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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-02-2017

La paz neoliberal santista, la paz de los sepulcros uribista y la paz como justicia social

Oto Higuita
Rebelin


Hacer una campaa nacional para recolectar firmas y presionar la disminucin del salario de 300 congresistas es una jugada poltica que deja titulares de prensa, gana adeptos, desata la rabia e indignacin contenida en cada colombiano que est asqueado con la corrupcin, la poltica y la mala gestin, pero no asusta ni preocupa a los funcionarios de salarios desproporcionados; y lo ms grave es que genera la idea de que si se le baja el salario a los miembros del Congreso, lo cual es dudoso que se logre con firmas, avanzamos hacia la justicia salarial y dado el paso hacia la conquista del poder poltico en Colombia. Nada ms astuto pero falso vender esta idea a la gente.

Por qu no emprender una campaa y movilizacin nacional, no solo de firmas, donde exijamos en las calles el aumento del salario mnimo un 100%, del que viven millones de trabajadores y familias en Colombia? Porque es una estrategia y accin poltica que requiere no solo compromiso, sino tiempo y sistematicidad, y las elecciones estn encima y hay que apresurarse a recoger del momento propicio que otros han creado.

Hay varias agendas polticas a la presidencia que compiten y se disputan el terreno de las simpatas y apoyos en el pas. Agendas que se podran ordenar de la siguiente manera: la paz neoliberal santista con todo su aparato burocrtico-estatal sostenida desde la Unidad Nacional, que busca principalmente desarmar y desmovilizar a las FARC y al ELN al menor costo social y poltico para su clase, con cambios mnimos en la estructura de poder; es la llamada paz barata y sin muchos espavientos que busca esta fraccin burguesa.

Luego est la paz de los sepulcros, de la extrema derecha encabezada por el Centro Democrtico y sus aliados (terratenientes, nuevos propietarios de tierras expropiadas, narco-paramilitares, las iglesias reaccionarias, los falsos moralistas como el ex procurador del OPUS DEI), gemela de la paz neoliberal santista, que busca desconocer los acuerdos y retomar el poder en el 2018 para completar la tarea de liquidar el enemigo interno y dejar inmodificable la estructura de poder, sin cambios ni siquiera mnimos.

Finalmente, est la paz con justicia social que pasa por la implementacin y cumplimiento de los acuerdos, si lo que buscamos es el fin del conflicto armado y cambios profundos en las estructuras socio-econmicas, poltica y culturales, a lo que aspira la mayora del pueblo colombiano, pero que va tomar aos de lucha, movilizacin, lgrimas y sangre, tal y como se avizora el panorama con los asesinatos y amenazas a los lderes y lideresas de los movimientos sociales.

Es la lucha anticorrupcin una agenda en s misma? As la usen como bandera principal y nica para un programa de gobierno, por el enorme atractivo que produce en millones de ciudadanos, no deja de ser una consigna que servir para despertar la indignacin, apata y abstencin que hay incubada en una inmensa franja de la poblacin. Pero como bandera de gobierno no sera la ruta para llevar a cabo los cambios profundos, estructurales y democrticos que requiere la sociedad, el rgimen poltico, las instituciones y sobre todo el modelo econmico vigente, el neoliberalismo. En ese sentido, la lucha anticorrupcin ser una meta a alcanzar en la medida en que produzcamos los cambios profundos y estructurales que se plantean los acuerdos en sus 6 puntos. Porque como reza la consigna, El sistema no puede combatir la corrupcin, porque la corrupcin es el sistema.

Por otro lado, se acab la gran mentira que la corrupcin era un mal endmico del sector pblico. No fue esa una de las razones y argumento con que la mayora de economistas, idelogos, creadores de opinin y tanto intelectual funcional al sistema desacreditaron y denigraron del sector pblico para poder entregarlo a los brazos de la privatizacin? Hoy con evidencias contundentes, se demuestra la estafa en que estaba montada la llegada de la democracia liberal perfecta. Por supuesto, hubo economistas y analistas que no se dejaron arrastrar de la avalancha de la apertura econmica, la globalizacin, el libre mercado, la privatizacin de lo pblico y la novedad del neoliberalismo con que alimentaron la campaa publicitaria e ideolgica global que anunci el fin de la historia, y hasta del ltimo hombre.

La historia de la corrupcin es tan antigua como la civilizacin misma, con la diferencia de que adquiere mayor complejidad y sofisticacin cuando las sociedades pasaron de sociedades triviales, nmadas y recolectoras, a formas sedentarias ms organizadas que desarrollaron y crearon estructuras polticas, militares y burocrticas que hizo al mismo tiempo ms difcil descubrirla y controlarla.

En Egipto hubo un monarca, Horemheb, que gobern entre 1343 y 1315 A.C. y estableci un cdigo que deca: Se castigar con implacable rigor a los funcionarios que, abusando de su poder, roben cosechas o ganado a los campesinos bajo el pretexto de cobrar impuestos. El castigo ser de cien bastonazos. Si el involucrado fuera un juez, la pena ser de muerte. Esto se deca ya hace ms de 3 mil aos. (http://bit.ly/2j7xSsh) (http://bit.ly/2kbOTWj)

Uno de los historiadores ms importantes de nuestro tiempo, el profesor emrito de historia de la Universidad de Princeton, Arno J. Mayer, analizando cmo han sido recurrente los escndalos de corrupcin en los Estados Unidos, en un artculo publicado en el 2009 sostena que la Corrupcin, en realidad, es una palabra-concepto muy polmica, sobre todo cuando su uso retrico intenta aplicarse a la guerra poltica. Su carga negativa que incluye el soborno, la extorsin o el nepotismo- se utiliza para movilizar el apoyo popular y partidista contra los competidores o rivales. Si la venalidad, condicin del corruptible o quien puede ser sobornado, es innata a la condicin humana, afirma, se entiende entonces que quienes han sido electos a cargos pblicos, son administradores o gobiernan lo pblico, tiendan a ser corruptos o los corrompe el poder, como tantas veces se ha dicho. (http://bit.ly/2jnVmtq)

En la antigua Roma, sostena el historiador Paul Veyne, la corrupcin se institucionaliz hasta el punto que el problema no era que esta fuese una prctica usual, sino que fuera demasiado evidente. Y donde el clientelismo, el favoritismo y el trfico de influencias eran prcticas comunes en la metrpoli.

Sin duda la Revolucin francesa gener un optimismo desmesurado en muchos, a partir del advenimiento de la sociedad burguesa y el capitalismo, en la creencia de que el triunfo de la burguesa sobre el feudalismo, el despotismo, la nobleza, la monarqua y la iglesia supondran el fin de los abusos de stos estamentos. Pero una vez ascendieron industriales, banqueros y polticos al poder del Estado, las prcticas corruptas aparecieron de nuevo, sofisticadas y acordes a las exigencias y condiciones de la nueva clase que acababa de ascender al poder.

Los casos ms recientes de corrupcin en Colombia, o los que estallan a diario por los grandes medios de comunicacin, son apenas la confirmacin del carcter global e histrico del fenmeno que apropia los bienes pblicos en beneficio del inters privado e individual.

Un repaso a los ms sonados casos de corrupcin, soborno, coimas y otras formas de apropiarse y saquear los bienes pblicos en Colombia demuestra que es una tendencia presente en todos los gobiernos desde la poca colonial, pasando por las primeras repblicas, hasta las modernas. De hecho Simn Bolvar hizo decretos declarando la pena de muerte a funcionarios que robaran, usaran o apropiaran bienes o dineros pblicos para su propio enriquecimiento o beneficio individual. Estaba en primer orden la guerra de liberacin e independencia, y sta requera no tanto de caudillos corruptos, como de funcionarios para los nuevos cambios y exigencias de las nuevas repblicas.

De la corrupcin no se salva ni la empresa nacional como tampoco las extranjeras. O qu otra cosa hicieron las empresas nacionales que crearon carteles de precios, aumentando stos y restringiendo la competencia, para aumentar sus ganancias y afectar el bolsillo de los consumidores con productos como el arroz, el azcar, el cemento, el ganado, el papel higinico, los cuadernos, los paales? Y cul ha sido la sancin? Han resarcido a la sociedad por el dao que causaron? Han sido expulsadas de la ANDI?

Ni el futbol ni el periodismo escaparon a la causa del enriquecimiento ilcito, como es el caso del expresidente de la Federacin Colombiana de Ftbol, Luis Bedoya, quien segn la justicia norteamericana, recibi cerca de 7,5 millones de dlares con el fin de aprobar un contrato de patrocinio comercial para que una empresa espaola se quedara con estos derechos. O qu otra cosa son los Panam Papers, donde estn comprometidos 1.245 colombianos, entre ellos editores de medios de comunicacin como Daro Arismendi, de Caracol radio?

De los escndalos en las esferas del poder se conoce ms, no obstante tambin ha sido desfalcada la salud (SaludCoop), el agro (Ingreso Seguro), la educacin (Crdoba), la infraestructura, la nutricin de nios/as (La Guajira y Choc). Tal vez sea cierto que el escandalo econmico del siglo sea Reficar (Refinera de Cartagena), que segn la revista Semana tuvo un sobre costo de ms de 4.000 millones de dlares. Superando con creces la escndalo de Odebrecht, que segn el departamento de Justicia de los Estado Unidos, soborn funcionarios y polticos colombianos con 11 millones de dlares. Entre otras cosas, cul es el inters real del Departamento de Justicia de los Estados Unidos con sus investigaciones e inteligencia apoyada por la CIA y el FBI, combatir la corrupcin como un mal que puede acabar con el sistema capitalista, o posicionar las trasnacionales gringas en los grandes negociados a costa de las latinoamericanas?

Sin embargo y a pesar de la avalancha de escndalos, hiere ms la consciencia humana el despojo de tierras a cientos de miles de familias campesinas pobres y medianos productores en Colombia, durante la guerra. As como el asesinato de miles de trabajadores y pequeos propietarios del campo, y el desplazamiento forzado de millones de sus territorios. Un asunto nodal y central de los acuerdos, que est en la raz misma del conflicto armado, que incluso signific que se haya abordado como un puto especfico. Hacia un nuevo campo colombiano: Reforma Rural Integral. Que sienta las bases para la transformacin estructural del campo, crea condiciones de bienestar para la poblacin rural () y de esa manera contribuye a la construccin de una paz estable y duradera. Que sus principios son la transformacin estructural; igualdad y enfoque de gnero; participacin; etc. Que crea un fondo de 3 millones de hectreas de tierra en los prximos 10 aos, que se busca formalizar masivamente la pequea y mediana propiedad rural con 7 millones de hectreas.

En LA VERDAD EN EL ABANDONO FORZADO Y EL DESPOJO DE TIERRAS, Camilo Gonzales Posso, en el Panel, Dilogo de la memoria: Territorio y despojos, que se realiz en Bogot el 8 de abril de 2013, se preguntaba: Cuntas hectreas han sido abandonadas forzadamente en Colombia? La cifra ms mencionada esta alrededor de 6,5 millones de hectreas. A la luz de esos datos que se basan en registros realizados por entidades estatales, puede afirmarse que el abandono forzado de tierras registrado entre 1994 y 2102, no es inferior a 400.000 predios, 500.000 familias, ni a 10 millones de hectreas500.000 familias expulsadas de sus predios en el desplazamiento forzado (http://bit.ly/1dZxkCv)

En un contexto donde los acuerdos no han empezado a implementarse en firme y cada vez aparecen ms trabas y amenazas, donde la implementacin es incluso ms importante que la firma de estos, por supuesto que es fundamental un gobierno hacia el 2018 que se comprometa por medio de un programa a llevarlos a cabo, lo que quiere decir que los puntos de los acuerdos seran la cuota inicial de ese programa. Pero, se puede realizar dicho programa de gobierno con quienes afirman que la corrupcin es el primer problema del pas, cuando no hemos ni siquiera empezado la implementacin que debe poner fin a un conflicto armado y una guerra que sigue viva? Simplemente no.  

Colombia es de lejos el pas ms corrupto del continente, porque no es una estructura burocrtica-gubernamental aislada del contexto internacional y del sistema econmico que lleva implcita el virus de la corrupcin que saquea la riqueza pblica en beneficio del inters privado, individual y de las grandes empresas.

Sostener que la corrupcin es el principal mal del pas, cuando ni siquiera el respeto a la vida lo es, es sin duda una hbil maniobra poltica que genera simpata y posiblemente votos, pero es tambin una irresponsabilidad histrica y tica. No es bien visto que, a nombre de un discurso desde la oposicin democrtica, se critique el rgimen corrupto y oligrquico que ha gobernado por dcadas Colombia, y al mismo tiempo apelar a los viejos estilos y formas para conquistar simpatas polticas y votos.

Ms an, cuando el crimen poltico sigue vigente e impune y los enemigos de los acuerdos los atacan con la firme intencin de destruirlos y devolvernos al pasado de la guerra, y ninguno de los que han propuesto su nombre como candidato a la presidencia y que prometen sacar a Colombia del "terrible" mal de la corrupcin, han manifestado pblicamente su compromiso con la principal tarea del momento que es construir una alianza poltica amplia, hacer una consulta sobre candidaturas, y construir un programa de gobierno desde abajo para implementar unos acuerdos que conllevan un cambio estructural, histrico, de profundas reformas que no solo cierren el conflicto armado de ms de 50 aos, sino que reconcilie la sociedad, que ample, profundice y radicalice la democracia: de qu otra manera se puede hablar de acabar con el cncer de la corrupcin y otros males de la nacin?

Ponerse de espaldas a los acuerdos de paz y la importancia cardinal de la implementacin porque sus posiciones polticas, su anticomunismo, su odio y rencor contra las FARC no se les permite, es una cosa, pero otra muy distinta es tratar de desconocer con la bandera anticorrupcin el potencial de cambio y transformacin estructural que encierran.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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