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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-05-2017

Pedro Snchez: el retorno

Manolo Monereo
Cuarto Poder

Qu secretario general de PSOE retorna? El del acuerdo con Ciudadanos? El que se abre a un acuerdo con Unidos Podemos? El que har de la hegemona del PSOE el objetivo central?


Qu Pedro Snchez vuelve? Esta es la pregunta. Sabemos algunas cosas. Primero, que Pedro Snchez, en su etapa de secretario general, defendi una estrategia, diremos que coherente: el enemigo es (Unidos) Podemos y para vencerle hace falta polarizarse con la derecha, achicar espacios y reducir electoralmente a la formacin morada para alcanzar a ser de nuevo el partido ordenador del rgimen. Segundo, con audacia, se enfrent con los barones y la baronesa y se la jug a una carta: votar en contra del gobierno de Mariano Rajoy; no es no y punto. Lo que vino despus es muy conocido: una amplia alianza entre los poderes fcticos y mediticos con una parte sustancial de la direccin del Partido Socialista, la que oblig a Pedro Snchez a dimitir. Aqu hay que detenerse un momento. El secretario general electo del PSOE siempre negoci con los poderes fcticos y no logr convencerlos cuando, de nuevo, el PP gan y se dispuso a gobernar el pas; por as decirlo, miraba de un lado, a una sociedad espaola en crisis y que cambiaba rpidamente y, de otro, pretenda convencer a los que mandan y no se presentan a las elecciones, de que para perpetuar el rgimen y disminuir el peso electoral y poltico de Unidos Podemos (es la misma cosa) era necesario un Partido Socialista ntidamente alineado en una oposicin dura al Partido Popular.

Snchez, es el tercer elemento que conviene resaltar, demostr ms coraje de lo que se le supona y un conocimiento cabal de la crisis que vive el PSOE. Sali a la batalla poltica con mucha fuerza, denunciando la conspiracin interna (el programa con vole fue decisivo) y proponiendo un nuevo PSOE autnomo y de izquierdas. La palabra clave es autonoma. De quin? De los poderes fcticos, especialmente de PRISA y su grupo, de Felipe Gonzlez y de los grandes grupos de poder econmico que, de una u otra forma, tienen enormes conexiones con los gobiernos socialistas de algunas autonomas y, sobre todo, de Andaluca. Autonoma quiere decir, en sentido estricto, capacidad del PSOE para dirigirse a s mismo, para establecer las alianzas que considere y defender las polticas pblicas que se estimen convenientes en el pas. Haba un tercer mensaje del que se habla poco pero que fue creciendo durante toda la campaa: el PSOE es la izquierda y la nica alternativa a la derecha. Un hilo discursivo a no olvidar.

Su batalla ha sido muy dura y todos los grandes medios de comunicacin, El Pas al frente, apostaron por Susana Daz y combatieron a Pedro Snchez con formas muy parecidas a las que emplearon con Pablo Iglesias y con Unidos Podemos. Los grandes medios de comunicacin, frreamente alineados tras el gobierno de Rajoy, defienden un discurso disciplinante, es decir, se arrogan el poder de definicin y, desde ah, delimitan duramente los espacios de lo posible y lo imposible, de lo aceptable y de lo inaceptable, de lo legtimo y de lo ilegtimo. Como suele ocurrir cada vez que se le da la voz a la ciudadana o a los militantes del Partido Socialista, estos acaban votando contra la direccin de derechas y apostando por un programa ms autntico, ms autnomo, ms de izquierdas.

El debate en el PSOE ha tenido un componente fuertemente identitario, con una frontal oposicin a la derecha aprovechando el desconcierto de una base electoral y militante que haba percibido cmo el Partido haba sido intervenido por los grandes poderes y su legtimo secretario general obligado a dimitir. Parecera que el equipo de Snchez busca una socialdemocracia clsica sin entrar a fondo en el anlisis de los procesos de globalizacin en curso, las polticas realizadas por la Unin Europea defendida entusisticamente por toda la socialdemocracia- y, sobre todo, sus consecuencias en la estructura social, en las clases populares y, especficamente, en una juventud a la que se le ha bloqueado el futuro. De ah que, cuando se pasa del anlisis a las propuestas, el discurso de oposicin se quiebra y aparecen todas las contradicciones del anterior Pedro Snchez.

La pregunta por la que comenzamos sigue abierta. Qu secretario general de PSOE retorna? El del acuerdo con Ciudadanos? El que se abre a un acuerdo con Unidos Podemos? El que har de la hegemona del PSOE el objetivo central? Snchez tiene una consistente legitimidad interna y, conociendo lo que conocemos del PSOE, pronto se configurar una direccin mayoritaria en torno a l. Se puede decir que una parte significativa del PSOE se ha (re) politizado convirtindose en algo ms que espectadores pasivos controlados por potentes direcciones regionales y sin posibilidades reales de decisin. Paradjicamente, la primera mocin de censura la ha perdido el equipo dirigente de un PSOE, justo es sealarlo, que en estos meses no ha realizado una oposicin real y que ha tenido una escasa autonoma frente a la coalicin PP-Ciudadanos.

Si vemos la foto del Pedro Snchez ganador, observamos algunas viejas glorias (pocas), gentes menos conocidas y muchos cuadros intermedios. Esto dice mucho de las dificultades que el nuevo dirigente del PSOE debe vencer. Hay otra mitad del Partido que est o frente a l o que espera poco de l. Los barones regionales siguen teniendo un enorme poder y la todopoderosa virreina del Sur se apresta a crear un muro en Despeaperros. No perdonar ni olvidar y con ella toda la vieja guardia que son hoy, ms que nunca, fuerzas vivas de un rgimen en decadencia. Operaciones tipo Ciudadanos no parecen posibles a medio plazo y se abren las posibilidades de una -no demasiado lejana- convocatoria electoral, precedida o no, de una mocin de censura del propio Pedro Snchez.

Rajoy va a continuar, acorralado por los escndalos, defendiendo hasta el final el proceso de restauracin en marcha. No olvidemos que sta tiene cuatro objetivos decisivos: primero, perpetuar la monarqua y sus instituciones bsicas; segundo, alinearse con unos EEUU en proceso de transformacin y, sobre todo, con su estrategia geopoltica y militar; tercero, consolidar el cambio de modelo social imperante en nuestro pas, es decir, aceptar el papel de Espaa en la nueva divisin del trabajo que est organizando la UE bajo la hegemona del Estado alemn; cuarto, intentar resolver, sin grandes costes, la llamada cuestin catalana en un momento en el que el PP pacta de nuevo con el PNV y busca relacionarse con los antiguos partidarios de Convergencia y Uni.

No sorprender demasiado que sobre estos grandes temas, la posicin del PSOE sea dbil o cuando no abiertamente coincidente con el PP y con Ciudadanos. De estos temas cruciales solo en uno parece que el PSOE pueda definir espacios de convergencia y unidad con las dems fuerzas polticas democrticas y de izquierdas. Me refiero a la cuestin social, en concreto, a la denuncia del nuevo modelo sociedad que progresivamente se va imponiendo en nuestro pas. Oponerse a la desigualdad, a la precariedad del trabajo, a la pobreza y a la exclusin no es demasiado difcil. Cambiar el patrn productivo y de poder; confrontar con los Tratados y directivas que vienen de la UE; defender un modelo de relaciones laborales basado en el pleno empleo, derechos sociales y laborales de las clases trabajadoras; proponer un nuevo sistema fiscal progresivo que grave a las grandes rentas y fortunas; en fin, tomarse en serio la necesidad patritica de (re) industrializar Espaa, es ya otra cosa, requiere, sobre todo, una definicin poltica fuerte, un proyecto de pas claro en favor de las grandes mayoras sociales. En el centro, la ruptura generacional, la cuestin de las y los jvenes, entendida como sntesis y definicin de un nuevo bloque democrtico y plebeyo.

Lo que viene, a mi juicio, es una dura y compleja lucha por la hegemona en las izquierdas. Este ser el ncleo duro de la nueva mayora en gestacin, de la unidad en el nuevo equipo dirigente: con Pedro Snchez se puede ganar a la derecha y neutralizar a Unidos Podemos; seguramente ya no ser como en el pasado, pero se debe garantizar un PSOE hegemnico y una formacin morada minoritaria, predispuesta a apoyos externos y con limitadas capacidades alternativas, un Unidos Podemos que devenga en una IU algo ms grande. No mucho ms. Es la nostalgia del viejo orden, de la estabilidad del bipartidismo perdido. Recordamos todava su fundamento?: modo de organizacin del poder para que ganen siempre los que mandan y no se presenta a las elecciones; la clave es un PSOE claramente mayoritario de tal forma que no tenga que pactar las polticas con su izquierda, es decir, que lo haga con su derecha, con la real, la fctica, la trama. La partida est en su ensimo comienzo y subestimar al pas real, el de carne y hueso, es la vieja poltica, la de Felipe Gonzlez, la de Susana Daz, la de Cebrin. Sera bueno no intentar repetir el pasado.

Fuente: http://www.cuartopoder.es/ideas/2017/05/29/pedro-sanchez-el-retorno/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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