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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-11-2016

Guatemala
Regalos navideos y cambio social

Marcelo Colussi
Rebelin


Ya ha pasado cerca de un ao desde la asuncin del nuevo gobierno, y las promesas de cambio han sido solo eso: promesas. Habr que esperar que Santa Klaus traiga esos cambios como regalo navideo?

Si as fuera, vamos mal. Los cambios sociales no dependen nunca, no pueden depender, de una persona. Los cambios sociales son producto de las sociedades, de las grandes masas que hacen la historia, nunca jams de individuos. El ao pasado se nos vendi la idea -en el peor sentido de la palabra- que con la llegada de Jimmy Morales a la presidencia cambiaban las cosas. Casi un ao despus de ese montaje vemos que no cambi absolutamente nada.

De todo esto podemos sacar varias conclusiones. Al menos las cuatro siguientes:

1. Ahora puede verse claramente que las movilizaciones del ao 2015 no fueron reales alzamientos populares, espontneos, nacidos como reaccin a una injusticia. Fueron producto de una muy sopesada operacin poltico-meditica impulsada por el gobierno de Estados Unidos. La misma, que podra considerarse como un experimento de guerra psicolgica repetido luego en otras latitudes (Argentina, Brasil, Bolivia), consisti en colocar a la corrupcin como el principal problema a resolver en la sociedad guatemalteca. Es preciso decir que la corrupcin, en s misma un problema, no es causa sino efecto de problemas estructurales mucho ms complejos. Atacar la corrupcin es quedarse solo en el sntoma. Y eso es lo que se hizo: sumamente llamativo que el embajador de Estados Unidos se pusiera al frente de estas movilizaciones, por ejemplo. Desde cundo a ese gobierno le preocupa el tema de la corrupcin en Guatemala? Revoluciones de colores, se les llam en Europa del Este. Manipulacin de los sentimientos de la clase media urbana, podra decirse aqu. La protesta popular contra la corrupcin consisti en ir a cantar el himno nacional en la plaza, y no pas de ah. Las verdaderas protestas -las luchas campesinas contra la industria extractiva, las reivindicaciones de los trabajadores- continan invisibilizadas.

2. Esas protestas, que evidenciaron un descontento profundo en la poblacin, no fueron ms all de un nivel de indignacin que termin con la salida del Ejecutivo de presidente y vicepresidenta. Eventualmente podran haber ido ms lejos, pero no fue as. Ello deja ver la falta de organizaciones de izquierda que puedan ponerse al frente de las luchas. Los aos de represin desbarataron las organizaciones populares, y hoy por hoy no existe un proyecto poltico alternativo en el que la gente puede confiar. La izquierda est maniatada, fraccionada, cooptada por el discurso de la democracia representativa o por la cooperacin internacional.

3. Pasado el calor de las protestas (inducido en buena medida con perfiles falsos desde redes sociales), la salida a la crisis planteada fue manejada por los factores de poder (embajada de Estados Unidos y alto empresariado nacional) inventando la figura de un presidente no corrupto que podra funcionar como propuesta de alternativa. As surgi Jimmy Morales, quien actu de candidato presidencial renovado, apelando a su profesin de comediante. Pasado ya cerca de un ao de su mandato, puede verse que est actuando un papel -para el caso, el de presidente honesto- sin mayor pena ni gloria. La corrupcin no ha desaparecido de la escena poltica nacional, y nada indica que vaya a desaparecer. Y los problemas estructurales reales del pas persisten inalterables: 50% de la poblacin vive en pobreza, la tenencia de tierras est hiper concentrada en pocas manos, la brecha entre quienes ms tienen y los desposedos es de las ms grandes del mundo, contina el hambre (Guatemala es el segundo pas en desnutricin en Latinoamrica: 5 de cada 10 nios sufren desnutricin crnica), sigue el analfabetismo, el salario bsico cubre apenas una tercera parte de la canasta bsica, y la migracin en condiciones de absoluta precariedad sigue siendo la nica salida para las grandes masas empobrecidas (200 personas diarias parten buscando el sueo americano). Es ms que evidente que la lucha contra la corrupcin no es sino un distractor.

4. Todo ello demuestra que los verdaderos cambios sociales no pueden venir de un determinado presidente, de una administracin. Esas son circunstanciales modificaciones cosmticas, pasajeras. Solo los pueblos organizados cambian la historia. Si pensamos en regalos navideos (como puede haber sido la oferta electoral de un supuesto no corrupto tal como Jimmy Morales -o cualquier otro para el caso-), no se podr tener una solucin real. Los cambios sociales no son regalos navideos. Adems, si esperamos esos dones, no tenemos muchas esperanzas concretas, ya que para este ao parece que est en tela de juicio la llegada de Santa Claus, que no tendra cmo venir.


Nota

** Material aparecido originalmente en Plaza Pblica el 18/11/16


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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