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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-12-2016

Corrupcin y extractivismos: mutuamente asociados

Eduardo Gudynas
Rebelin


Los casos de corrupcin han proliferado en toda Amrica del Sur, y casi siempre la mayor atencin est puesta en los polticos implicados o los grandes volmenes de dinero manejado. Pero detrs de esas noticias existe una particularidad ms que llamativa: buena parte de los casos de corrupcin estn relacionados directa o indirectamente con los extractivismos minero, petrolero o agrcola. Dicho de otro modo, se observa que all donde hay aprovechamientos muy intensivos de recursos naturales, con todos sus impactos sociales y ambientales, es mucho ms probable que opere la corrupcin. Estamos ante una ntima relacin entre extractivismos y corrupcin, y ese es otro de los aspectos negativos de ese tipo de desarrollo.

La evidencia es abrumadora. En Brasil siguen avanzando las investigaciones, con 118 personas detenidas, incluyendo polticos y empresarios destacados, y se estima que desde la petrolera estatal Petrobras y las empresas de construccin se desviaron unos 1 895 millones de dlares. Ecuador no ha escapado a esa problemtica, y sigue su marcha la investigacin de una extendida red de corrupcin vinculada a los negocios de la petrolera estatal Petroecuador, que involucran a gerentes y un ministro. El impacto en los medios de prensa internacionales del hallazgo de sobres con decenas de miles de dlares escondidos en un cielorraso, se igual con el caso argentino de los bolsos de dinero que se intentaban esconder en un convento. En Venezuela se han indicado casos de corrupcin en el sector petrolero y en el minero, sin olvidar que tambin fue un factor en los asesinatos de meses atrs para controlar yacimientos de minerales en el sur del pas. En Argentina prosiguen las indagaciones, que incluyen, por ejemplo, negocios fraudulentos con la importacin de gas natural.

En todos los pases, en todos los sectores

Una investigacin que hemos realizado desde CLAES (Centro Latino Americano de Ecologa Social), que est en su etapa final, ya permite sealar algunas conclusiones. La primera es que en todos los pases sudamericanos se han identificado casos de corrupcin que envuelven a los extractivismos. No se han salvado ni siquiera las dos naciones que exhiban los mejores registros de transparencia ante la corrupcin, que son Chile y Uruguay.

En el primer pas se sufren varios casos. Por ejemplo, en el sector minero, la empresa Sociedad Qumica y Minera de Chile (SQM), enviaba dinero a legisladores por medio de consultoras ficticias, y con ello, entre otras cosas, logr que se votara una reforma tributaria que le fue ventajosa. El caso SQM es impactante por su duracin en el tiempo y por haber involucrado a todos los partidos presentes en el parlamento. En el sector pesquero, la empresa Corpesca tambin logr ventajas gracias a pagos a legisladores y hay un proceso legal por corrupcin y fraude en marcha. En Uruguay, aunque los casos investigados son de una escala mucho menor, de todos modos son significativos. Su petrolera estatal, ANCAP, est siendo investigada por sobrecostos, y ya se han confirmado casos de corrupcin en su sector de minera de calizas.

La segunda, es que se han encontrado casos de corrupcin para todas las variedades de extractivismo: minero, petrolero, forestal, agrcola y pesquero. En los dos primeros tipos son frecuentes situaciones que involucran corrupcin en el acceso a reas de exploracin o explotacin, trfico de influencias para obtener ventajas tributarias, sobrecostos de operacin o triangulacin con otras empresas para captar dinero, ocultamiento de los impactos sociales y ambientales, cobertura a los que criminalizan o agreden a las comunidades locales, etc. Situaciones similares se repiten con los permisos forestales o pesqueros.

En la agricultura intensiva se repiten problemas parecidos con el acceso a las tierras y los permisos de deforestacin, la cobertura dada a mafias que estn involucradas en el trfico ilegal de madera, o las redes que ocultan o impiden investigar o sancionar la contaminacin por agroqumicos.

Un tercer aspecto es que la corrupcin est presente bajo muy distintos regmenes de propiedad en el acceso y extraccin de los recursos naturales. Nos encontramos, otra vez, con grandes empresas extranjeras envueltas en el pago de sobornos u otros hechos similares, pero lo mismo aparece en empresas mixtas estales privadas (como Petrobras de Brasil) o estatales (como PDVSA de Venezuela o PetroEcuador en Ecuador, y que en ambos casos fueron admitidas por los propios gobiernos). La esperanza que las empresas nacionales, controladas por el Estado, fueran inmunes a la corrupcin extractivista se ha derrumbado.

Recordemos aqu que el concepto de extractivismo no es exactamente un sinnimo, por ejemplo de minera o agricultura. En efecto, esa idea se refiere a los casos particulares de apropiacin de recursos naturales pero en grandes volmenes o por procedimientos intensivos de altos impactos ambientales, para exportarlos como materias primas. Se alude a casos especficos como la megaminera a cielo abierto, las perforaciones de gran profundidad de las petroleras, el fracking, o los monocultivos de transgnicos.

Precisemos tambin que estas conclusiones y las que siguen, no quieren decir que todos los emprendimientos extractivistas estn envueltos en corrupciones. Sin duda hay muchos casos donde eso no se ha podido demostrar. Lo que aqu se pone en evidencia son tendencias sectoriales al quedar en claro que no hay ninguna forma de este tipo de apropiaciones de los recursos naturales que sea ms inmune al dinero que fluye desde la corrupcin.

Contextos polticos y sociales

Un cuarto aspecto es que la actual corrupcin extractivista mantiene esos conocidos componentes de algunas personas ambiciosas que desean llenar sus bolsillos. Pero a ello se suma su papel como va de financiacin de partidos polticos, como muestran por ejemplo distintos casos en Bolivia y Brasil con los partidos polticos gobernantes, y en Chile, con casi todos los partidos que tenan representacin parlamentaria. El caso chileno con SQM involucr a 4 candidatos presidenciales, 6 senadores, 12 diputados y dos ministros en el gobierno Piera, y siete partidos polticos reciban sus dineros. De esta manera, el sistema poltico queda comprometido por esa corrupcin ya que ella cumple un papel de proveedora de dineros especialmente para las campaas de publicidad, actos y otros apoyos partidarios similares.

A su vez, los promotores de proyectos mineros apelan a ella para implantar o proteger sus actividades. Encuentran all una de las pocas vas para forzar aprobaciones, asegurarse concesiones, impedir controles efectivos u ocultar irregularidades diversas, desde derrames a la criminalizacin de comunidades locales.

Una quinta particularidad es que esta asociacin entre extractivismos y corrupcin afecta a todo tipo de actores, tal como surge de sistematizar los participantes en todos los casos conocidos. Nadie est a salvo. Es evidente que estn involucrados polticos y empresarios, y con ellos de funcionarios estatales, personas en el poder judicial, policas y militares, e incluso consultores. Adems hay situaciones con la participacin de periodistas, por ejemplo cayendo en criminalizar la protesta local ante la megaminera (como ocurri alrededor del proyecto megaminero Ta Mara en Per).

Pero la corrupcin tambin ha alcanzado a organizaciones de la sociedad civil, como pueden ser lderes locales, o grupos campesinos o indgenas. En Per sigue presente en la memoria los reportes periodsticos sobre las lentejas (un eufemismo para dlares) que un dirigente local peda a cambio de detener una protesta ciudadana.

Sin embargo es ms alarmante, y tal vez ms triste, la situacin que involucra a lderes indgenas en Bolivia que manejaban un fondo que se nutra de los impuestos sobre los hidrocarburos. Un reporte que se acaba de presentar afirma que el dao para el Estado es de aproximadamente 78 millones de dlares (el presidente Evo Morales lo ha estimado en el pasado en unos 2 millones de dlares). No estamos frente a empresarios o polticos envueltos en la corrupcin, sino ante lderes de base, representantes de organizaciones indgenas y campesinas, que quedaron atrapados en esas redes.

Esta es una de las conclusiones ms graves de nuestra investigacin. La corrupcin de los extractivismos tambin est erosionando algunas organizaciones de la sociedad civil. Son tan enormes las cantidades de dinero alrededor de proyectos extractivistas y tan pobres muchas de las comunidades que viven all donde estn esos recursos naturales, que se crean abismales asimetras de poder. Las expectativas de remontar la pobreza local, por cierto muy comprensibles en muchos casos, pero tambin las miserias humanas, hacen que poco a poco penetre la racionalidad del mercado, y con ella la corrupcin.

Los extractivismos dejan tambin en claro la diversidad de expresiones en la corrupcin. Usualmente se la concibe como sobornos o ddivas de algn tipo para conseguir una ventaja. Pero en realidad el concepto de corrupcin es ms amplio ya que se refiere a los casos donde se recibe una contrapartida, que puede ser en dinero como en otras formas (por ejemplo, conseguir un cargo en el gobierno o en una empresa), y que explica actos ilegtimos que se apartan de las normas, que por lo tanto son ilegales o alegales. La ilegalidad implica violaciones del marco legal, como pueden ser leyes o decretos; la alegalidad se refiere a hacer trampas aprovechando los huecos que hay en nuestra legislacin para obtener ventajas que claramente son contrarias al espritu de las normas. Posiblemente las alegalidades ms conocidas sean las trampas tributarias que hacen las empresas extractivistas para reducir los pagos de impuestos (como se ha demostrado en Per, Chile y Colombia).

Esto desemboca en muy distintas formas de corrupcin, y una vez ms, en todas ellas se pueden observar casos asociados a los extractivismos. Se pueden sealar al cohecho, por ejemplo cuando un funcionario pblico modifica un juicio para conceder una explotacin minera o petrolera, el trfico de influencias para esconder las denuncias de impactos sociales o ambientales, la prevaricacin que ocurre cuando una autoridad judicial dicta una resolucin arbitraria, ilegal o incorrecta, a sabiendas de ello y con la finalidad, pongamos por caso, entorpecer la investigacin de la represin a comunidades locales. Tampoco puede olvidarse que son conocidas las circunstancias donde es mucha gente la que sabe de la corrupcin que envuelve a un emprendimiento extractivista, y nada hace ni dice, y con ello contribuye a una densa red de encubrimiento y obstruccin de la justicia.

Resumen de los principales vnculos entre corrupcin y extractivismos

1. Presente en todos los sectores extractivos

2. Ningn pas sudamericano est a salvo

3. Ocurre bajo distintos regmenes de propiedad (privado, estatal y mixto)

4. Los promotores de proyectos la utilizan para asegurar sus actividades, ocultar sus impactos, impedir controles, etc.

5. Se buscan beneficios personales pero cada vez ms es una va para financiar prcticas poltico partidarias

6. Afecta a todo tipo de actores (empresarios, polticos, funcionarios, periodistas, tcnicos, etc.)

8. Est penetrando en comunidades indgenas y campesinas

8. Se expresa en un amplio abanico, desde sobornos a cohecho, desde prevaricacin a trfico de influencias

Conclusiones: Una ntima asociacin

Se llega as a una inevitable conclusin: la corrupcin en los extractivismos no es el resultado de hechos aislados fruto de unos pocos inescrupulosos. Por el contrario, hay una repetida, consistente e ntima asociacin entre extractivismos y corrupcin.

Los extractivismos necesitan de la corrupcin por diversos motivos, como puede ser el acceso a las concesiones, disfrutar ventajas tributarias, y muy especialmente, para ocultar tanto sus impactos ambientales y sociales, y la criminalizacin violenta de las comunidades locales.

Paralelamente, distintos conjuntos de actores dentro del Estado y los partidos polticos precisan de la corrupcin por diversas razones personales, pero tambin como fuente de financiamiento para un cierto modo de hacer poltica. Es una poltica que se basa en masivas campaas de publicidad, actos callejeros donde los participantes reciben dinero o comida, o que apela a pagar por favores. Como los extractivismos manejan enormes sumas de dinero, son una de las ms apetitosas vas para alimentar las redes de corrupcin.

Por todas estas razones, a los conocidos argumentos de construir alternativas a la dependencia extractivista para erradicar sus impactos sociales y ambientales, se suma ahora la lucha contra la corrupcin. La recuperacin de una poltica que sirva a los ciudadanos y el ambiente es imposible con esta penetracin de la corrupcin, y por eso mismo, es tambin incompatible con los extractivismos.

Eduardo Gudynas es analista en temas de ambiente y desarrollo en CLAES (Centro Latino Americano de Ecologa Social); se lo puede seguir en twitter: @EGudynas. Adelantos de este artculo se publicaron en El Ciudadano (Chile), en Plan V (Ecuador) y en la columna Postdesarrollo del autor en La Mula (Per).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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