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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-04-2017

Dr. Inslito en la Casa Blanca

Atilio A. Boron
Rebelin


Ante el desenfreno guerrerista que se ha apoderado de Donald Trump, en un giro de ciento ochenta grados en relacin a sus promesas de campaa e inclusive las primeras semanas de su gestin en la Casa Blanca, cabe formularse la siguiente pregunta: Quin decide la poltica exterior de Estados Unidos? 


En el pasado esta era producto de una trada compuesta por el Departamento de Estado, la comunidad de inteligencia y especialmente la CIA, y el Pentgono. El Congreso tena un papel mucho menor aunque, coyunturalmente, poda en ciertas ocasiones ejercer una cierta influencia. El presidente escuchaba todas las opiniones y finalmente decida el curso de accin a tomar. Pero ya desde los aos de Bill Clinton la incidencia del Departamento de Estado comenz a menguar. Fue la propia Madeleine Albright, que ocup esa Secretara en el segundo turno de Clinton, quien aos ms tarde anunciara el cambio en la misin de la cartera que haba estado a su cargo. En trminos generales su argumento podra resumirse en estos trminos: antes el Departamento de Estado fijaba la poltica exterior y el Pentgono la respaldaba con la fuerza disuasiva de sus armas. Ahora es ste quien la determina, y a los diplomticos nos cabe la misin de explicarla y de lograr que otros gobiernos nos acompaen en nuestra tarea. Y, recordaba en otra ocasin, que Estados Unidos debe guiar la formulacin de la poltica exterior por el siguiente principio: el multilateralismo cuando sea posible, el unilateralismo cuando sea necesario. 


Las recientes decisiones blicas de Trump, violando la Carta de las Naciones Unidas y toda la legalidad internacional, sealan inequvocamente que el Pentgono se ha hecho cargo del tema y que una lgica estrechamente militar preside las intervenciones de Washington en la escena mundial. Siria y Afganistn son dos hitos que marcan este funesto trnsito, y se anticipa que en las prximas horas podra haber un ataque a Corea del Norte para disuadirla de efectuar un nuevo ensayo nuclear previsto para este fin de semana. Si este llegara a producirse la respuesta de Pyonjang podra ser muy violenta, lanzando una represalia sobre blancos preseleccionados en Corea del Sur que desencadenara una tremenda reaccin en cadena. 


La militarizacin de la poltica exterior de Estados Unidos no es nueva sino que viene afianzndose desde hace muchos aos. Slo que despus de los atentados del 11 de Septiembre del 2001 su ritmo se aceler y adquiri renovados mpetus en las ltimas semanas con los ataques ordenados por Trump. Este conform un gabinete en donde hay una presencia sin precedentes de militares, en funciones o retirados; orden un aumento del presupuesto militar y otorg ms facultades al Departamento de Defensa. Barack Obama no hizo nada para revertir esta nefasta tendencia aunque, en un momento, crey necesario advertir los riesgos de reducir los problemas y desafos del sistema internacional a sus aspectos militares. En una conferencia dictada en la Academia Militar de West Point en Mayo de 2014 elogi a su audiencia diciendo que su pas tena las mejores fuerzas armadas del mundo. Pero, apelando a un aforismo muy popular en Estados Unidos agreg que el hecho de tener el mejor martillo no significa que cada problema sea un clavo. 


La deriva en la cual se encuentra inmersa la Casa Blanca en las ltimas semanas desoye explcitamente la advertencia de Obama, de quien podrn decirse muchas cosas menos de haber sido una paloma. Ni un solo da de sus ocho aos de presidencia Estados Unidos dej de estar en guerra. Pero se daba cuenta de los riesgos que entraaba la completa militarizacin de la poltica exterior y reservaba algn espacio para la negociacin diplomtica. Trump y su equipo de halcones en cambio creen que basta con el martillo del nico ejrcito global del planeta para enfrentar los desafos de un sistema internacional en irreversible transicin hacia el policentrismo. Interrogado por los periodistas si haba ordenado arrojar la madre de todas las bombas sobre un objetivo en Afganistn (y cuyo resultado prctico es difcil de dilucidar, dado lo mentiroso de la informacin reinante) la respuesta de Trump fue espeluznante: Lo que yo hago es autorizar a mis militares Les he dado mi total autorizacin, y eso es lo que ellos estn haciendo. O sea, que el Pentgono ha obtenido un cheque en blanco del magnate neoyorquino y la seguridad y la supervivencia de la especie humana enfrentan un serio riesgo debido a que la mortfera dialctica de las armas puede terminar desatando una guerra termonuclear que, an si fuera limitada, tendra efectos catastrficos sobre la vida en el planeta Tierra. Ojal que este aciago curso de accin sea interrumpido antes de que sea demasiado tarde. Si no, ser cuestin de ver otra vez el magnfico film de Stanley Kubrick, Dr. Inslito, o cmo aprend a dejar de preocuparme y amar la bomba* para anticipar lo que, desgraciadamente, podra ser nuestro futuro.

*Ttulo original en ingls "Dr. Strangelove  or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb" (1964). En Espaa fue traducido como "Telfono rojo? Volamos hacia Mosc"


Fotograma de "Dr. Inslito", de Stanley Kubrick.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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