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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2017

Hait, un sueo que reapareci tras el terremoto y en medio de la tragedia

Wooldy Edson Louidor
Alainet


Los estragos provocados por el terremoto que devast gran parte de Hait el 12 de enero de 2010 dejaron claro que este pas afrocaribeo no es simplemente el pedazo de una pequea isla (que figura entre los pases ms pobres del mundo), sino un sueo que acarician muchos haitianos y haitianas. Sueo por el que varios hijos e hijas de este pas fueron asesinados, exiliados y humillados. Sueo que no dejan de soar: escritores, intelectuales, activistas de derechos humanos, periodistas, lderes campesinos, negros del continente americano y del mundo entero, as como conocedores de la historia de este gran pequeo pas.

Vivir en el Hait post-terremoto era oscilar entre la crudeza de la realidad de un pas destruido y la emergencia de la utopa de reconstruir una nueva sociedad libre de la pobreza, democrtica, independiente, justa y fraterna. De todos lados emergan iniciativas y propuestas articuladas por ciudadanos haitianos dentro y fuera del pas para contribuir, desde sus capacidades y experticias, al diseo de un plan de reconstruccin nacional.

Una vez ms, se concret la idea de que Hait no se acaba ni en una isla ni en el hoy: traspasa las fronteras temporales y espaciales. Se encuentra en Miami, Nueva York, Quebec, Santo Domingo, Mxico, Bogot, Pars, etc. Hubo un impulso transnacional por devolver la dignidad al pueblo damnificado, cuya historia es una referencia para la independencia de los pueblos, los derechos humanos, la dignidad. Los haitianos, experimentamos el mismo sentimiento que habamos vivenciado despus del derrocamiento de la dictadura de los Duvalier el 7 de febrero de 1986: el orgullo de pertenecer a Hait y de trabajar por construirlo desde abajo.

Varios movimientos campesinos, obreros, feministas, artistas, religiosos, comerciantes y defensores de derechos humanos en Hait, colectivos de profesionales en el exterior, ciudadanas y ciudadanos de a pie y la dispora haitiana en su conjunto expresaron de una manera u otra su voluntad de participar en la reconstruccin de su pas. Se organizaron de distintas maneras para afinar sus propuestas. Esperaban solamente luz verde por parte de las autoridades haitianas para hacer sus respectivos aportes.

Las reuniones (particip en las que fueron organizadas por la Clula de Reflexin y Accin Nacional CRAN) estuvieron muy animadas: acadmicos, activistas sociales, estudiantes, religiosos, todos aportaban apasionadamente sus ideas por la construccin de un nuevo Hait. De estos intercambios brotaron varios documentos de propuestas muy valiosas, orientadas a la elaboracin de un plan de reconstruccin de Hait.

Por otro lado, en varias zonas de Puerto Prncipe, Legane, Petit-Gove y otros lugares afectados por la catstrofe, las personas se organizaron en los campamentos y los barrios para buscar y distribuir ayuda de emergencia a las familias. Si bien los principales medios extranjeros se fijaron ms en algunos disturbios aislados, registrados con ocasin de la distribucin de kits de alimentos y otros productos (debido en gran parte a la manera cmo se entregaron las ayudas, por ejemplo, tirar la comida a la gente, en vez de entregarla a la gente organizada en fila), es importante rescatar la incansable labor de jvenes voluntarios y lderes espontneos haitianos quienes se dedicaron a organizar a su gente para que nadie se quedara con hambre.

El papel de las mujeres haitianas fue sobresaliente. Acostumbradas a buscar la vida, ellas mostraron una vez ms su gran capacidad para hacer brotar vida, para resistir, para organizar, para dirigir. Estuvieron al frente de todas las subcomisiones que se crearon en los campamentos para coordinar los aspectos importantes de la vida en estos lugares improvisados: alimentacin, salud, limpieza, educacin, seguridad, etc.

Por el otro lado, el abandonado campo haitiano recibi decenas de miles de damnificados del terremoto, quienes huyeron de una capital Puerto Prncipe en ruinas para buscar la vida y la esperanza en el pas de afuera (como se acostumbra en Hait a llamar el campo). Los histricamente excluidos acogan a los desplazados.

Este pueblo se mova desde todos los frentes: la reflexin y la accin, dentro y fuera del territorio nacional, la realidad y el sueo, el liderazgo personal y la organizacin comunitaria. Hait era un sueo que reapareci tras el terremoto, en medio de la tragedia. Un sueo que dur poco, pero que evidencia que siempre ha estado all: en el alma de este pueblo, en el corazn de cada uno de sus hijos e hijas, en las profundidades de la historia.

Wooldy Edson Louidor es profesor investigador del Instituto Pensar-Pontificia Universidad Javeriana

Fuente: http://www.alainet.org/es/articulo/182773



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