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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2017

Natalia Ginzburg, las pginas de un siglo

Higinio Polo
El viejo topo


Este verano hizo un siglo que naci Natalia Levi, a quien conocemos como Natalia Ginzburg (por el apellido de su primer marido, que quiso conservar), una de las voces ms notables de la literatura italiana del siglo XX, pese a que ella pens siempre que era una autora menor; pero no hay duda de que escritoras como ella (y como Elsa Morante o Leda Rafanelli) componen una mirada imprescindible sobre el novecientos italiano. Natalia Levi era una mujer sencilla, observadora, a veces ensimismada, interesada en la vida cotidiana, aunque fue arrastrada en el torbellino de la desgracia que llev a su primer marido a la muerte en las prisiones fascistas; era una escritora que construy a veces, como en su primera novela, personajes que haba visto desde su ventana o que se haban cruzado con ella, gente comn, personas que disfrutan, como ella, de las pequeas cosas de la vida, y lo hizo con una mirada a veces triste, que, sin embargo, crea apasionadamente en el ser humano y en la libertad. Cultiv la novela, el ensayo y el teatro, uniendo los vnculos dispersos de la tristeza de posguerra y capturando la memoria escondida entre las sombras de la vida cotidiana, sin demasiada fortuna, aunque obtuviese algn reconocimiento, rasgo que cambiara en su vida cuando public Lessico famigliare en 1963, libro que consigui el Premio Strega, y gracias al cual se hizo una escritora muy conocida en Italia. Escribi una veintena de libros, y tradujo a Proust, Maupassant, Flaubert, Duras, incluso a Igor Markvich, el director de orquesta ruso que particip en Italia en el movimiento partisano contra los nazis. Su faceta poltica, desde que fue diputada del Partido Comunista Italiano en 1983, es inseparable de su inters por las lneas que se ocultan en los crculos familiares, aunque ella insistiese siempre en que no entenda de poltica.

Las imgenes que nos han quedado de ella nos muestran a una mujer discreta, sobria, casi severa en la distancia en que parece mantenernos. En dos fotografas, sin embargo, Natalia Levi sonre, aunque siempre contenida: en la primera, de 1947, est con sus tres hijos, Alessandra, sentada sobre sus rodillas, Carlo y Andrea, todos descansando en un pequeo muro de piedra, en el Valle de Aosta: todava era joven, aunque ya haba pasado duras pruebas. En la segunda, hacia 1988, la vemos con Vittorio Foa, que re a carcajadas, y con Norberto Bobbio. En cambio, en muchas otras fotografas de su madurez la vemos casi siempre seria, a veces con el ceo fruncido, como si no pudiese romper la vida huraa y temiese la intemperie temible del paso del tiempo.

Segn deca su madre, Lidia Tanzi, Natalia Levi naci el da de la toma de la Bastilla, en la calle de la Libertad, de Palermo. Fue en 1916, cuando su padre, movilizado como mdico en el frente austro-hngaro, en el Carso triestino, iba y vena hasta Palermo, donde tena a su mujer y sus hijos. Su padre era un profesor triestino que imparta la materia de anatoma en la universidad palermitana, hijo de una familia de banqueros judos, que educ a sus hijos en el laicismo y en el pensamiento libre. La madre de Natalia, catlica y socialista, haba visto con mucha frecuencia en su casa a Filippo Turati y Leonida Bissolati, dos de los fundadores del Partido Socialista Italiano, y a Anna Kuliscioff, la revolucionaria rusa que viva con Turati. La infancia, marcada adems por el aburrimiento de seguir las lecciones escolares en casa, transcurrir en Torino: en 1919, el padre, Giuseppe Levi, va a trabajar a la universidad de Torino. La posguerra es difcil: Italia ha ganado la guerra, pero est perdiendo la paz, y los veteranos de las trincheras vuelven a un pas que no los reconoce; adems, las estrecheces econmicas de la familia son constantes (aunque ello no les impide tener criada), y Levi es un hombre colrico, aficionado al montaismo, partidario de levantarse a las cuatro de la maana, para preparar yogurt y a ducharse con agua fra. El profesor de anatoma Giuseppe Levi haba viajado ya a la India, a Holanda y Alemania, y en las islas Svalbard (noruegas, entonces llamadas Spitzberg, situadas en el rtico) haba entrado dentro del crneo de una ballena para buscar los ganglios cerebroespinales, era librepensador, irredentista y socialista. Natalia Ginzburg escribira muchos aos despus: Mi padre amaba el socialismo, Inglaterra, las novelas de Zola, la fundacin Rockefeller, la montaa y la gua del valle de Aosta.

En 1922, Mussolini conquista el poder, y Giuseppe Levi, apasionado antifascista, se revuelve furioso descubriendo cada da nuevos fascistas entre sus colegas universitarios, que se van adaptando al nuevo poder. Una de sus alumnas, la futura Premio Nobel de Medicina, Rita Levi Montalcini, recordaba el desprecio de Levi por Mussolini y el fascismo, repulsa que proclamaba en voz alta, pblicamente. El hermano mayor de Natalia, Gino, era amigo de Adriano Olivetti, un antifascista cuyo padre haba fundado una fbrica de mquinas de escribir en Ivrea, que, despus l convertira en una de las grandes empresas italianas. Por su parte, Alberto, otro hermano de Natalia, era amigo de Giancarlo Pajetta, un joven que se convertira en dirigente del PCI, y que march como voluntario a Espaa con las Brigadas Internacionales, y, despus, fue miembro de la resistencia italiana contra el fascismo. En esos aos de posguerra, la economa familiar mejora, y se trasladan desde la calle Pastrengo (donde tenan un pequeo jardn) a la va Pallamaglio. Siempre relacionados con la izquierda, los Levi alojan en su casa a Turati, presidente del Partido Socialista, quien viaja clandestinamente a Torino desde su exilio francs.

Siendo todava una nia de trece aos, Natalia Ginzburg lee la primera obra del joven Moravia, y tambin a DAnnunzio; y a Chjov, cuyas pginas le atraparn para siempre. En 1934, con apenas dieciocho aos, publica en la revista Solaria. En 1935, la polica fascista realiza numerosas detenciones en Torino; entre otras personas, detiene a Carlo Levi, Cesare Pavese, Giulio Einaudi, Vittorio Foa. La detencin es posible porque los delata Dino Segre, Pitigrilli, un estimable escritor, y sucio y desleal amigo, que estaba a sueldo de la OVRA, la polica fascista del rgimen.

En 1938, se casa con Leone Ginzburg, un judo ruso nacido en Odessa, lector de literatura eslava en la universidad turinesa, que haba fundado con Giulio Einaudi la editorial de ese nombre, y que se haba visto obligado cuatro aos antes a abandonar la universidad tras su negativa a prestar juramento de lealtad al fascismo. A finales del ao de su matrimonio, entran en vigor las leyes raciales fascistas contra los judos, y, tanto a Natalia como a su marido, les retiran el pasaporte. Leone Ginzburg, adems, pierde la nacionalidad italiana y se ve convertido en un aptrida: son los aos en que Natalia suspira por tener un pasaporte Nansen que les permitiese escapar de la bota fascista. En 1939 haban tenido su primer hijo, y, en 1940, el segundo. Cuando, en 1940, Leone es enviado al confino, exilio interior al que recurra el rgimen contra sus opositores, Natalia sigue a su marido al destierro a Pizzoli, en Abruzzo, con sus dos hijos. Leone debe presentarse diariamente a la polica, mientras traduce a Tolsti y Pushkin. All nacer el tercero, la nia Alessandra.

En 1942, Natalia publica en Einaudi la novela La strada che va in citt, firmando como Alessandra Tornimparte (por el nombre de un pueblecito cercano a Pizzoli), porque su apellido, Levi, es judo, y las leyes fascistas le impiden hacerlo con el suyo. Mientras, traduce a Proust. Al ao siguiente, tras la cada de Mussolini, Leone abandona en julio el confinamiento en Pizzoli, y se va a Roma, donde trabaja clandestinamente; Natalia lo sigue en octubre. Pero las cosas se complican: Leone es detenido en noviembre en una imprenta clandestina, y encarcelado en la prisin de Regina Coeli, por lo que Natalia se ve obligada a esconderse con sus hijos en un convento en via Nomentana. Pero lo peor estaba por llegar. En febrero de 1944, Leone, es salvajemente torturado en la crcel, rompindole la mandbula en los interrogatorios y dejndolo en un estado crtico. No llaman a ningn mdico, y Leone, muere, solo, en la celda. En esas horas dramticas antes del desenlace, Sandro Pertini (quien, muchos aos despus, sera presidente de la Repblica) lo oy musitar en los pasillos, ensangrentado: No hay que odiar a los alemanes, despus. Natalia, trastornada, se refugia en Florencia, con su madre. El asesinato de su marido la marcara para siempre.

Tras la liberacin, Natalia vuelve a Roma, en octubre de 1944, a buscar trabajo, pero, segn sus propias palabras, no saba hacer nada, no se haba licenciado, ignoraba otras lenguas, excepto algo de francs, y ni siquiera saba escribir a mquina. Al ao siguiente, vuelve a Torino: trabaja en la editorial Einaudi, con Cesare Pavese, Felice Balbo, Massimo Mila e Italo Calvino, quien, como ella, admiraba profundamente al autor de Por quin doblan las campanas: hubiramos dado diez aos de nuestra vida por haber escrito el relato de Hemingway Colinas como elefantes blancos. De la mano del escritor Felice Balbo, miembro del PCI, Natalia ingresa en el Partido Comunista. En esos aos, adopta la costumbre de levantarse temprano para escribir, hbito que mantendr durante toda su vida. En esos aos, escribe artculos para La Stampa y para LUnit, el diario del PCI. En las cruciales elecciones de 1948, Natalia habla en fbricas y en las calles, aunque su timidez la arrastra. Las elecciones fueron manipuladas por los servicios secretos norteamericanos para evitar la victoria del Frente Democrtico Popular compuesto por el partido comunista y los socialistas de Nenni, en una campaa que incluy sobornos, financiacin a la derecha, campaas de desprestigio contra los dirigentes comunistas, organizacin de atentados terroristas contra sedes del PCI, con numerosos muertos, que culminaran tras las elecciones con un atentado contra Togliatti que casi le caus la vida, protagonizado por un desconocido estudiante fascista, Antonio Pallante, quien, supuestamente, actuaba en solitario. La accin combinada de la CIA, el Vaticano y el poder econmico italiano consiguieron la victoria para la Democrazia Cristiana, el peso de la balena bianca dejar atrs la alegra de los primeros aos tras la liberacin, y encerrar en las oscuras galeras de la historia las semillas generosas de la resistencia. Natalia escribe: la posguerra fue triste y llena de desconsuelo. En su propia familia, encuentra la desconfianza hacia el PCI. Su madre tiene reticencia con los comunistas: Ten por seguro que si viene Stalin a quitarme a la criada, lo mato, deca, para aadir: Qu hara sin criada yo, que no sirvo para nada? En la poltica italiana le pasaba igual: Nenni no me gusta! Nenni es como si fuera comunista! Da siempre la razn a Togliatti! Yo a ese Togliatti no lo soporto!

El suicidio de Cesare Pavese golpea a la escritora; era uno de sus mejores amigos, aunque no deja de anotar que el poeta no amaba la vida, y que en el fondo, no tena ninguna causa real para suicidarse. Tena tambin gran estima por Umberto Saba, Carlo Emilio Gadda, Italo Svevo, Elsa Morante, Eugenio Montale, y su opuesto, Sandro Penna. En 1950, inicia una nueva etapa vital: se casa con el profesor Gabriele Baldini, con quien vivir tambin en Londres, donde su marido diriga el Istituto Italiano di Cultura desde 1960. Su vida comn no llegar a las dos dcadas; en 1969, Baldini muere. En 1952, Natalia va a vivir a Roma, y, en ese mismo ao, publica Tutti i nostri ieri, ttulo que toma de Macbeth, con el que recibi el Premio Charles Veillon y que se consider su contribucin a la literatura de la resistencia, adems de ser calificada por el famoso crtico Geno Pampaloni como el retrato sentimental de una generacin. Abandona el trabajo en la editorial Einaudi y pasa a hacer labores de asesora: en 1957, Italo Calvino le enva su novela El Barn rampante, para que le d su opinin.

Cuando vuelve de Londres, en 1962, se instala en la piazza Campo Marzio, donde vivir hasta el final de su vida con su hija Susanna, enferma desde nia. En 1963 publica Lessico famigliare, que ser un gran xito. Aos despus, en 1967, viaja a Estados Unidos donde viva su hijo Andrea, y, en mayo de 1971, va a la Unin Sovitica con una delegacin, aunque segua insistiendo en que no le gustaba viajar. En esos aos se interesa cada vez ms por el teatro, hasta el punto de empezar a escribir para la escena, rasgo que no abandonar hasta el final de su vida. Su primera obra, Ti ho sposato per allegria , aparece en 1965, a la que seguirn Linserzione (que representarn en Londres; y en Italia, dirigida per Luchino Visconti), La segretaria, Fragole e panna.  Tambin colabora con el cine, con Luciano Salce y Mario Monicelli, que llevan su teatro a la pantalla, e incluso llega a actuar: caracterizada como Mara Magdalena, la vemos en 1964 en la pelcula de Pasolini, Il Vangelo secondo Matteo, sujetando con la mano el manto que le cubre la cabeza. Pasolini, que le tena gran estima, le haba propuesto hacer ese papel: los dos comparten la inquietud de los comunistas italianos por la evolucin del pas, y coincidirn de nuevo en los das de la revuelta estudiantil, cuando Natalia se interroga por el hecho de que quienes protestan son los hijos de los ricos, como hizo Pasolini en su provocador texto Il PCI ai giovani! Ginzburg presiente que la agitacin de mayo del 68 es ms un conflicto generacional que un movimiento revolucionario. Tambin trabaj con Fellini, en un libro sobre sus pelculas; sola recordar que el Satyricon era una de las pelculas que ms le gustaban (un viaje a los continentes de la juventud).

Desde 1969, cuando muere Baldini, viva sola en el apartamento de Campo Marzio. Haca la compra, escriba, fumaba, iba a la casa de Sorrento en verano: la soledad la aplastaba. De esos aos es su novela Caro Michele (que Monicelli llevara al cine) publicada en 1973, donde utilizando el recurso epistolar la escritora aborda el terrorismo en la resaca del mayo de 1968, y, tambin, la soledad y la distancia: Se acostumbra uno a todo. Cuando ya nos hemos quedado sin nada., dice Anglica, la hermana de Michele. En La ciudad y la casa, que aparece en 1984, Ginzburg vuelve a utilizar la novela epistolar para abordar la dispersin de la familia, cuyos vnculos agonizan, atrapados sus miembros en el tedio, en el aislamiento y la incomunicacin, hasta el punto de que el protagonista, Giuseppe, slo conoce a su hijo Alberico a travs de las cartas de otros. Tiene una decidida postura en defensa del papel de la mujer en la sociedad. En La condicin femenina, ensayo que incluye en su libro Vida imaginaria, escribe: No me gusta el feminismo como actitud espiritual. Las palabras Proletarios del mundo, unos, las encuentro muy claras. Las palabras Mujeres de todo el mundo, unos, me suenan falsas. Para Ginzburg, mujeres y hombres eran diferentes, pero no antagonistas.

En 1977, vuelve a trabajar para la editorial Einaudi durante toda la jornada, leyendo manuscritos, y permanece en esa ocupacin hasta 1988. En 1981, traduce Madame Bovary, tarea que la absorbe y la hace feliz. En 1983, acepta presentarse como candidata a la Cmara de diputados. Participa en iniciativas parlamentarias para la defensa de las minoras, en asuntos que afectaban a las mujeres, visita crceles, interviene en la grave crisis creada por los euromisiles de la OTAN defendiendo para Italia una poltica de paz y desarme, incluso unilateral. Es reelegida diputada en 1987. Cuando, en septiembre de ese ao, se discute en el Parlamento la propuesta del gobierno italiano de enviar barcos de guerra al Golfo Prsico, Natalia hace una apasionada intervencin en la Cmara denunciando las intenciones del gobierno del pentapartito, y haciendo duras crticas al Partido Socialista de Bettino Craxi, que apoyaba el envo de la marina de guerra. Cuando, en 1989, Achille Occhetto propone la svolta della Bolognina para disolver el PCI, Natalia se muestra contraria, y defiende con pasin mantener el nombre del Partido Comunista y sus smbolos histricos; frente a las acusaciones de nostlgicos que dirigen los partidarios de Occhetto contra quienes mantienen la misma posicin que ella, y que agita agresiva e interesadamente la prensa y la televisin, Natalia contesta: La nostalgia es algo maravilloso, es slo nostalgia por el futuro. Cree que las races del Partido Comunista siguen siendo las mismas, los trabajadores, y que su lugar en el mundo sigue siendo imprescindible. En cambio, mantiene que quien debera cambiar su nombre es el Partido Socialista: qu lejano parecido existe entre el socialismo de Filippo Turati, Pietro Nenni y Riccardo Lombardi y el actual de Bettino Craxi o Claudio Martelli? Admiraba a Enrico Berlinguer: Natalia lo define como un hombre tmido, apacible, esquivo, triste, porque afrontaba la verdad. Cuando Berlinguer, en junio de 1984, cae fulminado en el mitin de la Piazza della Fruta de Padova, Natalia escribe un artculo donde recuerda su honestidad, su nobleza, su compromiso: Hace un mes, en el congreso socialista donde haba sido invitado, los socialistas lo recibieron con silbidos e injurias. No se movi, no dio signos de darse cuenta, sabiendo que la verdadera fuerza no responde a las ofensas, pasa por en medio de ellas como si fueran enjambres de moscas.

Mientras tanto, haba muerto, en 1985, Elsa Morante, a quien tanto admiraba, y escribe, dolorida, que en su entierro haba poca gente, apenas sus amigos, sin la presencia de las autoridades. Mondadori le propone publicar toda su obra en dos volmenes, que aparecen en 1986 y 1987. En esos meses, lee y traduce el libro de Molyda Szymusiak, sobre el terrible destino de una familia de la alta burguesa de Phnom Penh que es enviada al destierro por los partidarios de Pol Pot. Escribe la introduccin del libro, que titula Il racconto di Peuw, bambina cambogiana. Publica tambin sus artculos en libros como Nunca me preguntes, y No podemos saberlo, donde recoge su visin sobre la cultura italiana, las relaciones familiares, el aborto, libros o pelculas, incluso su censura al pontfice Pablo VI por no haber ido a ver a Franco en septiembre de 1975, cuando firm las ltimas cinco condenas a muerte. Tiene en esos aos una mirada pesimista sobre el futuro de Italia, y eso que ya no vera llegar la zafiedad del espectculo televisivo y poltico de Berlusconi. En 1989, Natalia publica Antn Chjov. Vida a travs de las letras , sobre un universo que le haba acompaado desde nia.

Cuando era jovencita, Natalia soaba con las pginas de Chjov, con capturar el frenes de la Perspectiva Nevski en lugar de la Piazza San Carlo y las orillas del Po, decepcionada por haber nacido en Italia y no en las riberas del Don; despus, la vida se le ira retorciendo entre los ecos de las palabras familiares, mientras escriba en sus cuadernos, a mano, sentada en el sof. Escribi su primer libro, La strada che va in citt,   para que le gustara a su madre, y, aos despus, le enseaba sus textos a su hijo, el historiador Carlo Ginzburg, cuyo mayor elogio era: no est mal. Porque Natalia Ginzburg nos contaba la vida de Natalia Levi (en mi vida hubo domingos interminables, desolados y desiertos), los interiores de familias a las que sentimos prximas, y quera ver el reflejo de sus pginas entre los suyos, porque ellos fueron siempre el destino de su escritura. Como Proust, recuperaba el tiempo perdido, guardado entre palabras familiares, y, tal vez, como escribi sobre las ciudades invisibles de Calvino, guardaba en sus ojos inquietos la memoria dolorosa de un tiempo que nunca volver.

Fuente: http://www.elviejotopo.com/revista/el-viejo-topo-num-346/

 



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