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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-07-2017

La canalla meditica y la violencia

Atilio A. Boron
Rebelin





Qu son estas imgenes? Denuncian la feroz represin del tirano Maduro? No. Es la que se ejerce en el Chile democrtico aquella tan publicitada feliz copia del Pacto de la Moncloa contra manifestantes pacficos que no levantan barricadas o guarimbas, no queman vivas a personas rocindolas con gasolina y prendindoles fuego, no arrojan bombas incendiarias contra jardines infantiles y hospitales, no destruyen autobuses por centenares, no saquean comercios ni depsitos de alimentos ni fabrican obuses caseros para atacar a las fuerzas del orden, ni disponen de francotiradores para escarmentar a quien intente atravesar la guarimba u oponerse a sus tropelas. Son gentes que salen a la calle a protestar, sin ningn tipo de armamento; en muchos casos nios mapuche y en otros estudiantes y mujeres reprimidos con la brutalidad que demuestran las imgenes que acompaan esta nota por los Carabineros que, a diferencia de la Polica Nacional Bolivariana, no tienen prohibicin para llevar armas de fuego. Son imgenes estremecedoras que hablan de los lmites a que llega la violencia represiva en un pas cuyo gobierno se permite dar lecciones de democracia y derechos humanos a Caracas.

Con perversin, la canalla meditica oculta esta realidad y pone el grito en el cielo y vomita una catarata de insultos cuando el autor de estas lneas le dice al gobierno del presidente Nicols Maduro que debe intervenir con todo el rigor de la ley para evitar la metstasis de la violencia. Esta es concienzudamente ejecutada por la fraccin terrorista de la oposicin en cumplimiento del programa elaborado por el Comando Sur para derrocar a Maduro y sintetizado en un documento cuyo ttulo lo dice todo: US Southcom Operation Venezuela Freedom, American Strategy to Overthrow the Maduro Government. [1] Pese a ser minoritaria aquella fraccin, apoyada sin reservas por el Comando Sur y su jefa civil, Liliana Ayalde (la tenebrosa ex embajadora de Estados Unidos en Paraguay y Brasil cuando se perpetraron ambos golpes de Estado), tiene intimidados e inmovilizados con sus sicarios a los sectores de la oposicin conscientes del catastrfico desenlace que puede tener la crisis y proclives a buscar una salida poltica a la misma. Pero estos se ven imposibilitados de hacerlo porque seran considerados traidores por los violentos que han dado muestras de estar dispuestos a hacer cualquier cosa, inclusive matar a opositores renuentes a acompaarlos en su orga de sangre y destruccin.

Con su interminable cadena de posverdades y plusmentiras, como acertadamente lo sealara Fernando Buen Abad, los medios de comunicacin hegemnicos se convirtieron en cmplices y, en cierto sentido, autores intelectuales de la destruccin y las muertes que ha provocado la ofensiva de los vndalos, presentados ante el pblico como la valiente y pacfica oposicin democrtica enfrentada a la cruel tirana de Maduro. Nada nuevo: repiten la operacin que hicieran, por ejemplo, en Nicaragua cuando los mercenarios que atacaban al recin instalado gobierno sandinista fueron glorificados como virtuosos combatientes por la libertad. Lo mismo en Libia, con los mercenarios implantados en Bengasi para dar inicio a la demolicin de ese pas. Medios que aplauden o exigen la mano dura contra la protesta social en Chile, o en Argentina o Brasil, pero que con infinita inmoralidad califican de brutal represin a la prudente y cuidadosa contencin que con gases lacrimgenos y caones de agua hace el gobierno bolivariano para controlar a quienes saquean, destruyen y matan. Exigen, y esto tambin est en el Plan del Comando Sur, que el estado desentienda de su obligacin de preservar el orden pblico y deje a la sociedad, indefensa e inerme, a merced de terroristas y sicarios.

Totalmente subordinados a las ambiciones imperiales lo que estos medios buscan con su escandalosa manipulacin (des)informativa es sembrar el caos y la anarqua, provocar una crisis humanitaria y la disolucin de toda la trama social, instalando en Venezuela una suerte de brbaro estado de naturaleza hobbesiano en donde el hombre sea el lobo del hombre. Acuciada por el malhumor social que provoca el desabastecimiento programado de bienes esenciales (igual que en el Chile de Allende) y el terror de la violencia ciega, la sociedad se desintegra y se repliega sobre un feroz individualismo tipo slvese quien pueda. Destruido o paralizado el estado y, por consiguiente, desaparecida la institucin que salvaguarda el orden pblico, nada podra ya frustrar la obsesin norteamericana de apoderarse, para siempre, del petrleo venezolano. Este es el plan, un plan concebido a escala planetaria para dejar a los pueblos indefensos ante la voracidad imperial que se arroja sobre ellos para despojarlos de sus riquezas. Es lo que Washington hizo en Libia e Irak, y lo que ahora quiere hacer en Venezuela, sede de la mayor reserva petrolera del planeta. Por eso la oposicin cipaya y sus peones mediticos alientan la violencia y procuran inmovilizar con sus chantajes al gobierno de Maduro, para que finalmente reine el caos. En los papeles, el plan parece perfecto. Pero en la patria de Bolvar, Zamora y Chvez, el imperialismo y sus compinches se encontrarn con la horma de sus zapatos. Chvez no pas en vano y el bravo pueblo chavista y su gobierno sabrn, con ejemplar herosmo, triunfar en esta batalla decisiva para su futuro como nacin independiente y soberana.

Nota:

[1] Ver http://www.globalresearch.ca/us-southcom-operation-venezuela-freedom-american-strategy-to-overthrow-the-maduro-government/5530383 . Segn el New York Times el Comando Sur ha negado la autenticidad de este documento, que establece doce pasos para derrocar a Maduro, mismos que se han venido cumpliendo meticulosamente. Es una arraigada costumbre norteamericana que cada vez que se filtra un documento de este tipo sea inmediatamente descalificado por la agencia en cuestin. Pas en los aos setenta cuando Daniel Ellsberg entreg al New York Times documentos secretos del Pentgono en relacin con la Guerra de Vietnam. Poco despus se reconoci su carcter genuino y fueron publicados con gran xito editorial en todo el mundo. Lo mismo hicieron las autoridades norteamericanas con los Wikileaks. Hace ms de un ao que el periodista argentino Hctor Bernardo dio la voz de alarma en relacin con los planes del Comando Sur en Venezuela. Ver http://www.diariocontexto.com.ar/2016/04/29/operacion-venezuela-doce-pasos-para-un-golpe/.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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