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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-09-2016

La sociedad del miedo

Marcelo Colussi
Rebelin


El miedo paraliza. Eso no es nuevo, en absoluto. Todos lo sabemos inmemorialmente, y quienes ejercen alguna cuota de poder, adems de saberlo, lo utilizan.

El miedo comporta algo de irracional, de primario; la lgica "bienpensante" pierde ah la supremaca. Alguien asustado, no digamos ya aterrorizado, es presa de las reacciones ms viscerales, mas impensadas, dejando totalmente a un lado las decisiones razonadas, fras y llevadas por la lgica. Hacer uso de esas circunstancias en funcin de un proyecto hegemnico, es algo por dems conocido en la historia: quien manda se aprovecha del miedo del otro para ejercer su poder. Eso es, a todas luces, un mecanismo perverso; pero quin dijo que la perversin no hace parte consustancial de lo humano?

Hoy da, en nuestra hiper tecnocrtica sociedad, el manejo de las emociones, en cuenta el miedo, es un elemento de importancia capital para el mantenimiento del sistema. Y obviamente, si alguien maneja y manipula ese miedo, no es el ciudadano de a pie. l es quien lo sufre, el objeto de la manipulacin; los hilos del ttere nos los mueve l precisamente. Para eso est lo que la academia estadounidense llama "ingeniera humana". "En la sociedad tecnotrnica el rumbo lo marcar la suma de apoyo individual de millones de ciudadanos incoordinados que caern fcilmente en el radio de accin de personalidades magnticas y atractivas, quienes explotarn de modo efectivo las tcnicas ms eficientes para manipular las emociones y controlar la razn", dijo uno de los principales exponentes de esa lnea de pensamiento, el polaco-estadounidense Zbigniew Brzezinsky.

Esas tcnicas -cada vez ms refinadas y eficaces, por cierto- responden, por su parte, a un proyecto de dominacin global. Lo que antes pueden haber hecho el shamn o la Iglesia catlica ("La religin existe desde que el primer hipcrita encontr al primer imbcil", dijo Voltaire. "Las religiones no son ms que un conjunto de supersticiones tiles para mantener bajo control a los pueblos ignorantes", coment por su parte el telogo Giordano Bruno), hoy lo realiza la industria meditica (nuestra "religin" moderna).

Pero hoy -y eso es lo que queremos resaltar- el manejo de ese miedo ha cobrado dimensiones tremendas. Los seres humanos no solo vivimos asustados por los avatares naturales que no manejamos, tal como siempre ha sido (catstrofes, muerte, la incertidumbre ante el destino), sino que padecemos, en forma creciente, ante las "catstrofes" humanas. Pero ms an, cosa que torna ms pattica la situacin, ese miedo est racionalmente inducido desde un determinado proyecto de dominacin.

En la actualidad ya no nos atemorizan los espritus ni los demonios que andan sueltos (las religiones, que lidian con todos ellos, estn en retirada en un mundo cada vez ms tecnocrtico). Hoy da tememos... al terrorismo (en los pases del Norte) o a la delincuencia (en el Sur empobrecido).

Aunque los motivos de nuestros terrores, si los analizamos con exhaustividad, no son precisamente esos difusos nuevos espantos, sino la percepcin que tenemos de ellos.

Ahora bien: la percepcin que tenemos de ellos es la que nos construyen los medios masivos de comunicacin. La casi totalidad de las percepciones del mundo que vamos teniendo, nos las dan -nos las imponen- esos medios.

Pregntese el lector cmo es por dentro, por ejemplo, un submarino. En general todo el mundo dar aproximadamente la misma respuesta: un panel de control, palancas, tableros con luces, marineros que reciben rdenes, un capitn al mando de un periscopio, etc. De dnde sale ese "conocimiento"? De los cientos o miles de veces que hemos sido bombardeados con esas imgenes.

De dnde salen nuestros paralizantes miedos ante el terrorismo o ante la delincuencia desbocada? De las matrices mediticas que ya se nos han impuesto. Acaso todos los musulmanes son unos sanguinarios terroristas listos a sacar una bomba de entre sus ropas? Acaso todos los jvenes de barriadas pobres son unos delincuentes listos a amenazarnos con un cuchillo? Obviamente no. Pero eso son los imaginarios que se nos han impuesto.

Sin dudas el mundo no es un lecho de rosas: hay muertos por doquier debido a acciones violentas. Por supuesto que explotan bombas y hay asaltos a mano armada; por supuesto que existen actos suicidas, en general llamados "terroristas", y por supuesto tambin que hay delincuencia callejera, robos a mano armada y "reas rojas" donde ni la polica entra. Vaya novedad! Por minuto mueren dos personas en el planeta debido a la detonacin de un arma de fuego. Obviamente no estamos ante un paraso. Pero segn estudios consistentes, diariamente fallecen en el mundo no menos de 2.000 personas por falta de alimentos, y ms de 1.000 por falta de agua potable, en tanto que el siempre mal definido e impreciso "terrorismo" produce en promedio 11 muertes diarias.

Tenemos miedo a las cosas que se nos dice que debemos tenerle miedo. Y curiosamente, esos temores parecen manipulados: en el Norte del mundo la gente vive paranoica con el prximo acto terrorista, que seguramente ser de algn denominado "grupo fundamentalista islmico". La muerte de una persona a manos de, por ejemplo, un marido celoso o un paranoico delirante, es ya presentada como ataque terrorista, dando pie a una hiper militarizacin de la vida cotidiana y a las guerras preventivas (que, curiosamente, se hacen siempre contra pases que tienen petrleo en su subsuelo. Qu casualidad, no?).

En el Sur, en los pases empobrecidos y donde la vida es violada a diario por las balas, el hambre y la falta de agua potable, se vive paranoico con la delincuencia que puede aparecer en cada esquina. Pero como dijo un dirigente comunitario de una barriada pobre de algn pas latinoamericano: "Todo el tema de la mara [pandillas juveniles] se ha inflado mucho por los medios de comunicacin; ellos tienen mucho que ver en este asunto, porque lo sobredimensionan. En realidad, la situacin no es tan absolutamente catica como se dice. Se puede caminar por la calle, pero el mensaje es que si camins, fijo te asaltan. Por tanto: mejor quedarse quietecito en la casa". En un punto u otro del planeta para que la consigna es esa: de la casa al trabajo y del trabajo a la casa. Los espantos malos que andan por ah (musulmanes terroristas o delincuentes) nos acechan, nos hacen la vida imposible, nos van a devorar. Lamentablemente, la ingeniera humana sabe lo que hace y consigue tenernos quietecitos!

Mantener poblaciones aterrorizadas es buen negocio (para quienes detentan el poder, claro). Nunca tan oportunas como ahora las palabras de la lideresa indgena de Bolivia, Domitila Barrios, con respecto a todo esto: "Nuestro enemigo principal no es el imperialismo, ni la burguesa ni la burocracia. Nuestro enemigo principal es el miedo, y lo llevamos adentro". El miedo es una reaccin psicolgicamente muy normal en determinadas situaciones; el miedo puede ser patolgico en ciertos casos (neurosis fbicas, por ejemplo). Pero el miedo del que aqu hablamos (contra el "musulmn malo" o el "delincuente que nos acecha detrs de cada rbol") es una pura invencin de la ingeniera humana, preparado desde un proyecto de dominacin. Ser hora de abrir los ojos?


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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