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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-03-2017

Guatemala
El Estado funciona cuando le conviene

Marcelo Colussi
Rebelin


Desde hace algn tiempo viene hablndose insistentemente de Estados fallidos. En realidad no hay tal. Estos supuestos fallidos -como en el caso de Guatemala- son, en todo caso, institucionalidades pobres que defienden la situacin dada para que nada cambie. No fallan, en modo alguno: cumplen a cabalidad su funcin.

Para qu estn los Estados? Supuestamente para garantizar el bien comn. Pero si bien eso puede ser la declaracin oficial de su cometido, su tarea real es mantener el estado de cosas dado. Dicho en otro trmino: garantizar que nada cambie, asegurando el ncleo de la sociedad, es decir, la explotacin de clase.

En los pases pobres del Sur, donde las relaciones sociales siguen siendo mucho ms en blanco y negro, ms brutales, con menos mediatizaciones de las que se pueden encontrar en el Norte (con una institucionalidad y mecanismos estatales que ofrecen un clima de menos explotacin brutal, aunque la explotacin por supuesto tambin existe), en esos pases el Estado est muy lejos de cumplir su declarada funcin de regulador social. En el Norte, donde sobran recursos (porque se explota al Sur, porque la acumulacin originaria permiti un acopio de recursos muy grande), los Estados medianamente satisfacen las necesidades de su poblacin. En el Sur: no.

Para verlo grficamente, puede tomarse un ejemplo concreto; para el caso: Guatemala. All hace ya casi dos siglos que existe un Estado moderno, calcado sobre la base de las potencias capitalistas surgidas primeramente: algunas de Europa y Estados Unidos. Con una Constitucin que repite los patrones de la ideologa iluminista dieciochesca, el Estado de Guatemala -como el de cualquier pas tercermundista, con su himno nacional y toda la parafernalia simblica al respecto- declara principios universales para el bienestar comn. Pero la prctica muestra que no los cumple. En el Norte, porque hay una mayor acumulacin, para la clase trabajadora llegan muchos beneficios. La carga impositiva vuelve al pueblo en forma de servicios eficientes. En el Sur no. El Estado se limita a declarar en el papel cosas altisonantes que en la realidad no cumple, pues las clases dominantes acumulan la mayor parte de la riqueza. La asimetra en el acceso a la riqueza es inmoral.

Vase el caso de Guatemala. Sirve ah el Estado? Es fallido, o le sirve a alguien? A las grandes mayoras no parece servirle mucho. Pero a la clase dominante s.

Es un Estado raqutico, al menos en cuanto a su recaudacin fiscal. En los pases latinoamericanos la media del ingreso fiscal es de alrededor de un 20% del Producto Bruto Interno; en pases con estado de bienestar la carga impositiva llega al 50% de ese PBI, en tanto que en Guatemala ronda apenas el 10%, la segunda ms baja del continente americano, detrs de Hait. Partiendo de la base que es un Estado pobre, muy pobre, con muy pocos recursos para trabajar, la cuestin se complica cuando se observa a quin apunta su objetivo. A llenar realmente las necesidades populares: definitivamente no. A mantener la situacin de explotacin: s.

Se dice que el Estado es fallido, pero cuando tuvo que defender a capa y espada los privilegios de la clase dominante durante la pasada guerra interna (la ms cruenta de toda Latinoamrica en estos aos de guerras sucias, con terrorismo de Estado, campos de concentracin clandestinos y cmaras de tortura a la orden del da), su papel se cumpli a la perfeccin. Quien masacr la protesta popular fue el Estado.

Fall en su cometido de contener el avance de las luchas populares de los aos 60/70 del siglo pasado? En absoluto! Su papel fue decisivo para impedir el avance del comunismo internacional.

Para graficar todo esto, comprese cmo falla en un servicio pblico bsico tal como la educacin, y cmo acta aceitadamente para reprimir.

Estado represor: una pequea muestra

Durante los sangrientos aos de la guerra interna, el Estado contrainsurgente desarroll un enorme aparato clandestino para frenar cualquier organizacin popular que pudiera ser contestataria. Para ello vali todo, incluso violar abiertamente los principios declarados en la Constitucin. La desaparicin forzada de personas fue uno de sus instrumentos privilegiados, sacando de circulacin luchadores populares enviando as un mensaje aterrorizante, paralizante al resto de la poblacin.

Sigue la consigna que por ningn motivo hay que mostrar el libro de control de detenidos a los jueces que vienen a practicar exhibicin personal de algn detenido. Esto es orden del jefe., puede leerse, por ejemplo, en un Memorndum con fecha 23 de julio de 1980, firmado por el Jefe de Servicios, actualmente resguardado en el Archivo Histrico de la Polica Nacional (Referencia archivstica: GT PN 24-09-02 S001).

El Estado saba lo que haca. La guerra contra ese ataque subversivo fue despiadada y, desaparicin forzada de personas y masacres de tierra arrasada mediante, el Estado se impuso. El comunismo fue rechazado. Las cosas siguieron normales: como dira Joan Manuel Serrat: Vuelve el pobre a su pobreza, vuelve el rico a su riqueza y el seor cura a sus misas.

Fall el Estado? Definitivamente no. En su tarea bsica, en mantener las cosas de base sin cambio, en mantener la estructura social firme (el pobre a su pobreza, el rico a su riqueza, y todos felices?), en eso no fall. Pero s falla en, por ejemplo, brindar educacin.

Violacin del derecho de acceso a la educacin pblica gratuita

Gratuidad

En el artculo 74 la Constitucin establece el derecho y la obligatoriedad de la educacin: los habitantes tienen el derecho y la obligacin de recibir la educacin inicial, preprimaria, primaria y bsica, dentro de los lmites de edad que fija la ley. La educacin impartida por el Estado es gratuita. () El Estado promover la educacin especial, la diversificada y la extraescolar.

La ficticia gratuidad

El compromiso asumido por el Estado de brindar educacin gratuita en los establecimientos pblicos es algo que se desmiente en la cotidianidad de las familias en condicin de pobreza y pobreza extrema.

Algunas escuelas pblicas realizan cobros adicionales como donaciones o colaboraciones voluntarias para los gastos que el Estado no asume. Estos cobros se justifican como una ayuda para: el mantenimiento de la escuela, la seguridad de la misma, la compra de artculos de limpieza, etc. Estas colaboraciones voluntarias se exigen como requisito para la inscripcin de las nias y nios a la escuela. Estos cobros que constituyen una clara violacin al derecho a la educacin. Adems de ser ilegales y violatorios de ese derecho fundamental, son arbitrarios (pues cada establecimiento educativo asume un criterio propio) y constituyen uno de los impedimentos principales para que las nias y nios que provienen de comunidades de extrema pobreza ingresen, permanezcan y sean promovidos en la escuela.

Lo anterior se detalla en la siguiente grfica:

Inversin familiar en educacin en sector pblico:


Rangos de cobro por inscripcin en institutos pblicos (mantenimiento, computacin, seguridad)

Q 30.00 a Q. 75.00 (Nivel Pre-primario y Primario)

Q 50.00 a Q. 300.00 (Nivel Bsico).

Mensualidades: complemento al salario de maestros, refaccin, mantenimiento, computacin, seguridad privada

Q40.00 (Nivel Pre-primario y Primario)

 

Q 50.00 (Nivel bsico)

 

Q 150.00 (Nivel diversificado)

Compra de tiles

Q150.00 (Lista de tiles de Pre-primaria)

 

Q 250.00 (Lista de tiles Nivel Primaria)

 

Q 709.00 a Q1,550.00 (tiles y libros Bsicos)

 

Q 510.00 a Q705.00 (tiles y libros Diversificado)

Uniformes de diario/educacin fsica

Q 90.00 a Q130.00

Cobros por exmenes, por excursin, manualidades, disfraces, eventos como graduaciones, marchas, graduaciones de preparatoria, de sexto grado, de tercero bsico, de diversificado

Q 10.00 a Q. 75.00 salidas extra-aula

 

Q 50.00 a Q300.00 acto de graduacin



Fuente: Movimiento Cuarto Mundo, 2014.

Las familias que tienen a sus hijos en primaria tienen que invertir en el primer mes del ciclo escolar Q.450.00 por cada hija/o, y en bsicos un aproximado de Q.1, 400.00 por cada hija/o. Estos gastos tienen que ver con compra de tiles escolares, uniformes y el pago de las colaboraciones voluntarias. Estas cantidades resultan casi imposibles de asumir para las familias ms pobres, lo cual imposibilita el acceso de sus hijos a la educacin, o bien les obliga a elegir a quin mandan a estudiar y a quin no.

Segn el Informe Nacional de Desarrollo Humano 2011-2012 del PNUD, el 62% de la poblacin vive en pobreza media, y el 30% en pobreza extrema. El ingreso para una persona (a veces para toda una familia) que vive en condicin de pobreza extrema es aproximadamente de Q600 al mes. Por lo tanto, los Q450.00 requeridos por cada hija/o en el primer mes del ciclo escolar representan el 75% del ingreso de una persona en pobreza extrema. Poder realizar estos gastos para algunas familias se vuelve casi imposible, ms cuando se tienen que mandar a varios nios a estudiar. Esto ocasiona que se viole el derecho a la educacin, al no poder ser accesible por limitaciones econmicas.

Si con gran esfuerzo logran superar estos obstculos, la gratuidad de la educacin sigue hacindose menos evidente. Los centros educativos piden contribuciones voluntarias a lo largo del ao para: excursiones y/o actividades recreativas -de las cuales algunas son obligatorias y su inasistencia afecta negativamente la nota de los estudiantes-, fotocopias de los exmenes, pago de mensualidades (a nivel de la educacin bsica), etc.

A esto se suma el dinero que tienen que gastar para hacer tareas e investigaciones en internet cuando en muchas escuelas no se ensea computacin ni se cuenta con una biblioteca cercana para realizar las investigaciones; en algunos casos realizar gastos en pasajes para el traslado hacia los centros educativos; refacciones, etc.

Todos los gastos mencionados hacen que, aunque algunos estudiantes logren entrar, luego no puedan continuar y terminen, finalmente, fuera del sistema educativo. En otros trminos: el Estado sigue incumpliendo un derecho bsico para nias, nios y jvenes como es el acceso a la educacin gratuita.

Educacin de calidad y universal

Si bien la gratuidad de la educacin, as como su calidad y el acceso universal a la misma, estn consagradas en la Constitucin de la Repblica, el hecho es que la situacin imperante lleva a muchas familias a enviar a sus hijas/os a instituciones privadas, a partir de la insistente prdica que identifica lo privado como de alta calidad, y lo pblico como mediocre. Situacin sta que termina negando el principio bsico de la gratuidad educativa, e impidiendo que una alta cantidad de nias, nios y adolescentes sean as objeto de violacin a su derecho a la educacin.

Del mismo modo, la precariedad presupuestaria y la falta de voluntad poltica de mantener un sistema educativo competente por parte del Estado, hace que el servicio brindado sea deficiente, con pocos das de clases, con falta de planificacin y con carencias que van en detrimento del derecho a educarse, negndosele ese derecho en especial a las mujeres.

Conclusin

No es cierto, en modo alguno, que el Estado falle en su objetivo final. Lo que el proyecto de la clase dominante desea es un pas con mano de obra barata, desorganizada, atontada (por eso se consumir tanto alcohol?). Una clase trabajadora apta para mover la industria bsica de la que vive esa clase dominante: cultivos para la exportacin (azcar, palma africana, caf), que no proteste, asustada. Si esa clase trabajadora (la mayora del pas) vive en la ignorancia, excluida, sin posibilidades, teniendo el viaje de mojado a Estados Unidos como una opcin (11% del PBI lo aportan las remesas), el Estado se desentiende.

Y casualmente todo eso (la exclusin, la pobreza, el embrutecimiento) es lo que realmente sucede: por qu el Estado contrainsurgente pudo funcionar tan acompasadamente y para la educacin nunca hay recursos?

Quiz es hora de ir pensando en otro tipo de Estado. No se trata de personas, del funcionario de turno, de personalidades del presidente, de los ministros o de los diputados, que son ms o menos corruptos. Es una cuestin de base, estructural! Este Estado no sirve a las mayoras populares, definitivamente.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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