Portada :: Colombia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-01-2017

Esconden la realidad y nos roban el futuro

Colectivo de Colombianos Refugiados en Asturias
Rebelin


Hace ms de diez aos el expresidente colombiano Alvaro Uribe neg la existencia del conflicto armado interno, y ahora el Ministro de Defensa Luis Carlos Villegas, niega la existencia de ataques sistemticos contra las personas defensoras de los Derechos Humanos y la existencia del paramilitarismo.

Alto nmero de vctimas.

El ao pasado hubo al menos 85 personas defensoras de los Derechos Humanos asesinadas. La mitad eran campesinos-as, indgenas, negros-as que reclaman la devolucin de las tierras que les robaron mediante el terror paramilitar; el resto eran lderes sindicales, comunitarios y ambientalistas opuestos a planes inversin de empresas multinacionales mineras y energticas, impulsores-as de los dilogos de paz, militantes de los movimientos Marcha patritica y Congreso de los Pueblos, personas que exigen justicia por los crmenes del paramilitarismo o de la fuerza pblica, gentes que han denunciado actos de corrupcin. Y pasa de 1.000 la cifra de defensores-as asesinadas durante los gobiernos de Uribe y de Juan Manuel Santos.

Qu pretenden con stos crmenes? Algo muy grave: detener la democratizacin de Colombia, proteger intereses de terratenientes, empresarios y multinacionales beneficiarias del terror, romper el movimiento social que exige reforma agraria, cumplimiento de los Acuerdos con las FARC, dilogo con el ELN y el EPL, mantener la impunidad y la exclusin histricas.

La Oficina de la ONU en Colombia lo dijo con claridad hace un ao La labor de los defensores de Derechos Humanos es piedra angular para la democracia y la promocin de una paz equitativa y sostenible. Sin embargo, la violencia en su contra contina y el Estado no logra garantizar plenamente el respeto y proteccin de sus derechos y labor. El Estado no quiere proteger a quienes defienden Derechos Humanos. Cada da hay ms efectivos para la seguridad (medio milln de policas, soldados, escoltas, agentes secretos) que generan un gasto gigantesco, pero cada ao hay ms muertos y menos garantas para la defensa de los Derechos Humanos. Las Ongs sealaron hace un ao que el 66% de estas agresiones son autora de los grupos paramilitares. Pero para el Ministro encargado de la seguridad estos matones no existen. Entonces, preguntan desde Justicia y Paz Y si no son paramilitares, qu son?

No hay sistematicidad?

Negar la sistematicidad de los ataques contra defensores-as de los Derechos Humanos es una estulticia mayor. No son como repiten desde hace dcadas los jerarcas civiles o militares meros hechos aislados, ni errores militares, ni mucho menos simples coincidencias producto de la improvisacin o del azar. Son el resultado de planes criminales que involucran en connivencia a agentes de la fuerza pblica y a grupos paramilitares, junto con polticas que generan impunidad estructural y operaciones de ocultamiento meditico de estas realidades.

La gravedad de lo que ocurre no radica slo en el alto nmero de vctimas, tambin y sobre todo en que constituyen delitos de lesa humanidad porque son parte de una persecucin sistemtica que implica una  privacin intencional de los derechos fundamentales, actos que caen en el mbito de la Corte Penal Internacional pues no se ve diligencia en combatir a los paras ni de hacer justicia. La Fiscala parece que slo es hbil para encarcelar dirigentes sociales y para desviar investigaciones, como lo intent en el caso del asesinato del sindicalista de Nestl LUCIANO ROMERO, o en convertir en eterna la etapa de investigacin previa, como en el caso de la desaparicin y asesinato de CARLOS PEDRAZA SALCEDO hace dos aos.

Las lites criollas quieren ocultar lo obvio: que son ataques sistemticos y que no son nuevos. La violencia contra la UP ha sido caracterizada como sistemtica, tanto por organismos nacionales como internacionales, dada la intencin de atacar y eliminar a sus representantes, miembros e incluso simpatizantes. La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos se refiri a las ejecuciones de militantes de la UP como sistemticas; el Defensor del Pueblo calific a la violencia contra los dirigentes y militantes de ese partido como exterminio sistematizado; la Corte Constitucional de Colombia como elimina cin progresiva; la Comisin Interamericana como asesinato masivo y sistemtico; la Procuradura General de la Nacin se refiere a exterminio sistemtico, y la Comisin Nacional de Reparacin y Reconciliacin como exterminio.

Los ataques de los paramilitares tambin son crmenes de lesa humanidad por sus dimensiones, sistematicidad y por la cantidad y calidad de las vctimas.

La prensa tapa

 

Sin apoyo de los medios masivos de comunicacin no hubiera podido Alvaro Uribe involucrar a civiles como objetivo militar y lograr que sus asesinatos fueran visto con normalidad bajo el simplismo de instalar en la cabeza de la ciudadana el por algo sera. Monopolios mediticos como PRISA, Planeta, RCN, Caracol, han difundido por dcadas la propaganda poltica y militar de exterminio que convirti hasta el sol de hoy- en objetivo militar a sindicalistas y defensores de Derechos Humanos previamente sealados de ser sapos, terroristas, bandidos, enemigos de la democracia, guerrilleros de civil, eptetos que se prodigaron incluso contra personas de Amnista Internacional, de Cruz Roja internacional o de Human Rigths Watch.

 

La realidad paramilitar

La propaganda que afirma que Colombia est en posconflicto o que ya vive una etapa de paz, tampoco encaja con la realidad de la persecucin actual y con la re-paramilitarizacin del pas.

Colombia vive una fuerte re-paramilitarizacin y la insistencia de las autoridades en negarlo no tiene consistencia y dificulta su combate.

Los paramilitares mantienen una fuerte coordinacin con la fuerza pblica, como siempre. En sus amenazas tanto individuales como colectivas y en sus proclamas expresan su respaldo al gobierno y a las multinacionales, muestran una ideologa contrainsurgente ntida; se declaran enemigos de todo movimiento social alternativo y de toda forma de protesta social, actan cerca de las bases y de los controles militares en los que son protegidos, encubiertos.

Es t udios de hace un ao del Centro de Memoria Histrica indicaban que en 339 municipios del pas haba paramilitares. En 119 de esos municipios estaba el Clan suga, en 76 los Rastrojos y en 39 las guilas Negras. Eso ha empeorado. Hay paras en el Choc matando y desplazando comunidades esta semana. Y en Buenaventura donde hacen la misma faena troceando personas. Y en el Cauca, Bajo Atrato, Crdoba, Sucre, Bolvar, bajo Cauca, Magdalena Medio

El gobierno dice estar comprometido en combatir el paramilitarismo, pero hay demasiadas pruebas de su accionar conjunto con el ejrcito, adems hay muy pocos resultados que impliquen el desmonte de las estructuras polticas y econmicas que los sostienen. En las comunidades campesinas donde las FARC fueron la autoridad hay mucho temor porque el poder sustituto son los paramilitares que avisan que llegaron para quedarse, como dijeron esta semana en Urab y en Nario.

Hay paramilitares en las narices del Ministro de Defensa, en Bogot, en Soacha y en Zipaquir desde finales del ao pasado y este fin de semana las Autodefensas Gaitanistas regaron amenazas en diez barrios informando de que imponen toque de queda desde las diez de la noche, adems fijan el plazo de un mes para que los dirigentes sociales se vayan de la ciudad.

Grandes regiones del pas ocupadas por los paramilitares, all ejercen el control social, econmico, poltico y militar, amenazan, violan, asesinan, desplazan y desaparecen forzadamente a las personas que denuncian la corrupcin y a opositores del modelo econmico neoliberal y de los grandes proyectos de inversin.

La 12 Visita Asturiana encontr evidencias de su presencia y accionar hace un ao: en zonas rurales de Tumaco en sitios como Chilv, Candelilla y Llorente paramilitares establecen retenes junto a los tanques del Ejrcito entre los kilmetros 93 y 105 de la va a Tumaco-Pasto. En el Consejo Comunitario Rescate las Varas de Tumaco. En el departamento del Tolima en la Jabonera entre Ataco y Coyaima; en Mesa de Polen-Planadas; en la Vereda Maracaibo y en los municipios de Chaparral, Natagaima, Purificacin, El Guamo, Saldaa, Prado. V estidos de policas los paras patrullan armados con fusil AK en camionetas de color blanco y negro por Mesa de Polen, Planadas, Ataco, Santiago Prez, que son sitios en los que hay fuerza pblica que los dejan pasar. En el Casanare en Matarratn y la finca El Porvenir hay paramilitares del grupo del extinto VCTOR CARRANZA que amenazan y hostigan al campesinado para despojarlo de sus tierras. En San Jos del Bubuy-Aguazul por la va a Man-Casanare No hay garantas para el liderazgo comunitario, ni para los activistas de los Derechos Humanos, no hay libertad de expresin en nuestros territorios.

Y no son slo regiones alejadas. Hay ciudades bajo el control paramilitar como Ccuta donde un defensor denunci Estamos manejados por paramilitares, la ciudad est en sus manos y muchos barrios donde ellos amenazas y matan. En Ccuta con la Ley Zanahoria hay un toque de queda de hecho para los menores de edad ordenado por el alcalde y lo aplican los paramilitares y la polica. Los organismos de investigacin y de la justicia son dirigidos por fichas del poder paramilitar, algunos organismos pblicos de proteccin y control tambin. No hay armas para enfrentar el abuso de autoridad porque es muy peligroso denunciarlos, eso slo empeora las cosas. Hay paramilitares en Villa del Rosario, puerto Santander, El Zulia. En septiembre los paramilitares lanzaron un panfleto amenazando a quienes defienden Derechos Humanos, a las mesas de vctimas, luego hubo otro panfleto amenazando con limpieza social; sicarios en moto hacen el control territorial y de la poblacin. Los medios de comunicacin encubren esta situacin de ilegalidad, abusos y terror permanente. En la Universidad Francisco de Paula Santander la empresa VIPRICAR es un aparato para el control de los estudiantes a los que espan graban e intimidan, esa empresa es la mano derecha del paramilitarismo en la universidad pblica en la que ya han asesinado y desaparecido estudiantes.. Los paramilitares estn asesinando personas en barrios de Ccuta: Beln, Antonia Santos, Motilones, Santo Domingo y otros barrios de la ciudad donde controlan a la poblacin mediante el terror. En Puerto Santander masacran, igual en Aguaclara donde han matado personas delante de los nios en la cancha deportiva. La fuerza pblica los deja hacer. Tambin en Arauca: Los paramilitares de Arauca estn en rearme evidente, se llevaron 19 jvenes para entrenarlos. Hoy se llaman Urabeos y guilas Negras, patrullan encapuchados y armados al lado de los puestos del ejrcito. Estn en el corregimiento El Caracol, en la Vereda Feliciano, andan por Tame, y en el Casanare en Tauramena y Aguazul, en el Meta en Barranca de Upa. Aqu no hay paramilitares, hay tropas del ejrcito que actan como paramilitares con los mismos nexos que el pas ya conoce. En las zonas que controla el ejrcito se incrementa el paramilitarismo, eso no es coincidencia sino estrategia. Los paramilitares salen armados de los cuarteles y a ellos regresan de sus fechoras; el ejrcito niega que haya paramilitares, porque son ellos mismos. Frente a Cao Limn nadie puede demorarse en pasar porque el ejrcito le controla el tiempo a cada uno, pero aparecen pintadas a nombre de los paramilitares, las hace el mismo ejrcito.

La realidad del paramilitarismo es una seria amenaza para los procesos de terminacin del conflicto armado, para la reconciliacin y para el desarrollo por vas democrticas del conflicto social en auge. Ocultar la realidad del paramilitarismo y el exterminio sistemtico de quienes defienden los Derechos Humanos y negar la persecucin a muerte contra las comunidades organizadas nos roba el futuro, pues sin defensores-as y sin organizaciones sociales de base no es posible alcanzar la paz con justicia social.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter