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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2017

Podemos: Aprender de los errores

Antonio Antn
Rebelin


Dirigentes de Podemos nos han ofrecido un lamentable espectculo con ocasin de su posicionamiento para la prxima Asamblea Ciudadana, llamada Vistalegre 2: S que os estamos avergonzando, dice Pablo Iglesias, Secretario General. As, seala que es la peor imagen presentada en sus tres aos de vida y califica la situacin de espiral de torpeza (en la que se incluye) que hay que parar. A su vez, igo Errejn, Secretario Poltico, habla de que a Podemos le toca madurar.

Empiezo con estos dos conceptos expresados por los mximos lderes de Podemos y referencia de sus respectos equipos y tendencias: existe torpeza e inmadurez. Creo que son tiles como punto de partida para remarcar el talante unitario y constructivo con el que voy a abordar estas reflexiones. No se me escapa que ambas palabras pueden tener muchas aristas y sentidos. Estn referidas a la actual polmica sobre la existencia de diferencias estratgicas y organizativas (como reconocen ambos, as como la tercera corriente, la Anticapitalista, liderada por Miguel Urbn). Igualmente, reflejan una pugna por el refuerzo del liderazgo respectivo y las posiciones organizativas a conseguir.

Asistimos a un proceso intenso de reagrupamientos internos y expresin de lealtades orgnicas para condicionar el tipo de orientacin poltica y el nuevo equilibrio de los distintos sectores en las estructuras dirigentes. Supone, por tanto, una fractura importante en la direccin, con la distribucin, prcticamente por la mitad, de los apoyos de las dos principales sensibilidades, segn la reciente consulta, con cerca de cien mil participantes, sobre los procedimientos a seguir: 41,6%; 39,1%, y 10,5%, respectivamente. De entrada, se ha expresado con libertad y transparencia una gran pluralidad de posiciones y un sistema participativo encomiable. Nada que ver con la opacidad, la restriccin a los disidentes o la capacidad de coercin que ejercen los aparatos dirigentes del PP y el PSOE (y Ciudadanos), con su poder institucional y su vinculacin al poder establecido, y que se han servido de esta pelea para esconder sus propios problemas de credibilidad social y democrtica.

En todo caso, hay consenso, dentro y fuera de Podemos, sobre que los efectos polticos y organizativos no hay sido positivos sino que le han debilitado. La conclusin es clara: hay que corregir las torpezas y ser ms maduros y unitarios. Dejando al margen la instrumentalizacin y el gozo de los poderosos y su aparato meditico, la dificultad est en establecer la dimensin y gravedad del destrozo producido, sus causas y responsabilidades y, ms difcil, qu y cmo enmendarlo. As, es imprescindible profundizar en el diagnstico y, sobre todo, aprender de los errores cometidos y las deficiencias observadas y avanzar en la construccin de un sujeto poltico tan valioso y necesario como Podemos. Luego vuelvo sobre ello. Antes, un rodeo para explicar el enfoque adoptado y justificar las conclusiones.

Espritu crtico y talante integrador y democrtico

Soy un ciudadano de a pie, partcipe del cambio social y poltico. No tengo informacin directa de los debates y las relaciones orgnicas en las estructuras dirigentes. Cuento con la informacin publicada (no toda) y datos indirectos y fragmentarios de la realidad interna de la direccin partidista. Lo que s es pertinente decir es que llevo medio siglo en el activismo social y el compromiso poltico e intelectual, siempre con espritu crtico, actitud transformadora y talante democrtico. Desde mis primeros pasos juveniles, all en los aos sesenta, de la mano de Paolo Freire, he valorado la pedagoga activa, con un enfoque social para promover la capacidad crtica y el empoderamiento de las capas oprimidas. Todava a mi alumnado universitario (aspirantes a maestras y profesores de enseanza secundaria) les recuerdo lo ms importante para su futura actividad docente: capacidad para seguir aprendiendo durante toda la vida, particularmente, con la experiencia superadora sobre sus lmites y equivocaciones.

En la vida y, sobre todo, en poltica es imposible no cometer errores; hay que prevenir y evitar que sean graves y con consecuencias irreversibles; es fundamental captar lo nuevo, ser capaces de aprender y, as, transformar la realidad. Esa cualidad es bsica para los dirigentes polticos, especialmente del campo progresista, para los que es fundamental la lucidez y la tica; no as para los de las derechas, que controlan los resortes del poder. Se lleva mal con la soberbia, la intransigencia, el dogmatismo y la prepotencia.

Desde hace un siglo, existen abundante teora poltica y sociologa crticas de las organizaciones partidistas (precisamente a raz de la experiencia de la primera gran formacin poltica progresista, el Partido Socialdemcrata Alemn-SPD). Tambin contamos con la experiencia de los viejos movimientos obreros y populares (desde el siglo XIX) y los nuevos movimientos sociales (desde la dcada de los sesenta), as como de las polmicas y tradiciones anarquistas, socialdemcratas y comunistas sobre qu tipo de organizacin construir para la emancipacin de los pueblos y las clases populares. La historia social y poltica nos ofrece enseanzas, mayormente, de cmo no se deben hacer las cosas, que nos ayudan a no caer en similares defectos (aunque hay que recordar que el ser humano es el nico animal que tropieza dos veces en la misma piedra). Resumo los dos criterios normativos fundamentales, a veces solo admitidos de forma retrica: calidad democrtica y tica, y representacin y compromiso con la ciudadana, con la mayora social.

El aspecto principal es afrontar el desafo de una nueva formacin poltica, de un partido-movimiento de nuevo tipo, superador de los defectos e insuficiencias de los partidos polticos tradicionales y de las limitaciones de las organizaciones sociales. Esa exigencia colectiva est derivada del reto transformador que en esta etapa histrica ha sido depositado sobre la ciudadana crtica espaola y su representacin poltica, en el marco europeo de la pugna por la derrota de la austeridad, el autoritarismo institucional y la regresin socioeconmica. Est ligada, por un lado, a la confrontacin con el poder liberal-conservador y las presiones de la extrema derecha xenfoba y reaccionaria, y por otro lado, a la conformacin de un bloque social y poltico progresista, representativo de la mayora popular y con un horizonte democrtico y de justicia social.

Por tanto, aparte de la experiencia y la reflexin terica e histrica, me sito como analista de las respuestas sociales a la crisis socioeconmica, institucional y territorial y la articulacin del cambio social y poltico, en esta ltima dcada. Podemos y su direccin tiene una gran responsabilidad con la conformacin de un nuevo sujeto poltico en Espaa. Acert en su proyecto y ha cubierto una primera etapa como representacin y consolidacin de un electorado indignado con la deriva regresiva y autoritaria del poder establecido. Ha contribuido a romper la inercia continuista del bipartidismo y articular una alternativa de cambio sociocultural e institucional. El acoso de los poderosos no se ha hecho esperar y se incrementar en la medida que se abran ms dinmicas de cambio.

Por otra parte, Podemos es una realidad poltica y organizativa compleja y diversa: desde Galicia y Asturias hasta la Comunidad Valenciana y Les Illes; desde Canarias hasta el Pas Vasco y Navarra; desde Andaluca hasta Catalua. Y todo ello, como no, pasando por la Comunidad de Madrid. Ya ha articulado buenas relaciones y alianzas en las candidaturas municipalistas, con capacidad de gestin institucional en las grandes ciudades, en las confluencias de Galicia y Catalua, as como con Izquierda Unida, Comproms y otros grupos.

Pero, aparte de las sensibilidades polticas e ideolgicas, tambin existe otra realidad poco reconocida, varias categoras de inscritos con distintas funciones y estatus, particularmente dos: varios miles de cargos pblicos, cuya prioridad es la accin institucional, representativa o de gestin, aunque vinculados con los procesos de legitimacin social y participacin democrtica; varias decenas de miles de activistas (y hasta el medio milln de inscritos del conjunto), en redes y grupos sociales, la mayora desde el voluntariado, con la voluntad de difundir los mensajes, conectar con la gente, encauzar sus demandas y mejoras, promover su participacin poltica y electoral y estimular su movilizacin social. Son imprescindibles y complementarias, pero generan dinmicas distintas no exentas de tensin. Todo debe confluir en la articulacin de un amplio movimiento popular y ciudadano, soporte y en interaccin con la representacin poltica, electoral e institucional, de un campo cvico mayoritario por el cambio social y poltico.

En todo ese conglomerado y ante esa gran tarea, el respeto a la pluralidad, el estilo cooperativo e integrador y la actitud democrtica y unitaria son esenciales. Y, adems, hay que aadir la gran diversidad poltica de las fuerzas progresistas en el Sur europeo, empezando por los pases ms prximos, Grecia y Portugal, y los ms inmediatos, Francia e Italia, lo que supone otro reto articulador.

Una formacin poltica de nuevo tipo

No entro en los dilemas de estrategia poltica, sobre los que habr que volver. Slo decir que las conocidas dicotomas moderacin-radicalismo, transversalidad-confrontacin con el poder, trabajo institucional-arraigo en la calle, ganar mayoras-activar a la gente me parecen simples, parciales y no antagnicas; es decir, pueden ser complementarias y deben articularse en un mismo proyecto poltico, aun con nfasis diferentes.

Tras el 20-D, en la decisin ms transcendental sobre la posicin ante el pacto PSOE-Ciudadanos, hubo opiniones distintas pero las bases de Podemos, con una participacin de doscientas mil personas y cerca del 90%, rechazaron el apoyo a ese Gobierno, exigiendo un programa negociado y de progreso y un Ejecutivo de coalicin. La coalicin con IU en Unidos Podemos tambin ha sido controvertida pero aprobada mayoritariamente.

El problema es que no hemos contado, hasta ahora, con las otras dos (supuestas) propuestas estratgicas (Anticapitalistas la tiene ms definida), convenientemente desarrolladas y argumentadas. Y as es difcil establecer la dimensin de las diferencias polticas y las bases comunes sobre las que conformar un acuerdo amplio. La gente nos hemos visto sumergido en la cultura del tuit, marco no muy funcional para explicaciones, debates y consensos. Los tuit, como antes las consignas (en carteles, pancartas y octavillas), los libelos en verso de nuestros literatos barrocos o el clsico refranero popular, por su capacidad sinttica y amplia difusin y si sintonizan con la experiencia popular, son fundamentales para la divulgacin cultural y la diferenciacin sociopoltica. Pero son limitados como dilogo y, por tanto, para la deliberacin estratgica y la decisin equilibradas. El tipo habitual de tertulias y debates televisivos tampoco ayuda, y el clima hostil de los poderosos y sus aparatos mediticos tergiversan los significados, incluso el sentido de las palabras.

Pero estas insuficiencias discursivas, de falta de contenido poltico elaborado y mecanismos comunicativos esquemticos, se han visto agravadas por un importante hecho poltico-organizativo: la fractura del ncleo dirigente (dominante en Vistalegre 1), en dos partes similares con la voluntad de reafirmar su estatus organizativo o de poder interno. La dinmica desencadenada, no inevitable, es la de sumar fuerzas y lealtades simbolizadas por Pablo Iglesias e Iigo Errejn.

Hasta aqu, no habra problemas, si hubiera proyectos contrastados, talante unitario y mtodos apropiados. Incluso se podra explicar la disputa representativa y leal por la distribucin del poder interno, la llamada correlacin de fuerzas que aspira cada sector en las estructuras dirigentes, incluido las territoriales. Cada cual trata de condicionar la estrategia poltica y negociar la posicin orgnica para influir mejor, a su modo de ver, en el proceso poltico y colocarse en situacin de ventaja para el reparto de las posiciones institucionales que se esperan para las siguientes elecciones municipales y autonmicas (y las generales si se adelantan). Se podra justificar y debatir con transparencia desde el punto de vista del respeto a la pluralidad y la legitimidad de cada sector a buscar el apoyo de la mayora de la organizacin.

No obstante, la dbil formulacin analtica, programtica y estratgica ha facilitado la polarizacin excesiva de liderazgos, la pugna descarnada por las garantas en la distribucin del poder interno, con su secuela de descalificaciones polticas y desprestigios personales. Se construyen unas identidades de grupo (sensibilidad, sector, corriente o tendencia), a veces, por encima de la pertenencia colectiva y los objetivos comunes. Se habla de proyectos distintos cuando se reconoce que son complementarios y las diferencias no nos insalvables. Aparece el emplazamiento y el regateo de parte.

Esta dinmica perversa nos empuja a ser pablistas, errejonistas o anticapitalistas, antes que compartir el proyecto unitario de Podemos, ser podemitas, cuya nueva definicin queda en la penumbra con pequeos y variados destellos emotivos o de buena voluntad. Se han producido formulaciones extremas, caracterizaciones sesgadas del otro, utilizacin del todo vale, es decir, prcticas poco democrticas. Pablo Echenique, hace un ao, antes de ser Secretario de Organizacin, ya hizo un avance de vicios y defectos organizativos. Es una dinmica antigua que hay que cortar, la de profundizar la divisin, sin justificacin tica o poltica, y conformar sectas o grupos de presin con la pretensin de apropiarse de los recursos colectivos, simblicos o materiales, ms all de los mritos propios, y marginar al otro. Hay que respetar el pluralismo de las distintas sensibilidades y articular las diferentes identidades o afinidades, al mismo tiempo que el proyecto comn y un exquisito talante democrtico, bajo el riesgo de la disgregacin y el deterioro poltico y electoral.

En todas las tradiciones polticas, con la distincin del alcance de quien tiene ms poder y quien tiene menos, hay experiencias de prepotencia jerrquica: liberal-conservadoras, socialdemcratas, comunistas, nacionalistas, populistas o anarquistas. A la direccin de Podemos le ha faltado sensatez, le ha superado el proceso de la necesaria adaptacin y maduracin. Su problema actual de credibilidad cvica es por la percepcin pblica de su limitada calidad o cultura democrtica en la regulacin del poder interno, su distribucin y su control; ms ante la expectativa de lograr posiciones de Gobierno.

En una gran institucin u organizacin poltica compleja es normal que haya diferencias de ideas e intereses, as como una pugna legtima sobre esa distribucin del poder. Pero ms all de los necesarios cdigos ticos y procedimientos democrticos, superiores a los de otros partidos polticos, los lderes tiene una responsabilidad suplementaria: es necesario evitar las dinmicas sectarias y las prcticas burocrticas y prepotentes para reforzar la posicin propia y deslegitimar la del contrario. El dficit unitario e integrador, en la medida que se produce y se visualiza, les supone un desgaste de su prestigio y liderazgo que, por supuesto, pueden y deben remontar.

Tenemos que evitar una Asamblea Ciudadana fallida, que enquiste la divisin o no defina un camino compartido. La batalla prolongada y visceral por proyectos divergentes y posiciones orgnicas hegemnicas de una parte conduce al fracaso. Necesitamos un compromiso amplio con un proyecto comn, un equilibrio (quiz algo inestable) sin ganadores ni perdedores, ganando todas las personas partcipes del cambio, aun con diferencias sustantivas y reequilibrios representativos. Los objetivos son ambiciosos y la lealtad es, sobre todo, con ellos y con la gente.

El prximo ciclo debe ser de consolidacin y ampliacin del apoyo ciudadano y de avance en la construccin de un sujeto poltico ms amplio con el conjunto de Unidos Podemos y convergencias. El aprendizaje hoy, vale para maana. Faltan dos/tres aos para el prximo asalto institucional, en un contexto de prolongacin de la crisis sistmica. Vistalegre 2 debe prepararnos para ello, pero quiz sea necesario, adems de una evaluacin permanente, realizar ante ese desafo un tercer proceso reflexivo, deliberativo y constitutivo.

La expectativa de crear un nuevo tipo de formacin poltica popular, ms integradora y democrtica, habr que verla con ojos ms realistas y perseverantes. Quiz, si sale bien, tengamos enseanzas constructivas del proceso de constitucin del nuevo sujeto poltico en Catalua, de la mano de los comunes y el liderazgo de Ada Colau y Xavier Domnech. En todo caso, el liderazgo colectivo que representaba el cartel de Unidos Podemos del 26-J es ms adecuado para la prxima etapa. La solucin: Atarse los zapatos, al mismo tiempo que aprender y corregir el rumbo.

Antonio Antn. Profesor de Sociologa de la Universidad Autnoma de Madrid. Autor de Movimiento popular y cambio poltico (UOC).

@antonioantonUAM

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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