquier cosa, desapareciendo y torturando, por qu abandonaran esas prcticas cuando se trat de hacer plata? La economa del Estado-finca no alz la voz cuando sus guardaespaldas limpiaban el pas de subversivos ateos. All, los manejos violentos hecho a sangre y fuego fueron funcionales. Cuando esos manejos pasaron a mover economas, se tornaron impresentables. No hay que olvidar que las mafias son mafias, siempre y en cualquier lugar. Mandan un poco, pero el Estado normal, los pases gobernables necesitan un orden civilizado, donde lo que prima al menos oficialmente es la ley, el estado de derecho, y no la violencia criminal.

Est claro que para el campo popular, para el gran pobrero que sobrevive como puede, con ninguno de estos grupos de poder hay mayor beneficio: ricos tradicionales o nuevos ricos, la pobreza de las grandes mayoras se mantiene inalterable. En todo caso, a lo que se asiste hoy en Guatemala es a una lucha de espacios de poder entre la formalidad legalizada y estos nuevos sectores, hechos a base de plomo y fuego, amparados en una impunidad histrica, y ms an, en la impunidad que confiere el seguir manteniendo espacios dentro de la misma estructura estatal.

Si algo sigue presente sin miras de retirarse, es la impunidad. Eso ya es prctica normal, desde el chofer que atraviesa un semforo en rojo o el varn separado que no pasa la cuota alimentaria para su hijo, hasta el empresario que evade impuestos o la amenaza de muerte para la Fiscal General por meterse donde no debera meterse.

En el medio de este clima de impunidad generalizada e histrica, y de zozobra para el ciudadano de a pie, asistimos al asesinato del capitn Byron Lima, comando Kaibil que particip en la guerra, formalmente detenido en la crcel de Pavn, pero de quien se saba manejaba importantes hilos del crimen organizado.

Decir impunidad es decir esto que acaba de suceder: un reo como Lima tena importantes cuotas de poder, una maquila propia en el centro de detencin, influencia poltica, aspiraciones presidenciales. Pero al mismo tiempo, impunidad es la posibilidad que en una operacin comando 20 personas fuertemente armadas con equipo de guerra (fusiles de asalto y granadas de fragmentacin) puedan terminar con ese preso. Cmo entr arma de guerra en una prisin? Quin dio la orden? Eso es la impunidad!

A quin conviene esa muerte? An es muy prematuro decirlo, pero es evidente que all hay algo ms que una mera noticia policial. Lo silenciaron para que no hablara ahora que CICIG y Ministerio Pblico estn haciendo esta cacera de corruptos?

El sistema carcelario del pas, dominado hace tiempo por los presos y donde ocurre todo tipo de crmenes ante la mirada pasiva de las autoridades, es un reflejo de lo que sucede en la sociedad: la impunidad manda.

El monstruo anda suelto, y en las actuales condiciones, nadie sabe cmo seguir la historia. Lo cierto es que, como siempre, el que paga el pato es el pobrero.

Notas:

[1] Peacock, S. y Beltrn, A. (2006) Poderes ocultos. Grupos ilegales armados en la Guatemala post conflicto y las fuerzas detrs de ellos . Washington: WOLA.

[2] Robles Montoya, J. (2002) El Poder Oculto . Guatemala: Fundacin Myrna Mack.

 

Marcelo Colussi es escritor y politlogo de origen argentino, actualmente radicado en Guatemala. https://www.facebook.com/marcelo.colussi.33

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


 



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