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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-05-2017

La burguesa argentina sin partidos

Luis Bilbao
Amrica XXI


Desarmado por la coyuntura electoral, el frente nico del capital que sostiene a Macri en todas sus fracciones, busca recomponer un sistema partidario y bordea el colapso a cada minuto.

Es ms fcil ganarle las elecciones a Macri que llamar a un nuevo paro general explic a la prensa Hctor Daer, uno de los tres secretarios generales de la Confederacin General de Trabajadores (CGT), semanas despus de la huelga del 6 de abril. Es el nico saldo real de aquella jornada, tan distante de las verdaderas huelgas en la historia del movimiento obrero argentino.

Otras fracciones sindicales dirn lo contrario y es probable que haya apelaciones a la huelga, aunque en todos los casos por motivos electorales ajenos a los trabajadores. De hecho, el 18 de mayo la reunin del Consejo Directivo de la CGT resolvi retornar al dilogo con el Gobierno. Se inicia as un proceso dual: por un lado se multiplican pequeos conflictos salariales est a pleno el perodo de discusiones paritarias y por otro Gobierno y CGT pactan un tope para los aumentos.

Daer haca aquella confesin al tiempo que saltaba del deshilachado Frente Renovador (intento exange de neo-peronismo) a un no-partido que, en torno a dirigentes sin dirigidos, busca rearmar el PJ dejando por fuera a Cristina Fernndez y sus escasos seguidores. La telenovela de esas peleas internas no merece espacio. Pero el sindicalista tiene parte de razn: las masas populares no confan en ellos y no quieren otra huelga sin objetivos propios. Resta saber si les ir mejor en la confrontacin electoral por cargos legislativos. Es seguro en cambio que el gran capital insta a los sindicalistas a recomponer el Partido Justicialista (PJ, peronismo) en torno a algunos gobernadores de Provincia y abandonar antigedades tales como la huelga.

Para las clases dominantes urge recomponer el entramado poltico. Saben que el tiempo es fugaz. Y con pasos de beodo tratan de recomponer sus diezmadas y desprestigiadas estructuras partidarias. El capital carece de instrumentos estables para ejercer su poder de manera institucional a mediano plazo. Por eso todas sus tendencias internas ven en el presidente Mauricio Macri el nico eje ordenador a corto plazo. Ahora, dicen, es el momento de ocupar espacios garantizando la gobernabilidad de Cambiemos. En 2019 se ver, murmuran sin entusiasmo.

En ao electoral y dominada por una economa aletargada, la burguesa busca afirmarse en torno a dos variantes de una misma corriente: la alianza socialdemcrata-socialcristiana con signo liberal conservador y el mismo conjunto, con tinte populista.

Aqulla est agrupada en Cambiemos. sta, fragmentada en multitud de capillas del PJ. Variantes menores buscan migajas del fin de fiesta y contribuyen a la apariencia de una democracia multipartidaria. Pero la orfandad poltica del capital es peor que la revelada en Brasil. Cuentan con una nica ventaja: nadie los desafa desde la vereda de enfrente. Por ahora.

Saneamiento

Acicateado por el colapso brasileo Mauricio Macri parece dispuesto a lanzar una ofensiva interna dispuesta a limpiar el aparato del Estado de formas extremas de corrupcin. Es presumible que ese mpetu provenga ms de asesores del Departamento de Estado que del propio equipo presidencial. Las embestidas de Elisa Carri, titular de un minsculo partido, fundadora clave de Cambiemos y especie de pitonisa oficial, podran estar reflejando precisamente esa decisin estratgica que nada tiene que ver con la nueva administracin Trump.

Como sea, no es preciso ser un lcido observador para comprender que un pas sin partidos, con sindicatos sin capacidad de conduccin efectiva, con la iglesia desprestigiada y dividida, con mafias incontables encastradas en cada nivel del Estado, con el poder judicial, las policas y los aparatos polticos penetrados por el narcotrfico, es imposible para la burguesa relanzar el crecimiento econmico en la mejor de las hiptesis o, en la que ms la asusta, afrontar la rebelin espontnea y generalizada en caso de tener que practicar sin crecimiento el saneamiento econmico indispensable para el funcionamiento del capital. En otras palabras: la limpieza del establo de Augias en que se ha convertido el sistema poltico burgus en Argentina es una precondicin para llevar a cabo, de manera institucional, el reordenamiento econmico en el marco del sistema.

Si ha de darse crdito a los ltimos misiles lanzados por Carri, Macri parece dispuesto a emprender esa cruzada. Como detonante obra el caso Odebrecht, que en Brasil inici la demolicin del mecanismo poltico aparentemente ms poderoso de Amrica Latina y se extiende hacia toda la regin. En Argentina, aseguran los arrepentidos brasileos, entregaron 35 millones de dlares de coima. Esto atraviesa horizontalmente a todos los partidos, Carri dixit. Las balas silban cerca de los tobillos del propio Presidente, pero al parecer hay una malla de contencin suficiente para protegerlo, a condicin de que caigan los principales responsables del latrocinio sistemtico. Eso implica no slo poner en la picota al ex ministro de Planificacin Julio De Vido, sino tambin lanzar a los leones a una cantidad de grandes y decisivos empresarios de diferentes reas, pero sobre todo de la construccin y la obra pblica. Aqu cuenta el propio padre del Presidente inhabilitado por enfermedad- algunos de sus familiares y, por tanto, sus propios intereses empresarios. Personas de su entorno ntimo aseguran que Macri estara dispuesto a pagar ese costo. Prefiere el bronce en lugar del oro, afirman. Teme el destino de Cristina Fernndez, sealan otras voces.

Reestructurar el poder judicial

A la par de una dinmica poltica que todo lo judicializa (un ignoto fiscal puede trabar decisiones claves del poder Ejecutivo), creci en los ltimos aos la degradacin y manipulacin del funcionariado judicial. El protagonismo de personas con cargo de jueces ostensiblemente corruptas e inmorales, ajenas a cualquier principio, rebaj hasta hacer desaparecer el mnimo de respeto social por quienes en otros tiempos, se hacan llamar su seora. Dinero del narcotrfico compr voluntades en nmero por dems elevado. Alineamientos polticos arbitrarios y desembozados completaron la labor de desmantelamiento del poder supuestamente con mayor autoridad moral.

Mientras Macri alude directamente a la procuradora general de la Nacin exigiendo su salida del cargo, Carri multiplica apariciones pblicas en las que califica como delincuente nada menos que al presidente de la Suprema Corte de Justicia. Ms indicativo es que la mayora de la opinin pblica informada e interesada en estos temas, coincide con el Presidente y la Diputada. Pero el Consejo de la Magistratura, rgano en teora encargado de velar por la majestad de jueces y altos funcionarios judiciales, vegeta en estado de parlisis. Analistas y comentaristas explican, como la cosa ms natural del mundo, que los jueces comenzaron a investigar a altos funcionarios del gobierno anterior cuando estos abandonaron sus cargos. Y que ahora han frenado los procesos iniciados algunos de extraordinaria resonancia a la espera de los resultados de las elecciones de octubre prximo: no sea que los reos de hoy sean ministros maana.

Slo una marcada voluntad poltica del poder Ejecutivo, en primer lugar del Presidente, podra romper esa inercia. Sin embargo, tal decisin choca con una barrera difcil: la principal figura entre cientos de imputados y procesados es la ex presidente Cristina Fernndez. A meses de una eleccin de medio trmino, tomar las medidas que el mero trmite judicial indica significara entregarle a Fernndez una invalorable arma de agitacin.

Macri est entre la pared de los gradualistas y la espada de los ortodoxos. Entre estos ltimos se cuentan los enviados del Departamento de Estado, a los cuales el Presidente calma con una moneda de cambio prctica pero cada da ms dificultosa: actuar como adelantado en la guerra de calumnias y acoso contra el gobierno de Venezuela.

Opciones

Ahora que la burguesa venezolana apela a la violencia y el terrorismo para impedir la realizacin de la Asamblea Constituyente, Cambiemos corre el riesgo de alinearse con lderes de inequvoca filiacin fascista, capaz de matar a sus propios partidarios con francotiradores e incendiar literalmente: rociarlos con gasolina y prenderlos fuego a jvenes a los que considera chavistas. Semejante conducta tendra inmediata repercusin fronteras adentro. En Argentina hay yacimientos impensables de violencia latente. Cambiemos corre el riesgo de estallar y dejar al gobierno de Macri al borde del precipicio. Y todo esto, antes de que la morosa marcha de la economa ponga en pie de resistencia a millones de trabajadores afectados por la superexplotacin, la escalada de precios y la desocupacin. Tanto ms ahora que la desintegracin de Michel Temer deja sin DArtagnan a los tres mosqueteros y a dos de ellos sin espada: Macri est prcticamente solo en la avanzada contrarrevolucionaria continental.

Nadie debera extraarse si el pragmatismo oficial determina un giro a medias conciliador del cofrade de Uribe y Aznar. Su frente interno le niega margen para obrar ahora mismo como punto de apoyo efectivo para el eje contrarrevolucionario Washington-Buenos Aires.

@BilbaoL

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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