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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-08-2016

Yemen
Demasiados beligerantes

Ulises Canales
Prensa Latina


Si bien la paz y la prosperidad de Yemen figuran pblicamente como prioridades de las negociaciones entre gobierno y rebeldes auspiciadas por la ONU, la amalgama de intereses externos, algunas veces incompatibles, mantiene encallado el dilogo en Kuwait. No ser necesario certificarlo oficialmente fracasado o diferido para entender que los esfuerzos diplomticos del enviado especial de la ONU para esa nacin, Ismail Ould Cheikh Ahmed, estn abocados -en el escenario ms optimista- a una inercia de ni guerra ni paz, pero sin reconciliacin.

En torno a la decisin adoptada el 21 de abril de este ao por el gobierno del presidente yemenita, Abd Rabbo Mansour Hadi, y los representantes del movimiento insurgente Ansar Allah y del Congreso General del Pueblo (CGP) se apostaron desde el inicio demasiadas cartas, y no todas bienintencionadas.

Transcurridos apenas cuatro meses de negociaciones sin ningn logro tangible, la delegacin gubernamental anunci el 29 de julio que las abandonaba al considerar un "nuevo golpe" el anuncio de los sublevados houthis y sus aliados del CGP de formar un Consejo Poltico Supremo (CPS).

Aunque la ONU y el pas sede movieron fichas y presionaron para rescatar un dilogo al borde del precipicio, el plazo concedido por Kuwait a ambas partes hasta el 7 de agosto para que sellen un arreglo tampoco garantiza los frutos deseados, ni en contenido, ni en forma ni en tiempo.

Con anterioridad, el gobierno amenaz con boicotear al menos dos veces las plticas y los sublevados se mostraron reticentes a acatar la controversial hoja de ruta para la paz basada en la resolucin 2216 de la ONU, lo que ya haca presagiar un xito limitado o tardo de las conversaciones.

ltimo tropiezo

"No puede haber ms conversaciones despus del nuevo golpe", coment el 29 de julio el portavoz de la comitiva oficialista, Mohammad Al-Emrani, en alusin al CPS que conformaron Ansar Allah y los militares leales al CGP, el partido que lidera el expresidente Al Abdulah Saleh.

Culp a "la alianza houthi-Saleh" de hacer fracasar el dilogo de Kuwait y de no haber mostrado seriedad, mientras el vicedirector de la oficina del presidente yemenita y miembro de la delegacin negociadora, Abdullah Al-Olaimi, declar que "las conversaciones haban terminado completamente".

Sin embargo, dos das despus seguan los cabildeos diplomticos en la capital kuwait, ms que para discutir puntos concretos, para garantizar la continuidad de las plticas y, con suerte, hacer que lleguen a buen puerto.

A solicitud del mediador de la ONU, Kuwait, que el 20 de julio dio un ultimtum de 15 das a los yemenitas para anunciar un acuerdo de paz, acept mantenerse como anfitrin hasta el 7 de agosto, un paso que tambin le evitara el sinsabor de ser recordado como sede fallida.

Por su lado, Cheikh Ahmed analiz con los beligerantes las visiones para solucionar la crisis en la nacin ms pobre del mundo rabe y enfoc las conversaciones con los insurgentes en el CPS.

Igualmente, entreg a ambas partes un borrador sobre las "visiones para el prximo perodo" con la prioridad puesta en una solucin "integrada y abarcadora" de la crisis y una propuesta para extender las plticas "por un corto perodo de tiempo".

La ltima manzana de la discordia fue el flamante Consejo Poltico Supremo integrado por 10 miembros y cuya misin ser "regir los asuntos del Estado en los mbitos poltico, militar, econmico, administrativo, social y de seguridad", segn anunciaron sus dirigentes el 28 de julio.

Dicha estructura se supone que reemplaza al Consejo Revolucionario Supremo establecido por Ansar Allah en febrero de 2015 para gobernar el pas luego de la disolucin del gabinete de Hadi y del parlamento.

Los rebeldes tomaron Sanaa, la capital, en septiembre de 2014 y desde entonces expandieron su dominio a otras regiones yemenitas donde cuentan con amplia base popular que les ha permitido sobrevivir a bloqueos y bombardeos areos, terrestres y navales de Arabia Saudita y sus aliados.

Riad, que inici el 26 de marzo de 2015 bombardeos areos unilaterales contra Yemen en la que llam operacin Tormenta Decisiva, concert despus una coalicin de 10 naciones rabes-islmicas que mantiene la ofensiva como parte de la rebautizada como operacin Restauracin de la Esperanza.

De hecho, el secretario general del Consejo de Cooperacin del Golfo (CCG), Abdullatif Al-Zayani, dijo estar "profundamente preocupado" por el acuerdo entre los insurgentes chiitas y sus aliados leales a Saleh para crear el CPS que defini como "flagrante violacin de la resolucin 2216".

Sin dudas, los buenos oficios de Cheikh Ahmed y de los embajadores de los 18 pases acompaantes del proceso no disiparon suspicacias, en particular de los rebeldes que discuten y manosean, pero no acatan, la resolucin adoptada en abril de 2015 por el Consejo de Seguridad de la ONU.

El pas anfitrin -que integra la coalicin pro-saudita- junto a los dems miembros del CCG exhorta a las partes a hacer ms concesiones y aplicar el texto de la ONU, la Iniciativa del Golfo (2011), su Mecanismo de Implementacin y el resultado del Dilogo Nacional inter-yemenita.

Ansar Allah y el CGP ven como una capitulacin la aceptacin de la resolucin 2216 y de los postulados del plan de paz que subrayan que "cualquier asociacin poltica en el futuro debe ser entre partidos polticos y grupos que no tengan milicias".

No por casualidad, el canciller yemenita y jefe de la delegacin del gobierno, Abdulmalek al-Mikhlafi, confirm que Hadi aceptaba el acuerdo de paz propuesto por la ONU para poner fin al conflicto armado, apenas un da despus de haber anunciado el abandono de las plticas.

En una reunin con su gabinete en Riad, el presidente yemenita aprob el borrador del previsible Acuerdo de Kuwait que llama a "la retirada (de los rebeldes) de Sanaa y de las ciudades de Taez y Al-Hudaydah".

Al-Mikhlafi indic que fue autorizado a firmar el pacto, siempre que los alzados lo suscriban antes del 7 de agosto, pero el portavoz del liderazgo insurgente Mohammed Abdulsalam insisti en un arreglo "completo e integral", y rechaz lo que llam "medias soluciones".

Bajo el entendimiento que sugiere la ONU, todas las decisiones de los rebeldes desde que tomaron Sanaa se anularan y se abolira el polmico CPS.

Segn fuentes diplomticas, un dilogo poltico entre varias facciones empezar 45 das despus del repliegue de los insubordinados de las ciudades que dominan y de la entrega de las armas pesadas a un comit militar que ser formado por Hadi. Adems, todos los prisioneros de guerra sern liberados.

Pero continan sin definir escollos que ya se vislumbraban desde finales de junio en el sentido de que los rebeldes condicionaron un acuerdo con el gobierno a decidir un presidente de consenso para dirigir la transicin.

La demanda de la insurgencia chiita se conoci despus de que Cheikh Ahmed present a la ONU una hoja de ruta y la visin discrepante del ejecutivo de Hadi, que insiste en que como legtimo presidente debe liderar la transicin.

Para los houthis, el jefe de Estado del perodo post-conflicto debe ser otra persona y, adems, reiteraron su inters de que prevalezca el consenso respecto a todo lo que tiene que ver con la transicin, incluidos el gobierno de unidad nacional y los comits supremos militar y de seguridad.

Beligerantes sin armas

Casi desde el mismo comienzo de la crisis, la ONU comprendi que el alzamiento de Ansar Allah era ms que una revuelta de tintes sectarios, confesionales o tribales.

Que en Yemen se instalara un gobierno bsicamente chiita en un espacio geopoltico como el que abarca el CCG, formado por seis monarquas rabes sunnitas, fue y ser inaceptable para ese bloque regional y sus aliados occidentales, en particular Estados Unidos.

Ello explica la respuesta militar abierta e inmediata que recibi el pedido de Hadi en Riad y en cuatro de sus cinco socios del golfo Prsico (Emiratos rabes Unidos, Bahrein, Qatar y Kuwait), pues Omn no se adhiri a la coalicin, aunque avala y/o acepta todas las acciones.

La campaa contra los insurgentes de Yemen recibi el visto bueno de Washington y de otras potencias occidentales, convencidas de que detrs del alzamiento estaba un enemigo jurado: Irn.

Incluso, crculos diplomticos llegaron a aseverar que durante la cumbre de mandatarios de Estados Unidos y del CCG en Camp David, en mayo de 2015, Washington dio luz verde a la ofensiva saudita en Yemen para aquietar el malestar del bloque por el entonces inminente acuerdo nuclear con Tehern.

La nacin persa niega tener presencia militar en suelo yemenita, pero informaciones divulgadas por sus adversarios refieren que envi estrategas para orientar a los rebeldes a los que, adems de afinidad ideolgica, les une un fuerte sentimiento religioso y espiritual.

Por ello la repblica islmica intent desafiar el bloqueo martimo impuesto por la coalicin con el argumento de hacer llegar ayuda humanitaria, y recurri a una diplomacia muy activa en busca de soluciones al conflicto, llegando a proponer a la ONU un plan de paz que fue desestimado por el CCG.

Dentro de la vieja rivalidad poltico-confesional, a nivel de Medio Oriente se insertan como actores indirectos el movimiento de Resistencia libans Hizbulah e Iraq, cuyo gobierno simpatiza con el alzamiento houthi, aunque las tribulaciones con el Estado Islmico le impiden implicarse ms.

Las encendidas denuncias del secretario general de Hizbulah, jeque Hassan Nasrallah, por los que califica de crmenes atroces de los sauditas y sus aliados en Yemen desencadenaron fricciones entre el reino y El Lbano, que sufri sanciones econmicas y militares como represalia.

Hizbulah es aliado de Irn y su ala militar combate en Siria, Iraq y -segn algunas fuentes- tambin en Yemen, pero tiene representacin en el gobierno y el parlamento, de ah que incida en ciertas posiciones de Beirut.

Su parcialidad a favor de Tehern cuando Riad rompi relaciones diplomticas en enero exacerb tensiones y alent al reino saudita a acusarlo de desestabilizar pases del rea y catalogarlo de terrorista, cruzada a la que sum a la Liga rabe, la Organizacin de Cooperacin Islmica y el CCG.

A ttulo individual, el gabinete saudita reiter en junio su voluntad de que la coalicin rabe-islmica contine su misin para "traer seguridad, estabilidad y garantas a los civiles, incluidos los nios", lo cual se asumi como continuacin de acciones contra los rebeldes.

Observadores sostienen que la alusin a los infantes respondi a la inclusin de la alianza en la lista de grupos que violan derechos de los menores, de la que fue sacada casi de inmediato tras un escandaloso chantaje de dejar de financiar otros programas de la ONU, segn admiti su secretario general, Ban Ki-moon.

Unos con letales arsenales y sobre el terreno, otros con ponderosos instrumentos monetarios y significativo respaldo logstico, a cierta distancia, interactan en un conflicto que carece de arreglo a la vista mientras se mantenga como rehenes a la poltica y la diplomacia.


Ulises Canales, Corresponsal de Prensa Latina en El Lbano.

Fuente original: http://www.prensa-latina.cu/index2.php?option=com_content&task=view&id=5115901&pop=1&page=0&Itemid=2



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