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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2017

Los espaoles y la UE

Julio Anguita
Rebelin


ngela Merkel ha dicho de la UE que est en una situacin crtica. Jean Claude Juncker, Presidente de la Comisin Europea, ha incidido tambin en la idea de crisis existencial a la par que sentenciaba: Nunca he visto tan poco en comn entre nuestros Estados miembros. En Junio de este ao Reino Unido pona fin a su pertenencia a la UE. Y aqu en Espaa ya son conocidas las presiones y prisas de Bruselas para que el Gobierno ponga en marcha ms recortes y ms reformas del llamado mercado laboral. Tiene esto algo que ver con el edulcorado e hiperblico discurso europesta que desde el estatus econmico, poltico y meditico se ha ido vertiendo, desde hace dos dcadas, sobre las cabezas de la ciudadana espaola? El hecho cierto es que el Eurobarmetro del 2013 seala que solamente el 17% de los espaoles confa en la UE, cuando en el 2004 era el 65% Por qu?

En 1997, el que fuera Canciller de Alemania, Gerhard Schrder, adverta que el euro traera ms paro. Entre los aos 1996 y 1998 la Revista del Crculo de Empresarios de Madrid publicaba artculos de algunos ex Ministros de Economa en los que se deca que el Tratado de Maastricht (padre de la actual UE) era una reforma constitucional encubierta. En Mayo del 2012 Felipe Gonzlez escriba en el Diario El Pas que Cuando se decidi que hubiese una moneda nica, el euro, y un Banco Central nico, nos olvidamos de unos cuantos elementos fundamentales para que el sistema funcione como es debido A qu se refera Gonzlez? Pues nada ms y nada menos que a las condiciones necesarias que la ortodoxia econmica vigente exige para crear una Zona Monetaria ptima: convergencia de las economas, convergencia fiscal en un espacio territorial en proceso de cohesin econmica y social. El euro se organiz contra la lgica ms elemental. No se puede tener una moneda comn para un territorio en el que las diferencias econmicas, sociales y territoriales son cada da mayores.

Es posible que al llegar aqu, los lectores me imputen que apenas he hablado de la UE y s ms del euro. No les falta razn, pero es que la actual UE no tiene nada que ver con los sueos de Vctor Hugo, la apuesta poltica de Stresemann, Arstides Briand, Spinelli, e incluso Jacques Delors. Y muchsimo menos con la propaganda europesta derramada sobre las cabezas de los espaoles en la dcada de los noventa. Desde el Acta nica Europea hasta la actualidad pasando por los Tratados de Maastricht, Niza, msterdam o Lisboa, la UE ha ido renunciando a la Unin Econmica, la Unin Poltica, la Poltica Exterior Comn y especficamente europea y a lo que es todava peor: ser un referente de Derechos Humanos. La crisis de los refugiados me exime de mayores comentarios. Hoy por hoy la UE es un conglomerado de pases subdividido en tres subconjuntos que marchan a distintas velocidades y en el que el de la eurozona, con diferencias cada vez ms acusadas entre el Norte y el Sur, domina con ms evidencia el IV Reich alemn. La UE, hoy por hoy, ha quedado reducida al euro, sus servidumbres y sus consecuencias nefastas para los pases del Sur de Europa. .

Pero todo esto, que ocurre y ha ocurrido ante nuestros ojos, pasa desapercibido para el debate intelectual, poltico y ciudadano. El silencio es clamoroso. El Reino de Espaa ha cedido Soberana, ha cambiado su Constitucin por presiones forneas e inexplicadas por los poderes pblicos. Somos conscientes de que es verdad lo que ha reconocido el FMI sobre la creciente desigualdad, precariedad y falta de horizonte para la juventud. Vemos crecer una Deuda Pblica por la que en concepto de intereses pagamos diariamente 105 millones de euros. Una Deuda sobre la que recae la sospecha, ms que fundada, de que es ilegtima en un 65%...Ante esto el discurso oficial se escuda en que pacta sunt servanda y que, en consecuencia, se deben cumplir los tratados firmados. Lo que ocurre es que esa obligatoriedad parece no regir para los Pactos Econmicos y Sociales de la ONU que Espaa firm en 1977, ni tampoco para el Pacto de la Carta Social Europea de 1961 de tan obligado cumplimiento como los de la UE. El artculo 96 de la Constitucin no distingue a la hora de su cumplimiento ni de fechas ni tampoco de mbitos. Precisamente por la obligatoriedad constitucional de aplicarlos.

Una parte de la otrora confiada ciudadana comienza a barruntar que alguien y/o algunos intereses econmicos, mediticos e ideolgicos les vendieron una mercanca averiada. En funcin de esta suposicin, que en nuestro caso es conviccin, el Colectivo Prometeo ir publicando una serie de artculos que bajo el lema de La UE, una cuestin nacional, abordar nuestra opinin sobre esta problemtica de tan vital importancia para nuestros compatriotas. Invitamos a colectivos, fuerzas polticas y sindicales, colegios profesionales y Universidad, a contrastar opiniones, conclusiones y propuestas sobre esta cuestin que nos afecta a nosotros pero fundamentalmente al futuro de nuestros hijos y nietos...

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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