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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2017

Imputabilidad penal de menores: El derecho a ser condenados

CORREPI


Cada vez que un adolescente aparece involucrado en un delito grave, especialmente en aos electorales, vuelve a la tapa de los diarios el debate sobre la imputabilidad penal de los menores de edad. Polticos oficialistas (hoy, el mismsimo presidente Macri), opositores, opinadores profesionales, en fin, todos, claman por cambios en las leyes o en la forma de aplicarlas. Unos piden represin explcita a los gritos. Encerrarlos y tirar la llave, matarlos o esperar que se mueran. Otros son ms sutiles, hablan de un abordaje integral de la problemtica (?) y mechan en su discurso palabras como reinsercin, resocializacin, garantas y derechos. Pero marchen presos.

Paralelamente, jams escuchamos a esos que salen a los gritos contra los menores criminales sugerir siquiera que haya mano dura y tolerancia cero para la infinidad de delitos, muy superior en cantidad y calidad, que diariamente protagonizan policas, gendarmes, prefectos, guardiacrceles o militares, ni para los crmenes de la burocracia sindical, de los empresarios y funcionarios.

Nos saturan desde los medios hegemnicos con afirmaciones como que, en Argentina, ser menor de 16 aos es tener licencia para matar. Silencian que, con las actuales leyes vigentes, ningn pibe, culpable o inocente, es impune si es pobre. Si tiene ms de 16 aos, va a juicio como cualquiera, slo que lo juzga un tribunal que tiene un cartelito en la puerta que dice Menores, y, en lugar de ir a una crcel, va a un instituto, como el Rocca, el San Martn o el Belgrano, donde el mismo cartelito es la nica diferencia.

Y si tiene 13, 14 o 15 aos, es todava peor. Es cierto que no se lo juzga ni se le aplica una pena, porque es inimputable, pero el juez tiene la potestad de decidir que debe ser internado en algn instituto, o, si tiene suerte, es adicto y hay cupo, en alguna comunidad teraputica. En uno u otro caso, en algn momento va a salir, abusado, violado, embrutecido, mucho ms adicto de lo que entr, y listo para que lo fusile el primer polica con el que se cruce en el barrio.

O no va a salir nunca, como Ariel Llanos, Marcelo Zafatle, Nstor Salto, Germn Medina, Rodolfo Arancibia, Mara del Carmen Venencio, Marcos Dunda, Maximiliano Rodrguez, Luis Ordez, Fabin Lucero, Jonathan Retamoso, Marcelo Lpez Pavn, Santiago Romano, Juan David Fernndez, Santiago Romano, Guillermo Palleres, Micaela Romero, Diego Borjas, Maximiliano Graziano, Lucas Simone y muchos otros pibes y pibas muertos en alguno de esos lugares de proteccin y contencin en todo el pas. Dicho sea de paso, ninguno de ellos haba cometido un hecho de sangre. Muchos, como Germn Medina, ni siquiera haban sido acusados por un delito, sino que estaban internados por razones asistenciales, para satisfacer necesidades morales y materiales que sus familias no podan proveer, y que el Estado resolvi matndolos.

Nos dicen tambin que hay un vaco legal, que hay que instaurar a nivel nacional un rgimen penal juvenil similar al que ya rige en otras provincias, como la de Buenos Aires, con el argumento de que ser juzgado da a los pibes el derecho a defenderse. De nuevo, es cierto que la ley nacional que rige el procedimiento penal de chicos menores de edad es de 1980, pero la implementacin, en muchas provincias y pases limtrofes, de sistemas de responsabilidad penal juvenil no han modificado la vulnerabilidad y la injusticia que padecen los hijos de los pobres.

Tanto las leyes provinciales ya vigentes, como los diferentes proyectos existentes y que se vienen, declaman con cuidado cuanto derecho y garanta procesal recordaron sus autores, e invocan a cada paso la constitucin y pactos internacionales. As, empaquetan con un velo polticamente correcto la sujecin de pibes de 14 aos a un rgimen penal similar al de los adultos, que ni siquiera excluye el arbitrario procedimiento sumarsimo y sin defensa de la flagrancia.

Parte del discurso para la tribuna se nota cuando hablan de la necesidad de que los procesos sean rpidos, y que todo el trmite, desde su inicio hasta la sentencia, dure un ao o menos. Cualquiera que camine los tribunales sabe que slo se pueden cumplir esos plazos con condenas express, usando los juicios abreviados, en los que toda la actividad del defensor oficial se reduce a la extorsin (firm el abreviado, pibe, te conviene), o con el sistema de la flagrancia. Esos mecanismos, aplicados a la realidad material de los chicos que son judicializados en nuestro pas, los ms pobres y vulnerables, son formidables herramientas de disciplinamiento social, que no consagran el derecho al debido proceso, sino el derecho a la condena.

Imputables o inimputables, hoy las crceles de nios estn llenas, y ninguno es el hijo de un empresario, un poltico o un funcionario. Esos, cuando cometen un delito, son tan impunes como sus padres.

Todo este debate sobre la imputabilidad penal de los menores de edad trata, en realidad, de cmo exterminarlos en mayor nmero, al menor costo posible, y que los que queden vivos, sirvan de clientes para las porqueras que trafica la burguesa, y de mano de obra esclava para su polica. Y que aprendan que si se rebelan, si dicen no, les puede pasar como a Luciano Arruga.

Nos quieren imponer un falso debate legislativo, escondiendo detrs de la biblioteca los cadveres de miles de pobres, hoy al ritmo de uno por da. No quieren que veamos que, mientras se mantenga el carcter clasista del sistema judicial y de todo el aparato estatal, los nios pobres seguirn muriendo en los reformatorios. Y por supuesto, tambin seguirn siendo pobres.

Fuente: http://correpi.lahaine.org/?p=1857



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