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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-11-2016

Charla de Balibar en Sociales de Buenos Aires
Al cumplirse el 50 aniversario de "Para leer El Capital"

Mario Hernandez
Rebelin


Etienne Balibar, filsofo francs, discpulo de Canguilhem y Althusser, visit Argentina entre el 21 y el 24 de abril del ao pasado. Es profesor emrito de Filosofa Poltica y Moral en la Universidad Pars X Nanterre, docente de la Universidad de California en Irvine y uno de los ms prestigiosos filsofos polticos contemporneos.

Entre sus ensayos traducidos al castellano podemos mencionar: Para leer El Capital (1969, en coautora con Louis Althusser), La filosofa de Marx (1984), Nosotros, ciudadanos de Europa?: Las fronteras, el Estado, el pueblo (2003), Derecho de ciudad: Cultura y poltica en democracia (2004), Spinoza y la poltica (2011), Ciudadano Sujeto, Vol. 1 y 2 (2010-2012) y La propuesta de la igualibertad (2015, en preparacin).

La visita de Balibar coincidi con el 50 aniversario de la publicacin de Para leer El Capital (1965), escrito en colaboracin con Louis Althusser. En la oportunidad, recibi el Doctorado Honoris Causa por la Universidad Nacional de San Martn. En el marco del ciclo Qu hacer con Marx?, dict la conferencia Teora y crtica despus del estructuralismo y particip de un taller coorganizado con la Escuela de Humanidades y el IDAES de la Universidad.

Adems, invitado por el Programa de Estudios Polticos de la Facultad de Ciencias Sociales, dict una conferencia en esa casa de estudios. All aprovechamos para solicitarle una entrevista para Topa, pero debido a la brevedad de su estada, nos sugiri grabarla y publicarla con su autorizacin.

El marxismo o la teora cientfica no pueden existir sin criticar permanentemente

Natalia: En nombre del Programa de Estudios Polticos de la Facultad de Ciencias Sociales estamos orgullosos de contar con la presencia del Profesor tienne Balibar.

No pensamos el 50 aniversario de Para leer el Capital como una efemride sino como la oportunidad de un recomienzo, lo que nos lleva a una pregunta: Qu significa leer? Se trata de una pregunta poltica, porque si hay algo que caracteriza al poder concentrado del capitalismo global es una tendencia, una capacidad al empobrecimiento del discurso, de su complejidad, su apoliticidad; no solamente del discurso poltico sino tambin de los discursos que se pretenden discursos cientficos.

Esperamos que este recomienzo sea tambin un llamado a la inquietud, a la desconfianza de todos los que trabajamos y pensamos en esta casa, y en este sentido preguntarse qu es leer?, no significa en absoluto preguntarse qu hay que leer, sino apenas cmo estamos llamados a leer, en qu medida nuestro deseo es comn y tiene que ver con las urgencias de nuestro presente, de nuestras coordenadas. Nos acompaa la Vicedecana de la Facultad, Patricia Funes.

Patricia Funes: Buenas tardes para todos y todas, Profesor Balibar es un honor contarlo entre nosotros, en la Facultad de Ciencias Sociales, en la Universidad de Buenos Aires, en la Universidad pblica, en un momento muy especial para nuestra facultad porque entre nosotros estn los futuros primeros egresados de las Maestras de Estudios Polticos y Gobierno.

Queremos valorar el esfuerzo del profesor Balibar que ha tenido das de trabajo muy intensos en Buenos Aires y quien no solo se encuentra en la lista de la bibliografa de nuestras formaciones, sino que es un recuerdo, una pregunta, una instigacin a la investigacin, una manera de acercarse a la mirada de las cosas y a las lecturas, una provocacin constante y tambin muchas reuniones. En sus trabajos, y a partir de nuestras lecturas colectivas, vemos all la ilusin.

Nada ms que agradecer a quienes han hecho posible este encuentro.

tienne Balibar: Amigos, colegas, compaeros y compaeras tengo que hacer dos preliminares, primero agradecer inmensamente la invitacin a Buenos Aires y la recepcin que me hacen, adonde vuelvo luego de algunos aos y, debo decir con emocin, que es un honor y un placer estar aqu esta noche. Lo ms importante, no tengo en mi propio lenguaje ni la dcima parte del humor y del estilo que tiene mi amigo Emilio de Ipola y, por lo tanto, tampoco lo tengo en espaol, as que despus de una ponencia brillante, humorstica e inteligente de Emilio, van a escuchar algo mucho ms aburrido.

Habra que preguntarse a ttulo de qu estoy aqu hoy, en cierto sentido ustedes tienen por delante a dos personas diversas, hay un joven de 23 aos coautor de Para leer El Capital, sobreviviente por milagro de aquella poca, y debo decir que para m, la otra persona que est aqu, es un viejo profesor meritorio de varias universidades. Primero, es una sorpresa increble tener que reconocer que despus de la escritura de este libro han pasado 50 aos, dos generaciones, y hemos pasado, como bien sabemos, de una poca histrica a otra casi completamente diferente.

Naturalmente, al joven de quien estaba hablando, yo no lo conozco muy bien, sinceramente, tratando de contestar a preguntas sobre Para leer El Capital, el texto que yo haba escrito, no bajo la dictadura de mi maestro, sino en cierta comunin de intenciones y de ideas de las que voy a hablar en unos momentos, ahora casi no lo entiendo.

Eso tambin da una posibilidad de ser un poco ms objetivo, es decir, releer todo esto y tratar en modo ms o menos incierto o vacilante, de ocupar diversos lugares intelectuales y acaso morales acerca del objeto, no de la reliquia del mismo. Segn me deca Natalia al entrar en la sala, aqu todos son althusserianos y si seguimos a Emilio ustedes probablemente no tendran que existir, porque los althusserianos no existen. Pero, probablemente yo sera el nico no althusseriano, de todas formas eso no me priva de la necesidad de ensear a Althusser.

Quisiera tratar de hacer dos cosas, primero quisiera no destruir al mito, deconstruir al objeto del que estaba hablando que ustedes conocen mejor que yo, sino ms sencillamente introducir algunos elementos histricos y factuales para mejor comprender el modo de produccin de este libro y, como consecuencia, ciertos de sus aspectos extraos, que no se ven inmediatamente. Todos ustedes tienen en sus manos un libro que se llama Para leer El Capital, con los dos nombres de sus autores, Louis Althusser y tienne Balibar, su discpulo. Alguien me lo podra prestar? Este es el objeto material, pero es engaoso y no es puramente una cuestin de narcisismo o coquetera, hay verdaderamente hoy en da despus de 50 aos, algunos de los enigmas que se ocultan debajo de l. Tambin voy a tratar de decir algunas cosas acerca del contenido y de su valor actual.

Primero, qu fue Para leer El Capital originalmente? Fue la transcripcin de las ponencias presentadas en un seminario organizado en la Escuela Normal Superior que es el corazn ms prestigioso, ms elitista, del sistema acadmico francs, en el Departamento de Filosofa, por un grupo de estudiantes dirigidos por su maestro, Louis Althusser, un joven profesor de filosofa.

En Francia haba una jerarqua muy fuerte en estos establecimientos e institutos acadmicos en aquellos aos, antes del 68, y de hecho, Althusser no era un profesor de alto nivel, era un ayudante, pero en este lugar elitista y prestigioso. Los que participaron en el seminario, lo hacan en diversos modos, es muy importante recordar que se trataba de un trabajo colectivo y voy a indicar algunas consecuencias de eso.

Hubo alumnos de Althusser que jugaron un papel muy importante en la fase de preparacin del seminario. Si queremos tomar el proceso de preparacin en su conjunto, habra que empezar cuatro aos antes del Seminario sobre El Capital, es decir, en 1961, cuando yo, totalmente desconocido en todo el mundo, porque jams haba escrito una lnea, fui en cierto modo el espritu inspirador junto a Jacques-Alain Miller, un poco ms tarde el famoso lacaniano y su amigo, Jean-Claude Milner, vinimos a encontrar a nuestro profesor de filosofa, de poco ms de 40 aos, que nos enseaba a Platn, Spinoza, Rousseau y otros. Obviamente, tena un inters especial por la filosofa poltica clsica. Se saba que era miembro del Partido Comunista y el mismo ao l haba publicado un primer artculo, luego inserto en el volumen Por Marx, traducido por Marta Harnecker bajo el ttulo La revolucin terica de Marx que se llamaba Sobre el joven Marx, no voy a contar lo que todos ustedes ya conocen acerca de la importancia que tuvo.

Ese artculo haba provocado un efecto notable, inclusive cierto escndalo en el espacio intelectual francs porque, por un lado, atacaba cierta controversia del comunismo oficial y desde lo interno del partido y, por otro lado, atacaba al marxismo humanista especialmente a su versin ms hegeliana la que precisamente un ao antes, el filsofo francs ms prestigioso de toda la poca, el propio Jean Paul Sartre, haba desarrollado en un libro inacabado, casi imposible de leer, porque lo haba publicado como lo haba escrito, o sea, sin puntuacin, sin subttulos, una frase nica de 700 pginas, que se llamaba La crtica de la razn dialctica.

Nosotros tratamos de leerlo con enormes dificultades, pero en la Introduccin haba una frmula que tuvo una resonancia enorme; todos ustedes la conocen: El marxismo es el horizonte insuperable de su poca. Luego Sartre deca que haba que aadir algunas cosas, porque segn l al marxismo le faltaba alguna doctrina del sujeto y de la experiencia humana, una antropologa filosfica. Para nosotros esa declaracin fue absolutamente indiscutible, las razones que tomamos en cuenta, an una vez ms simplificando, no por razones puramente especulativas o tericas, sino ms bien por razones polticas e histricas.

Entramos en una nueva estacin revolucionaria

Aadamos otra fecha. Sartre publica este libro con esta frase y un ao antes triunfa la Revolucin Cubana en La Habana que rpidamente se transform en una revolucin socialista. La Revolucin Cubana, con otros aspectos de la situacin en el momento, tuvo una fuertsima repercusin en la juventud francesa porque estbamos en medio de la guerra de Argelia, por lo tanto, el problema de la lucha antiimperialista y de sus perspectivas, no solamente nacionales sino socialistas, se impona a nosotros con una fuerza enorme, naturalmente haba todo tipo de divergencias y conflictos al interior del movimiento estudiantil de apoyo a la independencia argelina en el que todos nosotros nos inscribimos con entusiasmo.

Para resumir, dira que una parte importante de esa generacin, no solo jvenes intelectuales burgueses formando parte de esa elite de la que estaba hablando, se imaginaron, se soaron como revolucionarios y algunos de ellos lo fueron en diversos modos, pero s fuimos convencidos de que estbamos entrando en algo que yo llamara una nueva estacin revolucionaria.

Quera tomar la palabra que todos ustedes tan bien conocen, la frmula que uno de nosotros, no directamente althusseriano, pero alumno y amigo de Althusser, Rgis Debray, despus de haber viajado a Cuba para encontrarse con el Che Guevara, la frmula que l adopt, tal vez bajo la influencia de alguno de sus amigos cubanos, no s si fue sugerida por alguno de ellos de alto nivel, de la revolucin en la revolucin y esa es la idea que nosotros tenamos exactamente.

Entramos en una nueva estacin revolucionaria y se va a caracterizar por una revolucin, es decir, un cambio en las formas, los mtodos, no los objetivos pero s los modos de organizacin, de hacer y combinar la teora y la tctica. Eso produjo un efecto no secundario que hay que mencionar, y estoy hablando de los jvenes, no estoy hablando de Althusser porque l es otro caso que no tena la misma historia ni era de la misma generacin.

Los acontecimientos trgicos, antiguos o recientes de la historia del socialismo real, no es que no los consideramos o los ignoramos completamente, pero s los consideramos como una contradiccin secundaria, un aspecto secundario de la contradiccin. Tal vez el caso ms significativo, pensando en mi experiencia, pienso en conversaciones que tuvimos cuando entr primero a la organizacin juvenil comunista en 1960 y luego en el partido en 1961, haba un acontecimiento reciente que cumple un papel muy importante en las controversias acerca de la naturaleza del comunismo como movimiento histrico y es la revolucin hngara del 56. Recuerdo muy bien discusiones, no con Althusser, otro punto ciego del cual nunca hablamos, sino con otros comunistas que nos convencieron que haba habido que elegir entre el socialismo con todos sus errores y desviaciones ante el imperialismo en pleno perodo de agresividad, el mismo ao del golpe de Suez.

Le dijimos a Althusser que sus clases sobre Platn eran muy interesantes pero que ms nos interesaba Marx

Dejando todo esto de lado nos dijimos que estbamos entrando en una nueva estacin de la revolucin. Pero para estar a la altura de la situacin haba que conocer el marxismo y en la misma escuela en la que estbamos haba un comunista marxista que empezaba a hacerse conocido, Louis Althusser; lo citamos y le dijimos que sus clases sobre Platn eran muy interesantes pero que haba algo que nos interesaba ms que era Marx, entonces le pedimos que nos hiciera trabajar sobre l.

Es importante tener en claro que nosotros lo buscamos, l nos dijo esencialmente dos cosas a lo largo de los 3 o 4 aos que siguieron, primero, ustedes me preguntan acerca del marxismo y el marxismo no existe, existe solo en fragmentos, algunos de ellos como El Capital son fragmentos enormes, pero la idea de marxismo como sistema como ha sido impuesto por el materialismo histrico y dialctico de Stalin y de otros, no existe.

Tengo que aclarar que l no conoca ciertas corrientes crticas, o no las quera conocer por diversas razones, lo cual hubiera hecho ms interesantes las discusiones o hacer estudios comparativos. El segundo aspecto del efecto encantador de Althusser fue decirnos que no poda inventarnos el marxismo, que tenamos que inventarlo juntos, con trabajo colectivo, y as se cre algo que seguramente tiene otros ejemplos equivalentes, es decir, un grupo de compaeros intelectuales compuesto de jvenes vidos de lectura sin experiencia y otro un poco ms viejo pero que no se comportaba como maestro. Althusser perteneca a otra generacin y tena intenciones no dira secretas pero tampoco explcitas y una cierta parte de eso ahora se hace ms visible y se puede entender, porque hay documentos que han sido publicados durante este ltimo tiempo que son reveladores.

Algunos de ustedes probablemente recuerden que en su escrito autobiogrfico, texto muy complejo lleno de relaciones interesantes y de enormes errores voluntarios o involuntarios, algunos debidos al aspecto autodestructor de lo que escribe acerca de su propia experiencia. En ese libro hay un momento en que Althusser vuelve al inicio del trabajo del que estaba hablando, el que pertenece al perodo que l ms tarde definiera como teoricista que incluye naturalmente a Para leer El Capital como su elemento central, y dice que para los miembros del movimiento comunista francs, as como para los del movimiento comunista internacional, la teora de Marx era considerada cientfica, para el Partido Comunista Francs (PCF) era algo casi sagrado.

Entonces, en sus Memorias, presenta su empresa como una tentativa de superacin interna, de transformacin subversiva y escribe que era necesario adoptar el lenguaje, la postura y el punto de vista del discurso cientfico para atacar a la doctrina del partido desde el interior, adoptando el lenguaje que el partido no poda rechazar. Cuando le este pasaje en las Memorias, y como la editorial me consideraba un buen discpulo de Althusser, me pidieron que escribiera un prefacio para la nueva edicin de La revolucin terica de Marx y al final del mismo me enoj un poco y dije que no poda aceptar esa presentacin manipuladora y desprovista de lo que hicimos en 1965, puedo equivocarme, naturalmente, o haber sido vctima de una manipulacin inconscientemente, pero esa presentacin desprovista de toda la historia, es una especie de versin melanclica y retrospectiva.

El hecho es que en aquel momento los que crean en la verdad y la importancia terica, desde un punto de vista cientfico y en la verdad de la teora de Marx fuimos nosotros, no el PCF, tampoco los burcratas del partido, que no se preocupaban de la teora en ese sentido. Algunos meses despus se public un documento interesante que pueden encontrar en internet en francs con fecha del 25 de febrero de 1965, de 40 pginas que tiene la extraa forma y ficticia en cierto sentido de algo como una relacin para el Comit Central del partido dirigida a un importante dirigente, el responsable de los intelectuales.

Saben ustedes que en los partidos comunistas soviticos haba un responsable cada dos intelectuales. Despus de una conversacin que ellos tuvieron, Althusser le manda una carta que habla de la relacin del partido y los intelectuales en general, del nuevo tipo de intelectuales que existe en la sociedad cientfica y tcnica, y explica que el partido se equivoca completamente si imagina poder influenciar a los intelectuales explicndoles que hay que someterse y considerarse fuerza de apoyo de la clase obrera, la vieja idea de que los intelectuales tienen que insertarse en el movimiento obrero porque ellos tienen sus razones para ser comunistas.

Pero para transformar la teora del partido y su lenguaje, explica Althusser, hace falta un esfuerzo enorme en el campo de la filosofa marxista, el materialismo dialctico del lenguaje de la poca, y para eso el partido francs, escribe tal vez un poco vanidoso, est muy mal preparado porque los intelectuales y filsofos que tiene son nulos, no tienen ningn valor. En un momento le explica a la direccin del partido que est preparando una nueva generacin de nuevos jvenes filsofos marxistas que van a ser mucho mejores que los que tienen ustedes.

Fuimos manipulados

Despus de este acontecimiento, s hubo una especie de manipulacin en cierto sentido, fuimos manipulados, no con intenciones absurdas. La impresin que tengo es que Althusser tena, y se podra explicar en trminos maquiavelianos, que l us ms tarde, segn pienso hoy, dos ideas en mente: primero, pensaba que el movimiento comunista internacional, lo que l llamaba con maysculas la fusin de la teora y del movimiento obrero, era una cosa nica en la historia, algo radicalmente nuevo y nico en la historia, una prctica poltica que necesariamente contena e integraba en su propia prctica un momento de teora y de ciencia en sentido fuerte. En consecuencia, haba algo como un punto de honor, para un partido comunista o marxista, estar a la altura de su propia pretensin terica, algo que naturalmente los partidos comunistas de la poca no lograban.

Exista tambin la idea de cambiar el tipo de relacin entre la teora y la direccin poltica; eso tocaba al corazn del sistema del comunismo oficial como haba sido teorizado por Stalin y que daba la regla.

Recordemos que Althusser escribi frases llenas de admiracin a los dirigentes comunistas y marxistas que en la historia combinaron la capacidad terica con la capacidad de direccin poltica, y los nombres que nos vienen a la mente son Lenin y Mao Tse Tung.

Otra idea ms implcita que me tienta llamar con un trmino ms propio de la historia de la Iglesia y del catolicismo, la idea de la protesta indirecta. Hay que establecer una especie de distancia entre la direccin poltica y la prctica terica o el trabajo terico, para que la organizacin poltica no pudiera seguir utilizando a la teora como servidora de la direccin poltica, que era exactamente lo que hacan los partidos comunistas y que de hecho siguen haciendo muchas organizaciones polticas. Decidimos una lnea, un da es clase contra clase, otro da es frente popular u otra tctica, y eso aumenta el prestigio de la funcin intelectual. La palabra intelectual orgnico en Gramsci tiene ciertas ambivalencias en este aspecto y nosotros los dirigentes polticos les pedimos a los intelectuales hacer un discurso terico para explicar por qu nuestra lnea poltica es justa y es la nica posible, an si es distinta a la que tuvimos en otro perodo. Esto es lo que Althusser quera destruir.

Althusser nos dijo que para renovar al marxismo haba que hacer un gran rodeo por la teora, y fue a travs de muchas cosas, del estructuralismo, de la lectura de Lacan, muy importante para todos nosotros ya que tenamos la idea de que entre marxismo y psicoanlisis, aunque se diferencian, era imprescindible la complementariedad. Hicimos ese rodeo y luego hicimos el seminario.

Quisiera insistir en que el libro Para leer El Capital fue publicado el mismo ao, con dos meses de diferencia, que la coleccin de los escritos del propio Althusser, La revolucin terica de Marx (Por Marx), el resultado de esto, que yo considero negativo, fue que ambos libros se consideraron inmediatamente como piedras angulares y fundamentales de una nueva escuela marxista y un nuevo discurso marxista. La gente empez a leer Para leer El Capital en los trminos que se encontraban en Por Marx y a leer Por Marx con ayuda de Para leer El Capital.

Pero por las razones que indicaba hace un momento, Por Marx es un libro nicamente de Althusser, que aunque cambi sus ideas, el libro nunca dej de ser el producto de su inteligencia. La comparacin que yo hago en la historia del marxismo y que tambin demuestra, segn pienso, la relevancia y la importancia del libro en este aspecto, es con la famosa obra de juventud de Lukacs, Historia y conciencia de clase. Son libros del mismo tamao, organizados como una coleccin de textos, con un gran ensayo central, sobre la dialctica que es la conciencia de clase y el proletariado en el caso de Luckas. Tambin hay aspectos estticos y polticos.

La comparacin es an ms interesante porque los dos tipos son de diversas pocas. Uno es del perodo inicial del comunismo, el otro, Althusser, aunque no lo saba, del comienzo del perodo legal. Las posiciones son muy opuestas, pero a nivel de estructura y estilo la comparacin tiene sentido. Mientras, Para leer El Capital es una obra, digamos, ms hbrida y heterognea; eso no lo entendimos en la poca, pero para m ahora est claro. En este punto hay que decir, primero, que fuimos nosotros, en cierto sentido, los responsables del llamado teoricismo, naturalmente Althusser lo saba y nos empuj y aconsej leer a los epistemlogos franceses famosos y otros, Lacan, etc., en ese sentido tiene la responsabilidad inicial, pero nosotros como buenos estudiantes fuimos completamente entusiastas.

La autocrtica de Althusser es en verdad una crtica a lo que sus alumnos haban escrito y que no completamente concordaba con su visin. El segundo aspecto, que no es una confesin al estilo catlico, un arrepentimiento, pero s veo al grupo con un sentimiento de terrible vergenza porque la primera edicin de Para leer El Capital, la edicin completa, est hecha de ensayos de cinco autores. Empieza con la introduccin general de Althusser, que naturalmente fue escrita despus de la redaccin de las ponencias, contiene un ensayo de Jacques Ranciere que se llama El concepto de crtica en Marx, sigue un ensayo ms breve sin mayor inters porque su mayor contribucin al trabajo althusseriano de aquella poca fue sobre la produccin literaria, sobre teora de la literatura; luego viene la contribucin del mismo Althusser como miembro del seminario, luego viene mi propia contribucin y finalmente una contribucin de otro miembro de nuestro grupo que no fue ponencia del seminario.

Se editaron dos volmenes en 1965, tres aos despus, en 1968, tras muchos acontecimientos, el desarrollo del movimiento maosta, en el que muchos jvenes althusserianos tuvieron un papel decisivo, el propio Althusser jugando una especie de doble juego muy complicado entre el Partido Comunista de un lado y los maostas del otro, con la consecuencia de que finalmente termin cautivo en medio de los tiros de ambos campos, el partido acusndolo de ser maestro de los maostas y los maostas acusndolo de ser un revisionista que no quera tomar sus responsabilidades con consecuencias dramticas para su estado psquico y mental.

En 1968, antes de la movilizacin estudiantil, Althusser nos dice que el libro haba tenido un xito enorme, pero que para ser an ms til para militantes de base, haba que reducirlo a un tamao ms pequeo y para hacer eso haba dos soluciones, o bien elegimos algunos textos y eliminamos los otros, o hacemos una redaccin resumida de todos las contribuciones.

Nosotros le preguntamos qu prefera hacer l, a lo que nos respondi que prefera la primera solucin, inmediatamente le preguntamos qu bamos a mantener y qu bamos a eliminar, a lo que respondi que bamos a mantener el texto de Balibar porque es un texto muy claro que la mayora de los lectores consideran muy til en trminos de aplicacin a las ciencias sociales, la economa, la antropologa, y vamos a dejar de lado los dems porque son mucho ms complicados, filosficos y difciles de comprender para los militantes.

Yo como un cretino absoluto no vi la trampa en esa solucin, esa versin reducida fue utilizada como base de las traducciones en todo el mundo, as se cre el libro de Althusser y Balibar, en el cual la cara invisible era la declinacin de los otros y en particular de Jacques Ranciere.

Dejo de lado explicar el conflicto que se produjo algunos aos despus entre Ranciere y Althusser, ms bien consecuencia de la evolucin de aqul y segundo, aunque naturalmente l no lo reconoce, pero para m ahora est claro que estaba muy implicado en el movimiento maosta de esos aos y que Althusser, por el contrario, haba abandonado al menos visiblemente toda inclinacin en esa direccin y trabajaba crticamente.

Voy a dejar el aspecto terico de lado, solo voy a decir algo. Al hacer estas modificaciones tuve que releer mi propio texto, el de Ranciere y el prefacio que Althusser escribi. El caso no es que uno haya sido ms estructuralista que otro, todos lo ramos, como lo sabe muy bien Emilio; este libro cambi mucho mi comprensin de todo ese proceso, para simplificar, la orientacin de Ranciere es crtica en un sentido casi kantiano, hace referencias permanentes a Kant, su problema es como el problema de Kant con la dialctica trascendental, explicar la posibilidad e incluso la necesidad de una ilusin trascendental, la ilusin del sujeto ideolgico como consecuencia inevitable del juego de las categoras centrales del pensamiento, que son las categoras de la economa poltica, una cosa que Marx deca cuando hablaba de las formas del pensamiento objetivas que producen un efecto de ilusin subjetiva, as Ranciere se mantiene a nivel filosfico de una tentativa de tipo crtico.

Mientras que yo tomo el punto de vista exactamente opuesto y escribo un texto esencialmente positivista, esa fue la razn por la que, yo no los quiero insultar, pero los llamados militantes, y sobre todo economistas, antroplogos, historiadores marxistas influidos por la revolucin terica anunciada por Althusser encontraron en mi texto un instrumento til; porque yo deca que la crtica ya estaba acabada, que habamos entrado en el campo de la ciencia y en l podamos definir conceptos que no tienen ninguna relacin con las ideologas o las ilusiones ideolgicas del pasado, sino que explican objetos reales de la historia presente.

El problema que como buen militante comunista me interesaba era el problema de la revolucin y yo lo reformul en trminos de transicin, una cosa que en ese momento jugaba un papel muy importante esencialmente en los pases subdesarrollados donde se desarrollaban las luchas antiimperialistas. Todo el mundo estaba interesado en cmo analizar los fenmenos y procesos de transicin, pero la transicin como yo la describa, en trminos positivistas, se presentaba como una combinacin contradictoria de dos tipos de estructuras, las capitalistas y las socialistas o tal vez comunistas. Lo extrao en este sentido es que unas existen en la realidad mientras que las otras, naturalmente, son intelectuales. Lo interesante tambin es que yo tena una cuestin en comn a nivel formal que era el poner las estructuras intermedias impuras, excepto que para Althusser el concepto central era cmo entender la posibilidad de un discurso como la economa poltica que el propio Marx consideraba semi cientfico y semi ideolgico, una especie de contradiccin interna; mientras yo me ocupaba de una contradiccin real en la historia.

En la nueva edicin, la que ustedes tienen, tanto en mi texto como en el de Althusser, fueron eliminadas las frmulas que tenan un sabor demasiado estructuralista. Althusser y yo, pero tambin otros althusserianos habamos decidido no solo que el estructuralismo no era til para refundar el marxismo, sino que adems era una ideologa peligrosa. De tal manera la genealoga profunda que Emilio discute y explica muy bien en su libro, acerca de la combinacin paradjica naturalmente, pero tambin muy productiva intelectualmente, entre estructuralismo y marxismo, en el sentido intelectual, esa combinacin est ms o menos acordada y escondida en el texto final.

Si ustedes toman los textos de Althusser ms el mo, qu tienen en sus manos? Tienen un equivalente, no digo en todos los aspectos del contenido, del libro de Stalin Materialismo dialctico y materialismo histrico; el propio Althusser lo dijo. El texto de Althusser Materialismo dialctico y el texto de Balibar Materialismo histrico, uno es la fundacin del otro, el segundo es la ilustracin de las capacidades cientficas del primero. Habra que reflexionar sobre la larga influencia del esquema estaliniano en el pensamiento de Althusser. Tiene razn Emilio cuando lo llama esotrico, ms poltico el lector de Maquiavelo e inventor de esa palabra extraa materialismo aleatorio, con carga negativa, no es solamente el materialismo que tiene el azar como su contenido, se puede entender tambin como un materialismo muy improbable. Lo cierto es que tiene muy poco de materialismo estaliniano y probablemente no tiene nada de marxista, de hecho no tiene nada que ver con l, es una invencin filosfica.

Quisiera matizar esta presentacin muy negativa y muy autocrtica en cierto sentido, porque en los dos textos que Althusser introduce en el Prefacio hay dos cosas que no se deducen de esto. La primera es la idea de la lectura sintomal, que es una primera tentativa de rectificacin de las orientaciones opuestas que tuvimos en el texto. Es una idea dialctica en cierto sentido, hay una interpretacin, la interpelacin restringida de la idea de lectura sintomal que est de acuerdo con el famoso tema del corte epistemolgico, la lectura sintomal fue lo que hizo Marx para criticar la economa poltica y el mtodo que us para producir el corte epistemolgico.

Althusser propuso otra interpelacin, la idea del corte epistemolgico continuado. Pero no llev la idea del corte epistemolgico hasta las consecuencias que, en cierto sentido, el concepto de lectura sintomal contiene. Si leen el texto van a ver que es la mejor interpretacin, es decir, se trata de un proceso infinito, no acabado; lo que quiere decir que el marxismo o la teora cientfica no pueden existir sin criticar permanentemente, no solo a una ideologa pre existente, sino ms bien a la ideologa que su propia actividad terica recrea y reproduce en su relacin con los movimientos polticos. Hay que aplicar la lectura sintomal a s mismo, hay que aadir otro nivel de transferencia y de control.

El otro elemento imprescindible, es un elemento que hay que reconstruir tomando algo de Por Marx y algo de Para leer El Capital, en el prrafo final del Prefacio aparece la formula sencilla que dice que habra que estudiar el efecto de sociedad; frmula muy extraa porque da la impresin de ser una cosa nueva que el texto no contiene, de hecho lo contiene, el efecto de sociedad no es otra cosa que la sobredeterminacin y sta no es otra cosa que la unidad de contrarios, lo cual es muy difcil de pensar y conceptualizar entre estructuras y coyunturas en la prctica poltica.

El corazn de todo esto, para m, la parte ms bella de Para leer El Capital porque es el cristal filosfico, es el captulo de Althusser que se llama Esbozo de un concepto de tiempo histrico, es interesante porque es vecino de un captulo atroz que se llama El marxismo no es un historicismo, el ataque a Lukacs y a Gramsci, que es una ilustracin casi perfecta del mtodo estalinista llamado leninista de criticar a las desviaciones de izquierda de Lukacs y a las de derecha de Gramsci, explicando que tienen el mismo contenido, que es la misma incapacidad de comprender la dialctica. Es horrendo, pero la contrapartida positiva e inacabada es el esbozo de un concepto que yo llamara no vulgar, no lineal, no evolucionista, no teolgico de la historicidad como no contemporaneidad estructural del presente.

Es aqu que Althusser puede ser comparado con otras grandes figuras del marxismo del siglo XX que estaba mencionando antes. Esto no es para explicar que uno es mejor o superior, es para decir que estamos aqu en el corazn del problema filosfico y que Althusser verdaderamente lo toc en esta poca.

Muchas gracias.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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