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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-03-2017

El percutor de una poca: Pensamiento Crtico

Yohanka Len y Flix Valds
La Tiza


[Ponencia presentada en el Coloquio a propsito de los cincuenta aos de la revista Pensamiento Crtico].

Era febrero de 1963 y quedaba constituido el Departamento Central de Filosofa de la Universidad de La Habana. La fosilizada Ctedra de antes de 1959, de tan vetusta disciplina de la academia, no volvi ms. El grupo de muchachos jvenes que enseara filosofa marxista a las diferentes carreras universitarias ira no solo a un nuevo espacio en la calle K, sino constituira un nuevo modo de investigar, leer y ensear. Con ellos llegaba el color del uniforme vede olivo, el olor de la cuartilla alfabetizadora y de la carabina de la Sierra, de Girn, de los milicianos que desde el compromiso prctico pretendan llegar a la teora y poner otros sentidos a los libros y a los modos de educar. El manual se hizo indcil, el dogma impugnado y se comenz a abogar por modos in-disciplinados (diramos hoy) de filosofar. La revolucin con sus cuatro aos de vida ya haba conocido en su interior embestidas sectarias.

Se imprimieron textos urgentes para las clases. Llegaron ideas de otras latitudes amparadas por actos revolucionarios en frica y en el continente americano. Los talleres de la antigua rotativa Omega, donde se impriman las revistas norteamericanas Selecciones y Life en espaol, vieron salir con el sello Ediciones Venceremos, El Capital de Karl Marx (en tres tomos), los primeros textos de Althusser que se dieron a conocer en Cuba, Los condenados de la Tierra de Frantz Fanon, entre muchos otros ttulos. En la decisin de estos nuevos planes editoriales participaban, entre otros, Fidel, Ral, el Che, Osvaldo Dortics, Blas Roca y Emilio Aragons [1].

Fidel comenz a visitar a los jvenes profesores de filosofa, retndoles y tal vez buscando en el pensamiento disruptor, otros modos de avalar las ideas de una revolucin ms alta que las palmas. Las disconformidades surgidas con la URSS desde la Crisis de Octubre, sostenidas en estos aos con la regeneracin de la tendencia sectarita en el partido con la micro fraccin, liderada por Anbal Escalante, la creacin del Comit Central de Partido Comunista de Cuba, fueron entre muchas otras razones, estmulo para pensar y volverse a otros referentes de la teora. Era la hora de los hornos, como citara el Che a Mart y no deba verse ms que la luz. El 7 de diciembre de 1965 se cre Ediciones Revolucionarias y en 1966 el Instituto Cubano del Libro. En 1966, a partir de los profesores de filosofa naci tambin El Caimn Barbudo y en 1967 sali de imprenta el primer nmero de la revista cuyos 50 aos conmemoramos hoy.

Como dijera Jos Mart, si de pensamiento es la guerra mayor que se nos hace, ganmosla a pensamiento; y a ello venan los jvenes creadores del nuevo proyecto editorial de constituir una revista bajo un rtulo tan sugestivo en aquel entonces, como gastado hoy. No era solo carencia de textos en la universidad y Fidel Castro lo saba. El pensamiento vivo que se correspondiera con nuestro estar-siendo, el texto fustigante, que como escalpelo segaba las verdades instaladas como evangelio eran auxilio y urgencia premonitoria. La descolonizacin africana, el as denominado Tercer Mundo, la Revolucin con mayscula, el antimperialismo, la lucha armada, la guerra de guerrillas, el anti-occidentalismo partcipe, la desmentida del racismo, el nuevo lugar de Cuba para todo el Sur, hacan notar que el sujeto del cambio ya no estaba en el Norte, como reconociera Jean Paul Sartre en 1961 en el prefacio a Los condenados de la tierra de Frantz Fanon.

Por aquellos aos se desarroll en La Habana la Primera Reunin Tricontinental de Solidaridad Revolucionaria, entre el 3 y el 15 de enero de 1966. Se escucharon voces diversas y, entre ellas, las de Salvador Allende de Chile, Amlcar Cabral de Cabo Verde, Luis Augusto Turcios Lima de Guatemala, de Rodney Arismendi de Uruguay. El encuentro dejaba claro que el principal reducto de la opresin colonial y de la reaccin internacional es el imperialismo yanqui, enemigo implacable de los pueblos del mundo y por tanto, enfrentaba crticamente todas las formas de dominacin imperialista, colonial y neocolonial, acaudilladas por el imperialismo yanqui. Entre sus reclamos se afirmaba la necesidad de expulsar de la vida cultural de sus pases las manifestaciones del espritu imperialista, se reclamaba solidaridad y radicalidad en la lucha de amancipacin del Sur. Un ao despus, en agosto de 1967, se realiz el encuentro de la Asociacin Latinoamericana de Solidaridad (OLAS) que colocaba el debate en la lucha armada y la guerra de guerrillas, sobre todo.

En estos dos encuentros los jvenes profesores de filosofa, redactores de la revista creada, ocuparon un espacio participativo. Con ellos, la atencin se pona en la riqueza terica de las nuevas prcticas. Las coordenadas quedaban en Cuba y en el Tercer Mundo. Esta fue coyuntura favorable para compartir y discutir con representantes de los movimientos revolucionarios y reconocer la necesidad de aprehender tericamente una praxis revolucionaria.

Mientras ello suceda, la batalla de pensamiento se apresuraba a desplegarse contra el auge rebelde en Nuestra Amrica y tambin frente al boom en la literatura. Para la CIA y Occidente, con los EUA por medio, la guerra cultural estaba clara. El ya gastado proyecto de la revista Cuadernos, del Congreso por la Libertad de la Cultura creado en 1950, abra una nueva empresa: la revista Mundo Nuevo con la participacin de escritores y poetas latinoamericanos. Este, en apariencias un noble propsito contaba detrs con fondos de Langley, manejados por la Fundacin Ford, dato revelado por el New York Times en su tiempo. El nuevo proyecto se haca antagonista de otra revista que ganaba prestigio en cada salida: Casa de las Amricas. (La revista Mundo Nuevo de Emir Rodrguez Monegal, por curiosa e inconexa coincidencia vivi los mismos tiempos que la revista habanera Pensamiento Crtico).

1968 fue un ao sobrecargado, para el mundo y para Pensamiento Crtico. Si el tiempo no lo contramos por meses y das, se nos antojara empezar el nuevo lapso con la muerte del Che en Bolivia en octubre de 1967; ms que una fecha fue un suceso que marc un tiempo. Los primeros das de enero vieron reunirse el Congreso Cultural de La Habana y una vez ms se debati sobre el papel del intelectual revolucionario y el lugar de la cultura en los procesos revolucionarios y de liberacin nacional. Aqu se reivindic la lucha armada, la defensa de Cuba, de Vietnam y se aclam la figura y el ejemplo del Che Guevara, asesinado en las selvas de ancahuaz.

En el nmero del 12 de Pensamiento Crtico de enero de 1968 en sus primeras pginas sus redactores advertan del peligro del imperialismo norteamericano en la guerra de recolonizacin cultural y decan llamamos a los escritores y hombres de ciencia, a los artistas, a los profesionales de la enseanza, y a los estudiantes, a emprender y a intensificar la lucha contra el imperialismo, a tomar la parte que les corresponde en el combate por la liberacin de los pueblos. A continuacin se reproduca el discurso de Fidel en la clausura del Congreso el 2 de enero, donde refiri la trascendencia del encuentro, habl de Viet Nam, de Regis Debray, del Che Guevara y de la muerte del sacerdote guerrillero Camilo Torres Restrepo. All Fidel afirmaba: No puede haber nada ms antimarxista que el dogma, no puede haber nada ms antimarxista que la petrificacin de las ideas. Y hay ideas que incluso se esgrimen en nombre del marxismo que parecen verdaderos fsiles. Y con seguridad reconoca que el marxismo necesita desarrollarse, salir de cierto anquilosamiento, interpretar con sentido objetivo y cientfico las realidades de hoy, comportarse como una fuerza revolucionaria y no como una iglesia seudorrevolucionaria. Fidel se preguntaba por las paradojas de la historia. Si con Camilo Torres veamos a sectores del clero devenir en fuerzas revolucionarias vamos a resignarnos a ver sectores del marxismo deviniendo en fuerzas eclesisticas? Y al mismo tiempo admita Esperamos, desde luego, que por afirmar estas cosas no se nos aplique el procedimiento de la Excomunin (RISAS) y, desde luego, tampoco el de la Santa Inquisicin; pero ciertamente debemos meditar, debemos actuar con un sentido ms dialctico, es decir, con un sentido ms revolucionario.

Pero 1968 fue tambin el ao de publicacin de El hombre unidimensional, Eros y civilizacin, de Herbert Marcuse, de Piel negra, mscaras blancas, el primer libro de Fanon, escrito en 1952; el diario del Che, entre tanta otra novedad de importancia filosfica. Fue el ao del Mayo francs y del asesinato de los jvenes en la plaza de Tlatelolco en Mxico, de conmociones que llegaron hasta la pequea isla caribea de Guadalupe, y la entrada para siempre en la iconografa revolucionaria de la foto del Che (de Korda) presidiendo las manifestaciones populares. Fue tiempo de auge en el movimiento feminista, de luchas por los derechos civiles en los Estados Unidos; y se cerrara el ao con la entrada en la noche del 20 al 21 de agosto de 1968 de las tropas del Pacto de Varsovia, con la URSS al frente, en toda Checoslovaquia.

1969 fue ao de esfuerzos decisivos, de crisis econmica, de preparacin de una gran contienda: la zafra del setenta. Tambin de esperanzas electorales en Chile con el gobierno de la Unidad Popular que se eclipsara con el golpe de Pinochet y la puesta en marcha del Plan Cndor. El comunismo y la influencia de Cuba deban quedar extirpados del hemisferio. Tanto Duvalier en Hait como Pinochet en Chile culpaban al marxismo por la represin que llamaban necesaria.

1970 se hace arduo. Se avecina un giro. Una nueva dcada. Razones de estado, realidad econmica, guerra fra, coexistencia pacfica por medio, y la mano de la Unin Sovitica como garanta de supervivencia para la joven Revolucin.

Contradictorio se hizo nuestro acontecer y por ello la actual necesidad de volver al legado, desde la capacidad de hacer vivir esa memoria que nos conforma y que nos conmina a buscar nuestras propias maneras de entendernos y decirnos, pero con la urgencia de desalambrar el pensamiento de dogmas y absolutos.

Nuevamente las circunstancias volvieron a cercar los propsitos y lo consagrado se desvaneci. Cuando en los finales de los 80 volvamos a preguntarnos por la necesidad de un pensamiento propio que acompaara nuestras maneras de buscar la solucin a nuestras contradicciones, el socialismo este-europeo se defenestraba y nosotros nos agarrbamos al marco de la ventana para no ceder al abismo desde donde, por supuesto, siempre asechaban los enemigos invariables de la Revolucin invicta del 59. Volvan a aparecer publicaciones que de alguna manera retomaron lo hecho, no para imitar, pero si la inconfesa necesidad de dar continuidad a un acumulado cultural de ejercicio intelectual, no baldo, infrtil y vanidoso, sino guerrillero, hertico e insomne.

Y en estas andamos. Por eso ellos y ellas que de una manera u otra formaron parte de un elenco virtuoso de la contienda por un pensar cubano, crtico, revolucionario siguen inspirando, aun cuando ellos y ellas todos y todas altercaron, pero lo hicieron por el significado dado al oficio de pensar.

Si ponemos en coordenadas todos esos acontecimientos en la lnea del tiempo se revelan muchas circunstancias. Si tomamos este concepto en el ms estricto sentido orteguiano: el hombre es l y su circunstancia, la revista fue ella y sus circunstancias.

Reescribiendo a Virgilio Piera no es el agua por todas partes, sino la maldita circunstancia de la ortodoxia dogmtica y vulgar del marxismo por todas partes, en el sentido que se unen la virtud y el vicio, es decir las realidades por las que pasaba la joven revolucin, la sociedad cubana en un proyecto que trataba de saltar las barreras de una lgica cultural, de un modo de ser sociedad, seres humanos, comunidad humana, una forma de encontrarse en su identidad.

Es esa fuerza del principio de realidad cmo bamos a seguir haciendo viable, factible, posible la felicidad soada y de alguna manera ya comenzada a vivir por los cubanos y las cubanas si se haban agotado todos los recursos, ramos plaza sitiada condenada a la hambruna, la escasez, la violencia y el odio del enemigo ms feroz el imperialismo norteamericano?. Solo una alianza posible poda ayudarnos a seguir manteniendo la dignidad sin un costo mayor que el de recortar la autonoma de un ejercicio terico de pensamiento a un dogma, marcado y pautado por una geopoltica, interna y externa, del socialismo realmente existente en la dcada del 60 del siglo pasado.

Como dira alguna vez Aurelio Alonso, el compromiso intelectual es precisamente mantener su compromiso cuando siente que este es rechazado. Por eso para l su generacin es de la lealtad y de esos jvenes con su entusiasmo en la poca que les correspondi vivirlo, hoy siguen tenindolo. Hace unos das Fernando le hablaba a los y las participantes del 12 taller internacional sobre paradigmas emancipatorios; Aurelio presentaba libros y revistas con esa gracia y sabidura que lo caracteriza, Bell Lara empuja un proyecto de publicacin de textos y documentos del proceso revolucionario para que quede en la memoria recopilado, ubicado y salvado todo lo dicho por ellos.

El acontecer de todo ese proceso de la revista Pensamiento Crtico y el Departamento de Filosofa tiene que ver en alguna manera con la conformacin de un rgimen de verdad, y la disputa por l. Un rgimen de verdad es lo que clasifica, decide lo que debe ser o no el campo de una disciplina, dentro de una ciencia, sus postulados, es un proceso de construccin de poder desde el saber. Hoy todas esas clasificaciones de antimarxista, anti leninista y antisovitico no seran acusaciones dirigidas a demarcar una violacin de lmites inadmisibles, sino solo pasaran al debate histrico social del devenir del pensamiento marxista, hoy no causan nada ms que curiosidad intelectual e histrica porque el mundo sovitico desapareci en un desmerengazo. Pero en aquella poca si era de hecho una acusacin poltica con fuertes implicaciones, y acarreaba por ello sanciones, es decir marcaba los lmites posibles a esas discrepancias, y as fue. Por tanto algunas verdades perdieron su historicidad y se volvieron absolutas: el marxismo es uno solo, hay una unicidad lineal entre los clsicos, no es posible separar a Lenin del resto, la dialctica es el mtodo nico de la ciencia, el marxismo es determinismo materialista, la conciencia es reflejo de la realidad, existen leyes objetivas inviolables, el marxismo es una ciencia irrebatible como tal.

En realidad se enfrentaron dos maneras de vivir y entender el fenmeno de la ideologa en un proceso revolucionario, de la funcin ideolgica que tiene el conocimiento social, la funcin eminentemente ideolgica que tiene la filosofa, el sentido ideolgico y el nfasis puesto en la cientificidad de determinados contenidos tericos. La lgica en la discusin se estableci entre una manera de ubicar esa funcin en su historicidad concreta, clasista y otra en la historicidad abstracta a posteriori del propio acontecer histrico del pensamiento, entre una bsqueda analtica para pensar el presente y el futuro, y una manera de santificar un pasado para encerrar un presente o justificar solo un presente inamovible y automtico, no daable. El marxismo se sellaba en esta contienda con la funcin de demostrar su verdad a posteriori con respecto al pasado, con las implicaciones ya conocidas de esta consideracin en el mundo sovitico. El marxismo era entonces un conjunto de tesis que se consideraban como una verdad objetiva independientemente a la misma prctica y de esa forma se estableci como rgimen de verdad en manos de quienes la esgrimieron. Esto terminaba con la necesidad de dilogo y debate en torno a los sentidos histricos dados al marxismo y sus consecuencias ideolgicas, hasta desde la misma experiencia de la revolucin cubana en curso.

Se enfrentaron dos maneras de asumir el debate: una por la crtica argumentativa, explicativa y reflexiva de los contenidos y otra por la forma reiterativa y tendenciosa de seleccin de citas.

Los debates antes de la decisin de cerrar la publicacin (no por voluntad de sus creadores) fueron largos, extensos en argumentos, horas y angustia para los involucrados, no llegando siempre a decisiones finales. Estos pudieron posiblemente haber pasado a la historia no por severos cierres de puertas a la diversidad de pensamiento creativo marxista cubano, sino por acopios colectores de esa diversidad; pero los tiempos, las circunstancias todas, malditas o no, apremiaban y cercaban el sueo dignificante de miles de cubanos y cubanas. La Revolucin cubana de 1959, esa que nos devolva la virtud y la patria, era ms que un proyecto inscrito en un manual de economa poltica.

Somos deudores de esos tiempos como de otros, y los artculos de Pensamiento crtico son patrimonio intelectual. Se hace necesario indagar no solo las intrngulis de una pesquisa de crnica social de acontecimientos, sino estudiar las obras que se escribieron por aquellos, leer y estudiar los contenidos de los nmeros de la revista, sus paralelos con lo que aconteca en el mbito nacional e internacional, ver y sealar sus lmites, porque ah es donde est la genialidad de una obra, ya sea personal o colectiva.

Es entonces necesario reconocer esos lmites que los propios actores de la contienda tenan, ms all de lo que estos pudieran desear hacer en trminos de actores polticos. Lo que se ha llamado hereja del pensamiento marxista cubano sigui presente de alguna manera, porque seguimos ejerciendo un pensamiento revolucionario solidario y cmplice con los procesos revolucionarios en la regin y para todo el movimiento anticolonialista y anticapitalista. Seguimos formando a muchos actores y lderes de los procesos insurgentes, de los partidos comunistas y de los movimientos revolucionarios y de liberacin principalmente de Amrica Latina, en las escuelas polticas, cursos y asesoras.

Aun as, sin dudas signific una mutilacin a florestas comenzadas a surgir y formarse de un marxismo con letra y vida propia. Este enfrent sus propias encrucijadas y contradicciones, y se ley en servicio a una prctica revolucionaria desafiante en lo interno y lo externo, llevada a cabo en la cotidianidad por masas populares cada vez ms dispuestas a arrebatar el hegemonismo cultural de un sistema voraz de la espiritualidad y la cultura; el capitalismo circundante a la isla de Cuba por todas partes.

La gestin de PC fue una manera de continuar la revolucin pero desde un desafo epistmico, como un proceso cultural, acumulativo y necesario. Reinvertir los cnones en los que se pensaba, y desarrollaba el marxismo en esos aos era una revolucin en la episteme del pensamiento revolucionario, para hacer valer el instrumento crtico de la teora revolucionaria en el contexto cubano. No se buscaba construir un particular marxismo cubano, sino hacer percutir una vocacin participativa en el campo popular donde los cambios se gestaban diariamente en la vida de los cubanos y las cubanas.

Pensamiento crtico tuvo entre sus muchos contextos el propio campo del saber sociopoltico y cultural al que se enfrentaba para ofrecer alternativas y significados especficos emergentes de las luchas, rebeliones del campo popular, insurgente, de la regin latinoamericana y caribea. Ah estn las luchas revolucionarias de Amrica Latina, frica, Asia, el Caribe esencialmente. La revista en su hacer no recurri al contexto para justificarse como publicacin sino se contextualiz para brindar los instrumentos analticos, la rebelin epistmica ya producindose en la regin.

En Amrica Latina y el Caribe hoy se va tejiendo una plataforma y sentido compartido sobre desafos y puntos de partida necesarios al movimiento social popular y a sus objetivos del cambio revolucionario emancipatorio. Muchos esfuerzos diversos con alto costo de organizacin, resistencias a la criminalizacin de la lucha popular y urgencias en las correlaciones de fuerzas se realizan para poder crear desde diversas propuestas una formacin poltica capaz de impulsar el percutor de los cambios deseados y de las revoluciones.

Eplogo

Fernando en el recin 12 taller de Paradigmas emancipatorios refirindose al legado de Fidel, entre otras enseanzas de la vida del lder cubano sealaba el no aceptar jams la derrota y pelear sin cesar contra ella. Fernando indica como uno de los momentos de derrota el ao 1970 y dice que fue donde Fidel comprob que lograr el despegue econmico del pas era extremadamente difcil, pero entonces apel a los protagonistas, mediante una consigna revolucionaria: el poder del pueblo, ese s es poder. Hacer la revista era hacer la revolucin en ese frente cultural y fue un proceso feliz pero como Fernando advierte en esta misma presentacin en enero de 2017 Para los revolucionarios, y durante los procesos de revolucin, hay momentos felices y procesos felices, pero en las revoluciones verdaderas no hay coyunturas fciles. Cuando puedan parecernos fciles es solamente porque no nos hemos dado cuenta de sus dificultades.

Desde esa visin de mirar en dnde estamos y en qu relacin con los procesos, contextos y circunstancias nos encontramos y cunto es posible mover los lmites; se gest, despleg y permanece Pensamiento crtico.

El primer nmero de PC en la grfica de su portada, expone las partes de un arma, y seala el percutor. Dentro de la revista explica en imgenes cmo hacer un coctel molotov, algo que ya haba hecho antes la Tricontinental. Este era un nmero sobre la lucha armada, desde una concepcin terica, defendiendo las posiciones de los revolucionarios que se levantaban en armas en Amrica Latina y marcando la postura marxista de la Revolucin cubana lograda por una lucha armada, movilizada en un pueblo armado, en resistencia permanente ante la agresin del imperio norteamericano. Con esto se expresaban en la revista la posicin de la revolucin en contraposicin a la poltica sovitica.

Sin embargo al cierre de la revista, con 53 nmeros en su haber, lo antecedi una polmica sobre cun materialista cientfico era el marxismo que se defenda. Es curioso, porque no hay nada ms materialista que un percutor de un arma, donde se prepara el disparo, violento s, que reclame la vida que no permite espera.

Las circunstancias del 71 hicieron cerrar la revista y el Departamento, pero no la capacidad inveterada de pensar en funcin de la emancipacin humana, de la ruptura de cadenas de opresin. En esos mismos das, de sobresaltos, de escaso sueo y sostn, de noches febriles, naca otro texto en un amanecer habanero. Tan crtico como conceptual, Roberto Fernndez Retamar pona punto final a su ensayo Caliban publicado justamente en septiembre para reinterpretar nuestro mundo, a la luz exigente de la revolucin y Cintio Vitier urda su ensayo potico-histrico Ese sol del mundo moral. Sea ello una muestra de la inflexible capacidad crtica cubana.

Nota:

[1] Ver R. Lpez del Amo: El libro cubano en la etapa revolucionaria, Cubarte, 20 de noviembre de 2012.

Fuente: http://medium.com/la-tiza/el-percutor-de-una-%C3%A9poca-pensamiento-cr%C3%ADtico-152dbcb35474#.sg4fjeumh



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