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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-10-2016

Capitalismo imperialista vs. imperio capitalista

Antonio Lorca Siero
Rebelin


El capitalismo en su proyecto expansivo dirigido a dinamizar el capital, necesariamente tena que encontrar raquticas las fronteras impuestas por el Estado-nacin, plantendose desde los tiempos del capitalismo burgus el salto ms all de sus lmites. Aunque la idea imperial ha estado presente en su cdigo ideolgico, la dependencia estatal para garantizar cierto grado de seguridad en el marco en el que se han venido moviendo sus empresas supuso inicialmente un freno a esta tendencia. Finalmente los intereses comerciales, especialmente la necesidad de colocar excedentes de produccin ms all de las fronteras de los Estados de las sociedades industrializadas, y en especial los derivados de la especulacin del capital financiero, acabaron por superar las naturales prevenciones y salir a campo abierto. A partir de ese momento fue posible desarrollar la idea imperial que anima el capitalismo desde la perspectiva de esa ideologa conductora del espritu expansivo representado en empresas, como vehculo de manifestacin del capital subyacente.

En contraposicin con el imperialismo beligerante de corte absolutista, la idea imperial capitalista es pacfica, en principio basada en el intercambio comercial rentable -como en los viejos tiempos se trataba de vender baratijas para obtener bienes preciados, pero ya conforme a un proceso debidamente actualizado-, en definitiva de simple abuso y explotacin de los pases econmicamente rezagados. Dado que desde la revolucin burguesa se hizo del Estado un aparato colaborador de los intereses capitalistas, llegado el momento de la expansin extrafronteras, no desde utilizar el mismo paraguas estatal para garantizar el orden econmico en el mbito internacional, ampliando as su papel represor. La avanzadilla empresarial, animada por las perspectivas de lucro, abra el camino para la intervencin, luego se situaba tras el Estado mantenindose a cubierto. Se trataba con ello de hacer extensivas sus particulares normas relativas al juego del dinero para gozar de las oportunas ventajas, disponiendo de seguridad plena. Utilizando el podero militar de los modernos ejrcitos de las naciones avanzadas, los aparatos estatales abanderaron la colonizacin moderna como punto de apoyo para la expansin capitalista, trasladando as la funcin ordenadora encomendada al Estado capitalista ms all de sus fronteras. De otro lado, tambin la influencia basada en el prestigio o la amenaza indirecta adquirieron un grado de efectividad igualmente aprovechada por el empresariado. As pues, soportada en tales prcticas, cuando no en la simple manipulacin, la seguridad jurdica tan importante para el negocio capitalista quedaba consolidada, ya fuera por la va colonizadora o forzando tratados internacionales tras de los que se encontraba el inters del capitalismo, procurando buscar el refrendo de la superioridad del Estado hegemnico. Con lo que el Estado-nacin encargado de guardar el orden capitalista intrafronteras, con el desarrollo de la idea expansiva del capitalismo, pasa a ser un Estado protector de sus intereses ms all de las mismas, comprometindose activamente en la obtencin de los beneficios de sus empresas. Sobre esta base ya es posible desarrollar con ciertas garantas el expolio que define las prcticas imperialistas, dirigidas a agotar los recursos ajenos en beneficio propio.

Aunque el imperialismo, conforme a la versin leninista, supondra la fase final del capitalismo fundamentalmente agobiado por el peso del monopolio del capital financiero, el neoliberalismo vino a darle mayor empuje y prolong el proceso con la globalizacin dirigida a diluir la idea de monopolio, aunque acabe por encaminarse abiertamente en esa direccin. El propio Estado-nacin se comprometi como Estado-imperial en la tarea de buscar cobertura al desarrollo y expansin ilimitada de las grandes empresas que se acogan a su bandera como multinacionales. La globalizacin o invasin pacfica del mundo, dirigida a imponer el sistema capitalista, pero conservando la diferencia entre el centro y la periferia para permitir la explotacin a travs de la actividad de las grandes empresas abanderadas por el primero, ha venido a ser la realizacin prctica del imperialismo programado desde la ideologa capitalista. El modelo de Estado-imperial que la hizo posible se disfraz de Estado fuerte o de Estado hegemnico, basando su superioridad en la riqueza industrial y en la cultura industrializada dispuestas para la exportacin. Al objeto de suavizar la pura y simple realidad imperialista invasiva diseada para proteger dentro de un rea de influencia a las empresas, los Imperios -hay que hablar en plural, puesto que en la prctica el fenmeno presenta varios cauces de manifestacin geogrfica- intervinieron en los manejos privados del capitalismo imperialista pensando en el inters pblico y crearon desde los Estados dominantes organismos internacionales para controlar, entre otros aspectos, la fuerza de las armas, la cultura, los flujos del dinero, la produccin y el comercio, materias en las que aspiraban a alcanzar monopolios en sus zonas de influencia. Desde el nuevo intervencionismo, los beneficios econmicos obtenidos por las empresas al amparo de la globalizacin, tambin han repercutido del otro lado en los Estados hegemnicos, contribuyendo a reforzar el imperialismo estatal. Con lo que el poder adquirido por el Estado multifuncin y por la burocracia operativa ha llegado a un extremo que seguramente no entraba en las previsiones iniciales del capitalismo. Los Estados dominantes han alcanzado mayor prepotencia internacional, y frente al capitalismo del laissez-faire plantean el reforzamiento del modelo kelnesianismo, aunque esto sea sin abandonar el espritu expansionista que les ha inculcado la ideologa capitalista. Bien es cierto que, conforme sostienen Hardt y Negri, el Estado-nacin ha perdido soberana, pero hay que matizar que solamente se aprecia en el caso de los dominados, por contra, en el de los hegemnicos ha sucedido lo contrario.

Qu efectos tiene la nueva situacin en la relacin del capitalismo imperialista con el Imperio capitalista?. El Imperio, representado por el Estado hegemnico etiquetado como capitalista y esos organismos internacionales colaboradores en su rea de influencia, ejercen directamente o desde el intervencionismo funciones que afectan al desarrollo del capital. Contando con el monopolio del poder legislativo, por ejemplo, se promulgan leyes que obligan a las empresas, disean polticas reguladoras de la actividad econmica y marca los lmites de la libertad de mercado. Tericamente el Estado se coloca en un nivel superior y se convierte en un gran centro de poder que en algunos aspectos escapa al control capitalista. La funcin del aparato estatal como guardin del orden que permita sujetar a las masas se ha desbordado, y ahora est afectando a su promotor, ya que el Estado-imperial, heredero del Estado burgus, ha cobrado autonoma aprovechando la libertad derivada de la globalizacin. Pero la cuestin de fondo apunta en otra direccin.

Desde la poltica, el Imperio empieza a replantearse la necesidad de mirar hacia los votantes -sin duda teniendo en cuenta los resultados inesperados de las consultas prefabricadas- y considerar las reivindicaciones de los ciudadanos propios. Ante el dilema de seguir favoreciendo los intereses del capitalismo, atender las reivindicaciones de las masas en orden al bienestar o cuanto menos tratar de conciliar ambas en lo posible, intenta moverse sin despertar suspicacias. Lo que puede ser una llamada a retornar al modelo de Estado-nacin, sin perder los atributos alcanzados como Estado-imperial. Pese a la presencia ciudadana en la accin poltica, hay que ser escpticos, porque el Imperio representante de la poltica de un Estado hegemnico se mueve dentro del sistema capitalista. Aunque goce actualmente de cierta autonoma respecto al capitalismo, derivada de la ambicin de poder de los polticos avanzados y de la burocracia a su servicio, y aspire a reconciliarse con la ciudadana, no puede renunciar a la condicin de ser soporte funcional de la ideologa capitalista, como lo ha sido desde los tiempos de la burguesa. Probablemente, al final de la controversia, esta cuestin slo resulte ser una pequea diferencia entre las partes, que se saldar con un acuerdo dirigido a conciliar las tesis del capitalismo imperialista con las del Imperio capitalista.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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