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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-08-2016

Jvenes latinoamericanos: sospechosos?

Marcelo Colussi
Rebelin


El 80% no se mete. Hay jvenes invisibles, son la mayora: viven escondidos para evitarse problemas. Joven de una barriada pobre de Guatemala


En el que ahora parece muy lejano ao 1972 lejano no tanto por la distancia cronolgica sino por otro tipo de lejana deca el en ese entonces presidente de Chile socialista, Salvador Allende, que ser joven y no ser revolucionario es una contradiccin hasta biolgica.

Hoy, casi cuatro dcadas despus y habiendo corrido mucha quiz demasiada? agua bajo el puente, esa afirmacin parece fuera de contexto. Se equivocaba Allende en aquel momento? Cambiaron mucho las cosas en general? Cambi la juventud en particular? Y si cambi, por qu se dio ese fenmeno?

Por lo pronto, hablar de la juventud es un imposible. De hecho, juventud es una construccin socio-cultural, por tanto sujeta a los vaivenes de los juegos de fuerza de la historia, de los entrecruzamientos de poderes, cambiante, dinmica. Como mnimo, habra que hablar de distintos modelos de juventud, situndolos explcitamente: juventud urbana, rural, de clase alta, pobre, marginalizada, varones, mujeres, estudiante, trabajadora, desocupada? Juventud que emigra a los Estados Unidos? Juventud rural emigrada a la ciudad viviendo en zonas precarias y marginales? Juventud que practica golf y piensa en su doctorado en Harvard? El rompecabezas en cuestin es complejo. De qu juventud hablamos? Para muchos en las reas rurales fundamentalmente a los 30 aos ya se es un adulto consumado, con hijos, quiz con nietos, mientras que en ciertas capas urbanas minoritarias por cierto a esa edad, siguiendo patrones del Norte del mundo, an se vive lo que podramos llamar adolescencia tarda, sin trabajar, disfrutando an la condicin de estudiante y el dulce pasar que trae la falta de carga familiar. En toda Latinoamrica este rompecabezas adquiere mayor complejidad an si consideramos el tema tnico: juventud indgena?, juventud no-indgena? Ms all de la edad, no hay muchos elementos en comn entre tantas y tan diversas realidades.

Las sociedades latinoamericanas en general tienen un perfil especialmente joven. O joven, al menos, para los parmetros que imponen las visiones dominantes, que no son las nacidas en estas latitudes precisamente. Es algo as como la nocin de belleza: se es bello o bella siguiendo esquemas eurocntricos; el hueso que atraviesa la nariz, el poncho o los ojos color castao no gozan de la mejor reputacin en este mbito, y la belleza va de la mano del modelo de conquistador blanco. Dicho de otro modo: el esclavo piensa y reproduce la cabeza del amo. Por qu es atractivo para los morenitos del Sur teirse el cabello de rubio? La ideologa dominante es la ideologa de la clase dominante, sin dudas.

A partir de esa cosmovisin hegemnica que concibe expectativas de vida superiores a, por lo menos, 60 aos, puede decirse que las categoras niez, adolescencia y juventud comprenden, sumadas, ms de la mitad de la poblacin total de la regin latinoamericana. Es decir: son colectivos jvenes, con tasas de natalidad muy altas. A diferencia, por ejemplo, de Europa donde la poblacin envejece sin recambio generacional en Amrica Latina, con ndices de crecimiento demogrfico elevados, la poblacin total se viene duplicando a gran velocidad en estas ltimas dcadas, lo que hace que el grupo etreo menor de 30 aos crezca muy rpidamente. Y justamente ah, en ese gran segmento, se encuentran problemas crnicos que no estn recibiendo las respuestas adecuadas.

Las poblaciones jvenes de las mega-ciudades que cada vez se expanden ms en la regin (donde se encuentran algunas de las urbes ms grandes del mundo, con alrededor de 20 millones de habitantes, y que siguen recibiendo sin parar inmigrantes internos que huyen de la pobreza crnica del campo), por una compleja sumatoria de factores, en vez de verse como el futuro del pas, en muy buena medida esos grupos poblaciones constituyen un problema. Problema, claro est, para el discurso dominante. Por qu problema? Porque los modelos de desarrollo econmico-social vigentes no pueden dar salida a ese enorme colectivo, y lo que debera ser una promesa hacia el porvenir, una semilla de esperanza para decirlo en clave de poltico en campaa proselitista en muy buena medida es una carga, un trastorno para la lgica del poder que no encuentra salida digna para tanta gente.

Por lo pronto vemos que no hay una juventud, sino situaciones diversas, con proyectos dismiles, antagnicos en muchos casos. Pero hay un comn denominador: en ningn caso est presente esta figura que evocaba Salvador Allende. La vocacin revolucionaria de la juventud parece haberse extinguido; o, al menos, est muy adormecida. Qu pas? Tanto se equivocaba el presidente chileno, o tanto han cambiado las circunstancias?

Segn puede leerse en un anlisis de situacin sobre la realidad de los pases centroamericanos extensible a otros de Sudamrica tambin formulado por una de las tantas agencias de cooperacin que trabajan la problemtica juvenil (en este caso, la estadounidense USAID), la falta de oportunidades de educacin, capacitacin y empleo limita severamente las opciones de los jvenes y la mayora se ven obligados a ser trabajadores no calificados antes de los 15 aos. Esto es particularmente grave entre los jvenes del rea rural. Desesperados, muchos de ellos emigran a las ciudades y otros pases en busca de trabajo y un nmero cada vez mayor cae en el dinero fcil provisto por el crimen organizado y las pandillas juveniles.

Es evidente que para la visin dominante hoy da la juventud, o buena parte de ella al menos, ha pasado a ser un problema; de esa cuenta, rpidamente pude caer en el dinero fcil, en los circuitos de la criminalidad, en la marginalidad peligrosa. En ese sentido, es siempre un peligro en ciernes. Sin negar que estas conductas delincuenciales en verdad sucedan, desde esa ptica de cooperacin a que nos referimos, juventud al menos una parte de la juventud: la juventud pobre, la que march a la ciudad y habita los barrios pobres y peligrosos, la que no tiene mayores perspectivas es intrnsecamente una bomba de tiempo. Por tanto, hay que prevenir que estalle. Y ah estn a la orden del da las sacrosantas campaas de prevencin.

Prevencin de qu? Qu se est previniendo con los tan mentados programas de prevencin juvenil? Cules son los supuestos implcitos ah?

Es evidente que cierta juventud (la que no tiene oportunidades, la excluida, la que se encuentra en los grandes asentamientos urbanos pobres que, dicho sea de paso, alberga a una cuarte parte de la poblacin urbana de Latinoamrica) constituye un peligro para la lgica de las lites dominantes. Hoy el peligro no es, como festejaba casi cuatro dcadas atrs Salvador Allende, ser joven revolucionario. Pareciera que la sociedad bienpensante ya se sac de encima eso; el peligro de la revolucin social y las expropiaciones sali de agenda (al menos por ahora). En estos momentos la preocupacin dominante respecto a los jvenes a estos jvenes de urbanizaciones pobres, claro es que puedan ser un marginal, caer en las pandillas, buscar el dinero fcil.

La idea de prevencin en ciernes pareciera que apunta a prevenir que los jvenes delincan, pero no que no sean pobres! Este ltimo punto pareciera no tocarse; lo que al sistema le preocupa es la incomodidad, la fealdad que va de la mano de lo marginal: ser un pandillero, ser un asocial, no entrar en los circuitos de la buena integracin. Lo que est en la base de este pensamiento es una sumatoria de valores discriminatorios: ser morenito, estar tatuado, utilizar determinada ropa o provenir de ciertas reas de la ciudad ya tiene un valor de estigma. Como dijo sarcsticamente alguien: la peligrosidad de los jvenes est en relacin inversamente proporcional a la blancura de su piel. Por qu tanta polica de gatillo fcil ensaada con cierta juventud? Qu es lo que se busca prevenir entonces cuando se hace prevencin con los jvenes?

Las causas por las que se dan determinadas conductas las delincuenciales para el caso no se tocan all; la prevencin, en esa lgica, es ese mecanismo asptico que apunta a los sntomas, a lo visible, lo superficial. Se busca cosmticamente que no se vea la punta desagradable del iceberg; pero la masa principal se desconoce. Y ah est justamente lo ms importante! Por qu ahora hay un imaginario que liga en muy buena medida juventud con peligro? Porque ese sector, ese enorme colectivo, el que aos atrs se movilizaba y, rebelde, emprenda la crtica al sistema tomando las armas en ms de un caso, con una mstica de abnegacin que hoy parece haberse esfumado hoy da est pasando cada vez ms a ser un problema para el equilibrio sistmico en tanto el capitalismo se empantana cada vez ms no pudiendo asimilar cantidades crecientes de poblacin que buscan incorporarse al mercado laboral y a los beneficios de la modernidad. Ante ello, ante esa cerrazn estructural del sistema capitalista, la masa crtica de jvenes en vez de verse como promesa de futuro termina siendo una carga. Al no saber qu hacer con ella, y siempre desde autoritarios criterios adultocntricos, termina identificndola en gran medida con la violencia, con el consumo de droga, con el alcoholismo y la haraganera; en definitiva, con todo lo que pueda ser negativo, reprochable. Si aos atrs la polica poda detener a un joven por sospechoso de guerrillero subversivo, hoy da puede hacerlo por sospechoso de violento?, de pobre?, simplemente de joven?

Ahora bien: el sistema tambin genera antdotos, prtesis que le permiten seguir funcionando. Si bien es cierto que la juventud dej de ser ese fermento biolgicamente revolucionario (y molesto para la dinmica dominante) de aos atrs, y en buena medida hoy es sinnimo de sospechosa, paralelamente aparece otro modelo, nuevo sin dudas: el joven comprometido. Pero no con un compromiso como puede haber sido el de aquel modelo de juventud politizada de algunas dcadas atrs, sino un compromiso mucho ms light, para decirlo con trminos que ya nos marcan el mbito cultural dominante: globalizacin neoliberal triunfante, individualismo, tica del slvese quien pueda, fin de las ideologas, pragmatismo y lengua inglesa como insignia del triunfo en juego: el number one como aspiracin, para no ser un looser.

Cultura light, actitud light ideologa light por lo tanto. Eso pareciera que es lo que est en juego, y buena parte de la juventud, la que no es sospechosa de peligrosidad, la que no remeda la pandilla, ahora presenta este perfil. Hablamos de una juventud comprometida, pero no como lo era en otro momento histrico, lo cual la llev en muchos pases latinoamericanos a tomar actitudes radicales que, no olvidar, se pag con la propia vida. Pareciera que esta juventud actual que se compromete con su entorno no pasa de participar en actividades de voluntariado social, ayudando a sus congneres en servicios que, si bien no son llamadas caritativos, no estn muy lejos de ello. Qu son, si no, todos estos voluntariados que surgen cada vez ms con ms fuerza? El compromiso llega hasta ir a atender nios pobres en un orfelinato un fin de semana, o viejitos en un geritrico. Loable, claro pero qu significa eso? No es eso lo que siempre han hecho los Boys Scouts o las Damas de Caridad? Eso es el compromiso social?

Aunque dicho demasiado esquemticamente quiz, hoy pareciera que la juventud en Amrica Latina bsicamente discurre entre estos modelos: o se es sospechoso (por ser pobre, por estar excluido, por portar los emblemas de la disfuncionalidad tatuajes, cierta ropa, provenir de una barriada pobre y marginal, el color de la piel, etc.) o se es un joven comprometido desde estos nuevos esquemas de participacin: compromiso light, despolitizado, en sintona con la idea de responsabilidad social empresarial. Aunque, claro est, la realidad es infinitamente ms compleja que eso: la juventud, retomando lo dicho por Allende, no puede dejar de ser rebelde. Y eso, guste o no guste, es un eterno fermento de cambio, aunque se la disfrace de lo que se quiera.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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