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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-11-2016

Elecciones en Nicaragua: una reflexin

Marcelo Colussi
Rebelin


Sin el mismo brillo meditico de lo sucedido estos das en Estados Unidos, en Nicaragua tuvieron lugar elecciones generales hace una semana. Gan por amplia mayora el Frente Sandinista de Liberacin Nacional, manteniendo a Daniel Ortega y llevando a su esposa Rosario Murillo en el Poder Ejecutivo, con un 72% de los votantes que le dieron su aprobacin, y un 65% de participacin electoral.

Con esos datos duros en la mano, podemos hacer diversas interpretaciones. Pero las mismas deben complementarse necesariamente con un anlisis de la realidad socioeconmica del pas, y ms an, con una lectura histrica.

Que un presidente gane por amplia mayora puede indicar un gran fervor popular, una gran pasin de los electores por el lder carismtico a quien siguen. La primera lectura que se podra decir es que si la gente lo elige., por algo ser. Pero eso, en s mismo, no es especialmente convincente. Al comandante Ortega lo sigue mucha gente; a Hitler tambin. El socialismo propone seguir lderes?; dejemos esa pregunta marginal como provocacin.

Una eleccin popular puede darnos infinitas sorpresas en relacin a por qu la poblacin vota lo que vota: recientemente en Estados Unidos la gente se inclin por un racista xenfobo, en Colombia le dijo no a lo acordado en una mesa de negociaciones entre gobierno y guerrilla en relacin al fin de la guerra, o en el Reino Unido prefiri salir de la Unin Europea para cerrarse ante la invasin de inmigrantes. Ejemplos de ese estilo sobran: la gente, incomprensiblemente, vot a favor del neoliberal Macri en Argentina, o eligi varias veces al mafioso Berlusconi en Italia, o prefiri al comediante racista y sexista Jimmy Morales en Guatemala, o al asesino Hugo Banzer en Bolivia aos atrs, no repitiendo la eleccin de Evo Morales aos despus por una supuesta corrupcin (un affaire personal). Sndrome de Estocolmo? Autocastigo?

Por supuesto que la voluntad popular es sacrosanta. Pero qu significa eso en el marco de las elecciones democrticas de un pas capitalista? Porque Nicaragua, no olvidarlo, es eso: un pas capitalista con un discurso poltico inclinado a la socialdemocracia pero capitalista al fin! Qu tiene que ver eso con el poder popular?

Luego de las elecciones, donde supuestamente el pueblo manda (manda?), las cosas bsicas siguen igual. Lo cual lleva a preguntarnos sobre qu es posible cambiar en verdad con estas democracias formales. Para muestra: Guatemala. Ya van 9 presidentes (7 de ellos llegados por voto popular) desde el retorno de las formas democrticas en 1986, y el 60% de poblacin bajo la lnea de pobreza no vara. Con la democracia tambin se come, se cura y se educa, repeta el argentino Ral Alfonsn. Pero, con cul democracia? Con la formal, parece que no, pues los empobrecidos argentinos, con esa democracia, en reiteradas ocasiones tuvieron que saquear zoolgicos para ingerir un poco de carne roja.

En Nicaragua gan por amplia mayora un partido que alguna vez levant una propuesta socialista. Hoy da, el otrora comandante guerrillero es un empresario, depredador como todo empresario. Habiendo ganado por tercera vez la presidencia, algunos analistas hicieron comentarios acres sobre su gestin, pero no para repetir el hipcrita discurso de la derecha, que vio en esos comicios un fraude (que no lo fue, por cierto), sino para levantar una crtica sobre las transmutaciones polticas del bonapartista Ortega (de guerrillero a empresario, va piata descarado robo de bienes del Estado cuando el Frente Sandinista perdi las elecciones en 1990).

Lo curioso es que, acto seguido a esas crticas, ms de algn politlogo de izquierda consider negativamente el levantar un juicio contra el proceso nicaragense, entendemos que defendindolo. Se abren entonces interrogantes. Se puede defender eso? Ello depende de lo que entendamos por proceso poltico y por cambio revolucionario.

La Revolucin Popular Sandinista de 1979 intent construir una propuesta socialista. El peso de la contrarrevolucin termin derrotndola. Al salir del poder el FSLN en 1990, su ideario poltico comenz a cambiar. Vinieron luego crisis partidarias, y los ms connotados revolucionarios abandonaron el barco, pues Daniel Ortega transform aquella propuesta de cambio en una empresa particular. Hoy da el problema de fondo no est en que se reelija. O ms an: no est en el nepotismo o la manipulacin politiquera que pueda hacer (como lo hacen todas, absolutamente todas las democracias formales). El verdadero problema es lo que se empez a construir en el pas desde hace dcadas, a lo que el Frente Sandinista de Ortega contribuy luego de su salida del poder: una repblica enteramente capitalista, con entrada triunfal de multinacionales y finqueros, con una nueva burguesa oportunista (los cuadros sandinistas favorecidos con la piata), con pactos politiqueros a espaldas de la poblacin, y con polticas asistenciales ms cercanas a beneficencia que a poder popular.

Si asumimos una posicin de izquierda: es defendible todo eso? Decir que Ortega redujo la pobreza en estos ltimos aos a base de programas asistenciales, es lo que buscamos y defendemos? Nos quedamos con el posibilismo y la Tercera Va? Que sea un gobierno socialdemcrata populista y clientelar en los marcos del capitalismo, es una cosa. Que esa sea la aspiracin de una transformacin real, es muy otra.


Material aparecido originalmente en Plaza Pblica el 14/11/16

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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