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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-11-2016

La enseanza de la Filosofa Marxista en Cuba
Pensar, hablar y obrar bien

Felipe de J. Prez Cruz
Rebelin


Considero que de la mano del debate sobre los problemas de la enseanza de la Historia, va la problemtica de la Filosofa, la que impartimos y tambin la que no entregamos en nuestras escuelas, institutos y universidades. En la prensa y los medios cubanos no emerge este tema, y solo aparece tangencialmente en algunas publicaciones acadmicas. El esfuerzo de reflexin y de propuestas, que han realizado varios colectivos de profesores en las universidades de Las Villas y La Habana, en Ciencias Mdicas y en otros centros e instituciones acadmicas, no ha contado con la promocin que la importancia del asunto reclama. Me interesa proponer este debate para acompaar, tanto los cambios positivos que en la enseanza se han realizado desde el Ministerio de Educacin, como las transformaciones en curso en la Educacin Superior, y en particular las que ataen a las carreras de Marxismo e Historia. Es muy difcil y se corren innecesarios riesgos, cuando los cambios y las transformaciones se comienzan a hacer sin tener en cuenta el balance histrico de lo que nos antecede.

Un maridaje fallido

La relacin problmica entre la Enseanzas de la Historia y la de la Filosofa, tienen como punto de partida decisiones tomadas a principios de los aos setenta del pasado siglo. Entonces la Filosofa que recin naca como disciplina marxista en la universidad cubana, fue sustituida en nomenclatura y alcance, por el contenido manualesco en el que nos formamos buena parte de quienes hoy ejercemos la enseanza y la labor de investigacin social. Con la entelequia de apellido Marxista-leninista, no solo sufri por reduccionismo la propia filosofa revolucionaria fundada por Carlos Marx y Federico Engels, sino que de hecho se fractur la historia de la Filosofa y del pensamiento cubano, en negacin del aporte trascendental de Jos Mart, y de las corrientes de pensamiento nacional revolucionario y socialistas, que con la impronta de Julio Csar Gandarilla, Alfredo Lpez, Carlos Balio, Julio Antonio Mella, Rubn Martnez Villena y Antonio Guiteras, se mantuvieron beligerantes durante el siglo XX, y que en buena medida articularon con el marxismo y el leninismo desde la tercera dcada del siglo, para fundar con el liderazgo de Fidel Castro Ruz, las bases ideotericas que hoy reivindican los documentos y acuerdos aprobados por el Partido Comunista de Cuba en sus dos ltimos congresos del 2011 y el 2015, y en la Primera Conferencia Nacional del Partido del 20121. Precisamente el pensamiento de Fidel fue y es continuidad, y a la vez ruptura dialctica de esa frtil tradicin.

En el reinado de la Filosofa Marxista-leninista, se construy un orden jerrquico que subordin a la Historia y a las dems ciencias sociales. De ah los nfasis crpticos en las aulas para ensear y evaluar regularidades, causas y consecuencias de los procesos histricos, a costa de desdibujar y hasta perder la objetividad de los hechos y sus protagonistas. Tales decisiones en el orden historiogrfico dieron la prioridad casi la exclusividad- de concentrar los recursos, para atender solo a la historia que sustentaba la tradicin del primer Partido Comunista de Cuba, historia robusta y heroica, sobredimensionada y en tanto afectada en su incuestionable aporte-, por el errtico propsito de silenciar y sustituir el hacer de la totalidad del movimiento histrico, de los partidos, organizaciones, instituciones, personalidades y circunstancias, confluentes o paralelas en la Cuba real. Tal situacin tuvo como colofn el reducir la enseanza, a la historia del movimiento obrero y comunista nacional e internacional.

Durante ms de treinta aos los frceps dogmticos gravitaron en el hacer pedaggico de la Historia y la Filosofa en la escuela y la universidad cubanas. La rectificacin de tendencias y errores negativos a partir de 1985-1986 en tanto revolucin profunda en el pensar y el hacer de la Revolucin Cubana, critic los fenmenos ms visibles que afloraban en la educacin cubana, pero no tuvo tiempo para ms, en medio de la abrupta crisis econmica que se precipit en el pas en 1990-1991, tras el derrumbe de la URSS, la implosin y la regresin capitalista en el otrora pas de los soviets y en la totalidad de los pases del socialismo europeo.

El IV Congreso del Partido Comunista de Cuba, celebrado en octubre de 1991, retom el curso de prioridad a la tradicin nacional, pero el hacer y el pensar dogmtico enquistado en el cuerpo de la institucionalidad revolucionaria, posesionado en un sector burocratizado de sus directivos y funcionarios, y en cientos de cuadros medios y de base formados bajo su influencia, an dara y da sus batallas retardarias, incluso a pesar de los lineamientos, objetivos y la plataforma terico poltica, aprobados en los ya citados y recientes cnclaves partidistas.

Las tres capacidades de Demcrito

La formacin del maestro y la maestra para el ejercicio de la enseanza de la Filosofa requiere de un significativo nmero de requisitos pedaggicos y didcticos, y de dotar al futuro profesional de un grupo de herramientas tericas que le permitan realizar con xito su labor, entendida esta como un ejercicio de constante autoestudio y reflexin, orientado a los fines de una educacin para la emancipacin y transformacin revolucionaria del hombre, la mujer y sus circunstancias. Para el perfeccionamiento de la formacin del maestro y la maestra de Filosofa, debemos enfrentar al menos, tres problemticas centrales, que por dems son de vieja data.

Se deben tener en cuenta las tres capacidades que en opinin de Demcrito (460-370 a. C), aporta la Filosofa: la capacidad de pensar, hablar y obrar bien2. La Filosofa es una forma peculiar y especfica de conocer el mundo, pero es tambin una forma de ser y estar en, ante y para el mundo. Por tanto, la enseanza de la Filosofa debe considerar esos aspectos caractersticos, que van ms all del mbito epistemolgico y se ubican en el nivel ontolgico, y en lo axiolgico, puesto que en la clase de Filosofa se ponen en juego concepciones de ser y formas del ser, as como los valores y las posibles valoraciones que el estudiante debe efectuar acerca de la naturaleza, la sociedad y de s mismo. Esta necesidad pedaggica se manifiesta en:

Pensar con el corazn

Una primera problemtica de partida, est en que no se ha entendido suficientemente, que si bien el proceso de la construccin cientfico-filosfico, da prioridad al factor racional, a la lgica y el discurso de la ciencia filosfica; el proceso pedaggico de la construccin del conocimiento cientfico: la enseanza y el aprendizaje de esa teora, discurren por otro camino. Ya Vladimir Ilich Lenin en: "Acerca de algunas particularidades del desarrollo histrico del marxismo" (1910) sistematiza el valor de la teora revolucionaria dividindola en dos partes necesariamente complementarias y conexas. Lo que el genial conductor refiere como la parte del materialismo histrico (la ciencia) y la parte que compete al arte poltico de intervenir en la lucha de clases y fundir el socialismo (la enseanza y divulgacin) en el seno del movimiento obrero.

Para Lenin: La dialctica del desarrollo histrico (del marxismo) ha sido tal, que en el primer perodo estaba a la orden del da la realizacin de transformaciones inmediatas en todos los aspectos de la vida del pas, y, en el segundo, el estudio de la experiencia adquirida, su asimilacin por capas ms amplias, su penetracin, si se puede expresar as, en el subsuelo de las clases sociales 3.

Se trata de un proceso eminentemente educativo, y en tanto a la par y primero que lo racional, la enseanza como ciencia pedaggica, parte de lo ideolgico, de lo tico, de lo praxiolgico valorativo, lo que permite incentivar, mover y desarrollar el conocimiento cientfico y la inteligencia racional. En la actualidad defina Martha Martnez Llantada, nuestra ms reconocida especialista en Filosofa de la Educacin-, es imprescindible propiciar cambios conceptuales, procedimentales y actitudinales en el trabajo docente educativo, la importancia del clima del aula y los aspectos motivacionales son de vital importancia y la necesidad de un enfoque cientfico en su tratamiento se vuelve tarea de primer orden, si de verdad se quiere propiciar el desarrollo y enfrentar la educacin a la altura de las exigencias del tercer milenio4.

Se hace necesario partir desde la inteligencia emocional, la psicologa colectiva, las circunstancias histrico-culturales, y las caractersticas personolgicas de los sujetos del proceso, de los estudiantes y del maestro y la maestra, que en tanto educan, son educados. No son pocos los autores que de una forma u otra analizan, desde diversos puntos de vista esta problemtica. Quizs el ms conocido internacionalmente sea Paulo Freire (1921-1997), y en Cuba tenemos un maravilloso libro que se titula Pedagoga de la ternura, de la autora de una pedagoga mayor Lidia Turner Mart, y la profesora Balbina Pita Cspedes5.

Pensar desde los principios

La  neutralidad no es posible en el oficio y en el acto educativo. El punto de vista del marxismo es el de la dignificacin del ser de los explotados, excluidos y discriminados, el de los pueblos y los individuos en emancipacin.

El marxismo primero que ciencia, es una ideologa poltica de profundo contenido tico, al colocar en el centro de su pensar y hacer, los principios de la justicia, la honradez, la igualdad y la solidaridad, como condiciones de existencia de la dignificacin, lo que se expresa de manera radical en la crtica a la depredacin de la naturaleza y el medioambiente, a la explotacin y dominacin de unos hombres sobre otros, a la inmoralidad de los hombres que se convierten en lobos de otros hombres, a la indignidad de la explotacin de la mujer en la pareja, la familia y la sociedad, a la maldad del racismo y de todas las discriminaciones, a la manipulacin de sentimientos, en particular del sentimiento religioso de los pueblos.

En segundo lugar, por ser una tica del humanismo, posee un contenido esttico, en tanto lo mejor del ser humano resulta una y otra vez, en explosin de sensibilidades que se afirman desde lo bueno en lo bello.

En tercer lugar, por ser una hermosa propuesta de significacin, organizacin y realizacin de la vida social que se propone adelantar un reino de armona y comunin con la naturaleza, de felicidad para todos y todas, resulta una propuesta que por ms utpica que parezca, merece luchar por ella, merece dedicarle la vida.

En cuarto lugar, esta teora justa, hermosa, que reclama todo nuestro entusiasmo y dedicacin: es realizable. Resulta una posibilidad de presente y futuro posible, porque se sustenta en un slido basamento cientfico, con demostrada capacidad para interpretar el mundo, intervenirlo y pronosticarlo.

Y lo ms trascendental de esta teora es, que a diferencia de todas las propuestas existentes, lo cientfico en el marxismo, no solo se valoriza en la ciencia, sino que existe para realizarse y preciarse en la prctica revolucionaria, lo que nos coloca en el punto de partida de lo ideolgico y tico, y en consecuencia confirma la validez del camino del conocimiento pedaggico que proponemos. La comunicacin desde la moralidad, la tica y la necesidad y belleza de la lucha revolucionaria, resulta mucho ms rpida y convincente, por estar ms cerca de las praxis de vida.

La expresin del enfoque didctico que refiero est una y otra vez, en la lgica pedaggica de Fidel: Felicito a todos los que luchan, a los que no desisten jams ante las dificultades; a los que creen en las capacidades humanas para crear, sembrar y cultivar valores e ideas; a los que apuestan por la humanidad; a todos los que comparten la hermosa conviccin de que un mundo mejor es posible!6

Pensar con modestia

Se busca hoy una filosofa clara, que concilie todas las fuerzas, que no tenga la soberbia de la infalibilidad7, recomendaba Jos Mart. Lenin siempre critic como uno de los principales males, el engreimiento de los comunistas, y es que quermoslo o no, siempre habr una cuota de vanidad y petulancia, cuando nos comunicamos con quien no sabe, quien duda, o tiene otro punto de vista, desde la afirmacin de la pretendida cientificidad y la superioridad del marxismo. Esa postura nos crea barreras a veces infranqueables.

Proclamarse marxista no otorga por generacin espontnea sabidura. Hay que estudiar muchsimo y obrar bien, porque de muy poco vale el estudio si no se le emplea en acciones concretas.

Es imprescindible la modestia. Siempre vamos a estar lejos del dominio que realmente necesitaramos para solucionar con conocimiento y profesionalidad pedaggica, cada uno de los muchos retos que se abren en un debate filosfico, ms en la medida que nos acerquemos a la bsqueda de soluciones prcticas a problemas concretos. No conocemos toda la teora creada por los fundadores y sus ms brillantes continuadores, somos hombres normales y ellos fueron genios. De ah el valor del trabajo colectivo. No se equivoc el General de Ejrcito Ral Castro Ruz, cuando afirm que el ms genuino sustituto de Fidel es el Partido. Comunista de Cuba.

Formar en la cultura de la inteligencia de masas, resulta un objetivo decisivo, en el que el debate filosfico tiene un lugar no despreciable. Y es que la labor colectiva es tan importante por el resultado que promueve las fortalezas, como en la trascendencia ejemplarizante del hecho colaborativo en s mismo.

Adems de modestia, para romper con las resistencias y el no saber de los sujetos de nuestra prctica docente, se necesita de paciencia y tolerancia. Si adems pretendemos ensear Filosofa, y ganar para el marxismo a esos interlocutores, el hacer pedaggico y didctico precisa de una alta y eficaz suma de delicadezas y calidades inteligentes, del logro de la mxima atencin por la va del compromiso y la autodisciplina, necesita tiempo y condiciones para el aprendizaje personalizado. Si preparamos y realizamos en la clase de Filosofa las acciones instructivas y educativas que refiero, estaremos tambin abriendo el proceso a las diversidades, las inteligencias, los talentos y los muchos saberes presentes. La clase de Filosofa puede aspirar a ser el gora pedaggica donde se comparte y aprende, donde se estimule la especulacin y la duda, y el error no abochorne ni preocupe, pues unos y otro acompaan la construccin de las certezas.

Pensar en el compaero

La clase de Filosofa Marxista es para los que saben que no saben, y quieren aprender en ejercicio de sus conocimientos y reto a sus valores humanistas. Incluso la clase puede ser tambin para los que estn ganados por los postmodernos-viejos prejuicios antimarxistas, y los nihilismos y eclecticismos en boga. Con la sencillez de la sabidura, Isabel Monal, la figura ms importante de la Filosofa marxista cubana contempornea, explica: Hoy vemos todava a muchos compaeros negar el marxismo o ignorarlo. Creo que es un grave error. Y muestra, entre otras cosas, una incomprensin de lo que realmente ha ocurrido en el mundo. Hoy no se puede ser revolucionario si no se es antiimperialista, y el marxismo y el leninismo es la nica concepcin que ofrece una interpretacin y comprensin del fenmeno imperialista contemporneo: un arma tremenda de lucha8. Insisto en fijar el concepto y el mtodo que refiere la profesora Monal: Concepto, de compaeros que todava no han entendido Y compaero es un concepto muy distinto al trmino demoburgus de ciudadano, con sus esencias ya prostituidas por la dictadura implacable del capital. El trmino compaero es una conquista epistemolgica del movimiento socialista y comunista: Hablamos de nuestro camarada, hermanado en derechos y deberes democrticos, en tareas, aspiraciones y retos comunes dentro de la Revolucin.

Mientras la docencia est organizada para vencer contenidos, y el dictado del discurso sabio y profesoral sea lo prevaleciente, no avanzaremos en la aspiracin de lograr una enseanza eficiente de la Filosofa Marxista. Podemos desplegar toda una batera de mtodos activos, mejorar la calidad de la clase, la comunicacin y el rendimiento, pero no alcanzaremos trascender la disciplina escolar, en el objetivo de convertir la Filosofa revolucionaria en conviccin profunda y el ejercicio de filosofar en recurso, en arma de lucha para la actuacin y vitalidad social de cada alumno y alumna, de los estudiantes.

La clase no se piensa y realiza por el profesor solo para cumplir un programa, ni para aprender a prender Filosofa. Tengo la opinin y al menos mi prctica como maestro me lo ha confirmado, que lo primero a lograr est en trabajar con el criterio de que nuestros interlocutores antes, durante y despus de la clase, son NUESTROS COMPAEROS. Y no les vamos a dar y evaluar en clase contenidos, los vamos a dotar de herramientas tericas para pensar, hacer y defender la emancipacin en la Revolucin martiana y socialista.

Pensar, hablar y obrar bien

No me siento responsable de los errores pasados. Tambin pienso que yo no lo hubiera hecho mejor. Como hombre agradecido estoy muy comprometido con el esfuerzo de todos los que con desaciertos incluidos, hicieron posible que llegramos hasta aqu. Pero ya en el hoy, nada puede justificar que no pongamos en accin lo aprendido, tanto en poltica como en ciencia. Y asumo por cada hora de no obrar bien, crece nuestra responsabilidad.

Desafortunadamente en el caso que nos ocupa, no todos los que se adentran en la crtica, para buscar soluciones, reparan en la infertilidad y trascendencia negativa que tuvo y an tiene, el maridaje que se produjo entre el filosofismo dogmtico y el historicismo sectario. Me refiero a los que buscan soluciones, porque abundan bastante los eternos adoradores de la mujer de Lot, los patriotas oficiales, y los que intentan militar a la izquierda de la izquierda revolucionaria, a unos los caracteriza el escudo de la desconfianza, a otros el creerse que ellos son la historia misma, y todo lo pasado fue un imperdonable error. Coinciden en el inmovilismo de buscar culpables, en repetirse y auto flagelarse continuamente. Les es crnica la falta de confianza en las potencialidades humanistas, en los valores y la inteligencia creada por la Revolucin. En estos compaeros abunda el no implicarse personalmente en acciones concretas en la profundidad y cotidianidad del movimiento social cubano. Con unos y otros no van a avanzar en lo inmediato y mediato las tareas del perfeccionamiento de la enseanza de la Filosofa y de la Historia

De urgencias importantes vivimos, y si queremos avanzar las soluciones, hay que tomar no uno la enseanza de la Historia en este caso-, sino todos los toros por sus cuernos, an a riesgo de las cornadas que provocar nuestra impericia, y en su accidente o defecto, la probable ingratitud de los hombres que -como lo predijo Mart-, siempre asecha cuan miseria perversa en la vorgine del acontecer humano. Quienes somos maestros, por dems, no podemos dejar pasar un solo da sin hacer pedagoga, historia y filosofa para el cambio, pedagoga de y para la Revolucin: martiana, marxista, leninista, fidelista. Ensear y estudiar. Educar y educarnos.

Notas:

1 El Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba se celebr en la Ciudad de La Habana, entre los das 16 y 19 de abril de 2011. El sptimo tambin se realiz en La Habana entre el 16 al 18 de abril de 2016. La Primera Conferencia Nacional del Partido se realiz en La Habana los das 28 y 29 de enero del 2012.

2 Segn Sexto Emprico (IX, 24), Demcrito crea, como otros pensadores, en tres principios: pensar bien , bien hablar y obrar bien. Ver: Jos Garca Lpez: La religin griega, Ediciones AKAL, 1975, p 237

3 Ver: V. I. Lenin: Acerca de algunas particularidades del desarrollo histrico del marxismo". Ver: V. I. Lenin: Acerca de algunas particularidades del desarrollo histrico del marxismo". En: V. I. Lenin, Marx Engels. Marxismo Ediciones en Lenguas Extranjeras, Pekn, 1980, p 321-27.

4 Martha Martnez Llantada: Vigencia de la Filosofa martiana de la educacin ante las demandas del siglo XXI", Universidad de Ciencias Pedaggicas Enrique Jos Varona, La Habana, 2009 (Centro de Documentacin Pedaggica. Documento indito), p 11-12

5 Ver: Lidia Turner Mart, y Balbina Pita Cspedes: Pedagoga de la Ternura. Editorial Pueblo y Educacin, La Habana, 2002.

6 Ver: Fidel Castro Ruz: Discurso pronunciado por el Presidente de la Repblica de Cuba Fidel Castro Ruz, en ocasin del aniversario 45 del triunfo de la Revolucin Cubana, en el teatro "Carlos Marx", el 3 de enero de 2004, http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/2004/esp/f030104e.html

7 Jos Mart: Escenas mexicanas, Mxico. 21 de septiembre de 1875. En: Obras Completas. Editorial Nacional de Cuba. La Habana, 1963, Tomo 6, p. 332

8Ver: Paquita Armas Fonseca: Isabel Monal: una autoridad poltica, La Jiribilla, La Habana, Ao V, 28 de octubre-4 de noviembre del 2006, http://www.lajiribilla.co.cu/rss/dossier.xml

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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