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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-08-2016

Qu sigue siendo vlido en Trotsky?

Guillermo Almeyra
Rebelin


Len Trotsky muri asesinado el 21 de agosto de hace 76 aos y en esos tres cuartos de siglo transcurridos tuvimos que enfrentar desarrollos no previstos ni por l ni por nadie en la izquierda mundial y en la propia derecha pensante y la lucha por superar al capitalismo se hizo ms larga y tortuosa.

El derrumbe del nazifascismo, en efecto, no condujo a una revolucin socialista europea sino a la reconstruccin del capitalismo europeo con conduccin estadounidense. La poltica de Yalta-Potsdam, de salvaguardia del capitalismo en Europa occidental seguida por Stalin (que se limit a formar una zona tapn en Europa oriental, manteniendo en el poder a reyes y presidentes capitalistas) revivi tambin a la socialdemocracia, ese agente del capital en el movimiento obrero.

De la guerra tampoco sali una Unin Sovitica democratizada y en lucha por el socialismo ni hubo el esperado derrumbe del stalinismo. Por el contrario, destruida en las purgas y los campos de concentracin rticos toda oposicin socialista revolucionaria y controlados los partidos comunistas, el stalinismo fren y canaliz la voluntad de cambio social de los trabajadores griegos, italianos y franceses y cre enormes partidos conservadores de masas.

Stalin practic la coexistencia pacfica con los gobiernos imperialistas y eso hizo que las revoluciones democrticas y nacionales de independencia fueran canalizadas, en los pases dependientes de Inglaterra, Holanda, Blgica, Francia, aliados de la Unin Sovitica, por direcciones burguesas o de clase media (Gandhi, Nehru, Soekarno, Pern o Nasser) o por partidos comunistas como el chino o el vietnamita all donde la resistencia al imperialismo japons (aliado del nazifascismo) transform a los ncleos comunistas en partidos de masa.

Ya a partir de 1948, con la llamada Guerra Fra promovida por el imperialismo estadounidense que se haba fortalecido y enriquecido con la Guerra Mundial que no toc su territorio, inicia una reconstruccin profunda y una americanizacin de Europa occidental (que dura tres dcadas) y, al mismo tiempo, un perodo de guerras y matanzas (Corea, Vietnam, asesinato de Lumumba en el Congo, aniquilamiento de medio milln de comunistas en Indonesia, guerras colonialistas francesas en Indochina, Madagascar, Tnez, Argelia).

Los partidos comunistas, en todas partes del mundo, se convirtieron en poderosos instrumentos conservadores del orden y de los gobiernos capitalistas y eso dio espacio a direcciones nacionalistas revolucionarias (Bolivia, 1952, Egipto, 1952, Mxico, con el general Henrquez Guzmn, 1952, Guatemala, 1954, Argelia, 1954-62) y a la misma revolucin cubana (1957-59) contra la dictadura de Fulgencio Batista, agente de Washington al que el Partido Socialista Popular (comunista) haba dado cuatro ministros.

La guerra mundial ms atroz hasta hoy conocida no provoc una revolucin socialista aunque acab con el colonialismo y cambi el mundo. El stalinismo vacun contra la palabra misma socialista a centenares de millones de personas que creyeron sinceramente que la Unin Sovitica o los partidos comunistas o los gobiernos dirigidos por el stalinismo eran socialistas y lo que era una esperanza dej de serlo. Por ltimo, a partir de los 80 se derrumb la burocracia sovitica, desaparecieron los partidos comunistas de masa y el capitalismo conquist la ex Unin Sovitica, China y Vietnam sin disparar un caonazo.

En cuanto a la IVa Internacional, creada por Trotsky para preservar el socialismo revolucionario prostituido desde el Kremlin, no creci ni fue el ncleo del Partido Mundial de la Revolucin Socialista como esperaba Trotsky aunque en algunos pases mantiene pequeos partidos activos en los movimientos de masa. El capitalismo, despus de la guerra, creci y se expandi pese a todo pero desde los 80 entr en una crisis prolongada que amenaza transformarse si no lo superamos- en una larga degeneracin agnica en la barbarie, con catstrofes sociales, econmicas y ecolgicas jams vistas.

Pero del marxismo de Marx, Lenin y Trotsky, que lucha por la democracia autogestionaria, los consejos obreros y la revolucin para superar el capitalismo, sigue siendo vlida la confianza en que los sistemas de explotacin y dominacin tal como nacen, mueren.

La experiencia y los desastres del siglo pasado ensean adems que el internacionalismo es lo nico que permite superar un sistema mundial como el capitalismo y que es indispensable unir la lucha por la democracia social y por la liberacin nacional con el combate por la eliminacin de la opresin y la dominacin de unos pocos sobre casi toda la Humanidad.

Esa lucha no pasa solamente por las elecciones y las instituciones estatales sino que es una lucha ideolgica y social contra el poder del capital y de su Estado, creando elementos de poder popular o conciencia sobre la necesidad de los mismos.

La independencia poltica de los trabajadores, la conviccin de que no hay Salvadores Supremos y de que solo podremos contar con los que conquistemos con la lucha son tambin legados de Trotsky (y de Lenin y Marx). Las burguesas nacionales y sus agentes capitulan siempre ante el imperialismo. Son los trabajadores los que pueden y deben aportar una solucin radical al problema de los campesinos del campo o al desarrollo independiente y contra las transnacionales.

Es necesario para ello que vayan ms all de su defensa corporativa y esgriman un programa nacional de transformaciones democrticas y sociales en todos los campos y teniendo en cuenta la posibilidad de alianzas internacionales. Si, por razones tcticas debiesen en esa lucha combatir junto a movimientos o direcciones nacionalistas burguesas, se debe golpear juntos, pero marchando separados, sin jams dejar la iniciativa en manos de los aliados inseguros y marcando constantemente la diversidad de objetivos finales, para ganar la confianza de los trabajadores al mismo tiempo que se les educa polticamente.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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