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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-03-2017

Desvelos de la prensa hegemnica

Gabriel Cocimano
Rebelin


Desde los medios oficialistas han comenzado a caerle voces disonantes al gobierno de Mauricio Macri. Algunos reconocidos editores que comulgan con el oficialismo amonestaron al elenco gobernante por la serie de fallidos desconcertantes producidos durante un febrero particularmente negro. Las advertencias tienen que ver con las desprolijidades en medidas como la condonacin de deudas al Correo propiedad del grupo Macri o la baja porcentual en las jubilaciones, y apuntan al deterioro de su propia credibilidad meditica en funcin de sostener el blindaje oficial.

Es elocuente que a Clarn y La Nacin en especial al primero- no les interesa la corrupcin. Ellos mismos la practicaron hace ya cuarenta aos, con la apropiacin de Papel Prensa. Y aunque suelen adjudicarse el rol de fiscales de la sociedad, hace dcadas que solamente apuestan por los negocios a partir de sus respectivas posiciones dominantes como medios. Exhiben la corrupcin de sus enemigos polticos con desmesura y mendacidad, mientras ocultan la de los propios con inmoralidad y torpeza. El encubrimiento, ninguneo o indulgencia sobre algunos hechos de corrupcin, como el de Panam Papers y el caso Odebretch que salpica al jefe de los espas, por citar solo algunos casos que tomaron dimensin internacional, alcanzara para incluir a estos medios en una historia universal de la infamia periodstica. Como Mark Bellison, el protagonista de la pelcula La Mentira Original quien descubri que mentir le reportaba, en su ficcional sociedad utpica, grandes dividendos, esta prensa hace aos que practica la calumnia y el ocultamiento, la intriga y la extorsin al poder poltico de turno.

Est claro adems que a esos medios hegemnicos, sobre todo a Clarn, tampoco les interesa Macri ni su gobierno. La Nacin, al menos, tiene una lnea editorial coherente con algunos postulados de la derecha gobernante. Y, de tanto en tanto, se permite conciliar su conciencia de clase: de hecho fue Hugo Alconada Mon, un periodista de sus filas, quien devel las tramas oscuras en los casos de corrupcin oficial arriba citados.

Es que la corrupcin macrista que cada vez se hace ms visible, desbordando la malla de contencin meditica y la impopularidad del gobierno obliga a la prensa hegemnica a salirse de su lugar de confort. Por eso las advertencias: claro que no se quejan de la corrupcin, sino de la incapacidad manifiesta de los funcionarios oficialistas para ocultarla. En lugar de CEOS parecen pasantes, bram de indignacin hace algunos das un editorialista de Clarn. La corrupcin oficial y sus desatinos incomodan a la prensa hegemnica pero, sobre todo, la expone.

Para colmo, tambin se le abren frentes internos: el conflicto de los casi 400 despedidos de AGR-Clarn lleva ms de un mes y permanece invisibilizado, no solo en el propio Grupo sino tambin en la mayora de los grandes medios de comunicacin. Desde all han acallado la protesta de sus trabajadores, logrando infundir el miedo para que otros medios colegas oculten la noticia. Y, sin embargo, la lucha de los trabajadores aun contina.

Hace meses, y por si hiciera falta, un editor estrella de Clarn reconoci: hicimos periodismo de guerra, mal periodismo. El verbo parece incorrecto: siguen haciendo mal periodismo. Mientras tropiezan vendiendo basura en su disparatada proteccin al oficialismo, reciben como nunca millonarios beneficios econmicos de la gestin macrista: la pauta oficial se multiplic en 2016, y con la cesin del 4G a Nextel en forma gratuita, el monopolio corre con privilegios para operar en el espectro de Internet de alta velocidad, al tiempo que busca imponer demoras a sus competidores.

Ocupados en su cruzada militante contra CFK y en sumar cada vez ms negocios en el menor tiempo posible, esperan el momento de desembarazarse de Macri. Habr que recordar una vez ms la confesin del CEO de Clarn, Hctor Magnetto, al fallecido ex dueo del diario La Razn, Jos Pirillo: los dos primeros aos hay que sacarles todo. Los segundos dos aos hay que golpearlos para seguir sacndoles, y los terceros dos aos hay que voltearlos para que venga otro. Como los perodos presidenciales son de cuatro aos, es probable que la segunda parte de aquella estrategia est muy prxima a comenzar.

Claro que primero quieren curarse en salud: necesitan extirpar la pesadilla del kirchnerismo. Hace tiempo que preparan el terreno para la detencin de CFK, y lo hacen con la liviandad de quienes se sienten inmunes a todo: el mismo editor estrella de Clarn confirm, en un artculo reciente, que dos jueces federales y un fiscal pactaron acciones y estrategias contra la ex presidenta durante un cctel en la embajada norteamericana!. Sin prejuicio por lo dicho ni por las formas, sin miedo al ridculo ni a quedar pedaleando en falso, no temen dilapidar su deprimido capital simblico en esta larga contienda que lleva ya una dcada.

Clarn quiere asegurarse de que CFK est presa o fuera de combate para las prximas elecciones. Para esto cuenta con la comparsa de magistrados adictos por afinidad, temor o revanchismo del Juzgado Federal. Le conviene al macrismo una hipottica prisin de Cristina? Si la jefa del kirchnerismo llegase a ser detenida, es probable que crezca su imagen pblica en detrimento de la del presidente, cuya figura no para de desvanecerse. Pero adems, ser la oportunidad para que la prensa hegemnica comience a investir a algn otro candidato, acaso proveniente de las filas de un peronismo disciplinado o renovador.

Prestigio o negocios?

Paradjicamente, las nuevas conquistas econmicas y financieras aseguradas por el grupo Clarn a expensas de la administracin Macri llegan en el punto ms bajo de su prestigio y reputacin. Hasta hace una dcada, la credibilidad y el predicamento del multimedio parecan consolidados.

Histricamente, el poder expansivo del grupo fue silencioso y temido. Slo unas pocas voces, perdidas y en soledad, se animaban a cuestionar sus mtodos y prcticas. El silencio pudo sostenerse por efecto del miedo: miedo de periodistas, de artistas, de polticos y de trabajadores de la cultura. A todos los espantaba y a muchos aun hoy los repele el poder de fuego de Clarn, con su posicin dominante y sus chantajes e incidencia sobre sectores del Poder Judicial.

Sin embargo, en los ltimos aos han aparecido sntomas. En el conflicto contra el kirchnerismo, y en paralelo al declive de su capital simblico, el multimedio tambin dej jirones de su vida. La consigna Clarn miente se dejaba ver y escuchar en los espacios mediticos del anterior oficialismo. Periodistas, comunicadores y otras personalidades de la cultura rompieron el cerco del miedo y desnudaron experiencias, hbitos y costumbres del Grupo. Su prestigio comenzaba a ser interpelado, en especial a partir de los episodios de Papel Prensa durante la dictadura.

Y cuando el miedo puede ser nombrado, recin a partir de entonces es posible combatirlo. Vaya como ejemplo lo siguiente: en 1992, las imgenes brutales del atentado contra el juez antimafia Giovanni Falcone, que haba condenado en Italia a cientos de integrantes de la Cosa Nostra siciliana, despert entre los ms jvenes la conciencia imprescindible para combatir el miedo. La mafia, que hasta entonces era omnipresente pero silenciosa e invisible, comenzaba a leerse y nombrarse. El silencio y el miedo componen el ecosistema ideal para que prospere cualquier organizacin mafiosa sin que nadie la moleste.

Hoy el Grupo sabe que ha perdido credibilidad, aunque cuenta todava con un capital simblico ms que considerable. Mientras suma favores y utilidades contrarreloj, busca mayor expansin para consolidar todava ms su posicin dominante. Con la diversificacin de sus negocios y la reestructuracin de sus empresas intentar recuperar gran parte de aquel prestigio. Eso s, ninguna reconversin del holding tendr otra finalidad que no sea la de intrigar en las decisiones polticas del pas. Esa parece ser su naturaleza.

Gabriel Cocimano (Buenos Aires, 1961) Periodista y escritor. Todos sus trabajos en el sitio web www.gabrielcocimano.wordpress.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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