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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-04-2017

Amianto: un caso prstino de tolerancia cero

Paco Puche
Rebelin


La tolerancia consiste en el respeto, la aceptacin y el aprecio de la rica diversidad de las culturas de nuestro mundo, de nuestras formas de expresin y medios de ser humanos. ()Tolerancia no es lo mismo que concesin, condescendencia o indulgencia. Ante todo, la tolerancia es una actitud activa de reconocimiento de los derechos humanos universales y las libertades fundamentales de los dems. En ningn caso puede utilizarse para justificar el quebrantamiento de estos valores fundamentales. La tolerancia han de practicarla los individuos, los grupos y los Estados. (ONU. Declaracin de Principios sobre la Tolerancia. Art. 1. 16 de noviembre de 1995)

Tolerancia es un trmino, como tantos otros, polismico. En un sentido negativo significa soportar, llevar con paciencia, conceder. En sentido qumico se produce cuando una persona consume una droga de una forma continuada y su organismo se habita a ella. Como consecuencia, se desarrolla un proceso sicolgico y fsico que hace necesario aumentar la dosis de forma progresiva para conseguir los mismos resultados o efectos. En un sentido positivo es el que contiene la apertura de este texto: no es concesin, es reconocimiento de los derechos y libertades fundamentales en los dems y la aceptacin y el aprecio de la rica diversidad de las culturas de nuestro mundo, de nuestras formas de expresin y medios de ser humanos.

Tolerancia cero sera, respectivamente, cuando se acaba con la paciencia de otro y ste dice basta!, hasta aqu hemos llegado; en el segundo sentido son los casos cada vez ms frecuentes relacionados con el Sndrome de la Intolerancia Qumica Mltiple y sus consecuencias para la salud; y en sentido positivo es, de nuevo, el contenido en la Declaracin que abre el texto: aquella que en ningn caso puede utilizarse para justificar el quebrantamiento de estos valores fundamentales. Sera lo mismo decir intolerancia. Por un artificio del lenguaje lo que es una virtud (tolerancia) bien puede mantenerse como tal al cambiar de signo en otro contexto (tolerancia cero o intolerancia).

Tolerancia cero frente a violencia de gnero

Las estadsticas indican que el 90% de los actos violentos registrados en el mbito familiar tienen como vctimas a mujeres (1), una diferencia abrumadora que una vez ms invita a pensar en alguna causa especfica generadora del fenmeno que se encuentra asociada a la condicin femenina. Es un fenmeno colectivo, estructural, que est en los hbitos de la sociedad. Por eso sera ms adecuado llamarle violencia contra la mujer. De igual manera, lejos de erradicarse este fenmeno en nuestro pas, sigue teniendo una vigencia execrable (2) .

Esta facticidad sociolgica justifica que en la propia ley Orgnica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Proteccin Integral contra la Violencia de Gnero, se diga en su Artculo 1 que la presente Ley tiene por objeto actuar contra la violencia que, como manifestacin de la discriminacin, la situacin de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre stas por parte de quienes sean o hayan sido sus cnyuges o de quienes estn o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia. Es decir que aunque hable de gnero est referida especialmente a la mujer (y en su caso a los hijos). Por eso, y por otras razones, algunos autores la han calificado como discriminatorio para el hombre porque, se aduce, que va en contra de los artculos 10, 14 y 24.2 de la Constitucin Espaola (3). La Sentencia 59/2008, de 14 de mayo, del Tribunal Constitucional (TC) dej zanjada esta cuestin en un fallo que tuvo cuatro votos particulares en contra.

Jurdicamente nos estamos moviendo en esa tensin que diferencia igualdad y equidad. Como claramente expuso Aristteles el hombre equitativo es el que no sostiene su derecho con extremado rigor, sino que por lo contrario cede de l, aun cuando tenga en su favor el apoyo de la ley () La dificultad est en que lo equitativo siendo lo justo, no es lo justo legal, lo justo segn la ley; sino que es una dichosa rectificacin de la justicia rigurosamente legal. La razn es que la ley es toda general, y en algunos casos no es posible hablar correctamente en general. () Con que esta es la naturaleza de lo equitativo: una rectificacin de la ley all donde sta resulta defectuosa en razn de su generalidad (4). La misma msica suena en la Sentencia el TC ya comentada en la que se afirma que el principio de igualdad no prohbe al legislador cualquier desigualdad de trato, sino slo aquellas desigualdades que resulten artificiosas o injustificadas por no venir fundadas en criterios objetivos suficientemente razonables de acuerdo con criterios o juicios de valor generalmente aceptados (derecho de accin positiva o desigual igualatorio) Segn el rgano promotor de esta cuestin, el legislador espaol habra realizado una decidida apuesta por la accin positiva, dirigida no a la mujer como tal, sino a la mujer como vctima de la violencia de gnero. Con estas necesarias excepciones los principios de presuncin de inocencia y de in dubio pro reo quedan relajados en estos supuestos (5).

Todos estas consideraciones jurdico-filosficas apuntan hacia la tolerancia cero en tratndose de violencia contra la mujer. De ah que las campaas institucionales y las propias reivindicaciones feministas se expresen en este sentido con toda claridad: Ante el maltratador, Tolerancia Cero, acta.Tolerancia cero es intolerancia, y sigue siendo una virtud recomendable.

El amianto y la tolerancia cero

Por analoga podemos aplicar muchas de las consideraciones que afectan a la violencia de gnero al caso del amianto en el mundo. Por ejemplo, podemos hablar de la intolerancia social, de la tolerancia cero qumicaen la salud y de la tolerancia cero con los victimarios del amianto.

  1. Tolerancia cero en la salud

    El punto de partida que sirve de base a este captulo tiene como fundamento la consideracin de la mxima autoridad mundial en materia de salud. Me refiero a la Organizacin Mundial de la Salud (OMS). Su agencia internacional correspondiente dedicada a la Investigacin sobre el cncer (IARC) declar solemnemente all por 1977 lo siguiente:En los seres humanos, la exposicin ocupacional a todos los tipos de amianto se ha traducido en una alta incidencia de cncer de pulmn y mesoteliomas () adems la poblacin en general tambin puede estar expuesta a fibras de amianto en el aire, bebidas, agua potable, alimentos, etc. En la actualidad, no es posible determinar si hay un nivel de exposicin en los seres humanos por debajo del cual un aumento del riesgo de cncer no se producira (6). Y el Parlamento Europeo en una sesin plenaria, por inmensa mayora de votos, ha sostenido que no existen pruebas tericas de que exista un lmite de exposicin por debajo del cual no haya riesgo de desarrollar un cncer (7). En el mbito local, y para refrendar todo lo dicho, es el propio Ministerio el que en su Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT) apostilla sin dar lugar a ms dudas diciendoque No hay ninguna exposicin al amianto, por pequea que sea, que pueda considerarse segura () y no es posible garantizar, en la mayor parte de los trabajos, que no se puedan producir exposiciones accidentales no previstas (8).

El amianto presenta una tolerancia cero para la salud de los seres vivos, por eso su prohibicin en los pases donde ya se encuentra (que son unos 58) o la que ha de venir de los que an lo usan es ms que pertinente. No hay uso seguro de ningn tipo de amianto, por muy controlado que est su manejo, como se empean en difundir las multinacionales a travs de sus lobbies para retrasar la inevitable prohibicin universal del mismo. Con el amianto tolerancia cero, acta.

  1. Tolerancia cero social

    Pero adems de prohibir el amianto en donde an no lo est Qu hacemos con el amianto ya instalado?

    Es muy corriente or argumentar por particulares y por la administracin aquello de que el amianto instalado, si no se toca ni perturba, no es peligroso y puede mantenerse en su lugar. Especialmente si hablamos de fibrocemento (amianto con cemento). Con este argumento se perpetan las chapas onduladas, los depsitos y mil otros objetos con amianto hasta no se sabe cundo.

    Pero el fibrocemento se deteriora con el paso del tiempo y est sometido ameteoros que lo perturban y a manejos poco cuidadosos o imposibles de impedir una exposicin accidental como hemos visto. Por eso se habla en la Orden (9) de prohibicin de que el amianto estar permitido hasta el fin de su vida til. Como sabemos que la vida media de estos materiales es de unos 40 aos, hemos calculado que a fecha de hoy el 60% del material instalado en Espaa ya est caducado, y para 2030 cerca de 90% habr finalizado su vida til. Todo esto si se mantuviese en buenas condiciones y el viento y otros meteoros extremos no lo estuviesen deteriorando da a da. Pero no es as, el fibrocemento se vuelve cada da ms friable (desmenuzable) y cada vez desprende ms fibras cancergenas. Contra todas las fibras debe existir una intolerancia.

    Por todo ello, tambin con el amianto instalado hay que tener un tolerancia cero. Es decir erradicarlo en condiciones cuanto antes. No vale esperar (ya lo hemos visto), no vale encapsularlo porque sera seal de que ya no es til y estara prohibido; y adems este procedimiento dejara el amianto en su lugar, con peligro, y con fecha prxima de desamiantado. Y no vale doblarlo, hacerlo un sndwich, por las mismas razones anteriores.

    Y al efectuar el desamiantado, no puede haber tolerancia en su manejo. Por razones legales, pero sobre todo por razones de salud laboral y ambiental. Porque no hay ninguna exposicin al amianto, por pequea que sea, que pueda considerarse segura (INSHT, 2008).

    Pero especialmente en los Colegios, la intolerancia ha de ser absoluta tanto en la programacin inmediata de la retirada del amianto instalado cuanto en los procedimientos rigurosos de desamiantado.

    Toda esta intolerancia ha de aplicarse, asimismo, a los vertederos donde deben ir los residuos de amianto. No es de recibo que bajo la legitimidad del reciclado de materiales, en los escombros de obras, el amianto resulte mezclado y triturado con los dems materiales y luego se reutilice para firmes de carreteras y otras aplicaciones. Tolerancia cero a la mezcla de materiales de derribo, aunque sean con finalidad de reciclado.

  2. Tolerancia cero a los presuntos genocidas del amianto, a sus fundaciones y colaboradores.

    Se da el caso que para tapar el genocidio del amianto, los principales magnates de su manejo en el siglo XX (bsicamente unas cuantas familias, entre ellas la suiza Schmidheiny y la belga Emsens y De Cartier) tratan desesperadamente de cubrir con un velo filantrpico su atroces crmenes. Montan fundaciones con las que dicen coadyuvar al desarrollo sostenible en Espaa y Latinoamrica. Como sus fondos proceden de su enriquecimiento con amianto, y sus crmenes son intencionados (10) llamamos a este fenmeno como filantrocapitalismopulvgeno (11).

 

Es notable el caso de Schmidheiny que desde 1994 ha creado la fundacin AVINA y se ha dedicado a cooptar lderes de movimientos sociales y ONGs a los que ha alimentado financieramente con este dinero de sangre. Pues bien, para esta fundacin y otras similares, procedentes el amianto hay que proclamar tolerancia cero. Deben ser rechazadas pblicamente y el dinero que utilizan ha de devolverse a las vctimas y a sus familiares que se cuentan en el mundo por ciento de miles. Y con l, adems, hay que crear un fondo de desamiantado para erradicar este material de los colegios, de los lugares pblicos, etc. que sigue haciendo mucho dao. Estos magnates y sus familias no tienen fortuna suficiente para reparar el dao causado en siglo XX. Hay que erradicar a AVINA del panorama internacional y hay que exigir a sus cooptados (socios-lderes, emprendedores, organizaciones, etc.) que pidan pblicamente perdn por su colaboracin con genocidas y resarzan a las vctimas con el dinero que han recibido. Mientras tanto no es de recibo que estos personajes, algunos famosos, se arrimen ahora a partidos para lavar su imagen. Es el caso de dos de ellos muy conocidos: uno llamado Pedro Arrojo, diputado por Podemos (12), que se ha retirado de AVINA al ser presionado dando las gracias, o de Jernimo Aguado, que fue candidato de Podemos al Senado, que no ha respirado pblicamente contra AVINA. O es el caso de una parte de los jesuitas que han premiado a Schmidheiny con un doctorado honoris causa por la Universidad Catlica Andr Bello de Caracas y lo tienen como fuente de financiacin de algunas de sus obras. Entre otros. Dinero de sangre repetimos. Por eso, a todos ellos seguiremos escrachndolos siempre que venga a cuento y le seguiremos exigiendo su perdn y su reparacin,por los cientos de miles de vctimas habidas y por haber, mientras no lo hagan. Intolerancia total con estos personajes colaboradores con las fundaciones del execrable crimen que significa el amianto en el mundo, igual que se hace con los terroristas y los maltratadores.

Conclusin

Decir amianto es decir genocidio. Invocar a este mineral es hablar a estas alturas de tolerancia cero en todos los sentidos del trmino. Por ejemplo, en sentido negativo: ya basta! de amianto permitido o instalado. Ya no son de recibo los argumentos de que puede haber amianto seguro. Una sola fibra es potencialmente cancergena. Hay fundaciones y fundaciones pero una especialmente, AVINA, est totalmente vinculada a este genocidio, y los fundadores y colaboradores varios han de cumplir con el estatuto que exigen los cientos de vctimas: verdad, justicia, perdn, reparacin, punidad para los mximos responsables y ostracismo para los colaboradores socios cooptados por ella. E intolerancia en sentido positivo: hay que liquidar a AVINA por ser una afrenta contra los derechos humanos en especial el derecho a la salud y a la vida.

Amianto y tolerancia cero, pues, significan lo mismo que intolerancia por razones de salud, intolerancia social e intolerancia contra las fundaciones del filantrocapitalismo pulvgeno y sus allegados.

Ante el amianto, tolerancia cero. Acta.

 

Notas y Referencias.

  1. Datos del Consejo General del Poder Judicial correspondientes a los primeros nueve meses de 2004. Y en cuanto a la fiabilidad de las denuncias por violencia machista solo el 0.014% de las presentadas son falsas, segn el Informe de la Fiscala General de 2015.

  2. Aparte de las 20 asesinadas entre enero y febrero de 2017, hay que contabilizar, segn la macroencuesta de violencia contra la mujer de 2015, del Ministerio de Servicios Sociales e Igualdad, los siguientes datos: el 10.4% de todas las mujeres mayores de 16 aos ha sufrido violencia fsica moderada el 3.9%, o severa el 6.5% - de cualquier pareja a lo largo de toda su vida. Y en los ltimos doce meses estos mismos datos son del 1.8%, mitad moderada y mitad severa.

  3. C.E. Art. 14: Los espaoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminacin alguna por razn de nacimiento, raza, sexo, religin, opinin o cualquier otra condicin o circunstancia personal o social. Art. 24.2. Asimismo, todos tienen derecho al Juez ordinario predeterminado por la ley, a la defensa y a la asistencia de letrado, a ser informados de la acusacin formulada contra ellos, a un proceso pblico sin dilaciones indebidas y con todas las garantas, a utilizar los medios de prueba pertinentes para su defensa, a no declarar contra s mismos, a no confesarse culpables y a la presuncin de inocencia.

  4. Aristteles: tica a Nicmaco. Libro quinto, captulo X. De la equidad. Alianza Editorial.

  5. Es el caso de la Ley de enjuiciamiento criminal, Art 544 ter vigente, que en su art. 1 dice que: El Juez de Instruccin dictar orden de proteccin para las vctimas de violencia domstica en los casos en que, existiendo indicios fundados de la comisin de un delito o falta contra la vida, integridad fsica o moral, libertad sexual, libertad o seguridad de alguna de las personas mencionadas en el artculo 173.2 del Cdigo Penal resulte una situacin objetiva de riesgo para la vctima que requiera la adopcin de alguna de las medidas de proteccin reguladas en este artculo. Y la propia Ley Orgnica 1/2004, en la exposicin de motivos admite que Una Ley para la prevencin y erradicacin de la violencia sobre la mujer ha de ser una Ley que recoja medidas procesales que permitan procedimientos giles y sumarios.

  6. Evaluacin. Monografa de la IARC, Vol. 14 de 1977.

  7. Parlamento Europeo Resolucin de 13 de mayo de 2013).

  8. Gua Tcnica de desarrollo del RD 396/2006. Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo de Espaa, INSHT, p. 23.

  9. ORDEN de 7 de diciembre de 2001.

  10. Despus del juicio de Turn no cabe la menor duda del carcter doloso de los mismos. Ver. Altopiedi y Panelli (2017): El Gran Proceso. Mlaga. Ediciones del Genal, p 1.

  11. Puche, P. (2017): Amianto. Una epidemia oculta e impune. Madrid. La Catarata, pp. 139

En su da (junio de 2016) hicimos un alegato en este sentido contra Arrojo que est publicado en: http://www.revistaelobservador.com/images/stories/envios_16/junio/arrojo_puche.pdf

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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