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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-11-2016

A propsito del nuevo libro de Franck Gaudichaud
Sobre el gobierno de Allende y el Poder Popular: Entre la batalla por la produccin, la creatividad y la toma del poder

Andrs Figueroa Cornejo
Rebelin


Aspiramos a que el rgimen de la memoria no se viva como spera condena

Miguel Mazzeo

Es raro leer un libro llevado con tanta conviccin en el esfuerzo de dar la palabra a las y los de abajo

Michel Lwy

Franck Gaudichaud es un francs con medio corazn en Chile. De hecho, su compaera y su nico hijo, Daro, nacieron en el pas del fin del mundo. Master en Historia, Doctor en Ciencias Polticas y militante poltico y social, es autor de Poder popular y Cordones Industriales (Ed. LOM), Operacin Cndor. Terrorismo de Estado en el Cono Sur, Las fisuras del neoliberalismo chileno. Trabajo, crisis de la democracia tutelada y conflicto de clases (Ed. Tiempo Robado y Ed. Quimant), entre otras publicaciones. Su tesis doctoral para las y los lectores de habla espaola de Chile 1970-1973. Mil das que estremecieron al mundo. Poder popular, cordones industriales y socialismo durante el gobierno de Salvador Allende (1), publicada en el pas andino por Ediciones LOM, fue lanzada en la Sala Domeyko de la Casa Central de la Universidad de Chile el pasado 2 de noviembre a tablero vuelto.

La creatividad popular

Franck Gaudichaud indic que el punto de partida del libro fue volver a una historia sobre la cual existe un ocano biogrfico, pero donde, paradjicamente, queda mucho por investigar. Cuando comenc, lo que ms me llam la atencin fue que hay un actor central del proceso muy poco investigado: el movimiento obrero. Hay mucho sobre los partidos polticos, sobre el gobierno, sobre la intervencin imperialista, etc. Pero dnde estaban los que hicieron el proceso, los trabajadores, los sindicatos, los territorios y poblaciones? Qu pasaba en las fbricas, en la base? Queda mucho por estudiar sobre lo que ocurri en las regiones. Yo creo que es uno de los tesoros perdidos de la Revolucin Chilena, estos es, hay que recuperar toda la riqueza de ese perodo que fue fiesta y drama, pero tambin fue mucha creatividad popular.

Durante el lanzamiento, Gaudichaud proyect explicativamente una serie de fotografas que ilustran los mil das del gobierno de la Unidad Popular, en especial, desde abajo, desde los trabajadores y el pueblo.

Compaero

En la presentacin, la traductora al espaol del texto originalmente en francs, Claudia Marchant (co-editora de Tiempo Robado Editoras), seal que a travs de la traduccin de la tesis doctoral de Franck tuve la oportunidad de conocer y entender mejor un texto de mi padre, el filsofo chileno Patricio Marchant, y la importancia y fuerza que le asign a la palabra compaero. La fuerza de la dignidad de un momento histrico en el pas, vivido por personas comunes y corrientes que no dudan en decir que los aos de la Unidad Popular (1970-1973) fueron los ms felices, los ms plenos, los ms importantes. A pesar de las dificultades, de las peleas, del trabajo duro y de la derrota posterior, de la dictadura y de nuestra actual pos-dictadura.

Patricio Marchant escriba en 1989, el rgimen de Salvador Allende pudo tener los orgenes sociales, histricos, econmicos que se quieran. Pudo tener, y los tuvo, todos los errores que se quieran. Pero para quienes lo vivimos a travs de la msica de la palabra compaero, constituy la nica experiencia tico-poltica de nuestra vida. Esa es la absoluta superioridad moral, ese ser distinto, de otra especie, sobre los que nada supieron de la palabra compaero. Mrito evidentemente no de nosotros, no de nuestra individualidad o de nuestro ser persona. Mrito de esa palabra, de esa msica. Msica-palabra que no fue inventada por alguien. Msica-palabra que dice cules eran las fuerzas de ese proceso histrico y nos sealaba slo eso: la posibilidad de un corresponder a ese proceso. Compaero. Porque una cosa es Salvador Allende, otra esa msica Compaero Presidente, ese fundamento de la grandeza de Salvador Allende. Atenundose, las desigualdades persistan entre nosotros. Iguales ramos, sin embargo, al saludarnos como compaero, compaeros. Ese sueo, poco tiempo realidad, convirti a Chile en un pas digno de respeto.

Una memoria para las luchas del presente

Claudia Marchant manifest que Es ese pas digno de respeto el que Franck nos ofrece hoy. En su trabajo vemos con hechos concretos cmo desde abajo se vivi ese proceso. Repasa los momentos ms importantes de la movilizacin popular, sin por ello dejar de ver sus errores, titubeos y sus dificultades. Sin dejar de lado tampoco, la interaccin con la revolucin desde arriba, impulsada por las medidas de Salvador Allende y los partidos polticos de la Unidad Popular. Nos relata con bastante detalle, especialmente los cordones industriales de Cerrillos-Maip, de Vicua Mackenna, sin dejar de mencionar a las dems coordinaciones en provincia, en Arica, Valparaso, Concepcin, Osorno, Punta Arenas, entre otras. La lucha de los pobladores y del campamento Nueva La Habana, la Asamblea de Concepcin en julio de 1972, la Toma de Constitucin en febrero de 1973. Las posiciones de los diferentes actores polticos y sociales; los mecanismos de participacin desde arriba y desde abajo; los peridicos que salieron a la luz en esos das; la expresin de la lucha cultural e ideolgica en curso. Levanta cuadros y lista territorios y su expresin de poder popular; identifica fbricas y dirigentes involucrados, dejando la cancha abierta para todos aquellos que quieran seguir investigando este perodo. Pero no se trata de episodios aislados, algunos de los cuales han sido tratados con profundidad en otros textos y quedan debidamente referenciados aqu. Sino que el panorama, el paisaje que se dibuja, nos permite tener una visin de conjunto de lo que estaba pasando en los diferentes frentes y lugares. Aunque, sin dudas, como el mismo autor lo ha reconocido, hay territorios menos indagados, entre los que podemos mencionar el campo chileno, las comunidades mapuche y no mapuche asentadas en la pre-cordillera y cordillera, que tambin tuvieron momentos excepcionales de desarrollo de poder popular, como lo fue el complejo maderero y forestal Panguipulli. Tampoco deja de lado a la oposicin y su organizacin, sus dirigentes y articulaciones. El paro de octubre de 1972 es un momento lgido del texto, as como la forma en que el gobierno y el pueblo movilizado van procesando la embestida patronal. Tampoco se trata de levantar un cuadro heroico de un proceso excepcional. La idea no es construir una memoria y una historia petrificada y despolitizada. Se trata de una memoria para las luchas del presente. No como legado para las nuevas generaciones o no solamente para ello, sino que para hoy, para las y los movilizados de nuestro presente.

La traductora del texto agreg que Me imagino que Franck comparte las expresiones de Miguel Mazzeo (historiador, acadmico y militante poltico-social argentino) que trabaja el tema del poder popular hoy. Mazzeo escribe que no se trata de que nuestro abordaje est condicionada por las polticas de la memoria y no por las necesidades inherentes al proyecto emancipador en Nuestra Amrica. Aspiramos a que el rgimen de la memoria no se viva como spera condena. Cuando el pasado es el nico lugar del encuentro, o el lugar privilegiado para la realizacin de nuestros sueos, el presente puede ser el lugar de la pasividad, el fatalismo, la ambigedad, las querellas superficiales y la mera retrica. Las polticas de la memoria, cuando no promueven sntesis polticas y balances prcticos, cuando opacan el presente y el futuro, pueden terminar como un recurso de las clases dominantes, como un procedimiento destinado a conjurar la praxis emancipadora actual, porque de esta manera instalan en la sociedad la idea de que ese pasado nunca ser futuro.

Los intersticios de la academia, ventanas abiertas al fragor de las calles

Claudia Marchant coment que Tambin podemos destacar las palabras Michel Lwy en el prlogo del texto de Franck en su edicin francesa: es raro leer un libro llevado con tanta conviccin en el esfuerzo de dar la palabra a las y los de abajo, en ruptura con las lecturas tradicionales, esencialmente institucionalistas, de la trgica, pero apasionante experiencia chilena. Un trabajo que no esconde su enfoque, su mtodo: analizar los hechos desde el punto de vista de la lucha de clases. Tampoco esconde su empata crtica con la causa de los vencidos del golpe de Estado militar. Lo trabajadores, los oprimidos y los explotados. Y en particular en este libro, del poderoso movimiento obrero chileno.  

Franck retoma el desafo que tan claramente Luis Martn Cabrera expresa en un texto que Proyeccin Editores lanz hace pocos das y que ha copado nuestras ltimas conversaciones: Insurgencias invisibles. Dice Luis Martn que los profesores deberamos salir de nuestras guaridas acadmicas, al menos de vez en cuando, a trabajar en las comunidades. No para dictar conferencias o para apropiarnos de sus conocimientos y encerrarlos en nuestros papeles. Si no que para intercambiar conocimientos, para socializar nuestros privilegios e insertarlos en una lgica de tiempo y espacios robados. Pensar en los intersticios de la academia, ventanas abiertas al fragor de las calles.

Mito, realidad y los trabajadores organizados por abajo

Mario Olivares (dirigente sindical, ex militante de los cordones industriales) dijo en la presentacin de la obra que soy un hombre viejo, soy un sobreviviente de esa experiencia. En esa poca trabaj en una de esas industrias ms o menos emblemticas de lo que fue el cordn Vicua Mackenna de Santiago. Entonces yo era dirigente sindical y militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). A mis 66 aos, sigo siendo un dirigente sindical activo de los trabajadores de la Via San Pedro, la segunda vitivincola de exportacin del pas que hace parte de la CCU, cuyo propietario es el grupo econmico Luksic.

Sobre el libro de Franck, me parece interesante cmo recoge la informacin. Toma referencias de otros autores que han escrito sobre el proceso de la Unidad Popular y de los cordones industriales. Pero lo que me parece ms interesante an, es que Franck conversa con muchos compaeros como yo, que fueron obreros al interior de las fbricas. Entonces, al leer el libro, uno se da cuenta que el anlisis que tena la conduccin de los partidos de izquierda de la poca respecto de lo que nosotros estbamos sintiendo abajo, no encaja bien. All uno se percata de que existan muchas situaciones que tenan ms que ver con mitos que con la realidad. No hay ninguna duda de que el ascenso del gobierno de Allende en Chile provena del aumento de las luchas populares que venan de muchos aos atrs. Pero lo ms importante es que cuando adviene la Unidad Popular, ms all de su programa poltico, cre la expectativa en la clase trabajadora organizada de que era posible iniciar un proceso de transformaciones radicales, de justicia y de igualdad, que apuntaba a la construccin del socialismo. Los dirigentes sindicales por primera vez, comenzaron a tomar confianza en ellos mismos y se empoderaron de su capacidad como trabajadores. Entonces haba sectores que criticaban de ultraizquierdistas a muchos trabajadores que con su conducta estaran prcticamente poniendo en peligro el programa de Allende, en el marco de cmo se avanzaba. En este sentido, mientras se fue agudizando la lucha de clases en la sociedad chilena, naturalmente hubo sectores de la izquierda que radicalizamos nuestras posiciones, incluso ms all de las propias direcciones de esos partidos. Como tenamos a las fuerzas de la reaccin, de la burguesa en contra de todo el proceso, nosotros, los trabajadores organizados por abajo, nos impusimos la tarea de crear nuestras propias formas para defendernos de esos embates. Eran formas alternativas bastante bsicas. Como era muy fuerte el mercado negro, frente a Cristaleras Chile empezamos a realizar una distribucin directa de los productos de las tantas fbricas e industrias de la zona. De las que haban sido estatizadas, como de las que fueron tomadas por los trabajadores. Los trabajadores le habamos exigido al gobierno de Allende que esas empresas fueran intervenidas y pasaran al control obrero, donde nosotros empezamos a administrar la empresa, por supuesto con un interventor nominado por el gobierno.

Cuando se vino el paro de los camioneros que intent paralizar completamente al pas, nosotros, para evitar que ellos lograran su objetivo, requisamos microbuses en la calle con el fin de llevar y traer a los trabajadores para que las fbricas no dejaran de producir. Claro que estas iniciativas no fueron absolutamente espontneas. Haba direcciones y expresiones de distintos sectores, del Partido Socialista, del MIR, que daban orientaciones de cmo la clase trabajadora deba pasar a la ofensiva.

Cuando yo llegu a la fbrica de muebles a trabajar, adems de la explotacin brutal, de los bajos salarios, de las ventas negras para evitar impuestos, la produccin de muebles estaba destinada a los sectores ms pudientes y no a los trabajadores. Muchos de mis compaeros vivan en campamentos, en zonas marginales. Entonces cuando nos tomamos la empresa decidimos producir una lnea de muebles econmicos, dignos, decentes, para los propios trabajadores de la fbrica. Tambin hicimos alrededor de 10 mil linchacos (barra doble de madera) para que se defendieran los compaeros de las fbricas intervenidas y tomadas.

Entre la guerra por la produccin y la toma del poder

Mario Olivares, con honesta memoria, inform que En medio de todo se encontraba la agudizacin de la lucha de clases y la opinin de sectores de izquierda que queran detener la irrupcin de los trabajadores ms radicalizados. Nos decan que no queran una guerra civil, que la nica guerra era por la produccin. Nosotros pensbamos en la toma del poder. De esa manera, se form una direccin poltico-sindical en el cordn Vicua Mackenna con las empresas ms emblemticas, salvo las textiles que estaban controladas principalmente por los compaeros del Partido Comunista (PCCh). Y en esa direccin poltico-sindical nos rotbamos. Qu quiero decir? Que no exista una democracia plena, no era que los trabajadores de base a los que uno representaba elegan a la direccin directamente. Era ms bien un acuerdo entre los partidos polticos que tenamos cierta hegemona en la direccin. Sin embargo, a travs de esta instancia, se hablaba de hacer un poder paralelo al poder burgus para intentar dar un salto adelante. Ahora bien, segn mi experiencia, yo creo que confundamos los sueos polticos con la realidad. Se hicieron algunas experiencias que tmidamente tuvieron esa expresin. Por eso el libro de Franck manifiesta lo que yo viv y logra matizar distintas miradas de lo que fue el proceso de una manera coherente e inteligente, sin descalificaciones. Al fin, yo pienso que los sueos no han muerto y sigo peleando.

1) ver: http://www.lom.cl/c4c949c5-5cbb-48f5-acf4-318d0086dbbd/Chile-1970-1973-Mil-d%C3%ADas-que-estremecieron-al-mundo.aspx

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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