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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-01-2017

Entrevista a Joaqun Miras Albarrn sobre Praxis poltica y Estado republicano. Crtica del republicanismo liberal
La supremaca moral ha sido siempre la coartada para los regmenes ms abyectos y canallas

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Entre otras muchas cosas, algunas de ellas recordadas y comentadas en anteriores conversaciones, Joaqun Miras Albarrn es miembro fundador de Espai Marx y autor de Repensar la poltica y Praxis poltica y estado republicano.

 

Nos habamos quedado en este punto. Ves venir el ascenso del fascismo? Es lo que puede suceder en estos momentos?

Yo no soy muy dado a pronosticar, porque me suelo equivocar. Una vez un acontecimiento histrico ha acaecido, todo suele estar claro, o al menos, suele estar argumentado sensatamente. "Ex ante", nada lo es: ni la CIA tena prevista la implosin de la URSS digo "la Cia" para ponerle nombre a la inteligencia del pas rival-.

Como ya he planteado en anterior ocasin, la incapacidad para el pronstico se debe, no a que nuestra episteme sea "an" deficiente, sino a que todo momento histrico social es singular, no repite el pasado, es, -esto es- "histrico".

Lo posible, lo prudente es tratar de registrar y comprender lo que ya en el presente apunta como novedad respecto de un pasado muy cercano, lo anterior al 2008. Creo que podemos afirmar que nos encontramos de lleno metidos en un proceso de deslegitimacin del proyecto hegemnico capitalista, que haba instalado sus reales tras 1945. La deslegitimacin es consecuencia de la adhesin del capital al proyecto neoliberal. Justo tras el hundimiento de la URSS, desde los aos noventa del siglo pasado, el capitalismo toma la senda del neoliberalismo, ya sin cautela ninguna. Las consecuencias de las polticas desatadas durante estos ms de 25 aos, se han manifestado a las claras desde la crisis de 2008, tras la bancarrota de la compaa de servicios financieros Lehman Brothers, acontecimiento tras el cual se desencadena la crisis financiera. Tras la explosin de esa crisis, la situacin no hizo sino empeorar, porque el capital, para salvarse, tuvo que acelerar y radicalizar la expropiacin por desposesin de los trabajadores y subalternos. A fecha de hoy, nada se ha hecho para rectificar el estado de cosas que precipitaron la crisis que se declara en el 2008. Y economistas sensatos, sobre esa base, explican que es cuestin de tiempo cada vez menos- que se vuelva a reproducir una situacin como la del 2008.

Este tipo de pronstico s es solvente, dado que elabora una proyeccin a partir de las condiciones existentes y sus consecuencias anteriores.

De acuerdo, capto la idea.

Esta situacin creada por el neoliberalismo, la mundializacin desreguladora o como queramos denominarlo, todo esto conduce al descrdito de un mundo cultural, de una cultura en el sentido antropolgico del trmino, de un orden, y en primer lugar conduce al descrdito del rgimen poltico que lo gestiona. Tal como vemos, el desgaste de las fuerzas polticas va en cabeza. Pero ese descrdito no solo afecta a las fuerzas polticas de la derecha; recae tambin sobre unas fuerzas que se dicen de izquierdas, pero que actan como ala izquierda del rgimen existente en cada pas, no denuncian la globalizacin y los medios y recursos mediante los que se aplica en sus pases; no sealan los problemas causantes, ni explican el calado y las consecuencias de posibles medidas a adoptar para retomar el control soberano sobre los instrumentos econmicos de cada sociedad y poder as adoptar medidas democrticas institucionales. No lo hacen por temor a perder votos, a ser atacados como radicales, por el poder institucional. Es la falta de un movimiento de masas organizado, autnomo intelectual, informativa y culturalmente, que atienda a sus propios hoy inexistentes- instrumentos intelectuales, y que sea el que imponga de veras y con su movilizacin las medidas a adoptar. Y unas fuerzas polticas que temen incluso ayudar a constituirlo.

Estamos ante una de esas situaciones en que unos ya no pueden no es un "ya" escatolgico, que habla de los "ltimos tiempos", es un ya referido al proyecto que ha asumido el capital- pero otros tampoco se constituyen en alternativa, precisamente porque la gente no est organizada, est como patatas dentro un saco de patatas, cada una por su lado, aisladas, atomizadas.

Es una buena metfora para entender la importancia de la organizacin.

Tomo esa frase de texto clebre, el libro en el que Marx estudia las condiciones sociales e histricas de un fenmeno histrico nuevo, que denomin Bonapartismo. El 18 brumario de Luis Napolen Bonaparte .Marx registra all que en una situacin de crisis generalizada la inmensa mayora de la sociedad se ha desapegado del proyecto capitalista y del rgimen liberal monrquico mediante el que se expresaba. Pero la izquierda no haba sido capaz de elaborar con antelacin, pacientemente, un proyecto masivo que incluyera a la mayora de la sociedad explotada, dentro de la cual, era el campesinado, con mucho, la fraccin mayoritaria. En esas condiciones, la clase obrera, organizada y activa, pero minoritaria y aislada de la mayora de la sociedad, el campesinado, es aplastada. La frase de Marx se aplica al campesinado, desmovilizado debido a que el proyecto democrtico en el que no haba participado organizadamente, no expresaba sus necesidades. Es una situacin "gelatinosa" en la que el mundo social campesino a pesar de poseer una cultura de vida, un ethos, aspiraciones comunitarias, no est organizado como proyecto cvico poltico. Gramsci tomar esta idea la palabra "gelatinosa" es de Gramsci, como sabemos- para analizar la Rusia anterior a la revolucin, pero Gramsci no pretende elaborar una categorizacin ahistrica, solo apta para el "mundo asitico". La categora vale como hilo heurstico para todo mundo social en el que la mayora de los explotados est desorganizada. Vale para todo momento en que se d. Adems Gramsci indica una diferencia sustancial para el capitalismo occidental. Puede entrar en quiebra el aparato poltico, las fuerzas e instituciones polticas, pero en ese mudno, bajo el temblor de esa "epidermis" se percibe la robustez de una sociedad burguesa s organizada mediante sus instrumentos, que pone freno

En esa situacin de desmovilizacin social y de precariedad o de casi inexistencia de poder el poder es capacidad de organizar la actividad social de la mayora-, pero en la que los problemas de la gente son acuciantes, se da el momento para los "golpes de mano". Para que una personalidad con predicamento sea capaz de concitar las voluntades de cientos de miles de personas disgregadas, que se sienten unidas a l y lo que dice. Es el momento de las diversas versiones de bonapartismo, semejantes, todas, a esta situacin histrica que permite a este aventurero, Luis Napolen Bonaparte, un sobrino lejano del Emperador, crear su grupo de accin con gentes heterogneas, de diversas extracciones sociales y distintos proyectos previos, y hacerse con el poder.

Pero no todos los bonapartismos son fascistas...

No todos los bonapartismos son fascistas, s son una movilizacin social masiva de personas que entre ellas no tienen otra conexin que la adhesin al lder que les parece que s sabe cmo resolver la situacin de crisis, de malestar social de miseria. Son adhesiones masivas, y resultan imprescindibles, puesto que, en el mundo de la contemporaneidad, la sociedad est interconectada constantemente, y sin ello no hay posible reproduccin: estas son las bases de la democracia de la contemporaneidad. Unas bases que hacen que sin el consenso de la mayora no se pueda gestionar la sociedad, y por ello, tal como ya he dicho, hasta los movimientos fascistas son en un determinado sentido movimientos de masas, de demos, de pobres de democracia- Esos momentos, o momentos semejantes, han propiciado bonapartismos tambin de izquierdas. Tambin lo fue el instrumento organizado de aluvin por Felipe Gonzlez, en 1978.

Pero esta situacin es la que explica el ascenso de los fascismos. O que personalidades que se presentan a s mismos como personajes exteriores y enfrentados con rgimen poltico existente, al que se le declara culpable de los males, como outsiders, puedan tener predicamento.

Trump por ejemplo.

Trump en Estados Unidos, Berlusconi en otro momento y en Italia, etc. Son regmenes que, si no evolucionan, no logran salir de la provisionalidad, debido a que se sustentan en una doble debilidad social, la de las fuerzas del capital y las populares, desorganizadas, pero no poseen organicidad. Si bien, una vez en el poder pueden aliarse con la clase que sigue controlando la economa y crear entonces regmenes prolongados, capitalistas. Creo que esto, el momento bonapartista, s me atrevo a pronosticarlo para lo que est ocurriendo en occidente. Ninguna de las dos alternativas posibles es buena, deseable. Por ms que una sea preferible a la otra.

Creo que s podemos decir que estas notas reflexivas sobre historia social del capitalismo nos pueden ayudar a interpretar el momento, la "fase", o como se quiera decir, que estamos viviendo

De acuerdo, creo que ayudan. Una pregunta que acaso sea til para asentar puntos esenciales. Jordi Llovet, resumo algunas de sus reflexiones de "Qu queda de la democrcia?", El Pas, Quadern, 10 de noviembre de 2016, pgina. 6- sealaba lo siguiente. Resumo. En 1964, en los Estados Unidos, solo una minora saba que la URSS no formaba parte de la OTAN; el 73% no saben todava hoy qu fue la guerra fra; el 40% no saben contra quien luch su pas durante la II Guerra Mundial; en las elecciones reciente solo un tanto por ciento muy pequeo de personas, todas ellas con ttulo universitario, han aceptado calificar a Donald Trump de imbcil. Aade Llovet finalmente: "En Espaa las cosas no son muy diferentes: muchos catalanes piensan que la Guerra de Sucesin fue una guerra entre espaoles y catalanes; muchos otros no sabrn explicaros qu signific el ascenso de la casa de los Trastmara a la corona aragonesa, y muchos ms -y esto es lo peor- los importa una nariz saber de todo esto, o ignorarlo". Concluye: "No puede haber democracia si est basada en la desinformacin, en la mentira, en la manipulacin, en la distorsin de la historia y, en suma, en una trabajada falta de soberana intelectual ejercida por todos y cada uno de los ciudadanos". Sus palabras finales: "si la cosa ha de ir de este modo, mejor ser gobernados por una aristocracia: no de sangre, sino de conocimientos y de tica". Qu te parece esta reflexin? Puedo imaginrmelo pero tengo que preguntarte por ella.

Estoy de acuerdo con el balance de situacin que hace: sin informacin, no hay democracia posible. Y por eso, dicho sea de paso, y entre otras varias razones, debemos organizarnos. Organizarnos para crear nuestros medios de informacin y de formacin; organizarnos porque quien acta, lucha, ese s siente necesidad de saber, dado que se le abren dudas, se le plantean problemas, y descubre para qu sirve saber. No estoy de acuerdo con la alternativa que preconiza: eso es meter la zorra en el gallinero para que cuide de las gallinas. Excluir a la mayora de los debates polticos, y el control de la poltica por parte de una minora, esa, precisamente, ha sido la causa de esta situacin actual. La aristocratizacin de la poltica es la causa de esto. Y para acabar con esto es imprescindible acabar con todo tipo de oligarquizacin de la poltica.

En cuanto a la referencia a una aristocracia de la moral es tremenda. L supremaca moral ha sido siempre la coartada para los regmenes ms abyectos y canallas. Desde Videla, bendecido por la iglesia catlica argentina como defensor de la civilizacin y los valores, a Sudfrica, pasando por Franco, cruzado segn la iglesia catlica espaola. La moralidad no se aprende en las universidades, no es asunto tcnico, ni de saber superior. Nadie que se crea moralmente mejor y de primera tiene superioridad tica. Por el contrario, es un clasista menospreciador y cargado de prejuicios a lo menos y como menos. Ni en dioses, ni en reyes, ni en tribunos est el supremo salvador, nosotros mismos realicemos el esfuerzo redentor.. No nos acordamos? No te acuerdas?.

S, s que me acuerdo. Te he dicho antes pregunta final, pero no puedo evitar aadir otra, que toma en la conversacin de Pestaa con Lenin. Si no ando muy errado tiene que ver con cosas sealadas en estas conversaciones sobre la primera parte de tu libro. Te resumo un poco. Hablan en francs y en un momento de la conversacin, Lenin le pregunta: "A propsito, qu concepto, como revolucionarios, os merecen los delegados que han concurrido al Congreso?". Pestaa le pregunta a su vez: "Queris que os sea franco?". "Para eso os lo pregunto" responde Lenin. Pestaa le habla con claridad: "Pues bien, aunque el saberlo os cause alguna decepcin, o pensis que no s conocer el valor de los hombres, el concepto que tengo de la mayora de los delegados concurrentes al Congreso, es deplorable. Salvadas raras excepciones, todos tienen mentalidad burguesa. Unos por arribistas y otros porque tal en su temperamento y su educacin". 

Lenin le pide que justifique su juicio tan desfavorable: "No ser por lo que han dicho en el Congreso!" le comenta. No era por eso. La explicacin de Pestaa es larga. Te copio y recuerdo algunos pasajes:

"Por eso exclusivamente no, pero me fundo en la contradiccin entre los discursos que pronunciaban en el Congreso y la vida ordinaria que hacan en el hotel. Las pequeas acciones de cada da ensean a conocer mejor a los hombres que todas sus palabras y discursos; es por lo que se hace y se dice, por lo que puede conocerse a cada uno A hombres y mujeres del pueblo los consideraban servidores, criados, lacayos, olvidando que acaso algunos de ellos se han batido y expuesto su vida en defensa de la revolucin. De qu les ha servido? Cada noche, igual que si viajaran por los pases capitalistas, ponen sus zapatos en la puerta del cuarto para que el camarada servidor del hotel se los limpie y embetune. Hay para morirse de risa con la mentalidad revolucionaria de esos delegados! Y el empaque y altivez y desprecio con que tratan a quien no sea algo influyente en el seno del gobiero o en el comit de la Tercera Internacional irrita, desespera. Hace pensar en cmo procederan esos individuos si maana se hiciera la revolucin en sus pases de origen y fueran ellos los encargados de dirigirnos desde el poder... Poco importan los discursos que hagan en el Congreso! Que hablen de fraternidad, de compaerismo, de camaradera, para obrar luego como amos, es sencillamente ridculo, cuando no infame y detestable...". 

Pestaa sigue denunciando inconsistencias entre el decir y el hacer pero tal vez con lo anterior sea suficiente. Lenin, que mostr su acuerdo "aunque haya alguna exageracin en vuestros juicios", le pregunt finalmente si escribira algo acerca de lo que haba visto y sobre el concepto que le mereca. Pestaa le coment que muy probablemente. Antes de darle la mano para despedirse, Lenin le comento. "Si lo hacis, no dejis de envirmelo. Tendr mucho gusto en recibirlo y leerlo". 

Te sugiere algo este interesante intercambio cenetista-bolchevique que conocemos por el propio Pestaa? Yo lo he tomado del libro de Paco Ignacio Taibo II, Que sean fuego las estrellas. Barcelona (1917-1923). Esta en Crtica (con alguna falta garrafal por cierto). S que la respuesta, lo conjeturo no va a saber breve. Te importa que recojamos tu reflexin en la prxima conversacin?

De acuerdo

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




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