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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-05-2017

Venezuela: no callar, pero para decir la verdad

Atilio A. Boron
Rebelin


En varios trabajos recientes diversos analistas y observadores de la vida poltica latinoamericana han reprochado a los intelectuales y militantes de izquierda su silencio ante lo que est ocurriendo en Venezuela. Ese silencio, dicen, slo refuerza los peores rasgos del gobierno de Nicols Maduro. Este reclamo lo hizo hace unas pocas semanas un destacado intelectual venezolano, Edgardo Lander, y ms recientemente, en una produccin especial de Pgina/12, lo reiteraron dos colegas de Argentina: Roberto Gargarella y Maristella Svampa. [1]

Nadie podra estar ms de acuerdo que el autor de estas notas sobre la necesidad de hablar acerca de lo que realmente est aconteciendo en Venezuela. Tras las huellas de los fundadores del materialismo histrico Gramsci deca, con toda razn, que la verdad siempre es revolucionaria. Y el aforismo del fundador del PCI es ms importante hoy que nunca antes, cuando el virus posmoderno ha instituido a la posverdad como un criterio de verdad!, abriendo paso a cuantas tergiversaciones y mistificaciones puedan ocurrrsele a quienes precisamente quieren ocultar tras una cortina de sofismas y falsedades lo que est sucediendo en nuestras sociedades y muy especialmente en Venezuela- y, de ese modo, favorecer a los planes de la contrarrevolucin en marcha.

Desafortunadamente las buenas intenciones de Gargarella y Svampa de hablar sobre Venezuela y decir lo que all est sucediendo termina con una frustracin. Y esto es as porque en su nota no hablan de lo que en verdad ocurre en ese pas sino que reproducen con pequeas variantes el relato que la oposicin ha construido para decir lo que ella necesita que se diga que est ocurriendo en Venezuela. Esa narrativa tramposa, que desfigura a sabiendas la realidad para promover su agenda restauradora, ha contado con la inestimable ayuda de los sempiternos agentes sociales y polticos de la reaccin, que jams se equivocan al elegir amigos y enemigos: los medios hegemnicos a nivel mundial (vulgo: prensa libre), perros guardianes del orden capitalista; la internacional de la derecha dirigida, con dinero de Estados Unidos, por Jos M. Aznar y lvaro Uribe y toda su parafernalia de polticos y periodistas comprados y tanques de pensamiento alquilados y, por si lo anterior no bastara, apoyada tambin por el gobierno de Estados Unidos desde el nacimiento mismo de la Revolucin Bolivariana. No sorprende por lo tanto constatar que en las tres o cuatro pginas escritas por nuestros autores se acumulen numerosos errores de apreciacin as como llamativas ausencias. Comencemos por estas.

Ausencias

Primera ausencia: el gobierno de Estados Unidos. Un anlisis sobre cualquier pas de las Amricas que no mencione ni una sola vez no digamos analice, apenas mencione- al gobierno de Estados Unidos y al imperialismo es insanablemente errneo. De all jams podra brotar un anlisis correcto de la situacin. Es un error tan grave e irreparable obliterado empero por el prejuicio que informa al paradigma dominante en las ciencias sociales contemporneas- como el que cometera un astrnomo que al analizar al sistema solar obviara cualquier mencin o anlisis del papel de Jpiter en la dinmica global del sistema, haciendo caso omiso del hecho que su masa equivale a casi dos veces y medio la suma del total de los dems planetas que componen el sistema. Qu diramos de nuestro astrnomo? Que pese a sus buenas intenciones no tiene nada serio para decir; es ms, no puede tener nada serio para decir, porque su anlisis ha soslayado lo principal. No lo nico que importa pero s lo ms importante.

A estas alturas del siglo veintiuno me dispenso de la necesidad de explicar, por archiconocido, lo que es el imperialismo y como acta en lo que amablemente sus agentes y voceros califican como nuestro patio trasero. El capitalismo contemporneo lo que ha hecho es exacerbar hasta lo indecible su carcter imperialista y no slo en Latinoamrica. Recuerden el escarmiento sufrido por el pueblo griego cuando se equivoc al rechazar el brutal programa de ajuste que le propona la Troika en Europa, error que fue corregido en una reunin a puertas cerradas en Bruselas; o la gigantesca multa que el banco francs Paribs tuvo que pagar por transgredir una ley del Congreso de EEUU que penalizaba a cualquier institucin bancaria del mundo, estadounidense o no, que mediara en las relaciones comerciales entre Irn, Sudn y Cuba con el resto del mundo. Es decir, la ley estadounidense es la ley del mundo. O las casi mil bases militares que Estados Unidos tienen en todo el mundo, caso absolutamente nico en la historia. Eso es un imperio, desde Roma hasta hoy. Y el centro hegemnico del imperio es Estados Unidos, la nacin indispensable para mantener vivo al capitalismo en la faz de la tierra. Por supuesto, sus tericos y estrategas prefieren obviar el trmino imperialista por su desagradable olor, pero la realidad del imperialismo es inocultable y por eso se esmeran en referirse a ella con nombres ms amables. Los expertos del Pentgono y del Departamento de Estado, la CIA o el Consejo Nacional de Seguridad prefieren hablar de primaca, superioridad y, los ms audaces, de hegemona porque son conscientes que palabras como imperio o imperialismo son indigestas para el delicado estmago de la opinin pblica estadounidense. El eufemismo puede jugar con las palabras e intentar enturbiar la visin de la cosa, pero esta sigue all. No por casualidad uno de los ms incisivos estrategos del imperio, Zbigniew Brzezinski, inicia su ms reciente libro sobre la situacin actual de Estados Unidos en el sistema internacional con una sorprendente seccin dedicada a la declinante longevidad de los imperios, tcita asuncin de que Estados Unidos lo es pues de lo contrario no se entiende la razn por la cual ese autor se enfrasca en una discusin que es marginal al objetivo de su trabajo. [2]

De lo anterior se sigue que los imperios -aunque se autodenominen, como en el caso de Estados Unidos, lder del mundo libre o primaca americana- forjan una relacin radicalmente asimtrica con los pases sometidos a su jurisdiccin y a los que controlan por diversos medios. El corolario de esta lgica imperial es que Washington siempre juega un papel, mayor o menor segn las circunstancias y la naturaleza de los pases, en los procesos polticos de los pases subordinados, mxime cuando, como en el caso de Venezuela, esta nacin reposa sobre la mayor reserva comprobada de petrleo del planeta y se sita en la Cuenca del Gran Caribe, esa que los militares norteamericanos creen que es un mar interior de Estados Unidos. Slo si la Casa Blanca y sus agencias estuvieran pobladas por imbciles o por individuos completamente irresponsables, desconocedores del inters nacional norteamericano, podra el gobierno norteamericano ser indiferente o mantenerse al margen de lo que ocurre en Venezuela. La historia latinoamericana en los ltimos dos siglos, desde la Doctrina Monroe (1823) en adelante, ofrece cientos de ejemplos de esta constante intervencin de la poltica exterior norteamericana hacia nuestros pases. Intervencin que va desde una discreta pero eficaz monitoreo poltico hasta el golpe militar y la invasin militar, como lo prueban los casos de Panam y Repblica Dominicana, entre muchos otros. Que hoy se hayan olvidado de Venezuela y no se interesen por el desenlace de su crisis es absolutamente inverosmil. No obstante, algo tan elemental como esto pasa increblemente desapercibido en la nota de Gargarella y Svampa y por lo tanto en el drama que se desenvuelve en ese pas se asume que Estados Unidos no juega papel alguno. Esto slo bastara para desechar ese artculo, imposibilitado de ofrecer una visin realista de las cosas.

Pero no es la nica ausencia, hay otra ms. Al analizar la crisis y los antagonismos que enervan a Venezuela slo se habla del gobierno de la Revolucin Bolivariana. Es un anlisis muy curioso porque se lanzan diversas conjeturas e interpretaciones sobre un conflicto institucional muy grave pero slo aparece una de las partes del enfrentamiento. La otra, la oposicin, es un fantasma o una sombra que nunca se alcanza a visualizar. Ni una palabra sobre la gnesis y conformacin de la oposicin y sus principales personajes; del golpe de Estado que protagonizaran en abril del 2002; nada sobre el paro petrolero de finales del 2002 hasta los primeros meses del 2003; ni una palabra sobre las sangrientas "guarimbas" de febrero del 2014. Nada sobre el lder e instigador del plan sedicioso de "la salida", el seor Leopoldo Lpez, de quien se dice es un "prisionero poltico" cuando en realidad es un "poltico preso" por haber hecho apologa de la violencia, instigado asesinatos, incendios de edificios pblicos, saqueos a comercios y producido ingentes daos a las propiedades pblicas y privadas. No se dice, por ejemplo, que si Lpez hubiera hecho en Estados Unidos lo que hizo en Venezuela habra sido condenado como mnimo a prisin perpetua, y probablemente a la pena capital. La justicia venezolana, en cambio, esa que descalifican llamndola chavista, fue tan benigna que slo lo conden a 13 aos y 9 meses de prisin. Nada se dice tampoco de que los lderes de esa oposicin se rehsan a dialogar o acordar nada con el gobierno. Que sus principales dirigentes viajan a Estados Unidos a persuadir al gobierno de ese pas que invada al suyo propio y que derroque al presidente constitucional Nicols Maduro. O que Julio Borges, el presidente de la ilegtima Asamblea Nacional, que se resiste a convocar a una nueva eleccin para reemplazar a los tres "diputruchos" que fraudulentamente fueron incorporados a ella, se rene con el Almirante Kurt Tidd, jefe del Comando Sur, para suplicarle que invada a su pas, con el derramamiento de sangre que l y sus compinches de la oposicin saben que esto producira. En suma, la nota escrita bajo los influjos maliciosos del relato opositor cae en el maniquesmo poltico: hay un villano (Maduro) y un bueno (la oposicin) de la cual ni se habla, ni se analiza su trayectoria. Pobre, muy pobre como anlisis poltico.

Errores

Y por ltimo pasar revista a unos cuantos errores puntuales, demasiados para un texto tan breve.

1) La democracia es un rgimen en donde podemos escucharnos mutuamente, dicen nuestros autores. Eso debera ser as pero en Venezuela no lo es por culpa del gobierno. Pero, un momento: dnde se produce ese maravilloso "escucharnos mutuamente"? Se produjo entre Hillary y Trump; o entre Macron y Le Pen; o entre Rajoy y Pablo Iglesias? No es esto una interpretacin demasiado angelical sobre lo que realmente es la democracia como expresin de la lucha social?

2) Se dice que la "prdida de la mayora electoral del chavismo gener una respuesta de no-reconocimiento y de deriva autoritaria por parte de Maduro." Pero cmo ignorar que el chavismo admiti sin chistar las dos elecciones en las que fue derrotado, sobre un total de 19? La derecha, en cambio, ni una sola vez acept haber perdido. Si hay alguien que jams reconoci la superioridad electoral del chavismo fue la oposicin. Luego de su victoria en las elecciones a la Asamblea Nacional de Diciembre del 2015 sus lderes arrojaron por la borda toda la institucionalidad del estado y proclamaron a voz de cuello que la misin de la AN no sera convertirse en uno de los poderes del estado sino simplemente culminar la Operacin Salida de Maduro. Como no poda ser de otro modo, esta declaracin de guerra de uno de los poderes del estado contra el ejecutivo produjo un endurecimiento del oficialismo, algo que puede constatarse en los ms diversos pases en los que alguna vez se constituy un conflicto entre el Legislativo y el Poder Ejecutivo.

3) El Ejecutivo no desconoci a la Asamblea Nacional electa en diciembre del 2015. Slo denunci que tres diputados haban sido elegidos fraudulentamente, como fue comprobado de modo inobjetable. Ante ello, el Consejo Nacional Electoral solicit a la AN que revocara la designacin que hizo de esos diputados, pese a su origen espurio, a lo cual el presidente de la AN, Henry Allup Ramos, se neg y ratific la integracin de los impugnados. El CNE exigi que la AN convocase a nuevas elecciones para sustituir a los tres impostores, pues de lo contrario ese rgano quedaba ilegalizado por el fraudulento acceso de tres de sus miembros tal como fue establecido en un fallo del Tribunal Superior Constitucional. De no hacerlo la AN caera en desacato y sus actuaciones seran insanablemente nulas. Qu hizo la AN? Desconocer no slo el dictamen del CNE sino tambin del mximo rgano judicial de Venezuela. Entonces, quin desconoce a quin? Les recuerdo a nuestros autores que en la Argentina se present una situacin parecida (aunque no tan grave) cuando en los aos del menemismo y en la crucial votacin de la Cmara de Diputados para privatizar la compaa estatal Gas del Estado un individuo ajeno al cuerpo se sent en una banca y levant su mano aprobando el proyecto. Descubierto el diputrucho por los periodistas que cubran esa votacin su resultado fue declarado insanablemente nulo y tiempo despus, con los diputados legalmente habilitados para votar se procedi a realizar una nueva votacin. Siguiendo el razonamiento de Gargarella y Svampa en la Argentina debera haberse dado por buena la primera votacin, lo que constituye un principio absolutamente inaceptable en este pas tanto como en Venezuela.

4) El referendo revocatorio no fue bloqueado ni postergado por decisin del gobierno sino por graves vicios procedimentales de la oposicin, que inscribieron nios, difuntos, falsificaron firmas, etctera. Hay leyes, reglamentos, disposiciones que cumplir. No es cuestin de poner cualquier nombre, una firma y ya. Adems, en contra de las advertencias del gobierno, iniciaron el trmite del revocatorio cuando los plazos estaban vencidos. El gobierno en un gesto de buena voluntad solicit al CNE que igualmente tomara en cuenta la solicitud opositora. Pero ante los vicios de forma y fondo arriba sealados la solicitud de referendo tuvo que ser desestimada. De quin es la culpa?

5) Fallido autogolpe del Ejecutivo? Por favor! El Ejecutivo necesitaba la autorizacin de la AN para sellar un convenio de cooperacin entre PDVSA y una empresa extranjera para la explotacin del petrleo en la Faja del Orinoco. Era y es un asunto de inters nacional, que hace al bienestar pblico porque los ingresos petroleros redundan en polticas sociales muy activas. Por ejemplo, el artculo que estamos criticando debera reconocer que el gobierno bolivariano entreg en poco ms de cuatro aos ms de un milln y medio de viviendas, record absoluto en la historia latinoamericana y, probablemente, mundial. La AN, buscando paralizar al gobierno para hacerlo caer, no se reuni y cay en la transgresin caracterizada por la Constitucin Bolivariana como "omisin inconstitucional parlamentaria". Aquella prescribe que, en casos como ese, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, puede, tal como lo establece la Constitucin de 1999, asumir algunas de las atribuciones de la AN y autorizar o convalidar algunas acciones del Ejecutivo. Que el TSJ se excedi en apropiarse de las atribuciones de la AN? Seguro. Pero informado de este hecho por la Fiscal General el dictador Maduro exhort al TSC que acotara las atribuciones transitoriamente tomadas de la AN, y las cosas volvieron a la normalidad. [3]

Claro que s hubo un golpe de Estado fallido, y fue cuando la AN declar en enero de este ao que el presidente Maduro haba hecho abandono de su cargo y que deba llamarse de inmediato a elecciones presidenciales. Esto en cualquier pas se llama "sedicin: tentativa de quebrar el orden institucional vigente y sus autoridades al margen de la ley, y nuestros autores lo saben. Imagnense el escndalo que se producira si en Estados Unidos, o mismo en la Argentina, el Congreso emitiera una ley de ese tipo. Aparentemente, para Gargarella y Svampa esta fallida tentativa golpista es una minucia El relato de la oposicin, que hacen suyo nuestros autores, dice que el golpista es Maduro y punto.

6) "Represin institucional cada vez mayor"? Algo raro debe estar sucediendo en Venezuela para que la gran mayora de las vctimas sean, como en febrero del 2014, personas ajenas al conflicto (como esa seora a la cual los mientras de la oposicin democrtica mataron arrojndole desde un edificio de altura una botella de plstico con agua congelada en su interior), chavistas o personal policial. Si algo se le puede reprochar al gobierno de Maduro ha sido su excesiva contemplacin en la aplicacin de toda la fuerza represiva del estado a quienes toman las calles por la fuerza para incendiar hospitales de nios, saquear comercios y apalear a personas que no se solidarizan con sus actos violentos. El mapa de los incidentes violentos y las guarimbas demuestra inequvocamente que estas se producen, en la casi totalidad de los casos, en los 19 municipios controlados por la oposicin, y que los revoltosos cuentan con la proteccin de las autoridades municipales y sus policas. Es ms, el 60 por ciento de las vctimas de la violencia son gentes que no participaban en las manifestaciones, y otra proporcin la aportan los muertos de las fuerzas de seguridad bolivarianas. Ante esto, qu proponen Gargarella y Svampa? Que el gobierno se quede de brazos cruzados mientras bandas armadas destruyen el pas, matan a inocentes y cometen toda clase de desmanes? Por favor, donde vieron una cosa as! Qu fue lo que tantos gobiernos federales o estaduales hicieron en su tan admirado Estados Unidos ante manifestaciones mucho menos violentas de los afroamericanos en la poca de la lucha por los derechos civiles o durante las grandes manifestaciones en contra de la guerra de Vietnam? Recuerden la brutalidad represiva de la polica y la Guardia Nacional de Estados Unidos en esa poca, y comprenla con la de los policas sin armas de fuego que velan por la tranquilidad y el orden en Venezuela con gases lacrimgenos y caones de agua. Es posible que ignoren algo tan elemental? Por otra parte, quines trajeron a los paramilitares colombianos a Venezuela? Los chavistas o sus opositores, aliados a lvaro Uribe? Sera conveniente que exploraran este asunto.

7) Desabastecimiento? S, claro, pero desabastecimiento programado porque Venezuela subsidia alimentos y medicamentos, cosa que no hacen sus vecinos. Entonces redes mafiosas se dedican a contrabandear lo que se produce en Venezuela, que es mucho, pero que es contrabandeado a pases vecinos, sobre todo Colombia, con la abierta complicidad de Bogot. El problema principal de Venezuela no es que no se produce; ha venido produciendo cada vez ms, aunque un pequeo nmero de artculos esenciales (harina pan, caf, azcar, etctera) es producido por grandes oligopolios que regulan la oferta en funcin del cronograma electoral y de los altibajos de las luchas opositoras para crear malestar en la poblacin tal como se hiciera en el Chile de Allende. [4] Adems, buena parte de lo que se produce es exportado ilegalmente, va contrabando, fuera del pas, casi siempre a Colombia. El medicamento que en Venezuela cuesta un dlar se vende a cinco en Colombia; el litro de nafta que vale un centavo de dlar en Venezuela se vende a un dlar y monedas en Colombia, con la complacencia del gobierno colombiano que debera ayudar a combatir este flagelo, cosa que por supuesto no hace porque precisamente sus siete bases militares entregadas a fuerzas armadas de Estados Unidos estn all para acelerar el derrumbe de la Revolucin Bolivariana. Y la guerra econmica es uno de sus instrumentos.

8) Corrupcin? S, pero all hay funcionarios gubernamentales y tambin miembros de la oposicin. Qu es esto de hablar de los corruptos sin hablar de los corruptores? Es un reflejo del viejo pensamiento liberal que sostiene que el Estado, todo Estado, es la esfera de la corrupcin mientras que el mercado es el mbito de la virtud, el sacrificio y la innovacin. Que alguien pueda creer en este cuentito a esta altura de la historia no deja de ser una asombrosa comprobacin. Salvo, claro est, que en tiempos tan interesantes (Eric Hobsbawm) como estos se haya producido una fenomenal mutacin sociogentica en virtud de la cual hay corruptos sin que haya corruptores; los primeros estn en el estado, los segundos en la sociedad civil. Obviamente, en la nota que estamos analizando solo se habla de los primeros. Los otros son ngeles.

9) "Un rgimen crecientemente deslegitimado y autoritario"? Indudablemente que un caos provocado por una guerra econmica impiadosa, una ofensiva diplomtica brutal (con un personaje de los bajos fondos como Luis Almagro llevando la batuta de esta pandilla golpista desde la OEA), un ataque sistemtico de los grandes medios, la condena de desprestigiados y fracasados ex presidentes latinoamericanos, que sumieron a sus pases en la pobreza, la dependencia y el desamparo, y la omnipresente presin de Washington (recordar la Orden Ejecutiva de Barack Obama) no puede sino erosionar la legitimidad de un gobierno, de cualquier gobierno. Pero an as lo oposicin teme la potencia electoral del chavismo.

En lo que hace a su autoritarismo cmo negar que la oposicin a esta peculiar dictadura de Maduro hace y deshace a voluntad? Controla a su antojo los grandes medios de comunicacin y difunde cuantas mentiras se les viene en gana las 24 horas del da y aplica el terrorismo meditico sin escrpulo alguno; abandonan sus responsabilidades institucionales y paralizan a la Asamblea Nacional sin que esta sea disuelta por el Ejecutivo o revocados los mandatos de los asamblestas; sus dirigentes salen del pas para invitar a lderes de EEUU que el imperio invada Venezuela y derroque a su legtimo gobierno o para hablar pestes del gobierno bolivariano ante terceros pases; sus jefes hacen campaa apoyando a cuanto candidato presidencial de derecha extrema compita por un cargo presidencial en Amrica Latina, y as sucesivamente. Pese a esto no sufren molestia alguna. Hay presos? Seguro: pero no por manifestarse en las calles, hablar, opinar, difamar, conspirar contra la patria sino por instigar a la violencia y ejecutar toda suerte de actos vandlicos. Qu clase de autoritarismo es este? Dado que muchos se regodean hablando de la dictadura de Maduro slo les pido que me digan que opositor pudo hacer todo esto bajo los gobiernos de Videla, Pinochet, Garrastaz Medici, Stroessner, Somoza y compaa.

10) Se critica "el apoyo incondicional de la izquierda al chavismo". Pero qu pretenden, que apoyemos a la ofensiva destituyente dictada por Estados Unidos y ejecutada por sus peones locales? Entre el imperialismo y un gobierno, por deficitario e imperfecto que sea, se nos pide que optemos por el Comando Sur, por la seora Liliana Ayalde (artfice de los golpes "blandos" en Paraguay y Brasil y ahora nmero dos del Comando Sur), por la impresentable dirigencia opositora de Venezuela? Eso se nos pide? La respuesta es: jams cometeramos tan imperdonable error! Quienes por sus prejuicios y su empecinamiento en despotricar contra la Revolucin Bolivariana cuyos aciertos superan ampliamente sus errores- terminen apoyando la estrategia insurreccional violenta del imperio y sus agentes locales descendern con deshonor a los anales de la historia, cubiertos de lodo y sangre. Y no habr sofismas ni alambicados argumentos pseudotericos capaces de rescatarlos de tan innoble lugar.

11) Nadie debe morir por pensar distinto, se nos dice. Correcto. Pero los que estn muriendo por pensar distinto son los chavistas o simples venezolanas o venezolanos que no participaban en ninguna manifestacin. De hecho, los que mataron a 43 personas en Febrero del 2014 y a otros tantos en la actual ofensiva ha sido, principalmente, la oposicin sediciosa. Los que pueden morir por pensar distinto son los chavistas, no los artfices de la contrarrevolucin.

13) Se dice, al concluir el artculo de Gargarella y Svampa, que hay que entender "que enfrente no estn los enemigos sino los que no piensan como nosotros, pero que en lo que importa son iguales a nosotros: seres humanos dignos, que piensan y sienten y sufren y se emocionan, y que merecen, como nosotros, igual consideracin y respeto." Este pseudo humanismo por ms que entibie nuestros corazones pensando en la fraternidad universal es, cuando se lo baja a la coyuntura actual de Venezuela, un razonamiento que no tiene el menor asidero emprico. Y no slo en este pas. Los que amputaron las manos de Vctor Jara y luego lo asesinaron a sangre fra en Chile, era gente como nosotros? Los militares argentinos que violaban a mujeres embarazadas, las torturaban introducindoles botellas de vidrio roto en sus vaginas, les robaban sus nios y luego las tiraban desde un avin al mar, eran como nosotros? Los escuadrones de la muerte que asolaron tantos pases de la regin eran gentes como nosotros? Y los que en la Venezuela de hoy reclutan paramilitares o lmpenes para incendiar hospitales, tender "guayas" para decapitar motoqueros desprevenidos, arrojar bombas molotov contra policas que no portan armas de fuego, destruir todo lo que encuentran a su paso y moler a golpes a vecinos que quieran atravesar la guarimba para ir a trabajar o comprar alimentos, esos, son iguales a nosotros? Tremendo error. Cmo se defiende una sociedad de tan arteros ataques? Rezando siete Ave Maras o descargando sobre ellos los violentos, no los sectores pacficos y minoritarios de la oposicin- toda la fuerza represiva del Estado?

Termino diciendo que aquel razonamiento, aquella bella exhortacin a la fraternidad universal y al humanismo -que evoca figuras entraables como Erasmo de Rotterdam, Toms Moro e Inmanuel Kant- termina siendo mala filosofa, peor teologa y psima sociologa cuando esos principios ticos son trasladados sin mediaciones al barro y la sangre de la Venezuela actual, Es imposible entender a los sujetos de la contrarrevolucin y sus agentes con esas bellas categoras. Estoy absolutamente seguro que Gargarella y Svampa, al igual que el autor de estas lneas, jams haramos algo como los horrores descriptos ms arriba. O como lo que hacen Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional, Lilian Tintori, Henry Allup Ramos o Mara Corina Machado, gentes que se arrastran para lograr que el Comando Sur invada a Venezuela so pretexto de la crisis humanitaria que ellos en buena medida han creado. Todas estas son gentes de una incurable perversidad y no son iguales a nosotros. Ni son iguales al pueblo chavista que ha sobrevivido con abnegacin y herosmo a tantas malevosas. Ni tampoco son iguales a la enorme mayora de la dirigencia chavista, que trata de gobernar un pas que la oposicin ha tratado de convertir en ingobernable con el infame propsito de reconquistar el poder y usufructuarlo a favor de los intereses que por siglos sojuzgaron a Venezuela. Hablar de Venezuela? S, por supuesto, pero diciendo la verdad.

Notas:


[1] El dossier est disponible en https://www.pagina12.com.ar/36336-encrucijada-venezolana e incluye tambin dos breves notas de Modesto Guerrero y el autor de este trabajo.

[2] Cf. Zbigniew Brzezinski, Strategic Vision. America and the Crisis of Global Power (New York: Basic Books, 2012).

[3] Recurdese que el Tribunal Supremo de Justicia dictamin que en Abril del 2002 no hubo un golpe de estado contra Chvez sino que se produjo un milagroso vaco de poder. La dictadura chavista no objet esa escandalosa sentencia del TSJ ni tampoco disolvi el organismo.

[4] Sobre este tema de la guerra econmica los datos duros que aporta Pascualina Cursio en su magnfico libro son demoledores del argumento opositor. Ver su La mano visible del mercado. Guerra econmica en Venezuela (Caracas: MinCI, 2017)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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