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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-02-2017

Los lazos de Trump con el pasado y la resurreccin de la izquierda

James Petras
Rebelin

Traducido para Rebelin por Paco Muoz de Bustillo


De Omnibus Dubitandum

Hay que dudar de todo

Introduccin

El presidente Trump est completamente integrado en la estructura ms profunda del imperialismo estadounidense. A pesar de sus ocasionales referencias a la no intervencin en guerras en el extranjero, Trump sigue los pasos de sus predecesores.

A pesar del alboroto montado por neoconservadores y liberales acerca de sus vnculos con Rusia, sus herejas sobre la OTAN y su apertura hacia la paz en Oriente Prximo, en la prctica, Trump ha desechado su imperialismo humanitario de mercado y ha acometido las mismas polticas belicosas de su rival del partido demcrata Hillary Clinton.

Al carecer de la hbil demagogia del antiguo presidente Obama y no adornar sus acciones con exhortaciones baratas a las polticas de identidad, los pronunciamientos groseros y abrasivos de Trump han hecho que los jvenes se lancen a las calles en manifestaciones masivas. Estos actos de protesta cuentan con el poco discreto apoyo de los principales adversarios de Trump: los banqueros de Wall Street, los especuladores y los magnates de los medios de comunicacin. En otras palabras, el presidente Trump es un manipulador de los smbolos, no un revolucionario y ni siquiera un agente del cambio.

Vamos a proceder a analizar su trayectoria histrica, la que ha permitido el advenimiento del rgimen Trump. Identificaremos los programas y compromisos en curso que determinan el presente y la direccin futura de su administracin.

Concluiremos determinando el modo en que la reaccin del presente puede servir para crear futuras transformaciones. Nos enfrentaremos al actual delirio catastrfico y apocalptico y propondremos razones para una visin optimista del futuro. En resumen: este artculo sealar por qu las caractersticas negativas del presente pueden tener consecuencias positivas.

Secuencia histrica

Las pasadas dos dcadas, los presidentes de Estados Unidos han derrochado los recursos financieros y militares del pas al embarcarse en mltiples guerras interminables en las que no han conseguido ganar, as como en deudas comerciales y desequilibrios fiscales por valor de un billn de dlares. Los dirigentes estadounidenses han enloquecido provocando grandes crisis financieras, permitiendo que los principales bancos cayeran en bancarrota, destruyendo la vida de pequeos deudores hipotecarios, devastando el tejido industrial y creando un desempleo masivo al que ha seguido la creacin de puestos de trabajo inestables y mal pagados que han llevado al desplome de las condiciones de vida de las clases trabajadora y media baja.

Las guerras imperiales, los rescates de un billn de dlares a los supermillonarios y la deslocalizacin sin cortapisas de las corporaciones multinacionales han profundizado enormemente las desigualdades de clase y dado paso a acuerdos comerciales que favorecen a China, Alemania y Mxico. Dentro del pas, los mayores beneficiarios de las crisis han sido los banqueros, los multimillonarios del sector de la alta tecnologa, los importadores de bienes y los exportadores de la agroindustria.

Para hacer frente a la crisis del sistema, el rgimen ha respondido dando mayores poderes al presidente de EE.UU. mediante decretos presidenciales. Para ocultar la debacle de dcadas, los denunciantes de conciencia han sido encarcelados y se ha impuesto a cada sector de la ciudadana la vigilancia tpica de un Estado policial. Los centros financieros, como Goldman Sachs, han seguido dictando las normas y controlando el Departamento del Tesoro y las agencias reguladoras del comercio y de la banca. Mientras los presidentes de uno y otro partido entraban y salan del Despacho Oval, las instituciones permanentes del Estado se han mantenido sin cambios.

El primer presidente negro, Barack Obama, prometi la paz y emprendi siete guerras. Su sucesor, Donald Trump, sali elegido bajo la promesa de la no intervencin y, sin solucin de continuidad, tom el testigo de Obama y prosigui con los bombardeos: la pequea Yemen sufri los ataques de ejrcito estadounidense, los aliados de Rusia en la regin del Dombs de Ucrania sufrieron violentos ataques por parte de los aliados de Washington en Kiev y la representante ms realista de Trump, Nikki Haley, tuvo una actuacin belicosa en la ONU, al estilo de la seora intervencin humanitaria Samantha Power [i] rebuznado invectivas contra Rusia.

Dnde est el cambio? Trump ha continuado con la poltica de Obama aumentando las sanciones a Rusia, a la vez que amenazaba con aniquilar Corea del Norte con un ataque nuclear siguiendo los pasos de la escalada militar de Obama en la pennsula de Corea. Obama emprendi una guerra por delegacin contra Siria y Trump aument los ataques areos sobre Al Raqa. Obama rode China de bases militares, navos y aviones de guerra y Trump entr marcando el paso de la oca con retrica belicista. Obama expuls a una cifra rcord de trabajadores mexicanos, dos millones en ocho aos; Trump ha continuado la senda prometiendo aumentar las deportaciones.

En resumen, el presidente Trump ha seguido sumisamente la trayectoria de su predecesor, bombardeando los mismos pases a la vez que plagiaba sus discursos manacos ante la ONU.

Obama aument el tributo anual (etiquetado como ayuda) a Tel Aviv hasta la escalofriante cifra de 3.800 millones de dlares mientras se emita dbiles quejas sobre la invasin israel de tierras palestinas; Trump ha propuesto trasladar la embajada de EE.UU. a Jerusaln mientras gimoteaba sus propias crticas descafeinadas sobre los asentamientos judos ilegales en tierras robadas a Palestina.

Resulta absolutamente asombrosa la similitud entre las polticas y estrategias de Obama en poltica exterior y las de Trump, entre sus medios de implementarlas y sus aliados. La diferencia se limita al estilo y la retrica.

Ambos presidentes agentes del cambio quebraron inmediatamente sus falsas promesas preelectorales y han actuado sin salirse del marco de las instituciones permanentes del Estado.

Cualquier diferencia que muestren es fruto de los distintos contextos histricos. Obama se hizo cargo del colapso del sistema financiero e intent regular la banca para estabilizar su funcionamiento. Trump asumi el cargo tras la estabilizacin de un billn de dlares de Obama y pretende eliminar las regulaciones siguiendo los pasos del presidente Clinton!. Tanto jaleo a causa de la desregulacin histrica de Trump!

El invierno de descontento que ha tomado forma en protestas masivas contra la decisin de Trump de prohibir la entrada a inmigrantes y visitantes de siete pases predominantemente musulmanes es consecuencia directa de las siete guerras sangrientas de Obama. Inmigrantes y refugiados son el producto de las invasiones y ataques a dichos pases que han provocado el asesinato, las lesiones, el desplazamiento forzoso y la miseria en millones de personas, sobre todo, aunque no solo, musulmanes. Las guerras de Obama han generado decenas de miles de rebeldes, insurgentes y terroristas. Los refugiados, que huyen para salvar su vida, han sido prcticamente excluidos de Estados Unidos bajo la presidencia de Obama y la mayor parte de ellos han buscado refugio seguro en los esculidos campos y el caos de la Unin Europea.

Por terrible e ilegal que pueda parecer el cierre de fronteras a los musulmanes y por prometedoras que parezcan las manifestaciones masivas de protesta, todo ello no es sino el resultado de las polticas de asesinato y caos implementadas durante casi una dcada por el presidente Obama.

Dentro de la misma trayectoria poltica, Obama derram la sangre y le toca a Trump arreglar el caos, dicho en su estilo vulgar y racista. A Obama se le consider un pacificador merecedor del Premio Nobel de la Paz y al grun de Trump se le critica estrepitosamente por tener que usar la mopa para limpiar la sangre!

Trump ha escogido hollar el sendero de la deshonra y se enfrenta a la ira del purgatorio. Mientras tanto, Obama se ha retirado a jugar al golf y practicar windsurf y esboza su sonrisa despreocupada a los escritorzuelos que le adoran en los medios de comunicacin de masas.

Mientras Trump pisotea el sendero marcado por Obama, cientos de miles de manifestantes llenan las calles para protestar contra el fascista y decenas de grandes medios de comunicacin, docenas de plutcratas e intelectuales de todo gnero, raza y credo, se retuercen de indignacin moral. Uno se queda perplejo ante el silencio ensordecedor de esos mismos activistas y esas mismas fuerzas cuando las guerras y violentos ataques de Obama provocaron la muerte y el desplazamiento de millones de civiles, en su mayor parte musulmanes y en su mayor parte mujeres, mientras sus hogares, bodas, funerales, mercados, escuelas y hospitales eran bombardeados.

Cunto atolondramiento! En lugar de eso, deberamos tratar de entender las posibilidades que surgen del hecho de que las masas rompan finalmente su silencio cuando el belicismo elocuente e hipcrita de Obama se transforma en la descarada marcha triunfal de Trump hacia el apocalipsis.

Perspectivas optimistas

Son muchos los que desesperan pero ms los que han despertado. Vamos a identificar las perspectivas optimistas y las esperanzas realistas partiendo de la realidad actual y de las tendencias del presente. Ser realista significa analizar los acontecimientos contradictorios y polarizadores y, por tanto, no aceptar que haya resultados inevitables. Significa que los resultados son un terreno en disputa en el que los factores subjetivos desempean un papel determinante. La interrelacin de las fuerzas en conflicto puede producir una espiral ascendente o una espiral descendente: hacia ms igualdad, soberana y liberacin o hacia una mayor concentracin del poder, la riqueza y los privilegios.

La concentracin de poder y riqueza ms retrgrada se halla en la oligrquica Unin Europea dominada por Alemania, una institucin que se encuentra asediada por las fuerzas populares. Los votantes de Reino Unido decidieron abandonarla (Brexit) y como consecuencia, Reino Unido se enfrenta a una ruptura con Escocia y Gales y a una separacin aun mayor con Irlanda. El Brexit llevar a una nueva polarizacin cuando los banqueros con sede en Londres se trasladen a la UE y los lderes del libre mercado tengan que enfrentarse a trabajadores, proteccionistas y la masa creciente de pobres. El Brexit da fuerzas a los partidos nacional-populistas e izquierdistas en Francia, Polonia, Hungra y Serbia y frustra la hegemona neoliberal en Italia, Espaa, Grecia, Portugal y otros lugares. El miedo de los oligarcas de la UE es que los levantamientos populares intensifiquen la polarizacin social y saquen a la palestra a los movimientos progresistas de clase o a los partidos y movimientos nacionalistas autoritarios.

El ascenso al poder de Trump y sus decretos ejecutivos han provocado la polarizacin del electorado y un aumento de la politizacin y de la accin directa. El despertar de Estados Unidos profundiza las fisuras internas entre los demcratas con d minscula mujeres progresistas, sindicalistas, estudiantes y otros y los oportunistas del Partido Demcrata con D mayscula, especuladores, belicistas de toda la vida, gacetilleros burgueses del Partido D (los fabricantes de engaos) y un pequeo ejrcito de ONG financiadas por las grandes empresas.

La continuacin por parte de Trump de los programas favorecedores al ejrcito y a Wall Street de Obama-Clinton provocar una burbuja financiera, un aumento aun mayor del gasto militar y ms guerras caras. Estas separarn al rgimen de sus partidarios dentro de los sindicatos y la clase trabajadora, una vez comprobado que el gabinete de Trump est compuesto exclusivamente por multimillonarios, idelogos y sionistas y militaristas furibundos (contradiciendo su promesa de nombrar a duros empresarios negociadores y realistas). Esto podra generar una gran oportunidad para el auge de los movimientos que se oponen a la fea cara del rgimen reaccionario de Trump.

La animadversin de Trump hacia el Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte (NAFTA, por sus siglas en ingls) y su defensa del proteccionismo y de la explotacin financiera y de los recursos socavarn los regmenes narco-liberales corruptos y asesinos que han gobernado Mxico durante los ltimos treinta aos, desde los das del presidente Salinas. La poltica antiinmigracin de Trump obligar a los mexicanos a elegir entre reaccionar luchando o huyendo ante el caos social creado por las bandas de narcotraficantes y la polica gansterizada. Forzar a Mxico a desarrollar su industria y mercado internos. El consumo de masas interno y la propiedad se unirn a los movimientos populares. El crtel de las drogas y sus patrocinadores polticos perdern el mercado estadounidense y se enfrentarn a la oposicin interna.

El proteccionismo de Trump limitar el flujo ilegal de capital de Mxico, que ascendi a una suma de 48.300 millones de dlares en 2016, equivalente al 55% de la deuda externa del pas. La transicin de Mxico para salir de la dependencia y el neocolonialismo polarizar intensamente al Estado y la sociedad; el resultado vendr determinado por el balance en la lucha de clases.

Las amenazas econmicas y militares de Trump hacia Irn reforzarn a las fuerzas nacionalistas, populistas y colectivistas frente a los polticos reformistas neoliberales y pro-occidentales. La alianza antiimperialista de Irn con Yemen, Siria y el Lbano se solidificar frente al cuarteto formado por Arabia Saud, Israel, Gran Bretaa y Estados Unidos, liderado por este ltimo.

El apoyo de Trump a la ocupacin masiva de tierras palestinas y su prohibicin solo judos a musulmanes y cristianos sacudir a los millonarios colaboracionistas de la Autoridad Palestina y provocar nuevas revueltas e intifadas.

La derrota del Estado Islmico reforzara las fuerzas gubernamentales independientes en Irak, Siria y el Lbano y debilitar la influencia imperialista estadounidense, abriendo la puerta a luchas populares democrticas seculares.

La campaa a gran escala y prolongada del presidente chino Xi Jinping contra la corrupcin ha supuesto la detencin y el despido de ms de 250.000 funcionarios y empresarios, incluyendo multimillonarios y altos cuadros del Partido. Los arrestos, la persecucin y encarcelamiento han reducido el abuso de los privilegios pero, lo que es ms importante, ha mejorado las perspectivas de que los movimientos populares se enfrenten a las enormes desigualdades sociales. Lo que comenz desde arriba puede provocar movimientos desde abajo. La resurreccin de un movimiento hacia los valores socialistas puede tener un gran impacto en los estados vasallos de EE.UU. en Asia.

El respaldo de Rusia a los valores democrticos en el este de Ucrania y la reincorporacin de Crimea mediante referndum puede limitar los regmenes marioneta de Estados Unidos en el flanco meridional ruso y reducir la intervencin estadounidense. Rusia puede desarrollar lazos de paz con estados europeos independientes con la ruptura de la UE y la victoria electoral de Trump frente a la amenaza nuclear del rgimen Obama-Clinton.

El movimiento a escala mundial contra la globalizacin imperialista asla al poder derechista apoyado por EE.UU. en Sudamrica. La bsqueda de tratados comerciales neoliberales de Brasil, Argentina y Chile est en horas bajas. Sus economas, especialmente en Argentina y Brasil, han visto triplicadas sus cifras de desempleo y cuatriplicadas la de su deuda externa, su crecimiento est estancado o en recesin y ahora se enfrentan a huelgas generales masivas. La adulacin neoliberal est provocando lucha de clases. Todo ello puede dar un vuelco al orden post-Obama en Latinoamrica.

Conclusin

El orden ultra neoliberal del pasado cuarto de siglo se est desintegrando por todo el mundo y en sus principales pases. Hay un incremento significativo de movimientos desde arriba y desde abajo, de las izquierdas democrticas a las fuerzas nacionalistas, de populistas independientes a la vieja guardia de la derecha reaccionaria: ha surgido un nuevo universo poltico polarizado y fragmentado. El principio del fin del actual orden imperialista-globalista est creando oportunidades para un nuevo orden dinmico democrtico y colectivista. Los oligarcas y las lites de la seguridad no accedern a las demandas populares ni renunciarn a sus privilegios fcilmente. Afilarn los cuchillos, emitirn decretos ejecutivos y orquestarn golpes de Estado para intentar mantener el poder. Los movimientos democrticos populares emergentes necesitan superar la fragmentacin identitaria y nombrar lderes unificados e igualitarios que puedan actuar decisiva e independientemente de los lderes polticos existentes, que realizan gestos progresistas espectaculares pero falsos mientras pretenden una vuelta a la pestilencia y la miseria del pasado reciente.

 

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y a Rebelin como fuente de la traduccin

 



[i] Embajadora de EE.UU. ante la ONU con la administracin Obama, entre 2013 y 2017.



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