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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-09-2016

Problemas y desafos econmicos del socialismo en la Amrica Latina del siglo XXI: Cuba, Venezuela, Ecuador y Bolivia

Sirio Lpez Velasco
CEPRID


Introduccin

En un libro editado en 2010 (Lpez Velasco, 2010) intentamos definir algunas caractersticas del llamado socialismo del siglo XXI (as Llamado por el Pte. Chvez desde 2005), as como se presentaban en tres pases latinoamericanos cuyos gobiernos haban proclamado explcitamente que pretendan orientar su accin hacia el socialismo; nos referimos a Venezuela, Ecuador y Bolivia, y las caractersticas que enumerbamos eran las siguientes:

a) la socializacin de los medios de produccin no se confunda con la estatizacin general de la economa, pues se reconoca, adems de la propiedad estatal (que Chvez llam la propiedad social indirecta), la propiedad social directa (que estara en manos de cooperativas o comunas), y la propiedad privada (sin distingos entre la grande y la pequea),

b) se reconoca el papel rector del Estado en la economa (contrariando el dogma neoliberal),

c) pero se proclamaba que el viejo Estado capitalista deba ser sustituido por uno nuevo (con carcter plurinacional, en Bolivia y Ecuador, para dar cabida a la expresin del gran componente indgena), el que, a su vez, deba transferir progresivamente sus potestades al Poder Popular de base (organizado en Venezuela en Consejos Comunales y Comunas, y en Bolivia y Ecuador en las milenarias comunidades indgenas), para priorizar la democracia participativa (y directa) por sobre la representativa,

d) en esa concepcin se considera a la soberana popular como intransferible, y se pregona que el poder constituyente mantiene su potestad siempre (por ejemplo a travs de referendos aprobatorios de proyectos que afectan a toda una comunidad, y a travs de referendos revocatorios de autoridades previamente electas),

e) se defenda el enfoque socioambiental, aunando la satisfaccin de las necesidades de las personas a la preservacin-regeneracin de la salud de la naturaleza no humana (llegndose a definir a los seres humanos como hijos de la Pacha Mama),

f) se respetaba la pluralidad de los Partidos y de los medios de prensa (a pesar del uso golpista que la derecha le daba descaradamente a unos y otros en los tres pases citados, apoyada por la oligarqua continental y el imperio yanqui-OTAN),

g) se pretenda desarrollar una educacin problematizadora (inspirada de Simn Rodrguez y Paulo Freire), h) se propona en el caso venezolano la organizacin de Milicias Populares (ya existentes en Cuba) que operaran con relativa autonoma como complementos de las Fuerzas Armadas regulares. En este texto abordaremos nicamente la primera de las caractersticas citadas, a saber, la dimensin econmica en la opcin socialista afirmada en los citados pases, a los que le agregamos Cuba, examinando problemas y desafos candentes de la actualidad.

En un libro de 2014 (Israel Semino y Lpez Velasco, 2014, en adelante abreviado en ISyLV) comentamos los Lineamientos de la Poltica Econmica y Social del Partido y la Revolucin, aprobados en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, en mayo de 2011, leyndolos a la luz del pensamiento maduro del Che, expresado en su crtica al Manual de Economa Poltica de la Academia de Ciencias de la URSS (Guevara, 2006). Hoy, a) Cuba sigue el proceso complejo de tratar de aplicar esos Lineamientos, en medio a voces revolucionarias cubanas que nos hablan de problemas, desafos y amenazas, b) Venezuela enfrenta una dursima crisis econmica y poltica (que se expresa en el desabastecimiento, colas y/o precios abusivos de bienes bsicos, en especial de alimentos, al tiempo que en la eleccin del 6 de diciembre de 2015 la oposicin conquist la mayora calificada en la Asamblea Nacional, desde donde trata de desmontar todo lo hecho tras la llegada de Chvez al gobierno), c) Ecuador no pudo concretar la enmienda de re-reeleccin de Rafael Correa, al tiempo en que voces de izquierda critican diversas facetas de su gestin gubernamental, y, d) en Bolivia, Evo Morales pierde en febrero de 2016 el referendo que habilitara su (y la de su Vice) re-reeleccin en 2019, al tiempo en que desde sectores de izquierda se dejan or voces con crticas similares a las odas en Ecuador (y, en parte, en Venezuela).

En ese contexto nos proponemos en este trabajo hacer una breve valoracin introductoria de la economa en esos cuatro procesos de (supuesta) marcha hacia el socialismo (priorizando la descripcin y anlisis de los fracasos, errores , y desafos, por encima de los indiscutibles logros conseguidos en cada caso), como forma de intentar contribuir a que nos aclaremos a nosotros mismos y a los dems la nocin que nos hacemos del socialismo, la manera en la que estamos supuestamente caminando hacia l, y los rumbos econmicos que podemos/debemos tomar en el futuro (y no slo en los cuatro pases considerados).

Problemas y desafos econmicos actuales en Cuba, Venezuela, Ecuador y Bolivia

El Che dijo que el comunismo era un fenmeno de conciencia (de la forja del Ser Humano Nuevo, liberado de las taras capitalistas) para despejar cualquier tentacin economicista y consumista, pero le dedic mucha atencin al terreno econmico, marcando posiciones tajantes y alertando sobre posibles desvos mortales del rumbo socialista-comunista. As el Che se opuso a la existencia del trabajo asalariado en beneficio de patrones privados, y lleg incluso a cuestionar a las cooperativas (ejemplificadas con los koljoses soviticos) por cuanto vio en ellas la permanencia o emergencia de un conflicto de intereses de una pequea comunidad con la gran comunidad nacional. De hecho el Che imagin (en su Sistema Presupuestario de Financiamiento, ver IsyLV 2014) a toda Cuba como una nica gran unidad productiva estatal sometida a planificacin centralizada y destinada a satisfacer las necesidades del Hombre Nuevo, en la que: a) las personas podran pasar de un ramo productivo a otro, en el marco de la escala salarial nica (con raras excepciones),

b) la Ley del Valor podra ser circunstancialmente violada de forma planificada en el intercambio entre diversas clulas de aquella gran Unidad Productiva y en los precios fijados para ciertos artculos del consumo popular (desde que luego hubiese una adecuada compensacin, para evitar un desbarajuste general de la economa),

c) los Bancos seran simples cajas de registro-compensacin de los intercambios entre diversas clulas productivas,

d) los sindicatos deberan caminar hacia su extincin, en la medida en que representaran ecos de intereses parciales-corporativos, opuestos al inters de la gran comunidad nacional, e) la planificacin centralizada tendra su expresin en cada clula productiva a travs de un mando unipersonal, desechndose la participacin directa de los trabajadores de cada clula en la gestin de la misma (en lo que interpretamos como una extensin de la disciplina guerrillera practicada por el Che al campo de la economa),

f) el estmulo moral (a travs de reconocimientos y diplomas) siempre sera prioritario en relacin al estmulo material (aceptado en su forma indirecta, por ejemplo a travs de un aumento salarial resultante de una mayor calificacin profesional),

g) seran descartadas (o por lo menos reducidas a su mnimo indispensable) las inversiones extranjeras (como forma de evitar cualquier prdida de autonoma y de pureza en la construccin del socialismo, en especial cuando las citadas inversiones provienen de fuentes capitalistas).

Ahora bien, en el libro antes citado tratamos de mostrar cmo los actuales Lineamientos cubanos se oponen a muchas de las concepciones del Che, sin entablar con ellas ninguna discusin que esboce una teora sistemtica alternativa a la de Guevara. As notamos, entre otras cuestiones, que:

a) La planificacin tendr en cuenta el mercado, influyendo sobre el mismo y considerando sus caractersticas (Lineamiento 1, en adelante abreviado en Lin. 1);

b) El modelo de gestin reconoce y promueve, adems de la empresa estatal socialista, que es la forma principal en la economa nacional, las modalidades de inversin extranjera previstas en la ley (empresas mixtas, contratos de asociacin econmica internacional, entre otras), las cooperativas, los agricultores pequeos, los usufructuarios, los arrendatarios, los trabajadores por cuenta propia y otras formas, todas las que, en conjunto, deben contribuir a elevar la eficiencia (Lin. 2). [Por nuestra parte creemos que Cuba hizo durante medio siglo la experiencia de estatizar casi todos los medios urbanos de produccin (incluyendo a los pequeos) y que la misma no se revel la mejor manera de atender a las necesidades bsicas del buen vivir (aclarando que una cosa es el buen vivir en la frugalidad ecomunitarista, que se elige libremente en aplicacin de la primera norma fundamental de la tica, y otra, muy distinta, es la privacin obligada impuesta por la escasez de productos y servicios de primera necesidad; Lpez Velasco, 2010); de ah que la vida parezca obligar a ceder los espacios de los medios de produccin pequeos (en la ciudad y el campo) a actores no estatales, esperando as ver mejor cubierta la demanda social de productos y servicios bsicos. Queda la pregunta por los riesgos que ello implica en una posible capitalizacin de la economa, como la que temi el Che al oponerse a las cooperativas koljosianas en la URSS. En otra escala se plantea la misma pregunta acerca de las cuantiosas inversiones capitalistas extranjeras (que el Che critic duramente en su apreciacin del Manual sovitico, recordando que Lenin las haba aceptado forzado por las circunstancias, como lo haba hecho con la paz de Brest- Litovsk), que solas o en actividades mixtas con el Estado han ocupado y/u ocuparn sectores clave de la economa cubana, como sucede en el turismo. As, por ejemplo el Lin. 96 dice: Continuar propiciando la participacin del capital extranjero como complemento del esfuerzo inversionista nacional, en aquellas actividades que sean del inters del pas, en correspondencia con las proyecciones de desarrollo econmico y social a corto, mediano y largo plazos];

c) incorporan todas las categoras capitalistas criticadas por el Che, sin esbozar una discusin sobre su significado de permanencia o vuelta en/al capitalismo, o de construccin del socialismo y rumbo hacia el comunismo; as se lee: Las empresas deciden y administran su capital de trabajo e inversiones hasta el lmite previsto en el plan (Lin. 16, planeando la duda sobre qu ha de entenderse por la categora capital de trabajo); y tambin se lee: Estructurar un sistema de tasas de inters ms racional y fundamentado, as como potenciar el uso de los instrumentos de poltica monetaria para administrar desequilibrios coyunturales, a partir del fortalecimiento de las relaciones entre las instituciones del sistema bancario nacional (Lin. 48); y para el sector agroindustrial: Adoptar un nuevo modelo de gestin, a tenor con la mayor presencia de formas productivas no estatales, que deber sustentarse en una utilizacin ms efectiva de las relaciones monetario-mercantiles, delimitando las funciones estatales y las empresariales, a fin de promover una mayor autonoma de los productores, incrementar la eficiencia, as como posibilitar una gradual descentralizacin hacia los gobiernos locales (Lin 178); d) insisten una y otra vez en la rentabilizacin de las empresas y sus intercambios, con la fijacin de precios adecuados (imaginamos que a la luz de la ley del valor), al tiempo que orientan en el sentido de eliminar o disminuir subsidios y gratuidades en todas las reas (para que sean ayudados por el colectivo nicamente aquellos que no tengan otra manera de garantizar sus medios de subsistencia); y de una forma no explicada, al parecer se pretende armonizar el Plan con la autonoma de gestin empresarial (que el Che hubiera bautizado como premonopolista);

e) dan importancia a la innovacin tecnolgica y sus aplicaciones, y legitiman la palanca del estmulo material directo (individual y/o colectivo); no vemos que en ningn momento los Lineamientos recojan la expresin estmulo moral, ni discutan el por qu y el cmo usar uno y otro;

f) si el Che critic el cierre de fbricas que llevaba a muchos yugoeslavos y polacos a emigrar hacia Europa Occidental, los Lineamientos exponen explcitamente a los trabajadores al desempleo, al dictaminar Modificar la estructura del empleo, reducir las plantillas y ampliar el trabajo en el sector no estatal; tambin se dice: Las empresas estatales o cooperativas que muestren sostenidamente en sus balances financieros prdidas, capital de trabajo insuficiente, que no puedan honrar con sus activos las obligaciones contradas o que obtengan resultados negativos en auditoras financieras, sern sometidas a un proceso de liquidacin o se podrn transformar en otras formas de gestin no estatal, cumpliendo con lo que se establezca al respecto (Lin. 17). No recordamos haber visto en los Lineamientos ninguna mencin al papel de los sindicatos, en momentos en los que se legaliza e incluso incentiva la contratacin de mano de obra por empresarios privados. Notamos que los Lineamientos incluyen la participacin de los trabajadores, aunque slo la vinculan al mejoramiento tecnolgico que aumenta la productividad (y a los cuidados ambientales), como lo hace el Lin. 139: Definir nuevas vas para estimular la creatividad de los colectivos laborales de base y fortalecer su participacin en la solucin de los problemas tecnolgicos de la produccin y los servicios y la promocin de formas productivas ambientalmente sostenibles. Ahora bien, la pregunta que cabe aqu es si la democracia participativa socialista no debe incluir tambin la participacin de los trabajadores en todas las facetas de la gestin de su unidad productiva.

En nuestro libro citado por ltimo (IsyLV 2014, p. 85-92) presentbamos resumidamente la discusin econmica interna en Cuba tal como la vea Camila Pieiro al identificar tres tendencias a las que denomin estatista, economicista y autogestionaria; y asoci la primera a los identificados-beneficiados por la vieja economa estatista, no exenta de corrupcin (cuyas ineficiencias estn a la vista en los padecimientos de los cubanos para conseguir los alimentos y otros bienes bsicos en la cantidad mnima necesaria), la segunda a aquellos que defienden salidas capitalistas, convencidos de beneficiarse con ellas, y, por ltimo los (muy minoritarios en Cuba, segn Pieiro) partidarios de las cooperativas autogestionadas y de la democracia econmico-poltica participativa defendida en el socialismo del siglo XXI.

Un compaero revolucionario uruguayo que visit Cuba en 2015 not que el tema recurrente de sus interlocutores (en especial en la familia cubana de su esposa) era la comida, en una clara seal de que las soluciones productivas orientadas por los Lineamientos y la vieja Libreta de racionamiento no son an capaces de proveer esas necesidades con la merecida holgura placentera (que se encuadra en la frugalidad ecolgica voluntaria, y no cede ante el consumismo capitalista).

Otro compaero cubano revolucionario informa que para desplazarse desde una ciudad distante unos 300 Km de La Habana hasta la capital, no puede contar con el imprevisible transporte pblico, y debe pagar el precio de un taxi privado (legal o ilegal, nunca se sabe) o depender de la conduccin gratuita que milagrosamente pudiera ofrecerle algn coche oficial. Esos testimonios son compatibles con los anlisis que (an sin encarar el pasivo ambiental durante el perodo revolucionario) apuntan diversos cuellos de botella en la economa cubana y otros tantos desafos en tiempos de la llamada normalizacin de relaciones con los EEUU y la Unin Europea. As, recientemente Alfredo Prez Carratal (Prez Carratal 2016) notaba: Al proceso de actualizacin le ha estado faltando un componente fundamental, la reforma de la empresa estatal socialista.

Hemos hablado sistemticamente de que es el eslabn fundamental de la economa, pero para que pueda serlo hay que repensar el sistema de gestin de la empresa estatal y quitarle trabas administrativas y burocrticas que lo entorpecen. Esa reforma comienza ahora, a tres aos de aprobacin de los Lineamientos. Se ha retrasado mucho, es cierto que hay peligros, riesgos, pero hay que asumirlos. Porque ms peligro y ms riesgos tiene la acumulacin de problemas sin solucin y acumular tres o ms aos de escaso crecimiento econmico. Y prosigue: El proceso de implementacin de los Lineamientos ha tenido logros y crecimiento en algunos sectores, pero todava la solucin est lejos. Asistimos a un decrecimiento de la industria manufacturera, con excepcin de la biotecnologa y la industria farmacutica, habiendo anotado antes que En el sector agropecuario se han hecho muchas cosas, pero faltan medidas decisivas para ver resultados.

Por ejemplo, la apertura de un mercado de insumos. Los mercados de distribucin, como los tenemos diseados hasta ahora, lejos de fomentar competencia y mayor produccin, estn haciendo todo lo contrario, y eso tambin es un problema importante. Y dice: Eso nos est enviando seales claras de que, a pesar de los avances y de todas las medidas en curso, probablemente tengamos que pensar en medidas nuevas, adicionales, en otras direcciones, para desatar de veras los nudos que mantienen atadas las fuerzas productivas y que ha sido una de las claves del proceso, como ha dicho pblicamente la direccin del pas: liberar las fuerzas productivas, para agregar: Cada una de las medidas que se han ido tomando mantiene an la mentalidad centralista. La mitad de las cooperativas aprobadas no est funcionando todava. Por qu? Porque han tenido problemas en su mundo como lo tiene la empresa estatal. Entonces, no es un problema del tamao ni de la forma de propiedad, es un problema de cmo est estructurado el sistema. En la agricultura se han tomado decenas de medidas y todava no hay suficiente produccin. Hay voluntad de cambio, pero a la hora de los hechos, las instituciones no ven al sector no estatal como un componente verdadero del desarrollo. Ya llevamos ms de tres aos y unos meses implementando los Lineamientos y al final de la cadena, el cliente, el trabajador, no ve resultados.

El cambio se mecanismos puede ser ms o menos rpido, pero el de la mentalidad es lento y eso hay que considerarlo muy bien, porque aunque est bien definido que el sector estatal es el preponderante en la economa nacional, el sector no estatal resulta necesario para desatar las fuerzas productivas y no puede ser soslayado por prejuicios de algn que otro funcionario. En este aspecto hay que considerar la potenciacin de las cooperativas agropecuarias y no agropecuarias, como forma superior de propiedad social colectiva. Como se ve, las sinceras palabras de Prez Carratal se chocan de frente con concepciones caras al Che, sin que, por otra parte, estn amparadas en una teora sistemtica alternativa de construccin econmica del socialismo y del comunismo, a la esbozada por Guevara.

Ahora bien, nuestro autor nota: Otro de los problemas serios de la sociedad cubana actual es el tema del control, los significativos casos de corrupcin recientemente denunciados y juzgados por los tribunales, dan la medida de que las formas de control establecidas no son suficientes ni totalmente eficaces. La corrupcin no es un mal del socialismo, es una secuela del capitalismo, donde si es un mal endmico, pero a los que construimos la nueva sociedad nos corresponde eliminar, por ello Che deca, con absoluta razn que para poder construir una nueva sociedad, haba que formar a un Hombre Nuevo, esa es una tarea de mucho tiempo, que hay que enfrentar con inteligencia y sin descanso. Y propone: Es imprescindible que se implementen medios de control ms cercanos al pueblo, en una Sociedad Socialista el control de los recursos materiales debe ser fundamentalmente popular, porque esos recursos son del pueblo y Quin mejor para cuidarlos que su propio dueo? La estructura sociopoltica de nuestro pas, tiene las ms amplias posibilidades para implementarlo.

Y luego se pregunta Cmo elevar los salarios si no se eleva la productividad?, para responder que esta no solo depende de "trabajar ms y mejor" como he odo decir a algunos ingenuos y algn que otro mal intencionado; para elevar la productividad hay que tener materias primas adecuadas y en momento oportuno, contar con tecnologa avanzada, personal motivado salarialmente y sobre todo tener un mercado a donde llevar los productos y venderlos a precios beneficiosos, para con el dinero recibido poder reproducir las condiciones materiales y sociales para un nuevo incremento productivo. Para todo ello hay que tener liquidez financiera, acceso a los crditos, a las fuentes de materia prima y tecnologa, y cualquiera medianamente inteligente se da cuenta que el Bloqueo impide todo eso.

Por su parte Jos Luis Rodrguez (Rodrguez 2015) hace un balance de lo ocurrido al ao de iniciado el proceso de restablecimiento de relaciones con los EEUU, para constatar que, a pesar de ciertas mejoras, muy poco se haba avanzado. Destaca que: Realmente los efectos del proceso de acercamiento entre los dos pases han sido mayormente indirectos, a partir del impacto que presumiblemente tendr el levantamiento del bloqueo econmico en el mercado cubano. Esto ha repercutido en el proceso de gradual normalizacin de los flujos financieros externos y en un acrecentado inters por comerciar e invertir en nuestro pas por parte de sectores de negocios de diversos pases, entre los que cabe destacar a Mxico, Espaa y Rusia; y destaca el alcance de la condonacin o renegociacin de la deuda cubana con Mxico, con Rusia (deuda de la poca de la URSS), y con la UE; con la UE alcanz unos 11 100 millones de dlares, de los cuales se pagarn solo 2 600 millones en un perodo de 18 aos... con un bajo inters y cuotas anuales que comenzaran por 40 millones el prximo ao y se irn incrementando gradualmente; y agrega el autor: A partir de este desempeo, que llev a que el pago del servicio de la deuda aumentara de 2,5 a 5% del PIB entre 2008 y 2015, se comienza a registrar un avance en el otorgamiento de nuevos crditos e inversin extranjera directa en el pas, para registrar que el PIB cubano creci en 2015 un 4%. Como vemos, si el crecimiento del PIB anual en un 4% est muy bien en el concierto latinoamericano de 2015, y si un servicio de la deuda elevado a un 5% del PIB no es nada comparado con otros pases latinoamericanos, llama la atencin el hecho de que (contrariando al Che) una vez ms un autor cubano consagra implcitamente el carcter benfico de las inversiones extranjeras sin entrar en otros detalles; tampoco vemos una reflexin acerca del papel y monto que el endeudamiento externo pueda-deba tener (o no) en la construccin del socialismo (y, en caso positivo, an restara definir con quin y hasta cunto convendra endeudarse); al mismo tiempo, en momentos en los que la propia ONU ha buscado otros parmetros (por ejemplo el de la Calidad de Vida) para medir el estado de una sociedad-pas, a sabiendas de que en el conteo del PIB van incluidos todos los gastos con armamentos y otros de carcter destructivo (o para reparar devastaciones que deberan haber sido evitadas), nuestro compaero sigue refirindose al PIB, sin otras aclaraciones. Ahora, destaca Rodrguez como otra expresin del mencionado impacto indirecto el aumento del Turismo en la Isla, en un 18% respecto a 2014, lo cual llevar a cerrar el 2015 con alrededor de 3,5 millones de visitantes, incluyendo un crecimiento superior al 50 % de norteamericanos, a pesar de que el turismo a Cuba contina prohibido por las leyes del bloqueo en ese pas. Aqu cabe preguntar cul es el peso que Cuba le est dando al Turismo en su proyecto de socialismo, en trminos globales y porcentuales en relacin a otras actividades productivas (sabiendo que el turismo slo lo es a medias en los conceptos de Marx), y en trminos de la inevitable invasin de mentalidad-comportamiento capitalista que vendr junto con l.

Venezuela, por su parte, inicia el 2016 inmersa en una profunda crisis econmica (y poltica), sin duda vinculada (aunque no exclusivamente) al desplome de los precios de su petrleo, que en algo ms de dos aos cay de 100 dlares el barril a menos de 25. Ya hemos dicho que uno de los efectos ms visibles de dicha crisis es el desabastecimiento-colas-precios abusivos en productos bsicos (en especial de alimentacin, farmacia e higiene, sin mencionar los accesorios para el parque automvil).

En esa situacin el Pte. Maduro (tras perder abrumadoramente la eleccin legislativa del 6 de diciembre de 2015, que le dio mayora calificada a la oposicin en la Asamblea Nacional) declara la Emergencia Econmica, aumenta el precio de la gasolina (que sigue siendo la ms barata del mundo) por primera vez en 20 aos, y llama a superar el rentismo petrolero, apalancando una economa productiva, y a redoblar el combate contra la ineficiencia, la corrupcin y el bachaqueo (compra para reventa de productos a precio superior del regulado); en esa cruzada, como ya lo haba hecho Chvez y l mismo en diversas ocasiones, tiende la mano a los empresarios patriotas que quieran producir por el bien del pas. Cabe reflexionar sobre la categora empresario privado patriota, y su eventual encuadre en el socialismo ecomunitarista.

Ahora bien, Manuel Sutherland, en una perspectiva que se autodefine como marxista, vena apuntando haca aos determinados fallas y fragilidades de la economa venezolana que no rimaran para nada con un supuesto trnsito al socialismo (proclamado por el Pte. Chvez desde 2005). Al referirnos a los puntos de vista de este autor aclaramos que ms de una vez hemos divergido fraternalmente de algunos de sus puntos de vista (por ejemplo, cuando se niega a aceptar la existencia en Venezuela de lo que el gobierno ha llamado la guerra econmica desencadenada por la burguesa; por nuestra parte, y recordando al filsofo uruguayo Carlos Vaz Ferreira que critic el sofisma de falsa oposicin, creemos que nada impide en principio una combinacin de dicha guerra y otros factores, inherentes a la lgica capitalista en general).

En un trabajo de febrero de 2016 (Sutherland1, 2016) intitulado 2016: La peor de las crisis econmicas, causas, medidas y crnica de una ruina anunciada, Sutherland resume varias de las ideas que haba explicitado en tiempos anteriores. As empieza constatando La situacin econmica del pas es extremadamente grave.

La inflacin ms alta del mundo (140 %), dficit fiscal de dos dgitos (por quinto ao consecutivo), cada del 75 % de los precios del petrleo, el riesgo pas a la inversin internacional ms alto del globo (JP EMBI+ 4145 puntos), la estrepitosa cada del PIB (-7,1% al tercer trimestre de 2015), la cantidad de reservas internacionales ms baja del decenio y una tremebunda escasez de toda clase de bienes y servicios. A ello se le suma la fuga de capitales ms elevada del planeta. Empezando su explicacin, dice el autor: La importacin fraudulenta y realizada con un tipo de cambio extremadamente sobrevaluado, es una de las causas centrales de la cada en la oferta de bienes y servicios (escasez) y de su consecuente caresta (inflacin). La cada vez ms barata importacin fue mutando en la desviacin de divisas destinada a importar bienes y servicios, en aras de usar esas divisas para fugar capitales o para revenderlas en el mercado paralelo con ganancias que en la actualidad rozan el 15773 % (si un importador obtiene divisas a Bs. 6,3, y las vende al precio que marca la cotizacin del dlar en la frontera con Colombia: Bs. 1000; N.B. desde entonces el gobierno devalu considerablemente al Bolvar ante el dlar); y destaca un dato incompatible con un supuesto rumbo socialista: podemos observar el crecimiento exponencial de lo que se ha pagado por concepto de importaciones de frmacos protagonizadas por grandes empresas transnacionales que supuestamente importan insumos para elaborar medicamentos. Empresas imperialistas como PFIZER, MERCK y P&G, encabezan la lista de las mximas beneficiadas por la entrega de divisas preferenciales que realiza nuestro munificente gobierno. Dichas empresas han multiplicado por 10 el costo de su importacin total pero disminuido en 87 % la cantidad de mercancas que traen ao 2014-. Dicho diferencial a todas luces inexplicable, forma parte de una exportacin de capital sin contraprestacin, una salida de divisas pura. Para entender la inflacin venezolana creemos capital la informacin aportada por Sutherland de que TODOS los empresarios fijan sus precios de venta usando como referencia al dlar paralelo, que a febrero de 2016 se ubica 157 veces ms arriba (Bs. 1000 por dlar) que el dlar oficial (Bs. 6,3 por dlar). Abordando la fuga de capitales y contando con informacin internacional, el autor sostiene que, a pesar de control de cambio implementado en 2003, dicha fuga fue mayor en la dcada bolivariana que va del 2000 al 2010 que en los treinta aos transcurridos entre 1970 y 2000; resumiendo y comparando, dice Sutherland: En apenas diez (10) aos (2000-2010) la fuga de capitales en Venezuela fue equivalente al 43% del PIB del ao 2010. En ese perodo la fuga de capitales fue 42 veces ms alta que en Colombia y diez (10) veces ms alta (en trminos del PIB) que la de Brasil. Por nuestra parte agregamos que, tras el control implantado en 2003 y las diversas medidas relativas a la atribucin de divisas, tomadas a lo largo de los aos de los gobiernos bolivarianos, nos parece difcil que alguien logre efectuar dicha fuga sin la complicidad (corrupta) de altas autoridades gubernamentales (en especial en el sector bancario-financiero).

El autor registra que entre 2003 y 2014 la totalidad de capitales que salan hacia el extranjero alcanz los 295 mil millones de dlares (o sea, ms o menos el 70 % del PIB de un buen y reciente ao petrolero o el equivalente a 20 veces la totalidad de nuestras Reservas Internacionales en la actualidad, al tiempo en que observamos el extraordinario e injustificable crecimiento de la fortuna del sector privado en el extranjero. Tambin acotamos su incremento de riqueza neto de ms de 229 %). Ahora bien, como medidas correctivas el autor avizora: Fundamentalmente diramos que: 1. No se puede subsidiar ms el tipo de cambio a Bs. 6,3. 2. No se puede seguir regalando la gasolina que incluso se est importando. 3. No se puede sostener la extrema baratura (subsidio) de los servicios pblicos y 4. No se puede seguir amarrando el precio de los alimentos y medicinas a un precio del dlar irreal y extremadamente sobrevaluado. El subsidio es insostenible y la regulacin extrema amenaza con desaparecer los bienes que an circulan; y concluye: Por todo lo anterior a Maduro se le presenta (a completa falta de voluntad y pericia para emprender medidas socialistas radicales) la obligacin de efectuar un draconiano paquete de ajuste macroeconmico mucho ms grave y empobrecedor que el aplicado en 1989 que precedi al Caracazo. Hay que notar que despus de ese escrito el gobierno aument la gasolina y devalu el Bolvar; pero nos llama la atencin el hecho de que Sutherland (a diferencia de otras manifestaciones anteriores en las que propuso medidas radicales como la estatizacin de la Banca y del Comercio Exterior, en el rumbo socialista), ya desengaado acerca de la capacidad de Maduro para tomar medidas de sesgo socialista, se limita aqu a proponer salidas que catalogaramos como burguesas ortodoxas (que Pieiro pondra en boca de los economicistas cubanos). Esta es otra constatacin que nos obliga a repensar cmo imaginamos el socialismo y el manejo de la economa en el contexto de esa visin-bsqueda; y la pregunta es: la teora econmica que seamos capaces de elaborar (por ejemplo, inspirados en el Che), no abre otras alternativas, para evitar la crisis o para salir de ella? En la situacin descrita, Sutherland es lapidario en su evaluacin de la izquierda venezolana: La izquierda est imbuida en el odio a la intelectualidad que el lumpen poltico que se cree sabio slo por ser lumpen, le inculca. No avanza en investigaciones, estudios y ni trabajos formativos que permitan elevar su nivel de comprensin del complejsimo sistema capitalista. Por el contrario, se vanagloria de su ignorancia y desprecia a quienes intentan construir conocimiento obrero. Esta izquierda compra las sandeces y disparates relacionados con cualquier cosa que justifique y exculpe de sus responsabilidades al proceso bolivariano. Su ideal es defender al gobierno a toda costa, suprimiendo completamente su carcter crtico. La izquierda se hace furgn de cola de quienes vendieron socialismo y hacen exactamente lo contrario. La dolorosa derrota que se gesta promete ser estructural y lacerante. Nadie parece estar preparado para luchar.

Desde ya sealamos que compartimos esa exigencia de seriedad, y hacemos una constatacin en el rea de la economa que se impone para reflexiones socialistas futuras: verificamos desabastecimiento de bienes bsicos (y colas y mercado negro con precios abusivos), en especial de alimentos, en dos economas supuestamente orientadas hacia el socialismo que tienen bases muy diferentes; por un lado ello ocurre en la realidad cubana, casi sin recursos naturales de gran valor internacional (si exceptuamos el nquel), y que fue casi completamente estatizada desde 1960 (si exceptuamos la parcela del sector agrcola que permaneci en manos de pequeos propietarios, y hacia el fin del siglo XX, en especial tras la desaparicin de la URSS, algunos grandes emprendimientos con inversin extranjera, en especial en el sector turstico); y tambin ocurre en la economa venezolana, apoyada en el petrleo (que le rinde al pas el 95% de sus divisas), donde el Estado, adems de ocuparse de la gestin y distribucin de la renta petrolera se hizo con el control de algunas industrias consideradas estratgicas, pero dej la mayor parte de la economa rural y urbana en manos privadas, de nacionales o multinacionales (en especial de las grandes empresas, por ejemplo de la Polar, que segn el Ministro de Economa Productiva y Tierras, Castro Soteldo, controlaba a principios de 2016 nada menos que 8 de los 14 productos bsicos consumidos por los venezolanos), incluyendo parte de la Banca. Esta constatacin muestra una vez ms la necesidad de una profunda y detallada reflexin que redefina cul es nuestra nocin del socialismo, y cmo debemos tratar de combinar, en su bsqueda, si aceptamos o rechazamos todas y cada una de las siguientes, la accin de las empresas estatales, mixtas (con inversin extranjera), cooperativas, comunitarias, comunales, privadas (grandes y/o pequeas en combinacin o en exclusin), sin olvidarnos del cuentapropismo, para satisfacer las necesidades bsicas de toda la poblacin (en el contexto del buen vivir con frugalidad ecolgica voluntaria ecomunitarista).

Capitalismo moderno, extractivismo, o socialismo con visin ecomunitarista?

Al analizar los logros y fracasos, problemas y desafos del gobierno de Correa en Ecuador, Franois Houtart (Houtart 2015) aborda cuestiones clave para nuestra discusin acerca de nuestra visin del socialismo ecomunitarista y de los caminos econmicos para intentar realizarla (en todo lo que sea posible, ya que el ecomunitarismo es una idea gua, que, como toda utopa, marca el rumbo para caminar, sin ser nunca definitivamente alcanzable). Despus de destacar los logros sociales obtenidos por el gobierno de Correa, gracias al uso de los recursos obtenidos del petrleo cotizado con alto precio, Houtart registra (ya con el precio del petrleo ecuatoriano en picada vertiginosa, que alcanzar a fines de 2015 los 25 dlares por barril, o sea, segn Correa, poco ms que su precio de produccin en Ecuador): Sin embargo, a poco ms de dos aos del segundo mandato del presidente Rafael Correa [N.B. en 2015], protestas se generalizaron en el pas, no solamente en las varias ramas de la derecha, sino tambin en los sectores populares.

Muchos elementos intervienen para explicar tal situacin. Entre ellos un factor central: el agotamiento de un modelo de modernizacin de la sociedad que ha tenido logros sociales importantes y ha permitido inversiones pblicas numerosas, pero que no transform el modo de acumulacin y sus contradicciones fundamentales: grave destruccin ambiental; proletarizacin de los campesinos; desintegracin de la culturas indgenas; urbanizacin poco controlada. Y aqu llegamos al meollo fundamental de la cuestin que nos ocupa en este artculo, pues Houtart aclara: Se trata, como expresa el presidente Rafael Correa, de un capitalismo moderno basado en una nueva matriz productiva que posibilite acelerar las exportaciones de productos fsiles (petrleo, minas) y agrcolas (banano, azcar, palma, brcoli, agro-combustibles por medio de monocultivos); disminuir las importaciones; asegurar la soberana energtica; remplazar el petrleo que est llegando a su pico por la extraccin minera y el agro-negocio. Si digo que llegamos a la cuestin clave es porque cuando se invoca cualquier tipo de capitalismo (aunque sea moderno), obviamente no estamos hablando de socialismo. Al mismo tiempo cabe cuestionar un modelo (incluso capitalista) que se centre en la exportacin de combustibles fsiles y/o minerales, explotando a la Tierra como si fuera un reservorio sin lmites de recursos y un depsito sin lmites de contaminantes y agresiones devastadoras. Ya en una discusin de intencin socialista cabe pensar con ms detalle de qu riquezas materiales se habla (incluso cuando se las quiere destinar al pueblo), pues en ese terreno el modelo consumista-derrochador-envenenador de la salud humana y no humana de los EEUU se ha mostrado imbatible (a pesar, en diversos sentidos, de ese a pesar, de contar en 2016 con unos 40 millones de pobres); la visin socialista-comunista del Che y los actuales conocimientos ecolgico-ambientales aconsejan apartarse de ese modelo suicida (para por lo menos parte de la especie humana y del planeta), para pensar en un socialismo que adopte la precaucin y frugalidad ecolgica voluntaria, con sentido ecomunitarista, una vez satisfechas las necesidades bsicas amparadas por las tres normas ticas fundamentales, y que garanticen las bases de un desarrollo universal y lo ms sano posible de los individuos. (Recordemos que esas tres normas nos exigen, respectivamente, luchar para realizar nuestra libertad individual de decisin, realizarla mediante consensos, posibles en una comunidad sin clases, y preservar-regenerar la salud de la naturaleza humana y no humana; cfr. Lpez Velasco, 2010)

Ahora, mostrando otra de las trampas de ese capitalismo moderno Houtart registra: Poco a poco se constituy una derecha moderna, que est tanto dentro de la oposicin como dentro del gobierno; se aument la recaudacin fiscal por medio del IVA y la creacin de nuevos impuestos, pero todava moderada para los ms ricos y sin tocar ciertos intereses extranjeros y se recuper mayor participacin de las ganancias de las empresas extractivas para financiar los programas sociales.

En la agricultura, el Gobierno apoy los monocultivos de exportacin de alta productividad, pero tambin destructores del ambiente y del tejido social rural, pero descuid la agricultura familiar campesina e indgena, a pesar de que produce ms del 60 % de la alimentacin del pas y garantiza su soberana alimentaria; y agrega: Por otra parte, ciertos grupos sociales (mdicos, trabajadores del petrleo, jubilados, universitarios) han defendido intereses corporativos frente a reformas necesarias, pero a menudo impuestas desde arriba, por deseo de eficacia, muchas veces sin real dilogo y en varios casos de manera arbitraria, obligando a dar pasos atrs para rectificar errores.

En el caso de las leyes sobre la herencia y la especulacin, el malentendido fue tan profundo, que la derecha logr provocar en una buena parte de la clase media baja y an de campesinos e indgenas, una reaccin de rechazo contra medidas destinadas a repartir mejor la riqueza. Y luego Houtart vuelve otra vez al meollo de la cuestin que aqu nos ocupa, al constatar: El proyecto, que identifica modernizacin de la sociedad con el buen vivir, ha generado progresivamente un malestar generalizado a pesar de sus logros indiscutibles. Por una parte, grupos polticos que haban hecho una alianza con el Gobierno de Alianza Pas, perdieron su cuota de poder y se separaron.

Por otra parte, movimientos sociales que defienden la naturaleza; los derechos obreros afectados por la nueva matriz productiva; la posibilidad de organizar sindicatos en el sector pblico; la plurinacionalidad; los territorios y la identidad en tanto que pueblos de los indgenas, fueron considerados como obstculos al proyecto modernizador. Detallando la situacin de los indgeneas, y tras recordar que la nueva Constitucin proclamada durante el gobierno de Correa haba asumido para el Estado ecuatoriano el rango de Estado plurinacional (como lo hace tambin la nueva Constitucin boliviana), asegurando a las comunidades indgenas muchos nuevos derechos que parten de su ancestral tradicin comunitaria de autogobierno, Houtart registra: Poco a poco vino la decepcin frente a la no aplicacin de la Constitucin en materia de territorios, de conduccin de la educacin bilinge; la ausencia de reforma agraria; las nuevas leyes y cdigos que favorecen los monocultivos; la desposesin del control comunitario del agua en general y de la de los pramos en particular, sin hablar del desprecio, los insultos, y la deslegitimacin sistemticos de parte del poder. En las polticas sociales se consideraron a los indgenas como pobres, como campesinos, o ciudadanos, pero no como comunidades, pueblos, nacionalidades.

Y aqu tocamos otro punto clave de la cuestin que nos ocupa, pues hoy parece evidente que en los pases de A. Latina con gran poblacin indgena (aunque sea en determinadas regiones de cada Estado nacional) el socialismo, tambin en la economa, es impensable (con sentido ecomunitarista e intercultural) sin la construccin de verdaderos Estados plurinacionales (que durarn mientras el Estado sea necesario-inevitable, para extinguirse despus). Ahora, mostrando las dificultades y contradicciones reales que se van presentando en el camino, Houtart constata: Por otra parte, un buen nmero de indgenas entraron en el sistema y se va conformando tambin una burguesa indgena, con reacciones similares a las de la nueva clase media en ascenso, recordando que algunos dirigentes indgenas se han unido a la derecha oligrquica en su oposicin a Correa. No obstante, Houtart recuerda que una expresin clara del choque del gobierno con sectores indgenas y de la joven izquierda ecologista lo constituy el caso de la reserva petrolera de Yasun, que Correa primero propuso a los grandes pases capitalistas mantener inexplorada a cambio de una compensacin financiera (como retribucin de esa accin preservadora que beneficia a la Humanidad entera), y luego, ante la ausencia del financiamiento solicitado, decidi comenzar a explorar. Volviendo otra vez al meollo de la cuestin que aqu nos ocupa, Houtart dice: Evidentemente la alternativa no consiste en crear reservas a las que lvaro Garca Linera, vice-presidente de Bolivia, les llama jardines zoolgicos, sino de reconocer los derechos histricos de los pueblos que fueron desposedos de sus territorios y de sus culturas al inicio por un capitalismo mercantil y colonial triunfante y ms tarde por la integracin en un capitalismo globalizado.

La alternativa en este caso consiste en reparar la injusticia histrica para permitir a los pueblos indgenas vivir el Sumak Kawsay y mantener sus identidades con las bases materiales suficientes. Apoyar la agricultura indgena; la educacin bilinge; la justicia autctona; las organizaciones indgenas urbanas; definir los territorios, son algunas de las medidas que podran contribuir a una transformacin que mira al futuro. Y generalizando el desafo en la cuestin central que aqu nos ocupa, dice Houtart: Evidentemente, no se trata de proponer un retorno al pasado, sino de redefinir una nueva modernidad, implicando un cambio de paradigma, con aplicaciones concretas y procesos de transiciones, para responder a las necesidades de la humanidad y del planeta, en el caso, aplicadas a la situacin del Ecuador, lo que se puede llamar el Bien Comn de la Humanidad o tambin el Buen Vivir. Ms adelante veremos cmo conceptualiza brevemente Pablo Soln al buen vivir.

Luego, ocupndose de la coyuntura de las protestas, Houtart sugiere soluciones conciliatorias, que, ante las contradicciones antes analizadas, vemos de casi imposible implementacin exitosa (si es que se las considera positivas en perspectiva socialista-ecomunitarista); dice Houtart: Cuando se reflexiona en funcin del futuro, parece claramente que el primer paso es evitar que contine la violencia, que puede desembocar en prdidas de vidas y profundizar una polarizacin. El momento amerita eventualmente una mediacin del exterior. Un segundo paso sera construir espacios de dilogo basados en una lectura realista de la situacin, en el que, por una parte, se descarte las maniobras de la derecha por parte de las organizaciones indgenas y sindicales y, por otra que el Gobierno reconozca la legitimidad de las protestas.

A su vez, reflexionando sobre Bolivia, Pablo Soln (Soln 2016) muestra coincidencias con algunas de las observaciones de Houtart acerca de Ecuador. El punto de partida de Soln (quien fue Embajador de Bolivia ante la ONU durante un perodo de los gobiernos de Evo Morales) es la pregunta de por qu en febrero de 2016 se embret el proceso de cambio en un referendo fracasado que se destinaba a garantizar la posibilidad de que el actual Presidente y su Vice se postulasen a una nueva reeleccin en 2019. Ese asunto lo dejamos para otro texto futuro, ya que aqu nos ocupamos de la dimensin econmico-ambiental.

Respecto a esta rea dice Soln: As, poco a poco, las banderas de la revolucin agraria fueron vaciadas de contenido. La gran mayora de terratenientes de antes del 2006 no fueron afectados. Se enfatiz el saneamiento y la titulacin de tierras que favoreci mayoritariamente a indgenas y campesinos pero no se procedi a desmantelar el poder de los latifundistas.

En este contexto se produjo una alianza con el sector ms importante de los agro-empresarios: los exportadores de soya transgnica a los que se les permiti continuar e incrementar la produccin de transgnicos. La soya transgnica que en el 2005 representaba slo el 21% de la produccin de soya en Bolivia alcanz el 92% en el 2012. Se posterg la verificacin del cumplimiento de la funcin econmica social de las grandes propiedades que hubiera llevado a su expropiacin y reversin, se perdonaron los desmontes ilegales de bosques y se llam a ampliar la deforestacin para beneficio fundamental de los agroexportadores. Aqu, como en el caso de Venezuela y Ecuador, la pregunta que cabe es, puede pensarse en socialismo cuando gran parte de las tierras permanece en manos de terratenientes privados? Y la otra pregunta derivada de una intencin socialista con perspectiva ecomunitarista es si cabe promover cualquier mega-mono-cultivo (por razones de salud ecosistmica), y ms an con el uso masivo de los agrotxicos (nocivos para la naturaleza humana y no humana, al envenenar a seres vivos, tierras y aguas) que conllevan los productos transgnicos (cuestionables ya de por s, en base a argumentos de precaucin ante sus posibles consecuencias negativas para la salud de la naturaleza humana, de algunos animales no humanos, y de la flora). Al mismo tiempo constata Soln: La burguesa financiera que desde un principio fue tratada con guante blanco para evitar el riesgo de una corrida bancaria, como en los tiempos de la UDP, fue una de las ms beneficiadas. Las utilidades del sector financiero en Bolivia pasaron de 43 millones de dlares en el 2005 a 283 millones de dlares en el 2014. Algo similar paso con la minera privada transnacional, que pese a algunas nacionalizaciones, mantuvo a lo largo de los ltimos diez aos una participacin del 70% en las exportaciones.

As como podra hacerse en relacin a Venezuela o a Ecuador, la pregunta que cabe es cmo rima esa fuerza de la burguesa financiera con cualquier proyecto socialista. Y, adems del componente-efecto ambiental, lo mismo cabra preguntar en relacin a la fuerza de los capitalistas de la minera privada. Tras reconocer la ingente cantidad de dinero obtenida con la exportacin de hidrocarburos, y que se destin a loables fines sociales y algunas inversiones productivas, Soln dice: En trminos estrictos no podemos decir que hubo una nacionalizacin ya que hoy da dos empresas trasnacionales (PETROBRAS y REPSOL) manejan el 75% de la produccin de gas natural en Bolivia. Lo que si hubo fue una renegociacin de contratos que hizo que los beneficios de las empresas transnacionales por costos recuperables y ganancias bajaran de 43% en el 2005 a slo 22% en el 2013. Es innegable que las transnacionales del petrleo siguen en Bolivia y ganan el triple de lo que ganaban hace diez aos, pero el otro lado de la medalla es que el Estado tiene ocho veces ms ingresos pasando de 673 millones en el 2005 a 5.459 millones de dlares en el 2013. En funcin de nuestro actual foco la pregunta que cabe aqu tiene que ver con el papel que es (o no) conveniente asignar, en perspectiva socialista (y ecomunitarista) a grandes multinacionales en la explotacin de los recursos naturales nacionales. Y coincidiendo de lleno con ese foco, se pregunta Soln: a dnde nos est llevando este modelo? al Vivir Bien? al socialismo comunitario? O por el contrario hemos cado en la adiccin al extractivismo y el rentismo de una economa capitalista bsicamente exportadora?; y reflexiona: La idea original era nacionalizar los hidrocarburos para redistribuir la riqueza y salir del extractivismo de materias primas avanzando en la diversificacin de la economa. Hoy, diez aos despus, a pesar de algunos proyectos de diversificacin econmica, no hemos superado esa tendencia y por el contrario somos ms dependientes de las exportaciones de materias primas (gas, minerales y soya). Por qu nos hemos quedado a medio camino y nos hemos vuelto casi adictos al extractivismo y a las exportaciones?. Su respuesta a esa pregunta apunta a intereses electoralistas para mantener en el poder a los actuales dirigentes. Sumado a todo lo dicho Soln da cuenta de la permanencia o extensin de la corrupcin en esferas dirigentes, y enfocando otro punto clave para la cuestin que aqu nos ocupa, registra, de modo muy similar al empleado por Houtart respecto al Ecuador: El problema del proceso de cambio es ms profundo de lo que parece. No se trata solamente de graves desaciertos de individuos o de escndalos de corrupcin de telenovela, sino de que ahora hay una emergente burguesa y clase media popular, chola, aymara y quechua que lo que busca es continuar con su proceso de acumulacin econmica. Para reconducir el proceso de cambio es necesario revigorizar antiguas y crear nuevas organizaciones sociales.

Y agrega: Avanzar hacia una Bolivia agroecolgica hubiera sido un camino mucho ms acorde con el Vivir Bien y el cuidado de la Madre Tierra, pero ello no hubiera garantizado en lo inmediato cuantiosos ingresos econmicos y hubiera significado una confrontacin con la gran agroindustria soyera transgnica. Autocrticamente debemos decir que la visin de sustitucin de importaciones que tenamos hace ms de diez aos no es factible en la escala en que nos imaginbamos por la competencia de mercancas internacionales mucho ms baratas y por el tamao reducido de nuestro mercado interno. Esto es an mucho ms difcil cuando no se establece una poltica de cierto monopolio del comercio exterior y de control del contrabando. Medidas acertadas como frenar los acuerdos de libre comercio de Bolivia, revertir el TLC con Mxico y salirse del CIADI, no fueron acompaadas de medidas de control efectivo del comercio exterior. En estas ltimas palabras omos el eco de lo acontecido en Venezuela. Dando un ejemplo de la otra Bolivia posible, afirma Soln: Bolivia puede ir dejando paulatinamente el extractivismo para colocarse a la vanguardia de una verdadera revolucin energtica solar comunitaria. Si Bolivia se lo propone con una inversin de 1.000 millones de dlares podra generar 500 MW de energa solar que representa casi un tercio de la demanda nacional actual. La transformacin puede ser mucho ms profunda si tomamos en cuenta que el gobierno anuncia una inversin total de 47.000 millones de dlares hasta el 2020. Pero adems, Bolivia podra apuntalar una energa solar comunitaria, municipal y familiar que convierta al consumidor de electricidad en productor de energa. En vez de subsidiar el disel para los agroindustriales se podra invertir ese dinero para que los bolivianos de menores ingresos generen energa solar en sus tejados. De esta forma se democratizara y descentralizara la generacin de energa elctrica.

El Vivir Bien empezar a ser una realidad cuando se empodere econmicamente a la sociedad (como productores y no slo como consumidores y receptores de bonos de ayuda social) y se promuevan actividades para recuperar el equilibrio perdido con la naturaleza. Y poniendo otra vez el dedo en el foco del tema que aqu tratamos dice Soln: La verdadera alternativa a la privatizacin no es la estatizacin sino la socializacin de los medios de produccin. Muchas veces las empresas estatales se comportan como empresas privadas cuando no existe la efectiva participacin y control social. Apostar a la generacin de energa solar comunitaria, municipal y familiar contribuira a empoderar a la sociedad antes que al Estado y ayudara a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que provocan el cambio climtico.

El tema de la energa solar comunitaria y familiar es slo una pequea muestra para que pensemos fuera de los patrones tradicionales del desarrollo. As mismo debemos recuperar la propuesta de una Bolivia agroecolgica y agroforestal porque la verdadera riqueza de las naciones de aqu a unas dcadas no estar en el extractivismo destructivo de materias primas sino en la preservacin de su biodiversidad, en la produccin de productos ecolgicos y en la convivencia con la naturaleza, algo en lo cul tenemos un gran legado por los pueblos indgenas.

Exponiendo la distancia existente entre el discurso y la accin del gobierno de Evo Morales, Soln haba dicho: El Vivir Bien y los derechos de la Madre Tierra cobraron notoriedad a nivel internacional pero a nivel nacional se fueron devaluando cada vez ms porque slo se limitaban a ser un discurso que no se pona en prctica. El TIPNIS fue la gota que rebalso el vaso y mostr esa incongruencia entre el decir y el hacer. Y entrando en las formas posibles de nueva accin poltica condicentes con el gran objetivo trazado, comenta Soln: En vez de promover referndums sobre la reeleccin de dos personas deberamos promover referndums sobre los transgnicos, la energa nuclear, las mega represas hidrulicas, la deforestacin, la inversin pblica y tantos otros temas que son cruciales para el proceso de cambio. Solo es posible reconducir el proceso de cambio con un mayor ejercicio de la democracia real. Finalmente, concluye con las siguientes propuestas: La reconduccin del proceso de cambio pasa por: a) discutir crtica y propositivamente los problemas de desarrollismo tardo capitalista inviable que subyace en la agenda patritica para el 2025, b) evaluar, explicitar y asumir acciones dentro y fuera del Estado para hacer frente a los problemas y peligros que genera la lgica del poder (autoritarismo, clientelismo, continuismo, nuevos ricos, alianza pragmticas espurias, corrupcin, etc.) c) superar la contradiccin entre el decir y el hacer, y hacer realidad la aplicacin de los derechos de la Madre Tierra y la ejecucin de proyectos que realmente contribuyan a la armona con la naturaleza, y d) ser autocrticos con uno mismo y con las propias organizaciones y movimientos sociales que en algunos casos reproducen dainas prcticas caudillistas y prebendalistas.

Algunas breves preguntas finales

Como no tengo las capacidades tcnicas para proponer rumbos y medidas econmicas de sesgo socialista detalladamente, me limitar a reiterar-plantear, desde la perspectiva ecomunitarista, algunas preguntas relativas a esa rea, que me gustara ver respondidas mediante una reflexin dialogada-continuada entablada por todos los revolucionarios latinoamericanos (en especial los de los cuatro pases considerados aqu) interesados en esa temtica (y, en especial, los versados en economa).

1. Debe hoy el socialismo edificarse en base al buen vivir que integre a la frugalidad ecolgica voluntaria con horizonte ecomunitarista?

2. Al constatar que hay carencias en la satisfaccin de las necesidades bsicas (compatibles con la frugalidad ecolgica voluntaria) de gran parte de la poblacin tanto en una economa casi totalmente estatizada durante ms de medio siglo (la cubana), como en una economa muy abierta a la participacin de empresas privadas (nacionales y multinacionales), como lo es la venezolana, cul teora de construccin del socialismo puede-debe combinar (si acepta todas y/o algunas de las mismas), las siguientes formas empresariales: estatal, mixta (con capital autctono y/o extranjero), cooperativa, comunitaria, comunal, privada (grande y/o pequea, nacional y/o extranjera), y el cuentapropismo?

3. Puede el socialismo construirse con la permanencia de vastos latifundios privados? Y cabe en el socialismo el cultivo de mega-monocultivos y/o el uso masivo de agrotxicos y/o transgnicos en la alimentacin?

4. Puede el socialismo incluir un sector bancario-financiero privado (nacional y/o extranjero)?

5. Puede el socialismo construirse sin el monopolio (o por lo menos el absoluto control) del Comercio Exterior por parte del Estado y del Poder Popular?

6. Puede edificarse una economa socialista sin un severo control del cambio?

7. Puede el socialismo construirse con endeudamiento externo?; y, en caso positivo, respecto de quin y hasta qu monto/proporcin?

8. Puede el socialismo edificarse con un aporte sustancial de inversiones extranjeras? y, en caso positivo, venidas de dnde, en qu sectores y hasta cules montos/proporciones?

9. Cul es el papel (y eventuales lmites) del turismo abierto a visitantes oriundos de pases capitalistas, en la economa socialista?

10. Puede el socialismo edificarse en base a una economa rentista de extraccin, que degrada la salud de la naturaleza humana y no humana?

11. Puede el socialismo edificarse sin la participacin de los productores libremente asociados, o en empresas de distinto carcter, en todas las facetas de la planificacin y la gestin econmica? Debe haber en el socialismo una libre midiacomunitaria, pblica y va internet?

12. En el contexto de la democracia participativa y protagnica, pueden-deben los grandes rasgos (grandes objetivos, tipos de produccin y bienes, metas, plazos, cantidades...) de la economa socialista estar sometidos a votacin popular (por ejemplo en referendos locales y/o nacionales, presenciales o va internet, luego de un amplio debate pblico)?

13. Cul es el papel que deben jugar los sindicatos en el socialismo (en especial, si se admite la existencia de empresas privadas)?

14. Cul es en el socialismo el papel de las comunidades organizadas, de los movimientos sociales (incluyendo a las comunidades originarias, a los negros, a las mujeres, los homosexuales, y a otras minoras), de las instituciones universitarias, y de las organizaciones ambientalistas en la planificacin y en la gestin econmica local y nacional?

15. Puede el socialismo edificarse con las armas melladas del capitalismo, o sea de todas las categoras capitalistas que el Che critic en el Manual de Economa Poltica de la Academia de Ciencias de la URSS, y que incluyen, entre otras, la aplicacin irrestricta de la Ley del valor, la propia nocin-relacin de capital, el dinero, la competencia entre empresas y la bsqueda de la ganancia en cada una de ellas, a la par del manejo del salario como estmulo material individualista-empresarial?; y en caso positivo, cmo, hasta qu punto, hasta cunto y hasta cundo?

16. Puede hoy edificarse el socialismo en base a una economa cimentada en los combustibles fsiles, o cabe apostar decididamente a las energas limpias y renovables (como la solar y la elica, que ya son econmicamente rentables, incluso en moldes capitalistas actuales)?

17. Puede el socialismo desarrollarse en A. Latina sin crear una tecnologa propia (a la altura de la modesta frugalidad ecolgica voluntaria construida conscientemente), que nos haga independientes de las tecnologas alienantes oriundas de los grandes centros capitalistas? Y, en caso de que se considere indispensable a esa tecnologa propia, cul es el papel de las comunidades ancestrales, de los centros educativos y cientficos, y de las empresas socialistas o cooperativas en la elaboracin de esa tecnologa?

18. Puede en A. Latina (y en especial en los pases de gran poblacin indgena y/o negra) edificarse hoy el socialismo en el rea econmica sin integrar y expandir a toda la sociedad los usos comunitario-ambientales ejemplares que se encuentran en las comunidades seculares de indgenas y/o negros? (Lo que no significa idealizar a dichas comunidades, pues tambin las atraviesa como a toda la sociedad la perversin capitalista, y en algunas facetas, otras perversiones de raz precapitalista, como el machismo). Y, dndoles al mismo tiempo a esas comunidades la oportunidad para que elijan cules usos de la sociedad blanca consideran positivo incorporar cmo integrar democrticamente los usos ancestrales de esas comunidades en una planificacin econmica-socioambiental-educativa que necesariamente deber alcanzar la dimensin nacional?

19. Cmo combinar concreta y democrticamente el Plan nacional con la descentralizacin que llega hasta el nivel de la comunidad local?

20. Puede el socialismo edificarse en pases separados de A. Latina, o se necesita su efectiva mancomunin econmica (y general) tendiente a la unificacin, para que esa construccin sea posible? En caso de respuesta positiva a la segunda alternativa, cmo seguir avanzando hoy en esa direccin, y qu papel le cabe en esa unificacin al SUCRE, el Banco del Sur, a los pueblos originarios (que siempre vivieron superando las fronteras estatales actuales), los trabajadores, los sindicatos, los movimientos sociales, las organizaciones ambientalistas, los medios de comunicacin (en especial, los pblicos y los comunitarios), las gentes de la cultura y las artes, y los centros educativos y/o deportivos?

Bibliografa

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Israel Semino, Mara & Lpez Velasco, Sirio (2014). Confieso que sigo soando, Ed. Baltgrfica, Montevideo, Uruguay; ver anexo: Los Lineamientos de Cuba a la luz de la crtica del Che a la economa de la URSS

Lpez Velasco, Sirio (2010). El socialismo del siglo XXI en perspectiva ecomunitarista, Ed. UASLP, San Luis Potos, Mxico.

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Sirio Lpez Velasco es miembro de la Universidade Federal do Ro Grande de Brasil.

Fuente: http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article2162



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