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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-02-2017

Guatemala
Prevencin de la violencia juvenil, qu significa?

Marcelo Colussi
Rebelin


Prevencin de qu? Quiz el prejuicio oculto es que todo joven de barrio pobre es un marero en potencia. En vez de prevencin pensar en desarrollo integral de la juventud. Solo malabares en los semforos o carreras tcnicas (oficios) se nos puede ofrecer? Revisar eso. Por qu no doctores o ingenieros tambin? O astronautas? Un joven ex marero de alguna barriada peligrosa de Guatemala


En trminos generales, en todo momento las juventudes fueron discordantes con la ideologa y los modos culturales dominantes. Para un mundo adultocntrico, la rebelda juvenil siempre constituye una afrenta. As pas con cualquier grito juvenil que se alz como contestatario. Pero en los imaginarios colectivos actuales ganados por un pensamiento conservador que va de la mano de la visin neoliberal que recorre el mundo, montada en la globalizacin del libre mercado, el xito y el slvese quien pueda la juventud, ms que una esperanza, suele asocirsela a violencia, droga, y de ah a circuitos de criminalidad, a marginalidad peligrosa. Sin negar que esta conexin en verdad pueda suceder en alguna ocasin, desde esa ptica conservadora y prejuiciosa juventud al menos una parte de la juventud: la juventud pobre, la que march a la ciudad y habita los barrios pobres y plagados de violenca, la que no tiene mayores perspectivas es intrnsecamente una bomba de tiempo. Por tanto, hay que prevenir que no estalle. Y ah estn a la orden del da las campaas de prevencin para evitarlo.

En estas ltimas dcadas se ha ido construyendo una visin de la juventud donde esa rebelda, que incluso dcadas atrs estuvo puesta al servicio de ideales de transformacin social, es entendida ms bien como un peligro en ciernes. Ms an si se trata de la juventud de los barrios excluidos, de las barriadas pobres de las principales urbes. En la ciudad de Guatemala ello ha pasado a ser ya un estigma solidificado: joven de barrio pobre es equivalente a peligroso. Por tanto: hay que prevenir. Surge as una serie de programas preventivos.

Prevencin de qu? Qu se est previniendo con los programas de prevencin juvenil? Cules son los supuestos implcitos ah?

La idea de prevencin que se maneja, pareciera que apunta a prevenir que los jvenes delincan, pero no que sean pobres. Este ltimo punto pareciera no tocarse; lo que al sistema le preocupa es la incomodidad, la fealdad que va de la mano de lo marginal: ser un marero, ser un asocial, no entrar en los circuitos de la integracin. Lo que est en la base de este pensamiento es una sumatoria de valores discriminatorios: estar tatuado, utilizar determinada ropa o provenir de ciertas reas de la ciudad ya tiene un valor de estigma. Qu se busca prevenir entonces con esas acciones?

Desde ya no todos los jvenes representan ese modelo de supuesta peligrosidad que dictamina la conciencia dominante, de joven como sinnimo de sospechoso. Por supuesto, hay muchas ms opciones. Como contraparte deberan indicarse, por un lado, casi en la antpoda del supuestamente violento y peligroso, el joven integrado, aquel que podramos llamar comprometido desde estos nuevos esquemas de participacin que parecieran darse ahora, con un compromiso light, despolitizado, en sintona con la idea de responsabilidad social empresarial, que puede hacer parte de cualquier voluntariado, muy a la moda hoy da. No es el comprometido de dcadas atrs, cuando compromiso significaba abrazar ideas de cambio, de transformacin social, que llev a muchos, incluso, a optar por el camino de una lucha armada.

De todos modos, no todo se reduce al simplismo de integrados exitosos y marginales peligrosos; adems puede anotarse una enorme variedad de jvenes donde se da un entrecruzamiento de figuras, de modelos socio-culturales: aquel que no quiere participar en nada, el desinteresado, el que llena su cabeza de rock, el que se mete a una iglesia. Lo que s es claro es que la juventud politizada y con ansias revolucionarias de aos atrs, la juventud con ese tipo de compromiso al que nos referamos ms arriba, hoy no est presente. Quiz no desapareci por completo, pero al menos est invisibilizada.

A partir de todo lo anterior es importante preguntar cmo se van construyendo las categoras que usamos, aquellas con las que miramos la realidad. Entonces, qu previenen las campaas de prevencin de la violencia para los jvenes? Segn un prejuicio muy extendido en la sociedad guatemalteca, se identifica casi automticamente violencia con delincuencia. Por tanto, al hablar de prevencin de la violencia se est hablando de prevencin de la delincuencia, de la transgresin.

Segn el instalado prejuicio dominante, hay un continuum entre violencia urbana y juventud. En ese sentido, la mayora de las campaas de prevencin de la violencia que se desarrollan tienen por objetivo prevenir que bsicamente los jvenes no ingresen a circuitos transgresores. En ese planteamiento se filtra un preconcepto: los jvenes de las colonias urbano-precarias son potenciales delincuentes. Por qu no plantear, entonces, que se prevengan las causas por las que hay colonias precarias, que sin duda son un caldo de cultivo para la aparicin de conductas en conflicto con la ley penal a partir de una compleja sumatoria de factores? Por qu no prevenir que no haya pobreza, precariedad, exclusin?

En realidad, y contrariando el prejuicio mencionado, la gran mayora de jvenes no ingresa en pandillas. El estereotipo meditico en muy buena medida que identifica sin ms colonia pobre con cueva de delincuentes es as puesto en duda. Es evidente que en los sectores marginalizados de las grandes ciudades, donde se dan asentamientos precarios, poblamientos desorganizados, improvisados, atentatorios contra la calidad de vida de quienes ah residen, hay un marco que propicia conductas transgresoras, porque desde los orgenes los habitantes de esos lugares han sido transgredidos. De hecho, vivir en esas adversas condiciones ya es una transgresin contra esos moradores, pues se violan elementales derechos humanos. Pero es sumamente peligroso criminalizar la pobreza: violencia urbana hay en todos lados y con distintas modalidades. En las barriadas pobres, evidentemente, hay altas cuotas de violencia; la cuestin es entrever sus causas (que son mltiples y complejas) y proponer vas de alternativa. Pero sin olvidar nunca que la violencia se esparce por todos los rincones de la sociedad. La forma suprema de la violencia: la guerra, la deciden y llevan a cabo (y se benefician!) los sectores ms privilegiados, los ms alejados de la pobreza. No olvidarlo nunca. A qu pobre se le consulta para iniciar una guerra?

Cuando se pregunta por la violencia nunca aparece, al menos en primer trmino, la violencia de gnero, o el racismo. Mucho menos, la violencia estructural. 1 De todos modos es sabido que esas violencias (las que pusieron en marcha la guerra interna en Guatemala, la ms mortfera de todos los conflictos blicos intestinos de estas ltimas dcadas en Latinoamrica) 2 no aparecen en principio como principal problema. Hay una rpida identificacin de violencia con delincuencia; pero en esa caracterizacin no aparece, por ejemplo, el delito de cuello blanco. Cundo cae preso un banquero, un empresario explotador, un gran evasor fiscal? Es delito robar un banco, deca Bertolt Brecht, pero ms delito an es fundarlo .

Junto al prejuicio que identifica barrio pobre con violencia, o joven de estos barrios con potencial pandillero, existe otro ms, que entiende la prevencin como entretenimiento de los jvenes (actividades recreativas varias) para que estn sanamente ocupados, o la colocacin de ms alumbrado pblico en lugares oscuros. Y otro ms an, consistente en entender la salida laboral de jvenes de estas colonias como la preparacin en determinados oficios (albailera, herrera, carpintera) o, desde hace algn tiempo, y en buena medida a instancias de la cooperacin internacional, que es quien lo promueve, en actividades ldicas (malabares, zancos, pintores de graffitis).

Obviamente, se traslucen ah determinados paradigmas donde un joven de estas colonias llamadas marginales (al margen de qu?, nos preguntamos) puede (debe?) convertirse en un ciudadano respetable a travs de su incorporacin al circuito laboral por medio de lo que puede esperarse normalmente de un habitante de estas colonias. Es decir: que sea un/a trabajador/a honesto/a (lase: un asalariado/a que no protesta, o una buena ama de casa, fiel y buena madre).

Ello encubre, sin embargo, otro prejuicio: para salvarse de ser un marero, un joven debe seguir repitiendo el sistema, lo ya consabido: un asalariado/a que no protesta, una buena ama de casa. Solo malabares en los semforos o carreras tcnicas (oficios) se nos puede ofrecer? Revisar eso. Por qu no doctores o ingenieros tambin? O astronautas? Estamos condenados a ser obreros de maquila? , se preguntaba el joven ya citado en el epgrafe, ex marero, ahora msico profesional de hip hop.

Cuando desde las estructuras dominantes se piensa en realizar prevencin, se piensa en cmo mantener el estado de cosas dado, evitando que aparezca este cuerpo extrao de la violencia. Pero no se piensa, por ejemplo, en la violencia estructural (teln de fondo primigenio que posibilita la aparicin de estos delincuentes de barrio, que no son los de cuello blanco, por cierto) ni tampoco en la violencia de gnero, el machismo-patriarcal dominante que da lugar a una cultura de violencia normalizada y ya aceptada. O la herencia dejada por la guerra, muy poco o nada trabajada desde el Estado. La impunidad de los eternamente impunes no es tambin una forma de violencia, quiz la primera y ms importante? Uno de los primeros cronistas de la colonia espaola en lo que hoy da es Guatemala, Bernal Daz del Castillo, en el siglo XVI pudo decir sin ninguna vergenza, impunemente: Vinimos a estas tierras a servir a su Majestad, a traer la fe catlica y a hacernos ricos . Parece que eso se ha perpetuado, y esa violencia sigue presente sin solucin de continuidad al da de hoy. Matando y esclavizando una buena cantidad de indgenas, muchos se hicieron ricos efectivamente. Y el guardaespaldas que aos despus cuid esas fortunas durante la reciente guerra civil, el ejrcito, profundiz esa impunidad. Para muestra, lo sucedido con su cono por excelencia, el general Jos Efran Ros Montt: condenado por genocidio a 80 aos de prisin inconmutables pas solo un da detenido, y luego su situacin qued en el aire. La impunidad reinante, desde el cronista del siglo XVI hasta la situacin actual, no es acaso la ms monstruosa forma de alimentar la violencia?

La experiencia cotidiana, e investigaciones serias realizadas sobre la materia, permiten concluir categricamente que la gran mayora de jvenes de las barriadas pobres, desestimando el prejuicio dominante, rehye a la violencia, cumple las normas sociales de convivencia, y si bien vive en un clima de hostigamiento y dificultades, prefiere escapar a las conductas transgresoras. Cmo hacen los jvenes y tambin los adultos para sobrevivir en medio de ese clima agresivo? La respuesta ms frecuente es escondindose , no metindose en nada : de la casa al trabajo o al centro de estudio, y de all a la casa . En estas colonias no se vive; se sobrevive! , expres un lder comunitario consultado sobre el asunto.

Por qu un joven de estos barrios, prejuiciosamente llamados reas rojas o marginales, se integra a una pandilla, a una mara? Primera cuestin: la amplia mayora, el 90% de los jvenes, no lo hace. Hay suficientes estudios consistentes que as lo evidencian. La gran mayora sigue los patrones llamados normales de integracin social: estudia, trabaja, busca sobrevivir, asume con resignacin que es un pobre de un sector pobre, repite el sistema, acepta y reproduce los valores de su medio, vive inmerso en las dificultades normalizadas de su entorno, y si no encuentra salidas, se va como inmigrante irregular a Estados Unidos. Solo una minscula porcin se integra a la vida pandilleril.

Por otro lado, quiz lo ms importante: alguien se integra a una mara porque eso es siempre una salida posible. En el medio de la pobreza, la exclusin histrica, el cierre de oportunidades y la marginacin crnica que sufren, el ingreso a uno de estos grupos est siempre abierto. La mara funciona como familia sustituta, y no habiendo muchas ms oportunidades, algunos (10%) dan ese paso.

Es comn, casi obligado, hablar hoy da de prevencin de la violencia juvenil. Ahora bien: cualquier iniciativa de prevencin de la violencia urbana tiene que partir de un enfoque integral, basado en el reconocimiento de que la violencia no es ms que el sntoma de un conjunto de problemticas sociales concentradas en reas precarias urbanas. Si de chiquito te marginan, te toca trabajar de lustrabotas, te tratan mal, te ningunean, llega un momento que no te da vergenza ponerle la pistola en la cabeza a alguien para robarle. Es casi una venganza ante tantos golpes recibidos , reflexionaba un muchacho integrado a maras.

Las explicaciones de estos fenmenos tan complejos deben ser estructurales, por lo que no es suficiente implementar programas que entretienen o distraen a la juventud sin que los jvenes sean parte de proyectos macro y de largo plazo tanto de duracin en las colonias donde se implementen como en su efecto en el sujeto. Es decir, que sean programas enfocados en el desarrollo integral del individuo desde su niez hasta ser adulto y que le otorguen recursos personales, sociales y profesionales para poder contribuir positivamente a su entorno y ejercer autonoma en su vida.

En vez de prevenir que alguien sea un mal ciudadano, mejor prevenir que sea un marginado por la sociedad. Pero viviendo en un barrio marginal, con hambre, sin educacin, en medio de la exclusin sistemtica, recibiendo prejuicios invalidantes todo el tiempo, sin encontrar muchas opciones para ser ese ciudadano ejemplar ms que siendo un asalariado mal pagado o un ama de casa resignada, la puerta de entrada a la transgresin est siempre abierta. Valga esta ltima reflexin como sntesis de lo que debera ser una verdadera prevencin: En el mundo hay 150 millones de nios en la calle. Ninguno de ellos vive en Cuba . Lo mismo podra decirse de un joven marero. Por qu all no hay nios ni jvenes marginados que roban o extorsionan? No porque se les ensee a hacer malabares en un semforo o se les ponga una cancha de ftbol en sus barrios, sino porque son tratados integralmente como seres humanos con dignidad.


Notas

1 Definimos violencia estructural siguiendo a Johan Galtung como la opresin de uno sobre otro y la explotacin en cualquier de sus formas sociales.

2 200,000 muertos, 45,000 desaparecidos, ms de un milln de personas desplazadas internamente y hacia el exterior, de acuerdo a los datos aportados por la Comisin para el Esclarecimiento Histrico. (CEH:1999)


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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