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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-03-2017

CLAP: el invento venezolano

Alfredo Serrano Mancilla
Rebelin


Desde el principio se los tomaron a broma. Los ridiculizaron e infravaloraron. Y sin embargo, hoy en da, los CLAP, los Comits Locales de Abastecimiento y Produccin, son una de las polticas pblicas ms respaldada por los venezolanos. El 60% cree que son una decisin acertada frente a la emergencia econmica (segn Hinterlaces). Esta percepcin positiva se sustenta en un dato objetivo: en la actualidad, los CLAP llegan a seis millones de personas. Inclusive desde las terminales analticas opositoras se reconoce que los CLAP han logrado ser muy efectivos y han rebajado la tensin social. La consultora Datanalisis, por ejemplo, reconoce que cerca del 50% de la poblacin venezolana recibe productos de los CLAP. Nada ms y nada menos que la mitad del pas.

Ms all de la guerra de cifras, hay una verdad irrefutable: los CLAP se apropiaron de la agenda econmica en Venezuela. Nacieron hace un ao y en este corto tiempo, todos hablan de este invento venezolano. Ante tanta oferta neoliberal llegada desde los enclaves convencionales, el Presidente Maduro opt por otro camino. En elfondo, los CLAP son una nueva forma econmica de ordenar la casa venezolana. Nacen como respuesta coyuntural pero apuntan a constituirse en algo ms, de ndole estructural, de largo plazo. Es lo mismo que sucedi con las misiones sociales, creadas por el chavismo para afrontar las consecuencias del paro petrolero y que luego, ao a ao, se fueron consolidando como un verdadero armazn garante de los derechos sociales. Aparecieron en primera instancia como una forma urgente de resolver una necesidad puntual y luego se quedaron constituyendo el actual Estado de las Misiones.

Veremos lo que los CLAP nos depara en un futuro. Muy probablemente, los CLAP de hoy no son lo que sern en los prximos aos. Por el momento, los CLAP se centran en la distribucin de alimentos necesarios a precios justos. Son una respuesta al exceso de intermediacin, al abuso de los precios y a las fallas distributivas. Evitan muchos de los crculos viciosos que enferman a la economa venezolana y forjan una relacin directa entre bienes producidos o importados y consumo del hogar. En esta tarea, el Poder Popular juega un papel fundamental porque es el encargado de la distribucin y la organizacin de las familias que reciben muchos bienes preferentes. El Estado acta como facilitador porque en esta primera fase es quin suministra los bienes para ser distribuidos va CLAP, sea comprando a los productores locales o importando directamente aquello que sea necesario. No obstante, eso solo ha sido el inicio. Porque ya ha arrancado una segunda fase en la que el objetivo es que esos mismos espacios organizados comiencen a producir.

Es por ello que los CLAP son mucho ms que una simple caja de productos que llega a cada casa. Ya son parte del imaginario econmico del pas. Es parte de la nueva subjetividad fraguada en estos aos difciles. Los CLAP suponen innegablemente un contrapeso real a la dinmica darwinista que se podra haber instalado si se hubiera impuesto el slvese quin pueda. Los CLAP son una respuesta en lo ideolgico pero que viene cargado de alta dosis material. He aqu su gran fortaleza. No slo es una forma terica alternativa, sino que se trata de una respuesta que se percibe materialmente en cada barrio, en cada calle, en cada casa. Los CLAP comienzan a configurar, a fuego lento y por ahora en una etapa todava muy incipiente, un nuevo metabolismo socioeconmico que deber batallar con el viejo orden enfermo an existente.

Nada de esto significa que los CLAP tal como funcionan actualmente sea lo que desea la mayora de los venezolanos para su da a da para la totalidad de los bienes que desean comprar. Existen fallas y nadie las niega. Se critica la falta de periodicidad y homogeneidad. An es insuficiente para satisfacer la demanda plena de los bienes bsicos. Apenas tiene un ao de vida y est en pleno desarrollo, y se sigue perfeccionando a medida que crece a velocidad record. Recientemente se aprobaron los CLAP Textiles para atender las necesidades escolares. Lo mismo se ha hecho con los productos de higienes que formarn parte de los bienes-CLAP. Esto demuestra que van a ms procurando cubrir el universo de bienes bsicos a precio justo. No se regalan; se pagan y se reciben, pero a precios justos. Sin especulaciones de por medio.

A medida que los CLAP crezcan, los precios de los productos disponibles en circuitos paralelos deberan estabilizarse porque no habr motivos para inflarlos. Los CLAP no tienen como objetivo ser la fuente exclusiva para satisfacer toda la demanda de todos los bienes del pas. Puede (y debe) haber supermercados y tiendas con anaqueles llenos con todo tipo de productos disponibles para que la poblacin pueda adquirirlos. Pero no a cualquier precio. Las tasas de ganancias permitidas por ley son muy superiores a las que actualmente existen en cualquier otra economa del mundo. Ah no est el problema.

Los CLAP, por tanto, estn en plena efervescencia. Han irrumpido con fuerza con un doble objetivo. En primer lugar, resolver coyunturalmente las necesidades de la economa del ahora. Y en segundo lugar, quedarse como parte esencial del nuevo orden econmico. Con el mejor espritu chavista, se mezcla lo urgente con lo estructural. As fue como Chvez construy una economa ms slida de lo que muchos dicen. Nadie dice que el da a da est siendo fcil en estos ltimos aos de cada de precios del petrleo, arremetida financiera internacional y con una estructura productiva no lo suficientemente fuerte. Pero sin misiones sociales ni soberana, se hubieran imaginado qu es lo que hubiera pasado? Ahora los CLAP pueden ser un pilar necesario para la nueva economa por venir. No es el nico, pero s puede ser uno de los verdaderos cimientos para una economa que est empecinada en no tirar la toalla y buscar alternativas a la senda neoliberal, con soluciones reales a favor de las mayoras. 

Alfredo Serrano Mancilla, doctor en economa, director CELAG @alfreserramanci

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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