Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-03-2017

Cazando mitos (III)
El Kurdistn sirio

JuanLu Gonzlez
biTs RojiVerdes


Seis aos de agresin son demasiados para esconder la sarta de mentiras con la que se justific y aliment la guerra contra Siria. Pocos dudan ya que slo hay dos frentes en liza. De un lado, los terroristas y, en el otro, el gobierno y el pueblo sirios. La ilusin de que haba un tercer grupo, el de los revolucionarios democrticos laicos vidos de libertad, hace tiempo que se dio de bruces con la realidad y slo unos pocos recalcitrantes, que apostaron su bolsillo o su crdito personal a la carta de las primaveras-happy-flower-rabes, siguen en sus trece aferrados a los mitos atlantistas creados ex profeso para justificar la guerra y la intervencin militar de occidente. La batalla de la comunicacin, como justo sucede con la guerra sobre el terreno, la han perdido definitivamente.

Pero, parte de la izquierda de nuestro pas, sobre todo la que se inclin en un principio por el bando rebelde, por los mercenarios contras, ha encontrado en el apoyo a los kurdos de Siria una va de escape a su devaluada postura contra el gobierno de Bashar el Assad. Sin embargo, vuelven a estar equivocados. No porque los kurdos no merezcan nuestro apoyo como pueblo oprimido sin estado, que obviamente lo merece, sino porque mirar en la direccin que seala Estados Unidos, bailar su msica, suele conducir a errores de bulto. Veamos por qu.

El pueblo kurdo se extiende por Turqua, Siria, Irak, Armenia e Irn, en una regin conocida con el nombre de Kurdistn. Si observamos cmo afecta el Kurdistn al territorio sirio nos llevaremos la primera y mayscula sorpresa, pues slo son dos pequeas reas inconexas en el norte y NE de Siria. Cmo se puede hablar ahora tan alegremente de una regin que ocupa todo el norte del pas?

Esa discrepancia es muy fcil de explicar, la mayora de los kurdos de Siria son, en realidad, refugiados turcos que huyeron de las masacres cometidas en el vecino pas en los aos 80 y 90. En el censo de poblacin realizado en 1962 en Siria se contabilizaban menos de 200.000 kurdos, cifra que se ha multiplicado hoy por diez. Hafez el Assad, primero, y Bashar el Assad, despus, acogieron a esta poblacin en suelo sirio y en 2011 se les otorg la nacionalidad. Con qu derecho piden ahora la creacin de un estado independiente si en realidad son unos recin llegados que le deben la vida a Siria y su gobierno? Tan pronto han olvidado lo que hicieron por ellos?

En los primeros compases de la agresin contra Siria, todos los kurdos luchaban en favor del gobierno del pas y reciban apoyo militar constante de Damasco. Cuando el turco Davutoglu y el francs Jupp ofrecieron al lder kurdo Salih Muslim la presidencia de un futuro estado kurdo independiente, se consum definitivamente la traicin de buena parte de los guerrilleros kurdos, que cambiaron de bando, ponindose de parte en 2013 de Estados Unidos y sus aliados. Ahora, a falta de rebeldes moderados de verdad que no sean terroristas, el imperio ha encontrado un filn en sus nuevos mercenarios, a quienes han rebautizado con el nombre de Fuerzas Democrticas Sirias (FDS) para seguir jugando con la ilusin meditica de que su misin en el pas es traer la democracia, ocultando la naturaleza exclusivamente kurda de su opcin militar, incapaz por tanto de ser alternativa real al gobierno sirio, ni desde el punto de vista territorial, ni desde el punto de vista poltico.

Pero nadie regala estados gratis. Una de las condiciones de ponerse al servicio de los agresores imperialistas era la obligatoriedad de doblegar, expulsar o eliminar a los habitantes no kurdos del norte de Siria, lo que viene en llamarse efectuar una limpieza tnica en toda regla. Afortunadamente no se ha llevado a cabo como fue concebida inicialmente, pero s que se han reportado no pocas agresiones kurdas a pueblos rabes, a colectivos cristianos armenios o asirios, el cierre de escuelas no kurdas, o la eliminacin de monumentos de simbologa asiria de localidades norteas.

El plan otomano no era otro que crear un Kurdistn fuera de sus fronteras (fuera tambin de las fronteras kurdas originarias) y trasladar all por la fuerza a la poblacin kurda de Turqua. Con ello, Francia (y EEUU) lograran uno de sus objetivos principales cuando iniciaron la guerra contra Siria: balcanizar el pas, despedazarlo para que pudiera ser controlado fcilmente y para que jams pudiera volver a ser un actor regional de primer orden y enfrentarse al dominio absoluto de Israel.

As pues, aceptar la constitucin de un estado (confederal o independiente) en el norte de Siria, no slo es ponerse de parte de colosal error histrico y un ms que probable problema humanitario, sino que supone tambin convertirse en cmplice de la cristalizacin de los planes primigenios de la coalicin agresora contra Siria. Pretender solucionar la cuestin kurda mirando nicamente a Damasco es entrar directamente en el juego de Estados Unidos. Y claro que la experiencia anarcoecologista de Rojava puede resultar interesante desde muchos puntos de vista, como tambin lo fueron los kibutz israeles sobre suelo palestino, pero eso no le otorg a Israel derechos sobre el robo de las tierras en las que se asentaron. Turqua supone ms del 50% de la poblacin kurda mundial y debera ser este pas, y no otro, quien acoja la mayor parte de un futuro estado kurdo. No debemos mirar hacia donde apunta EEUU o sus aliados, pues supone descentrar el foco del verdadero problema.

Afortunadamente, a pesar de todo, hoy se encuentran signos de cooperacin sobre el terreno entre las FDS y el Ejrcito rabe Sirio y entre Rusia y EEUU. Quiz slo sea el reconocimiento de la superioridad militar sobre el terreno de las tropas lealistas y sus aliados; quiz derive del reconocimiento de la imposibilidad de ganar la guerra; o quiz indique una nueva era en las relaciones entre las potencias pero el hecho es que hay ejemplos recientes de colaboracin que abren esperanzas a un nuevo escenario que propicie el fin de la guerra y una solucin justa para todo el pueblo sirio.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter