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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-01-2017

Obama vs. Trump: qu se teme del lobo feroz?

Augusto Zamora R.
Rebelin


Cosa nunca vista, el presidente saliente de EEUU, Barack Hussein Obama II, se despeda del silln presidencial con una traca implacable contra su sucesor, Donald John Trump, usando a Rusia como big big stick. No obstante la impresionante traca, Rusia y su presidente, Vladimir Vladimrovich Putin, no eran ms que pretextos para intentar serrucharle el piso al futuro presidente, a quien Obama quiere traspasarle un silln tapizado de clavos ardientes. Con ese objetivo, Obama hizo preparar un informe (que result obra de un ex agente britnico), sobre la presunta intromisin de Rusia ordenada, claro, por Putin- en las elecciones presidenciales, de resultas de lo cual Trump gan a Hillary Clinton. Para quemar el escenario, Obama despidi 2016 expulsando a 35 diplomticos rusos, esperando represalias de Rusia y la subsecuente crisis poltica, que heredara Trump. La burda y triste provocacin qued sin respuesta. Putin, poltico sagaz y entrenado ajedrecista, rehus entrar en diplomacias de cocina. Pocos hechos han evidenciado tanto las diferencias neuronales entre Putin y Obama. No debe, pues, extraar que Putin le ganara a Obama casi todas las partidas en los pasados ocho aos.

El bulo de que Mosc -Mosc, Mosc, el malo debe ser Mosc!- posea informacin de intimidades sexuales de Trump era obscenidad poltica pura y dura. Nuevamente Obama herr el tiro. Una acusacin de ese talante a quien daaba, verdaderamente, era a Trump, que resultaba acusado de ser poco menos que un depravado sexual que, adems, era tan torpe en sus prcticas sexuales que hasta el ex KGB le filmaba en la cama, como si de una pelcula de Larry Flint se tratara. Slo ha faltado que Obama recurriera a Garganta Profunda para concluir su mandato con un filme de poca, cuyo ttulo podra ser "Calumnia, que algo queda". Trump entendi as la acusacin y respondi tildando a los servicios de inteligencia de actuar como en la Alemania nazi, divulgando tal tipo de bulos. Debe admitirse que la despedida de Obama ha sido decepcionante. El flamante Premio Nobel de la Paz pareciera lamentar no haber provocado una guerra nuclear, para que su obligada salida de la Casa Blanca terminara con una traca total y definitiva.

Chistes macabros aparte, la pregunta es: Qu ha movido a Obama II a promover esta suma de desaguisados? Qu intereses le han llevado a intentar quemar la presidencia de Donald J. Trump antes de que asumiera el cargo? No es Trump de ultraizquierda; por el contrario, es hombre de derecha bronca y pendenciera. No es un resentido social que odie a muerte al 1% de archimillonarios que controla EEUU: forma parte de ellos. No es un pacifista militante que desee desarmar el pas: quiere armarlo an ms. Responde la campaa de Obama a la simpata de Trump por Vladimir Vladimrovich? Es por hacer secretario de Estado a millonario que hizo pinges negocios en Rusia y conoce a Vladimir Vladimrovich, de quien dicen es amigo? No parecen causas suficientes.

Sin ninguna razn visible a la vista, habra que considerar factores puramente polticos: Obama y un sector relevante del establishment demcrata estadounidense gran prensa incluida- desean debilitar al mximo a Donald Trump para obligarle a ejercer una presidencia a la defensiva, sometida a permanente escrutinio y bajo pertinaz sospecha de rusofilia (crimen entre crmenes). Con el Congreso y la Cmara de Representantes dominada por los republicanos, el nico objetivo al alcance de los demcratas es Donald Trump, que gan las elecciones de escndalo en escndalo y ha organizado su gobierno en lnea similar, incluyendo la designacin de un fiscal general simpatizante del Ku Klux Klan y de su yerno como asesor presidencial. Desde tal perspectiva, la ofensiva anti-Trump adquirira lgica para el Partido Demcrata, una lgica para frenarlo, pues las decisiones de Trump podran ser saboteadas con debates enconados y mociones de ley, haciendo agnica la presidencia de Trump. Sobre todo en cuanto al astronmico presupuesto de defensa, bnker dominado por el establishment militar-industrial.

Est abriendo Trump muchos, diversos y duros frentes polticos, de China a la OTAN, pasando por Irn, la crisis siria y los tratados de libre comercio. No menos explosivo es el reto lanzado a Mxico, en su empeo de construir un muro que, adems, debe ser pagado por Mxico. El gobierno mexicano ha rechazado el dislate, afirmando que jams asumir los costos de ese muro (en realidad prolongacin de los existentes, pues existen ya ms de 1.500 kilmetros de frontera amurallados o vallados). Trump, en esos temas, ofende a Mxico y a Latinoamrica y puede desencadenar un enfrentamiento birregional que no se ve desde los aos 80 del pasado siglo. La crisis estara servida si, como amenazan desde el equipo de Trump, se aprueba una ley que impida que los inmigrantes irregulares puedan enviar remesas a sus pases de origen, como medida para obligar a Mxico a asumir los costos del muro. Buena parte de Latinoamrica depende de esas remesas y una ley as equivaldra a una declaratoria de guerra a la regin.

Sin embargo, el tema del muro es balad comparado con los relativos a Rusia y China. Trump ha reafirmado, pese a la dureza de los ataques, su voluntad de alcanzar acuerdos con Rusia, que versaran sobre la OTAN, el escudo antimisiles, Ucrania, Siria y las armas nucleares. Para Trump la OTAN es una organizacin obsoleta, opinin que constituye un buen principio para abordar el tema, uno de los de ms complejos, pues implicara dar un giro drstico a la poltica de militarizacin de Europa puesta en marcha por el pacfico Obama (este mes arribaron a Alemania 4.000 soldados de EEUU, 200 tanques y ms de 2.400 obuses y otras tcnicas militares camino a Polonia). Tambin cree Trump que EEUU debe combatir junto con Rusia al Estado Islmico, que es una creacin de Obama, lo que es otro buen principio para resolver la tragedia siria. Su idea de que Crimea no amerita una guerra nuclear es un factor positivo para ir cerrando el tema ucraniano, siempre que no proponga Trump que Ucrania ingrese en la organizacin obsoleta. Si el nuevo presidente de EEUU no olvida sus opiniones, la paz en Siria puede alcanzarse en breve tiempo y, tambin en breve tiempo, puede desactivarse en Europa la bomba de tiempo puesta en marcha por la OTAN, siguiendo las lneas militar-imperialistas del binomio Obama/Clinton.

El campo de minas real es China. Tanto Trump como el futuro secretario de Estado, Rex Tillerson, han hecho declaraciones desafiantes sobre dos temas angulares para el gobierno de Beijing. Por una parte, Trump ha afirmado en varias ocasiones que EEUU considerara reconocer como Estado independiente a Taiwn, isla que China considera parte inalienable de su territorio. Por otra, Tillerson afirm, en el Congreso, que EEUU podra impedir el paso de buques chinos hacia los archipilagos en controversia en el mar de la China Meridional, asunto que podra llevar a una guerra entre EEUU y China. Los riesgos son tales que un intento de cierre de ese mar debe descartarse de antemano.

Casus belli sera, tambin, un reconocimiento de Taiwn como Estado independiente. Tanto el saliente gobierno Obama, como distintos grupos de poder han advertido a Trump sobre las consecuencias de una decisin de esa magnitud. Pese a los avisos, Trump no slo rehsa obviar el tema, sino que insiste en l. En una entrevista al diario Wall Street Journal, hace pocos das, Trump insisti en que revisara la poltica de una sola China, afirmando que todo est en proceso de negociacin, incluido [el tema] de una sola China. Debe recordarse que la reanudacin de relaciones entre EEUU y China en 1979 se bas en la aceptacin por EEUU del principio de una sola China, lo que llev a la expulsin de Taiwn de NNUU y su consideracin como territorio chino.

El equipo de Trump ha informado de otras decisiones en consideracin, como son el reforzamiento de la presencia militar de EEUU en el Pacfico Sur, con la apertura de nuevas bases militares o la ampliacin de las existentes en Filipinas, Australia y Japn. Tambin considera el establecimiento permanente de cazabombarderos estratgicos en Corea del Sur, con capacidad para portar armas nucleares lo que, sumado al Escudo Antimisiles ya en construccin, convertira a Corea del Sur en lo ms parecido a Berln 1948. El tema es tan delicado que ha dado lugar a un acuerdo entre Rusia y China para enfrentar conjuntamente dicho Escudo. La re-militarizacin de Japn, Taiwn y de la misma Corea del Sur convierten esa regin en la ms trrida del planeta, sin culpar de ello al cambio climtico. Si una Tercera Guerra Mundial estalla por algn sitio, Corea del Sur y el Mar de la China Meridional tienen, por ahora, todas las cartas ganadoras.

Y Europa? Mal, gracias a Donald John. Trump har an ms evidente su papel de comparsa y, de alcanzar un acuerdo con Rusia, el ridculo europeo ser maysculo con sus delirios militaristas y su pattica rusofobia que no lleva a ninguna parte. Vienen tiempos movidos, en todo el sentido de la palabra, con el destino del mundo en manos del nuevo tringulo de las Bermudas: Rusia, China y EEUU. Pero, como dira el cmico mexicano Chespirito, que no panda el cnico. Habr acuerdos, con dolor de parto y crujir de dientes, pero habr acuerdos, pues la alternativa a la falta de acuerdos es una suma terrible de guerras comerciales y econmicas y un conflicto blico que, hoy por hoy, nadie parece querer. Por dems, los Obama-Party intentarn que la presidencia le resulte, a Trump, un largusimo dolor de muelas, lo que mantendr a Trump muy ocupado, atendiendo sus frentes internos y externos. No nos aburriremos.

Augusto Zamora R. es autor de Poltica y geopoltica para rebeldes, irreverentes y escpticos, Akal, 2016.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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