Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-06-2017

Guatemala
Policas privadas, buen negocio (para algunos)

Marcelo Colussi
Rebelin


Es ms fcil transar con un marero que con un polica, deca con naturalidad un funcionario del Ministerio de Gobernacin. Por supuesto, saba lo que deca! Es ms: quiz el funcionario en cuestin no sea un mafioso corrupto, miembro de una de las tantas redes de poderes paralelos que se anidan en los organismos de Estado. Quiz simplemente es un conocedor de la cultura de corrupcin que campea victoriosa en el ministerio en cuestin, y en particular, en las filas de la Polica Nacional Civil.

La poblacin no confa en su polica. Nadie, en general, toma al cuerpo policial como su polica, como empleados a los que paga con sus impuestos y a quienes, por tanto, puede exigir que lo cuide con esmero. La idea generalizada, por el contrario, es que la Polica Nacional Civil no responde a las necesidades de la ciudadana, es corrupta, ineficiente. Peligrosa, en definitiva.

En ese marco de descontento social, y junto a una ola delincuencial que medios de comunicacin mediante pareciera barrer toda la sociedad tenindonos de rodillas, como machaconamente se repite, surgen las policas privadas.

Hoy por hoy el mito de la eficiencia de lo privado tambin barre toda la sociedad. Contra la iniciativa privada no hay prcticamente voces crticas. Si algo es privado, en contraposicin a lo pblico, eso pareciera suficiente garanta para ser bueno, eficiente, de calidad.

Ahora bien: en este momento los cuerpos policiales privados superan ampliamente a la fuerza pblica. Si bien los datos no son exactos (lo cual debera ser un indicador de algo peligroso: quin controla este campo?), todo indica que la relacin es de 5 a 1; es decir: un 500% ms de efectivos a favor de las agencias privadas: alrededor de 30,000 efectivos de la PNC contra 150,000 agentes privados. Pero eso, de todos modos, no garantiza la seguridad pblica.

El crimen, pese a ese despliegue fabuloso de guardias privados que inunda todo espacio imaginable (iglesias, moteles, tiendas de barrios, peluqueras, guarderas infantiles, clnicas privadas) sigue estando presente, y la violencia cotidiana no se detiene. Los 15 muertos diarios que se reportan siguen siendo la cruda realidad del pas, y el clima de violencia imperante no tiende a reducirse.

El anlisis objetivo de la situacin lleva a plantearse esa paradoja: cada vez ms policas privadas, pero al mismo tiempo, cada vez se acrecienta ms el clima de inseguridad. Por qu? La declaracin de un ex pandillero, ahora msico profesional, da la pista: No hace falta ser socilogo ni analista poltico para darse cuenta la relacin que hay entre el chavo marero al que le dan la orden de extorsionar tal sector, y el diputado o el chafa militar que despus, en ese mismo sector, deja su tarjetita ofreciendo los servicios de su propia agencia de seguridad.

Evidentemente la ampliacin al infinito de policas privadas no detiene el fenmeno de la criminalidad. Lo cual obliga a concluir, como mnimo, dos cosas:

1) la proliferacin de agencias privadas de seguridad es directamente proporcional al aumento de la inseguridad (lase: buen negocio para esas empresas, que obviamente guardan vnculos con la delincuencia). Dicho de otro modo: para los propietarios de esas agencias es indispensable el clima de violencia (son aleccionadoras las palabras del ex marero al respecto).

2) El tema de la violencia que nos toca no se resuelve con aparatos policiales, ni pblicos ni privados. En todo caso, esto es un problema muy complejo que implica abordajes mltiples. Ms empleos y educacin, otro tipo de oportunidades para todos, desarrollo humano en su sentido ms amplio, es mejor receta que ms policas armados, medidas de seguridad extremas y colonias amuralladas. Urge adems, complementariamente, transformar la cultura de corrupcin que se ha impuesto, lo cual significa: lucha contra la impunidad.

En definitiva, los planteos punitivos marchan juntos a la violencia desatada, y no la resuelven! En todo caso, son la expresin de una ideologa de mano dura, de control social, de militarizacin de la vida civil. Transformar el pas en un gran cuartel no evita la inseguridad. Si algo se puede hacer al respecto es prevenir la violencia. Y ello se logra con mejores condiciones de vida para todo el colectivo.

Artculo aparecido originalmente en Plaza Pblica el 26/6/17.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter