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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-12-2016

De Estados Unidos a Guatemala
Quin manda? Los funcionarios de gobierno o los empresarios? Y la poblacin?

Marcelo Colussi
Rebelin


"Poderoso caballero es Don Dinero. Francisco de Quevedo


I

En las democracias representativas, supuesta panacea universal para todos los problemas sociales de la Humanidad, se repite hasta el hartazgo que el pueblo es el soberano. Aunque, a juzgar por la cruda realidad, parece que es ms ano que otra cosa.

Manda, s, pero solo a travs de sus representantes. O sea que, inmediatamente formulada la que pareciera una frmula mgica, viene la mediacin (el engao?) Para muestra, vase el Artculo 22 de la Constitucin de la Repblica Argentina (solo como ejemplo: el mecanismo se repite exactamente igual en cualquier democracia representativa): El pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitucin.

En otros trminos: el pueblo manda (manda?) el da que va a votar (al menos, as nos dicen). Despus, hasta varios aos ms tarde, no se dedica a mandar sino a obedecer (o, ms precisamente, a producir para otro, y a consumir). Si esa es la democracia representativa, mejor busquemos otra cosa, pues as parece que jams se resolvern las penurias de los pueblos.

Ahora bien: analizadas las cosas en profundidad, parece que el pueblo no manda nunca. Ni cuando va a votar (ah es vctima de una monstruosa manipulacin de mercadeo poltico, y termina eligiendo la mejor campaa publicitaria), ni mucho menos en la cotidianeidad del da a da, entre eleccin y eleccin. Quin manda entonces? Los representantes de la democracia representativa? Esos seores encorbatados o esas seoronas muy bien maquilladas y con tacones, siempre en medio de periodistas y guardaespaldas, que hacen parte de los elencos gobernantes?

Esos polticos profesionales son los que hacen marchar la mquina estatal: los que hacen las leyes, quienes desarrollan las polticas pblicas, quienes negocian en nuestro nombre. Pero mandan?

II

Permtasenos presentarlo a travs de algunos ejemplos puntuales. Un par quiz, suficiente para demostrar la falacia en juego.

En los pases latinoamericanos que, con las dificultades del caso, vinieron desarrollando polticas populares estos ltimos aos, redistributivas, con algn criterio social, sus gobiernos fijaron impuestos considerables a las empresas extranjeras que explotaban sus recursos naturales. Por ejemplo, tanto en Bolivia con la explotacin gasfera o en Venezuela con la extraccin de petrleo, las compaas deben pagar un 50% de regalas a los Estados de esos pases. Podra discutirse si all efectivamente manda el pueblo; lo que queda claro es que hay all gobiernos populares, y que la poblacin se ve bastante beneficiada. Si los pueblos no mandan directamente, est claro que mayoritariamente respaldan a sus gobiernos, pues reciben los beneficios de esas administraciones.

En Guatemala insistamos: tomamos ese pas solo por poner un ejemplo; la situacin es similar en cualquier democracia representativa, sea Noruega, Estados Unidos, Egipto o Sierra Leona hace 30 aos que se vive dentro de esto que llamamos democracia, y su poblacin contina tan pobre y postergada como siempre, excluida del desarrollo econmico-social. La gente vota y elige a sus representantes. Manda la gente con su voto? Mandan los representantes, el presidente, los ministros, los diputados? Pero quin da las rdenes entonces?

Mientras en la Repblica Bolivariana de Venezuela o en el Estado Plurinacional de Bolivia se retiene un 50% como impuestos a las ganancias de las empresas extranjeras que explotan sus recursos naturales, en la democrtica Guatemala ese porcentaje es de apenas el 1%. Como el porcentaje suena a bochornoso, y ante la presin popular, el Congreso de la Repblica, segn el Decreto Legislativo 22-2014, aument esas regalas a un 10%. Para ello modific un artculo de la Ley de Minera, estableciendo puntualmente:

LEY DE AJUSTE FISCAL. CAPTULO I. REFORMAS Al DECRETO 48-97 DEL CONGRESO DE LA REPBLICA Y SUS REFORMAS, LEY DE MINERA. Artculo 61. Se reforma el artculo 63 del Decreto Nmero 48-97 del Congreso de la Repblica y sus reformas, el cual queda redactado de la siguiente manera: "Articulo 63. Porcentaje de regalas. El porcentaje de las regalas a pagarse por la explotacin de minerales y materiales de construccin sern del diez por ciento (10%). De la recaudacin resultante de dicho porcentaje, el monto correspondiente a nueve puntos porcentuales (9%), sern parte del fondo comn y el monto correspondiente a un punto porcentual (1%) se asignar a las municipalidades; y, cuando se trate de las 'explotaciones de los materiales a que se refiere el artculo cinco de esta ley, los diez puntos porcentuales (10%) se asignarn a las municipalidades. Se excepta de esta disposicin, las regalas correspondientes a la explotacin de nquel, la cual pagar el cinco por ciento (5%), y las de jade que pagar el seis por ciento (6%). De la recaudacin resultante de ambos casos, el monto correspondiente a un punto porcentual (1%) se asignar a las municipalidades y el resto al fondo comn.

Hasta all, eso parece una medida popular, de beneficio para la poblacin; en otros trminos: habra ms recaudacin fiscal, por tanto, mayor capacidad de inversin social. Llevar el impuesto del 1 al 10%, si bien no es de gobierno con talante socialista como los de Venezuela y Bolivia, significa un aumento considerable en la recaudacin fiscal, y por tanto, una merma en los ingresos de las empresas mineras (que, por supuesto, no quebrarn!).

Pero ahora viene lo importante: la normativa legislativa fue impugnada por determinados crculos de poder (los que realmente mandan?) lase: alto empresariado organizado en sus cmaras y tiempo despus, el 17 de septiembre de 2015, la Corte de Constitucionalidad (mandan ellos?) dej sin efecto el aumento a las regalas mineras. Por tanto, esa tasa impositiva sigue siendo del 1%.

Las compaas mineras, en nombre de la hoy da a la moda responsabilidad social empresarial, voluntariamente llevaron ese aporte a un 2%. Encomiable?

Valga aclarar que quienes forman la Corte de Constitucionalidad son magistrados democrticos, no electos por voto popular sino en oscuras y cuestionables negociaciones palaciegas, pero firmes defensores de la constitucionalidad democrtica en definitiva (o, al menos aunque hagan exactamente lo contrario as lo declaran). Ahora bien: por qu estos dignos y egregios funcionarios de justicia dieron marcha atrs con el aumento, que realmente favoreca a los sectores populares?

A buen entendedor, pocas palabras, reza el refrn. Cmo, despus de cosas as, seguir creyendo en la democracia formal?

III

Si lo anterior no fue suficiente para empezar a abrir una crtica a la democracia representativa e impulsar la pregunta sobre cmo se articulan los verdaderos circuitos de poder, el siguiente ejemplo puede terminar de demostrarlo.

La empresa Minera Montana Exploradora de Guatemala S.A., subsidiaria de la transnacional canadiense Goldcorp, es propietaria del proyecto minero Marlin, la mina de oro y plata a cielo abierto ms grande del pas, ubicada en el Departamento de San Marcos (municipios de San Miguel Ixtahuacn y Sipakapa), zona indgena maya-mam. Dicha empresa inici exploraciones mineras en el 2005 con licencias ilegales, dado que no se realiz una consulta ciudadana para consensuar el proyecto en cuestin, tal como lo estipula el artculo 15.2 del Convenio 169 de la Organizacin Internacional del Trabajo OIT, que es ley guatemalteca desde el 24 de junio de 1997, y que obliga a hacer un referndum para tomar este tipo de decisiones.

La operacin de la mina genera 170 barriles de desechos mensuales (una tercera parte son desechos orgnicos), con una estimacin total de 23 a 27 millones de toneladas de residuos al cierre de sus operaciones. Parte de los deshechos de la mina van a parar a los ros Cuilco y Tzal y sus afluentes, que son las principales fuentes de agua de la regin para consumo y actividades de subsistencia. A partir de su contaminacin, aparecen los problemas de salud. La poblacin afectada por esta situacin es de aproximadamente 10.000 habitantes.

Tal como esa poblacin lo prevea, aparecieron problemas sanitarios; concretamente: hidroarsenicismo. Esta es una enfermedad ambiental crnica, cuya etiologa est asociada al consumo de aguas contaminadas con sales de arsnico, tal como el proyecto minero utiliza para sus operaciones. En algunos estudios clnicos, a esta patologa se le llama por su acrnimo HACRE o HACER. El hidroarsenicismo crnico endmico provoca alteraciones cardacas, vasculares y neurolgicas, repercusiones en el aparato respiratorio y lesiones hepticas, renales e hiperqueratosis cutnea, que avanzan progresivamente hasta las neoplasias o cncer. Casos graves de trastornos dermatolgicos y neurolgicos pueden encontrarse ya en pobladores de la regin, muy probablemente producto del contacto con aguas contaminadas.

A partir de los graves daos sufridos, la poblacin se moviliz, entrando en pugna abierta tanto con la empresa como con el Estado, defensor a rajatablas de la compaa y no de los pobladores. La lucha contra la minera depredadora pas a ser una de las principales reivindicaciones de la poblacin campesina maya, dado que en sus territorios ancestrales se fueron asentando las industrias extractivas a lo largo de todo el pas, como en el caso de Sipakapa y San Miguel Ixtahuacn, produciendo enormes perjuicios. Esas luchas populares llegaron hasta la Comisin Interamericana de Derechos Humanos CIDH de la Organizacin de Estados Americanos OEA.

El 20 de mayo de 2010, la CIDH otorg medidas cautelares a favor de los miembros de 18 comunidades del pueblo indgena maya. Segn la solicitud, varios pozos de agua y manantiales se habran secado, y los metales presentes en el agua como consecuencia de la actividad minera han tenido efectos nocivos sobre la salud de miembros de la comunidad. La Comisin Interamericana solicit al Estado de Guatemala que suspenda la explotacin minera del proyecto Marlin y dems actividades relacionadas con la concesin otorgada a la empresa Goldcorp / Montana Exploradora de Guatemala S.A., e implementar medidas efectivas para prevenir la contaminacin ambiental, hasta tanto la Comisin Interamericana de Derechos Humanos adoptara una decisin sobre el fondo de la peticin asociada a esta solicitud de medidas cautelares.

La CIDH solicit asimismo al Estado adoptar las medidas necesarias para descontaminar las fuentes de agua de las 18 comunidades beneficiarias, y asegurar el acceso por sus miembros a agua apta para el consumo humano; atender los problemas de salud objeto de estas medidas cautelares, en particular, iniciar un programa de asistencia y atencin en salubridad para los beneficiarios, a efectos de identificar a aquellas personas que pudieran haber sido afectadas con las consecuencias de la contaminacin para que se les provea de la atencin mdica pertinente; adoptar las dems medidas necesarias para garantizar la vida y la integridad fsica de los miembros de las 18 comunidades mayas en cuestin, y planificar e implementar las medidas de proteccin con la participacin de los beneficiarios y/o sus representantes.

Con la demanda se esperaba que se dieran reformas a la Ley y Reglamento de Mineras y el Cdigo Municipal, a fin de que se armonicen con el Convenio 169 de la OIT. Igualmente, que se decrete una moratoria de permisos para las mineras y se elimine el ya extendido a Montana. Asimismo, que la minera resarza los daos ambientales e indemnice a las personas y comunidades afectadas de San Miguel Ixtahuacn y de Sipakapa.

Pero el 9 de diciembre de 2011, contrariando la voluntad popular, la Comisin Interamericana de Derechos Humanos, obviamente por presiones recibidas de parte de la empresa, modific las medidas cautelares que haba otorgado el 20 de mayo de 2010. Por lo pronto, suprimi la solicitud de suspensin de las operaciones de la mina Marln, de descontaminar las fuentes de agua y de atender los problemas de salud.

Una vez ms: quin manda efectivamente? Los funcionarios democrticos de la OEA Ministerio de Colonias de Estados Unidos, haba dicho en su momento el Che Guevara o las empresas transnacionales?

IV

Y por si quedara alguna duda de cmo se dan estos mecanismos, observemos lo que sucede en la gran fuente universal de la democracia, el paladn ms encumbrado de su defensa: los Estados Unidos de Amrica.

El futuro primer mandatario de este pas, Donald Trump, gan la presidencia con un encendido discurso de campaa. Pero no tanto por su furioso racismo, su acendrada xenofobia o su repulsivo machismo sexista, sino porque levant un discurso ultra nacionalista que encendi esperanzas en la clase trabajadora estadounidense.

Est claro que este pas dej de ser la super potencia que fuera una vez terminada la Segunda Guerra Mundial, cuando aportaba el 52% del producto bruto mundial. Su moneda, el dlar, que por dcadas fue el patrn monetario universal obligado, y el dinamismo de su industria, basado en una fabulosa expansin cientfico-tcnica, ya no brillan como antao. Quiz ya nunca vuelvan a brillar as. Sus trabajadores proletariado industrial urbano y sectores medios ms ligados a los servicios estn en cada libre. Con la relocalizacin de muchas empresas en otros pases donde la mano de obra es ms barata, se han perdido millones de puestos de trabajo en su propio territorio. El patriotismo no parece preocupar a los capitales (El capital no tiene patria, haba expresado ya Marx en el siglo XIX), y si la instalacin de plantas industriales en otros puntos del planeta aumenta su ganancia an a costa de la pauperizacin del ciudadano estadounidense medio, ello no parece inquietar a los que realmente deciden la marcha de las cosas.

Los puestos perdidos en suelo de Estados Unidos difcilmente se recuperen. Pero la campaa proselitista de Trump, ganadora en las elecciones finalmente, prometi repatriarlos. Lo lograr? Esto sirve para demostrar quin manda realmente en las llamadas democracias.

Cmo podr el futuro presidente de esta gran nacin forzar a que los megacapitales diseminados por todo el mundo (eso es la globalizacin neoliberal!) regresen a suelo patrio? Ya se est viendo cmo: eximiendo de impuestos. Esas fueron las negociaciones emprendidas para cumplir con la reinstalacin en suelo americano: se le habr consultado eso a la poblacin? Exencin de impuestos para las grandes empresas: quin lo habr impuesto? Los trabajadores desocupados, seguramente no. El futuro presidente, o los representantes de esos megacapitales?

Seguramente Estados Unidos no volver a ser la potencia dominante de varias dcadas atrs, pero el discurso poltico (siempre mentiroso, embustero, manipulador, en cualquier democracia en cualquier parte del mundo) har creer a la clase trabajadora (el Homero Simpson trmino medio) que desde la presidencia se logr repatriar inversiones. Y por supuesto, habr que inventar algo para mostrar que la desgravacin impositiva era necesaria.

Todo lo dicho y estos pocos ejemplos (para el caso funcionan igual una gran potencia imperial como un pas del Tercer Mundo, un banana country) sirven para demostrar que los funcionarios de gobierno son simples empleados de los capitales (para el caso, incluyendo a Donald Trump, que a su vez es parte de esos grandes millonarios, de un modo bastante excntrico por cierto, de ah que lo que vendr en la poltica estadounidense puede deparar sorpresas). Y sirve tambin para demostrar que la gente en su conjunto, la poblacin de a pie no decide absolutamente nada. A quin se le consult para decidir no aumentar las regalas mineras, o para dar marcha atrs con las medidas cautelares contra una mina que contamina y mata, o para eximir de impuestos a las grandes empresas? Cundo las poblaciones toman parte en esas discusiones? Las decisiones finales, las toman realmente esos encorbatados funcionarios, o se acerca ms a la realidad el epgrafe de Francisco de Quevedo?

Por tanto, si esta democracia representativa no sirve a las grandes mayoras populares, habr que ir buscando otras formas. Ah est la democracia de base, la democracia real, directa, participativa, esperndonos. No fue eso la Comuna de Pars en 1871? No fueron eso las Comunidades de Poblacin en Resistencia CPR en Guatemala durante los aos de la guerra? Otra democracia donde la poblacin efectivamente s elije es posible. Cundo comenzamos a construirla?


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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