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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2017

[Uruguay] Entrevista a Sergio Sommaruga, Secretario de Asuntos Laborales del Sindicato de Trabajadores de la Enseanza Privada (SINTEP)
"El modelo estabilizador del progresismo, a la luz de estas nuevas bases econmicas, no tiene margen para sostenerse"

Hemisferio Izquierdo


Hemisferio Izquierdo (HI): Qu balance poltico se puede hacer del ao que termina?

Sergio Sommaruga (SS): Tener como referencia un ao para hacer un anlisis poltico tiene sus ventajas y sus defectos. Por un lado tiene una virtud ordenadora, hay un ciclo preciso, determinado, cosa que ayuda a enmarcar e identificar variables, los procesos, las decisiones y sus consecuencias. Vamos de enero a diciembre, ese es nuestro terreno de anlisis. No hay como perderse. Pero la utilidad de la demarcacin cronolgica tiene que ser acompaada de otras pistas. Se necesitan otros elementos ordenadores para hacer el anlisis poltico.

Es importante saber qu cosas vamos a relevar. Cules son las reas del comportamiento social en los que vamos a recalar, qu actores son de nuestro inters y en base a qu criterios vamos a valorar lo que tenemos enfrente.

Sepan ustedes disculpar que me extienda mnimamente en estas cuestiones de mtodo. Pero en las circunstancias actuales, no me parece una prdida de tiempo insistir en consideraciones de tipo epistemolgicas respecto a los anlisis polticos. Vale esto al menos por dos razones, p orque el anlisis poltico es parte de la prctica poltica. La interpretacin que hacemos de las cosas termina funcionando como una especie de brjula, una referencia de sentido para orientar nuestras propias perspectivas de intervencin. No necesariamente un buen anlisis nos deparara buenos logros prcticos, pero ciertamente que un mal anlisis nos llevar a decaer en la incidencia de las acciones. La otra razn refiere a una consideracin an ms de fondo: no hay neutralidades ideolgicas en la accin poltica.

La lucha de clases no se detiene en las puertas de la reflexin. Menos lo hace en el mbito de las acciones y decisiones que van dan forma y contenido al curso de la vida de las sociedades. En tal sentido, toda perspectiva de anlisis poltico tiene presupuestos tericos, referencias metodolgicas y sobre todo, un anclaje de intereses del punto de vista de clase.

Lo que trataremos hacer aqu es aportar un conjunto de valoraciones que trasciendan los coyunturalismos y se inserten en la bsqueda de claves estratgicas, desde una perspectiva de compromiso con los procesos de acumulacin de fuerzas para los cambios sociales.

En tal sentido lo que vamos a tratar de rastrear son algunas tendencias de comportamiento de las contradicciones principales del conflicto social y valorar las condiciones de posibilidad que habilitan en el plano de la construccin poltica.

Por razones de espacio, vamos a circunscribir este breve anlisis a identificar solamente un par de centros de inters en relacin con la coyuntura nacional. Creo que por la naturaleza de su influencia, el anlisis de estos factores colabora a ordenar otras aristas posibles del anlisis.

El ao que cierra, y en buena medida el pasado 2015, puede ser razonablemente entendido como un punto de inflexin en curso. A qu me refiero? A que hay algo nuevo y distinto en la configuracin de la coyuntura que caracteriz el perodo progresista. La matriz causal de esa novedad en proceso refiere al flujo decreciente de renta de la tierra y, en segundo trmino, al enfriamiento de la captacin de capitales trasnacionales. Sobre todo la primera tiene un peso gravitante en Uruguay, ya que es condicin diferencial de la insercin internacional del pas en el concierto de las relaciones inter-capitalistas a escala mundial.

Este movimiento contractivo de la masa de la renta tiene la suficiente fuerza condicionante como para replantear el esquema econmico nacional y por tanto, a la dinmica de las tensiones y contradicciones del conflicto social.

La nueva configuracin de las condiciones materiales tuvo y tiene repercusiones en el plano de la accin poltica.

Esta nueva materialidad empieza a mostrar su sintomatologa. Se nota en el presupuesto y la tendencia a la desinversin pblica, en el enlentecimiento del crecimiento del salario real, incluso con empujes decrecientes. Se nota en la persistencia del desempleo y en la cada del descenso de la informalidad. Se nota en el recorte de las polticas de amortiguacin de la desigualdad social y en las iniciativas regresivas que se vienen para la seguridad social. Estos, junto a otros, son movimientos que tienden a proteger al capital sobre el trabajo.

Nada en la lucha de clases es ajeno a la poltica, menos que menos, la economa. Una de las principales consecuencias cruciales en desarrollo, tiene que ver con que el modelo estabilizador del progresismo, a la luz de estas nuevas bases econmicas, no tiene margen para sostenerse. El rol de redistribucin del ingreso que operativizaron los gobiernos de FA y que en buena medida representaron una fuente de alivio para cientos de miles, tiene su cortina de hierro en el lmite que impone el patrn de acumulacin. Dicho de otra manera, el lmite a la amortiguacin social del conflicto de clase tiene su lnea roja en que los ricos sigan siendo pocos y ricos y los pobres sigan siendo pobres y cientos de miles.

Mientras hubo crecimiento de la renta de la tierra, se pudo repartir sin alterar significativamente la distribucin social del ingreso, pero la concentracin de la riqueza qued como el principal testigo del carcter capitalista del proyecto econmico gubernamental. Ahora que baja la marea la distribucin social del ajuste se procesar en funcin de la clase social.

HI: Qu perspectivas ves para 2017? Cules son las principales tareas y desafos a enfrentar?

SS: Creo que el primer paso, por decirlo as, pasa por darse cuenta que hay una suerte de articulacin de factores con gran espesor poltico y con potencial suficiente para cambiar la forma en que se vino desarrollando la lucha de clases.

Estos factores son: una nueva base material econmica, una ofensiva de la derecha que pugna por recomponer su hegemona total y una fuerza de gobierno que hace rato lleg a los lmites histricos de sus posibilidades de cambio social. Entiendo que, en trminos tendenciales, hay en curso un cambio de coyuntura que puede dar lugar a un cambio de etapa, es decir, a la apertura de una nueva correlacin de fuerzas.

La concrecin de esa alteracin en las relaciones de fuerza no est determinada de forma cerrada. No es que vaya a pasar s o s. Pero lo que aparece como novedad es la condicin de posibilidad real y concreta para que eso acontezca. Hace 10 aos atrs una cosa as no estaba en el tablero.

Lo importante es saber que este cuadro de situacin no es ajeno para nadie, pero principalmente para los de arriba. Si hay algo que tiene la clase dominante es conciencia de clase. La derecha orgnica, en vistas a este nuevo escenario econmico, ya pertrech sus fuerzas y se aprest al combate. Adems, estn ciertamente excitadas por sus epifanas en Argentina, Brasil y por el acecho a Venezuela. Si no fuese por la propia crisis de representacin de la que adolece la derecha partidaria, la ofensiva sera mucho ms furibunda. Hoy la vanguardia del proceso de recomposicin de la derecha lo lleva adelante las corporaciones mediticas y las cmaras empresariales ms que los propios lderes partidarios de la derecha.

El asunto es que descansarse en el demrito ajeno no soluciona las debacles propias. En todo caso es una cuestin de tiempo.

Por su parte, la fuerza de gobierno est ms preocupada por relanzar el proceso de captacin de inversin extranjera directa para as recrear las condiciones que le dan oxigeno a su pacto distributivo, que en redefinir el rumbo estratgico del proceso social uruguayo. Es eso o perder. Lamentable pero cierto. Los lmites del pacto policlasista en que se funda la fuerza de gobierno, se impone como una soga que se va sobando para ponerse en el propio cuello, como hizo el Don Zoilo de Barranca abajo . Lo preocupante es que ante este proceso quien ms pierde son los que dependen de la venta de su fuerza de trabajo para no quedar a la vera del camino.

Ahora bien, el 2017 va a traer una gran batalla tctica y un conjunto de tareas de acumulacin de fuerzas con perspectiva estratgica. Por un lado est la lucha presupuestal como gran escenario de contienda, que en definitiva es la batalla por las condiciones materiales que sostienen las funciones sociales del Estado y los derechos fundamentales de los pueblos. La lucha presupuestal va a reflejar a cuerpo entero lo que venamos diciendo antes: el agotamiento de las bases materiales en que se sostuvo el pacto distributivo del progresismo. En ese marco hay que tener claro cul es el trasfondo de lo que va a estar en juego, es decir, la distribucin social del ajuste.

Al mismo tiempo hay que desplegar la mirada de tareas de naturaleza estratgica que necesitamos con urgencia. Porque si hay condiciones para un cambio de etapa, no las podemos desaprovechar, hay que intentarlo con todo lo que se tenga.

Pero nada ser posible, ni aprestarse para la batalla presupuestal, ni para las tareas estratgicas, si no se es implacable con la defensa y fortalecimiento de la unidad del pueblo socialmente organizado.

Todos sabemos (ellos y nosotros) que lo que pas en Brasil, aqu no lo podran haber hecho. Solo con eso no alcanza, pero sin eso nos podemos garantizar ser meros espectadores de nuestra propia derrota.

Fuente: http://www.hemisferioizquierdo.uy/single-post/2016/12/13/Entrevista-a-Sergio-Sommaruga



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