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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-08-2016

El mtodo del Programa de Transicin

Olmedo Beluche
Rebelin

El 20 de agosto se cumpli otro ao del asesinato de Len Trotsky, motivo que anima esta reflexin.


Trotsky valoraba como su legado ms importante a la posteridad la creacin de la IV Internacional, porque era la forma organizativa y programtica mediante la cual pasaba la antorcha a las generaciones futuras, antorcha que condensaba las experiencias de ms de cien aos de lucha del movimiento obrero internacional y, de manera particular, la experiencia de su generacin, que hizo la Revolucin Rusa de 1917.

Aunque la Cuarta no existe, el trotsquismo est presente en las luchas

Pasados 70 aos de su muerte, ese legado parece ms bien frgil, si nos enfocamos en tratar de encontrar una organizacin especfica que se denomine IV Internacional. El movimiento trotskista no le sobrevivi unido mucho tiempo, sino que estall en una dispora de pequeas organizaciones en las dcadas siguientes, todas ellas reivindicndose como parte de la Cuarta, pero cada una por su lado.

Las razones de la fragmentacin trotskista ameritan un estudio especfico, as como la ponderacin de los dirigentes post Trotsky: Healy, Lambert, Mandel, Cannon, Moreno, Lora, etc. Pero de lo que no hay duda es que, pese a las luchas intestinas, el movimiento trotskista existe en casi todo el mundo, con organizaciones de todo tipo, desde pequeas sectas hasta algunas con importante implantacin en la clase obrera.

Hay pases, como Francia y Argentina, donde casi toda la vanguardia ha pasado por la escuela del trotsquismo. Hubo momentos histricos en que estuvo a la cabeza de procesos revolucionarios: como en Bolivia del 52 o el Mayo francs del 68; en la lucha contra la guerra de Vietnam; en el alzamiento campesino peruano a mediados de los 60; la formacin del PT brasileo; la formacin de las guerrillas latinoamericanas en los 60; entre los que llamaron a defender a Chvez contra los golpistas en 2002, y un largo etc. Sin estar exento de bichos raros, el movimiento trotsquista ha participado y participa a la vanguardia de la lucha de clases, pese a que la IV Internacional, no ha cuajado.

La fuerza de la Cuarta est en su Programa de Transicin

Tal vez la fortaleza de la Cuarta no est en un organismo de referencia especfico, ya que naci con el estigma de una poca contrarrevolucionaria, marcada por los genocidios del fascismo, la guerra y el stalinismo, sino en su programa, el Programa de Transicin para la Revolucin Socialista.

En la fuente del Programa de Transicin es donde los revolucionarios del siglo XXI pueden beber para encontrar los ms actual, lo ms til, del legado de Len Trotsky. Programa que parte por un diagnstico: Los requisitos previos objetivos para la revolucin proletaria no slo han madurado; empiezan a podrirse un poco. Sin una revolucin socialista, y adems en el perodo histrico inmediato, toda la civilizacin humana est amenazada por una catstrofe. Todo depende ahora del proletariado, es decir, principalmente de su vanguardia revolucionaria. La crisis histrica de la Humanidad se reduce a la crisis de la direccin revolucionaria.

Palabras premonitorias, escritas un par de aos antes de la II Guerra Mundial y sus 40 millones de muertos. Palabras completamente actuales en un mundo que, 70 aos despus, sigue acuciado por la crisis econmica capitalista, el desempleo generalizado, el hambre de millones de seres humanos, la violencia social, la brecha que sigue aumentando entre pases ricos y pobres, el saqueo y destruccin sistemtico de la naturaleza en pos de la ganancia.

Incluso el pronstico de una revolucin socialista en el perodo inmediato se cumpli en gran medida porque la victoria sobre el fascismo fue obra de los trabajadores, rusos y europeos, desde las puertas de Stalingrado hasta las de Berln, de la resistencia francesa, italiana, griega. Triunfo que se expres en el establecimiento de sociedades de transicin al socialismo en Europa oriental, en Francia, Italia o Grecia se sostuvo el capitalismo slo gracias la traicin de Stalin y los Partidos Comunistas. Triunfo que se expres en la revolucin China del 47, en la independencia de la India y de casi toda frica.

Un debate inacabado sobre las fuerzas productivas

Durante los aos que siguieron a la guerra se debati mucho respecto a su afirmacin de que: Las fuerzas productivas de la humanidad se estancan. Los nuevos inventos y mejoras tcnicas ya no consiguen elevar el nivel de la riqueza material.

El problema es que a la Segunda Guerra Mundial le sigui el llamado boom econmico, una amplia expansin del mercado capitalista y una prosperidad aparente, al menos, en Europa occidental, Estados Unidos y Japn. Pero ese boom se sustent, por un lado, en la extraccin de plusvala del tercer mundo, y en un estado benefactor tranzado con las direcciones socialdemcrata y comunista para evitar nuevas revoluciones europeas.

El propio Trotsky aborda un problema semejante cuando analiza la afirmacin de Marx en el Manifiesto (A noventa aos del manifiesto Comunista) en el sentido de que el capitalismo retardaba el desarrollo de las fuerzas productivas: Pero este postulado, irrefutable tericamente, no invalida el hecho de que las fuerzas productivas siguieran expandindose a escala mundial hasta la guerra. Hasta la globalizacin neoliberal, diramos ahora. Sea como sea, expansin de las fuerzas productivas en el capitalismo son sinnimo de explotacin de clase y saqueo.

El mtodo del programa: unir demandas inmediatas a lucha por el socialismo

Volviendo al problema de la esencia del Programa de Transicin, lo que est ms vigente que nunca, es que el capitalismo, en su crisis global, es incapaz de respetar los derechos democrticos, econmicos y sociales ms elementales de los pueblos del mundo. El derecho al trabajo, a un salario digno, a salud y educacin, incluso el derecho de elegir y ser elegidos, son constantemente puestos en entre dicho, arrebatados o burlados por el sistema capitalista.

La lucha por la defensa de estos derechos est vigente, pero no a la manera de los socialdemcratas que los ubican en lo que llaman programa mnimo separado del programa mximo, el socialismo, el cual dejan para un futuro indeterminado y del cual slo hablan en las arengas domingueras. Trotsky propone todo lo contrario, la defensa de las reivindicaciones econmicas y democrticas debe estar asociada a la imperiosa necesidad de concretar la revolucin socialista, porque es la nica manera de preservarlos.

El Programa de Transicin es, pues, un sistema de consignas que parten del nivel de conciencia inmediata de la clase obrera, que lucha para defender su derecho a la vida, para llevarles a la conclusin de que esto slo se alcanzar sacando del poder a los capitalistas.

La tarea estratgica del perodo prximo perodo prerrevolucionario de agitacin, propaganda y organizacin- consiste en superar la contradiccin entre la madurez de las condiciones revolucionarias objetivas y la inmadurez del proletariado y su vanguardia (desconcierto y desnimo de la vieja generacin, inexperiencia de la joven). Es necesario ayudar a las masas, en el proceso de la lucha cotidiana, a encontrar el puente entre sus reivindicaciones actuales y el programa socialista de la revolucin. Este puente debe contener un sistema de reivindicaciones transitorias, que partan de las condiciones actuales y de la actual conciencia de amplias capas de la clase obrera y conduzcan invariablemente a un solo resultado final: la conquista del poder por el proletariado.

Las consignas transitorias

Frente al desempleo masivo y crnico, Trotsky propone levantar la consigna de escala mvil de salarios y horas de trabajo; respecto a los sindicatos propone trabajar en todos y no aislarse en sindicatos rojos, defendiendo su independencia frente al estado, la importancia de organizaciones ms amplias en pocas de lucha, como los comits de fbrica; frente la ofensiva patronal que se ampara en las crisis econmicas para justificar medidas antiobreras, sugiere contraponer la apertura de los libros de contabilidad y el control obrero de las empresas; la expropiacin de la banca y de ramas especficas de la produccin, an bajo un rgimen capitalista, la considera una demanda necesaria; la alianza obrera y campesina; la lucha contra el imperialismo y la guerra, etc.

La importancia de la consigna por el gobierno obrero y campesino

La agitacin en torno a la consigna de gobierno obrero y campesino (o gobierno de los trabajadores, diramos nosotros) conserva un enorme valor educativo Cada una de las reivindicaciones de transicin debe conducir, por tanto, a una misma y sola conclusin: los obreros tienen que romper con todos los partidos tradicionales de la burguesa para establecer, junto con los campesinos, su propio poder Las secciones de la Cuarta Internacional deben orientarse crticamente en cada nueva etapa, y lanzar consignas que apoyen el esfuerzo de los obreros por una poltica independiente, profundicen el carcter de clase de esta poltica, destruyan las ilusiones reformistas y pacifistas y preparen la conquista revolucionaria del poder.

La lucha contra el imperialismo

Respecto a los pases atrasados, coloniales o semicoloniales, Trotsky explica que hacen parte de un mundo dominado por el imperialismo, lo que le da un carcter combinado, ya que en ellos se mezclan el desarrollo capitalista y los resabios de modos de produccin arcaicos, de all que los ms elementales logros de independencia nacional y democracia burguesa se combina con la lucha socialista contra el imperialismo mundial. E insiste: La tarea central de los pases coloniales y semicoloniales es la revolucin agraria,, y la independencia nacional, es decir, el derribo del yugo imperialista. Y agrega: Es imposible rechazar sin ms el programa democrtico; es preciso que las masas lo sobrepasen en la lucha. La consigna de Asamblea Nacional (o Constituyente) conserva toda su fuerza en pases como China o India.

No al fetichismo de la democracia burguesa

Respecto a los pases bajo regmenes fascistas reivindica el peso de las consignas democrticas: Pero las frmulas de la democracia (libertad de prensa, derecho de asociacin, etc.) slo significan para nosotros consignas incidentales o episdicas en el movimiento independiente del proletariado, y no un dogal democrtico echado al cuello del proletariado por los agentes de la burguesa (Espaa!).

En los estados obreros degenerados la demanda por democracia socialista

El Programa de Transicin dedica un apartado especial a la ex URSS, sealando que el aparato del estado obrero se ha transformado en instrumento de violencia contra la clase trabajadora. Y vaticina: El exterminio de la generacin de los viejos bolcheviques y de los representantes revolucionarios de las generaciones intermedia y joven ha roto el equilibrio poltico todava ms a favor del ala derecha, burguesa, de la burocracia, y de sus aliados en el pas. De ellos, es decir, de la derecha, podemos esperar intentos todava ms decididos, en el perodo prximo, de revisar el carcter socialista de la URSS.

Destaca que un nuevo ascenso en la URSS provendr de la lucha contra la desigualdad social y la opresin poltica, derivndose de ello la importancia de consignas como la libertad de los sindicatos, el derecho de reunin y la democracia sovitica, sealando que esta es imposible sin la legalizacin de los partidos soviticos.

Advertencia contra el sectarismo

El Programa de Transicin culmina con la advertencia frente a dos peligros: el oportunismo y el sectarismo. Respecto a los sectarios dice: En su base hay una negativa a luchar por reivindicaciones parciales y transitorias, es decir, por los intereses y necesidades elementales de las masas trabajadoras tal como son hoy. Prepararse para la revolucin significa para los sectarios convencerse a s mismos de la superioridad del socialismo.

Y agrega: Los sectarios slo son capaces de distinguir dos colores: el rojo y el negro. Para no exponerse a la tentacin, simplifican la realidad. Se niegan a hacer una distincin entre los bandos contendientes en Espaa por la razn de que ambos tienen un carcter burgus Niegan la diferencia de principio entre la URSS y los pases imperialistas y, debido a la poltica reaccionaria de la burocracia sovitica, rechazan la defensa de las nuevas formas de propiedad, creadas por la Revolucin de Octubre Incapaces de acceder a las masas, las acusan ardorosamente de ser incapaces de elevarse hasta las ideas revolucionarias.

Advertencia contra el oportunismo

A los oportunistas que levantan panaceas morales para justificar su claudicacin a la burguesa les dice: En una sociedad basada en la explotacin, la moral suprema es la de la revolucin social. Son vlidos todos los mtodos que elevan la conciencia de clase de los obreros, su confianza en sus propias fuerzas, su disposicin a la abnegacin en la lucha. Son inadmisibles los mtodos que inculcan a los oprimidos el miedo y la sumisin frente a sus opresores, que ahogan el espritu de protesta y la indignacin o sustituyen la voluntad de las masas por la voluntad de los dirigentes, la conviccin por la coaccin, el anlisis de la realidad por la demagogia y la falsificacin Hacer frente a la realidad abiertamente llamar a las cosas por su nombre; decir la verdad a las masas, por amarga que esta sea


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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