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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-10-2016

Entrevista a Marco Antonio Garavito, de la Liga Guatemalteca de Higiene Mental, con motivo de la inauguracin de la Exposicin fotogrfica Niez desaparecida por el conflicto armado interno en Guatemala
Niez desaparecida en la guerra: una afrenta a la Salud Mental

Marcelo Colussi
Rebelin


La Salud Mental, a partir de ancestrales prejuicios que nos siguen dominando, es asociada a una visin psiquitrica, siempre de la mano de la mal definida y atemorizante locura. Pero es hora de romper esos mitos, esos tabes estigmatizantes. La Salud Mental debemos entenderla como la capacidad de movernos productivamente en nuestro medio, encontrando los espacios de goce en el mismo, sin daar a terceros ni a nosotros mismos. Ello abre interminables debates, que no intentaremos desarrollar aqu, pero que no podemos menos que decir que constituyen una agenda pendiente: la idea de loco, manicomio, peligrosidad y exclusin rondan todo esto. En el Da Mundial que la celebra (el 10 de octubre) parece oportuno presentar una visin alternativa: la Salud Mental no tiene que ver con la falta de delirio o alucinacin ni con principios moralistas normativizantes, sino con construcciones histrico-sociales, por tanto: cambiantes. Ella est en la comunidad: romper el silencio, hablar de los problemas y buscar soluciones colectivamente consensuadas es un camino para planternosla, alejndonos de la estigmatizacin del enfermo mental, del loco.

Las recientes guerras internas que vivi buena parte de Latinoamrica (expresin de la nunca desaparecida lucha de clases, aunque de ella hoy da no se hable) tuvieron como una arista de capital importancia el ataque psicolgico a las poblaciones. La desaparicin forzada (http://www.narrativayensayoguatemaltecos.com/ensayos/ensayos-sociales/juzgar-y-castigar-los-crimenes-de-guerra-desapariciones-forzadas-e-impunidad-marcelo-colussi) de personas fue un mecanismo del horror que las defini en muy buena medida. Reparar las heridas que ello trajo aparejado es una fenomenal tarea que abona a la Salud Mental.

Guatemala, lamentablemente, tiene el mayor porcentaje de desapariciones forzadas en toda Latinoamrica (casi el 50% del total: 45,000 personas); muchas de ellas estuvieron dadas por nias y nios, que corrieron suertes diversas: fueron dados en adopcin, vendidos, llevados al extranjero, etc. Aos despus de producidos esos hechos, algunas organizaciones no gubernamentales se dieron al trabajo de fomentar los reencuentros entre esa niez desaparecida y sus familias de origen. Ello, sin dudas, constituye un enorme elemento en favor de la Salud Mental.

La Liga Guatemalteca de Higiene Mental es una de estas organizaciones. De hecho, tiene un programa especfico, llamado Todos por el reencuentro, que a la fecha ha producido ya 437 reencuentros. Para adentrarnos ms en el tema y ver cmo esas acciones son parte fundamental de una estrategia de Salud Mental, le damos la palabra a su director, el Psiclogo Marco Antonio Garavito.

-Por qu la bsqueda de la niez desaparecida en el conflicto armado interno puede ser parte de una estrategia de Salud Mental?

-Desde que la institucin naci, hace ya 64 aos, su tema central fue siempre la Salud Mental. El tema que aqu nos ocupa, la desaparicin forzada de personas, y para el caso: nias y nios, es algo que toca directamente el campo de la Salud Mental, de la subjetividad, del dolor psicolgico que ese hecho provoca. Como institucin entramos al tema no solo porque esto tenga un lado poltico ni porque seamos especficamente una organizacin de derechos humanos -aunque todo eso est implcito- sino porque es algo que tiene que ver directamente con la Salud Mental. Nos interesa el tema porque entendemos que aqu hay una gran posibilidad para trabajar incidiendo en la reparacin psicosocial de muchas familias que han perdido a sus hijos. La posibilidad de estos reencuentros, tanto para las familias como para los nios y nias desaparecidos en su momento, ahora ya adultos, es una interesante va de reparacin psicolgica para poblacin que ha sufrido mucho durante aos. Desde que comenzamos a trabajar en este campo sabamos que no todas las familias iban a reencontrar a sus nios perdidos, pero el hecho de iniciar esas bsquedas constituye un poderoso mecanismo de reparacin, que contribuye a su Salud Mental.

En la forma en que planteamos todo el proceso, entendemos que hacemos un aporte al campo de la Salud Mental, porque no se trata solo de denunciar el hecho de la desaparicin -cosa que, por supuesto, tambin hemos hecho-. Lo importante a remarcar aqu, desde la Psicologa, es que hemos desarrollado un modelo integral de intervencin. Y eso es lo que queremos evidenciar ahora a travs de esta exposicin fotogrfica, prxima a inaugurarse: Niez desaparecida por el conflicto armado interno en Guatemala.

A travs de todas nuestras intervenciones hemos podido ver que lo que ms daa la Salud Mental de las familias donde se produjeron las desapariciones de nias y nios es el silencio que han mantenido por aos. Ese era el efecto buscado con la estrategia: a travs de la desaparicin se anula psicosocialmente a una persona, a una familia, o a toda una comunidad. La angustia por el desaparecido neutraliza, quita el control de la propia vida. Los familiares del desaparecido se anulan, se aslan, son estigmatizados. Por eso, a travs de las bsquedas, y eventualmente a travs de los reencuentros que se puedan dar, la poblacin daada encuentra una forma de reparacin. En otros trminos: recupera el control de su vida. Y eso es una importantsima contribucin a su Salud Mental. Por eso nuestro trabajo busca darles protagonismo a las familias, a los sujetos, para que sean activos, recuperando as su salud psicolgica daada. Despus de la bsqueda emprendida, cada familia ver si enjuicia, denuncia, qu hace con esa recuperacin de su protagonismo activo. Con todo nuestro modelo de intervencin buscamos que el sufrimiento de cada quien deje de ser un dolor individual, en soledad; de ah que se promueve socializar eso en asambleas, en grupos con otros familiares, socializando el proceso que llevan, apareciendo su caso en una radio comunitaria. Ese proceso de hacer pblico y compartir el sufrimiento vemos que es un gran mecanismo reparador.

-Por qu ahora una exposicin fotogrfica sobre la niez desaparecida en los aos de la guerra como parte de una estrategia militar? De qu manera eso es un aporte a la Salud Mental?

-Poder salir del silencio, de la soledad, compartir toda esa carga de dolor con otro, en un pequeo grupo, compartir ese sufrimiento y la lucha que se est llevando a cabo para repararlo, ya sea con toda la aldea donde se dio la desaparicin, o hacindolo pblico en un programa de una radio local, o compartirlo, en definitiva, con toda la sociedad -a travs de medios masivos como la televisin, por ejemplo-, o a travs de una exposicin fotogrfica, es un mecanismo que repara enormemente, que sirve para procesar el dolor psicolgico acumulado. Esta exposicin que ahora presentamos, recopilando informacin de los 17 aos en que venimos desarrollando el programa de bsqueda, cumple ese propsito reparador. Lo que la exposicin busca no es presentar una queja, digmoslo as: victimosa, de eterna vctima dolida, pasiva, donde se hace una sensacionalista muestra de la tragedia sufrida. Por el contrario, lo que se intenta hacer pblico es un esfuerzo muy activo de bsqueda y lucha de los familiares. Esto es un enorme aporte a la Salud Mental, pues dignifica a las familias que ya reencontraron a sus nias/nios perdidos, que ya suman 437, al mismo tiempo que da nimos y alienta a quienes siguen buscando. Eso es muy importante porque rompe el silencio, que es lo que ha venido dominando estos aos, durante la guerra y terminada la misma. Hacer pblico este esfuerzo rompe esa lgica.

La exposicin se va a inaugurar en estos das en la ciudad de Guatemala, pero no est diseada bsicamente para ser una tradicional muestra urbana, sino que se llevar al interior del pas, que es donde se dieron las desapariciones de nias y nios, y donde estn las familias que han promovido la bsqueda y que dan razn de ser a nuestro programa de trabajo. Est pensado que sean los mismos familiares quienes atiendan la exposicin, que expliquen, que den cuenta del trabajo realizado que se recoge en esas fotografas. Ellos son los verdaderos protagonistas de todo el esfuerzo. Eso ayuda a devolverles su salud mental, sintindose parte del proceso, dueos de su vida, recuperndose despus del golpe sufrido con la desaparicin. Es una forma de mantener la memoria viva, desde los propios actores.

Mantenerse activos, volver a tener la iniciativa, sentirse partes de este proceso, es muy importante para la gente. Por eso estn compenetrados con el programa de bsqueda, y hace 17 aos que el esfuerzo se mantiene y se solidifica. La poblacin tiene derecho a hablar y decir lo que pas, y este espacio se los posibilita. Poder mostrarlo a travs de una exposicin fotogrfica les permite ms an ese proceso.

Al principio, cuando iniciamos el programa aos atrs, haba mucho temor y la gente casi no se atreva a hablar. Pero paulatinamente los familiares lo fueron perdiendo, y despus de dos aos de programa ya hicimos una primera aparicin pblica, cuando los familiares ya sintieron que tenan el nimo y la fuerza. Hoy da, bastantes aos despus, eso es comn: la gente ha ido perdiendo el miedo y se siente con total derecho a hablar, a contar su historia. La exposicin es una oportunidad para mostrar sanamente, saliendo del papel de vctimas eternas, toda su lucha y sus logros.

-Romper el silencio es un camino para lograr la Salud Mental en las poblaciones. Esto es importantsimo, y se est haciendo en muchos lugares donde las guerras internas provocaron sufrimiento y miedo. En Guatemala, preciso es decirlo, se pudieron reencontrar nias y nios desaparecidos en la guerra como en ninguna otra parte del mundo: 437 casos alcanzados por la Liga de Higiene Mental, ms otros -muchos menos- llevados adelante por otras organizaciones no gubernamentales. De todos modos, el Estado no encara esto como parte de una poltica pblica de reparacin, de Salud Mental. Por qu?

-Ante todo creo que, como institucin, debemos sentirnos muy contentos de todo el esfuerzo realizado. No queremos compararnos con nadie, pero no podemos dejar de tomar ciertos parmetros, y ver lo que estn haciendo en otras latitudes con el caso de la niez desaparecida durante las guerras. Y es real que el caso de Guatemala, y en particular nuestro trabajo, es el que cuantitativamente ha reportado la mayor cantidad de reencuentros. Como decamos: ya van 437. Lamentablemente, por muchas razones, esto no es valorado en el pas. Ms an: a veces somos bastante invisibilizados. A veces, creo, se da eso porque nuestro discurso es bastante moderado, porque no somos especialmente cuestionadores. Por eso, en el marco de las organizaciones de derechos humanos que levantan mucho ms la voz con la denuncia, no somos quiz tan reconocidos, no recibimos muestras de solidaridad. De ah que no recibimos tanta prensa, como s, por ejemplo, las Abuelas de Plaza de Mayo en Argentina. Cuando Estela de Carlotto, su presidenta, encontr su nieto -y ese era el reencuentro ciento y tanto que realizaba la organizacin- recibi muestras de cario y solidaridad de todo el mundo, incluida Guatemala. Pero a nosotros nunca nos felicitan aqu, nunca recibimos una congratulacin. Por qu sucede esto? Porque all se juegan imgenes polticas: las Abuelas de Plaza de Mayo ofrecen vinculaciones polticas, son una organizacin con un perfil internacional. La Liga Guatemalteca de Higiene Mental, sin dudas no. Pero queremos recalcar que nuestro objetivo bsico, el fundamental, es la atencin de las vctimas. Son ellas quienes realmente necesitan el acompaamiento, el apoyo en sus momentos crticos, ante la angustia que significa seguir penando despus de aos. Eso puede olvidarse circunstancialmente, quiz en aras de un trabajo poltico, pero el centro especfico del trabajo est en fomentar los reencuentros, porque ese es el sentido de nuestro esfuerzo, en tanto trabajadores de Salud Mental. Lo quiero resaltar, porque muchas veces sentimos que no se valora, no se aprecia todo lo que hacemos dentro del pas, en tanto muchas veces nos llegan reconocimientos desde fuera. Por ejemplo: la Federacin Asitica, que nuclea 11 pases del Asia que tambin tienen el problema de desapariciones forzadas, nos aprecia mucho, y de hecho nos han invitado a Indonesia, a Timor, a Filipinas, a Corea, a conversar y compartir sobre el tema.

Hay que entender que no es fcil reencontrar un desaparecido 30 aos despus. Eso es un trabajo arduo, muy complejo. Y el Estado no tiene ningn inters en hacerlo. Segn la Recomendacin N 34 de los Acuerdos de Paz, el Estado debe formar una Comisin de Bsqueda de Niez Desaparecida. Pero como desde el ao 1999 algunas instituciones no gubernamentales nos dedicamos a esa tarea, el Estado se deslig completamente. Pero adems es evidente que no hay ninguna voluntad poltica de impulsar esas bsquedas. Muchas veces la gente que ocup cargos de gobierno de alguna manera vinculada a este tema en estos ltimos gobiernos, tiene que ver directamente con las desapariciones. Por eso no se hace nada al respecto, se deja morir el asunto. Creo que si no se hizo nada hasta ahora, en este momento, a 20 aos de firmada la paz, me parece ya imposible que el Estado entre realmente al tema. Para muestra, veamos lo que ha sucedido con las condenas que recibi el Estado de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de la OEA: ah, pese a una sentencia, jams cumpli con lo que se le exiga. Y todo indica que cada vez ms el mbito de niez desaparecida va saliendo de agenda. Justamente por eso, porque la coyuntura va llevando hacia otras cosas, se hace cada vez ms difcil encontrar recursos de la cooperacin internacional para trabajar todo esto, visto que el Estado se desentiende por completo.

-Queda mucho por hacer en esa bsqueda? Cunto se encontr y cunto falta?

Marco Garavito: Falta muchsimo. En realidad apenas si hemos encontrado un tercio de todos los nios y nias desaparecidos, de acuerdo a las denuncias de que se dispone. En nuestra base de datos tenemos alrededor de 1.300 casos, y de eso encontramos 437, es decir: ms o menos una tercera parte, por lo que queda mucho por hacer, naturalmente. Ahora ya no documentamos casos nuevos, sino que nos dedicamos a buscar a los que ya tenemos, a no ser que aparezca un pedido explcito de algn nuevo caso. En estos momentos estamos teniendo entre 20 y 25 reencuentros anuales. En otros tiempos podamos hacer ms, porque disponamos de ms recursos. Eso est mermando ahora, y la tendencia es que siga mermando, porque la cooperacin internacional tiene otras prioridades en la actualidad.

-Dicho claramente para alguien que nunca conoci del tema: en qu medida el reencuentro con un nio o nia desaparecida 30 aos atrs por motivo de la guerra interna puede ser una contribucin a la Salud Mental?

-Como decamos anteriormente: el hecho que una familia se movilice, rompa el silencio y el miedo y se ponga a buscar a su familiar desaparecido, independientemente que lo encuentre o no, eso ya constituye un avance en su subjetividad. Es un reforzamiento a su Salud Mental, porque le devuelve protagonismo, se comienza a sentir actor de su vida y sale de la pasividad, de la resignacin.

En la bsqueda de los nios y nias desaparecidos hay tres actores: por un lado, la familia que busca a su nio desaparecido. O, caso que se da menos, el joven que sabe que es adoptado y quiere buscar a su familia de origen. Esto lo vemos fundamentalmente con los nios desaparecidos que fueron adoptados en Europa. Por otro lado, tenemos al nio desaparecido, que ahora ya es un adulto, pues han transcurrido no menos de 30 aos. Y por otro lado, tenemos la familia adoptiva. Son tres actores implicados, y cada caso tiene sus particularidades propias. A tal punto que a veces, por diferentes motivos, no conviene hacer el reencuentro despus de todo ese tiempo. Y eso hay que decrselo a la familia que est buscando. A veces, cuando un nio/joven est muy bien ubicado con la familia adoptiva, no es sano desarmar eso para hacerlo volver con su familia de origen. Pensando en la Salud Mental, hay que ver cada caso en particular y trabajar con los tres actores implicados. No hay dudas que los reencuentros movilizan mucho a nivel subjetivo, se reviven dolores, o se sanan esos dolores. Fundamentalmente, sirven para terminar con la incertidumbre, pues dan una respuesta concreta a la familia que est buscando, que sigue angustiada despus de aos por no saber del paradero del nio desaparecido. Luego hay que considerar qu pasa despus del reencuentro, pues el ser que se reencuentra despus de dcadas ya no es el nio que se perdi: ahora ya es un adulto con una vida hecha, muchas veces con hijos. Hay varios elementos para analizar: tambin los nietos se reencuentran con los abuelos. Es todo un proceso complejo. Tenemos un documental que hizo Guatevisin (http://www.guatevision.com/playeryt.php?dedonde=yt_api3_afondogtv.php&plid=PLBT-8LEzyRmDv8gDppJ4vUd5LEG5f08bk) donde se puede ver esto con claridad: el reencuentro es un hecho puntual, muy emotivo, pero lo ms difcil es lo que sigue despus, el proceso de reintegracin. Ese es el verdadero reto de todo el proceso.

-Hablabas de tres actores implicados, pero no es la comunidad en su conjunto tambin, la sociedad guatemalteca en su conjunto, un beneficiario de estos esfuerzos? No podra pensarse que esto tambin contribuye a un clima de reparacin de las heridas de la guerra, en definitiva til para todo el mundo, incluso aquellos que no vivieron directamente la guerra? No podramos entender que hay tambin un aporte a la Salud Mental colectiva?

-S, por supuesto. Lo que mencion son los actores directos, pero muchas veces es la comunidad, la aldea donde pertenece la familia que realiza la bsqueda, la que apoya el reencuentro, y de hecho participa en su totalidad. A veces los procesos de bsqueda y reencuentro son algo muy ntimo, pero otras veces no: son procesos enteramente colectivos, de toda una comunidad que sufre el caso. Por eso mismo el programa lleva por nombre Todos por el reencuentro, porque el problema no es algo solamente de la familia: es un problema de todos, social. Es un problema nacional, del Estado, de los medios de comunicacin, de la historia del pas. Ponerle ese nombre al programa es una forma de decir que esto es algo que nos toca a todos como sociedad. Por eso un evento como la exposicin fotogrfica que ahora vamos a presentar es una forma de hacer pblico este tema, para que no quede en el silencio, para que todos lo puedan sentir como algo que tambin les toca. Mucha gente no sabe nada de esto porque hay toda una poltica malintencionada que silencia la historia, que desinforma, que oculta.

En ese sentido, la Salud Mental no es solo una cuestin de las familias afectadas, sino que es un problema que atraviesa toda la sociedad. Y el Estado por supuesto que debera estar presente. Y aunque no tenga toda una estrategia al respecto por medio de una poltica pblica definida, al menos podra hacer apoyos puntuales en el asunto, como por ejemplo apoyar esta exposicin fotogrfica. Pero siempre, y esto es fundamental, dndole protagonismo a la poblacin, dejando que ella sea el verdadero actor. Lo que la exposicin busca, por medio de estas 30 fotos a todo color de 50 cm. x 50 cm. en que consiste, es mostrar una verdad poco conocida para que, por medio de su presentacin, ello pueda servir como elemento reparador, de verdadera Salud Mental de la poblacin.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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